miércoles, mayo 02, 2007
Intimismo
martes, mayo 01, 2007
Inadmitible
lunes, abril 30, 2007
El 1 unitario
El ritual es bien polifacético y a veces desconcertante. Fundamentalmente es festivo, no importa que haya quien lleve la fiesta con cara de pocos amigos. Varias veces he llegado por la diecinueve con décima y es común que pase junto a la concentración de un sindicato que parodia el "Glory, glory, allelujah" con "solidaridad tenemos con nuestra organización". Aquellas agrupaciones que uniforman su presencia partidaria y persiguen en cada nueva versión una mayor distinción. El tipo de la cachucha con la bandera de Colombia, a quien uno ve en manifestaciones gobiernistas y antigobiernistas, el más fiel de los manifestantes. Algún solitario orador antisemita, volantes con todo tipo de rollos, proyectos armados, nuevos partidos, colectivos de pacientes, casi todas las variedades de skins, grupos de danza, viviendistas, desempleados, LBGT, desmatriculados,...
Mis incursiones en esta actividad comenzaron en una época de profunda desconfianza de los sindicatos ante el comportamiento díscolo y peligroso de las columnas estudiantiles. De hecho los estudiantes nos salíamos permanentemente de nuestro grupo para estimar el tamaño de la concurrencia y para desorientar y fastidiar un poco la compañía permanente de los antimotines, quienes se concentran en los retoñitos y sus pilatunas. Un amigo me contó que un combo tropelero se había disuelto años atrás, arrepentido por haber herido a un menor de cinco años, a quien se le clavó en una pierna la moneda expulsada por un peto. Valga anotar, es parte de la cultura sindical al respecto de esta fecha que sea una jornada para compartir en familia. De todos modos, seguí asumiéndolo como una actividad entretenida; a veces peligrosa cuando un amigo y yo satirizabamos algunas consignas, esos mantras llenos de paradojas e incompletudes, considerados incuestionables fórmulas teológicas por algunos. Estuve a prudente distancia del enfrentamiento que causo la muerte hace dos años a un niño quinceañero, a cuyo velorio asistí, confirmando mi actual postura frente a los límites racionales de la revolución de las hormonas. Ese caso tiene unas aristas tan filosas e intrincadas que mejor postergo su desarrollo.
Hace ya un buen tiempo que cuando asomo a la séptima lo hago en actitud de jubilado. Me hago en las gradas de la Catedral Primada junto a las celebridades canosas de las décadas del despelote. Ya no voy a ninguno de los almuerzos posteriores (con llamadas incluidas para averiguar por detenidos) y me conformo con ver viejos rostros conocidos con quienes ya solo trato en esa fecha. El tamaño de la participación sigue siendo la medida del ímpetu de la oposición. Esta vez el asunto trae el aderezo de la inminencia de manifestaciones callejeras de apoyo al presidente y la progresiva alza en el tono de ciertas expresiones antigobiernistas. El anticipo de una segunda parte de lo que pasó con la visita de Bush, esta vez con los agentes martirizados de ese día investidos de la justificación de la retaliación, ha sido más que evidente.
No quiero masajes suecos, ni hidromasajes, ni que me destruyan mi camarita. Además me queda un día para ir a la Feria del Libro y sé que puedo encontrar unos títulos de interés - despreciados por el demiurgo - a precios de remate en el stand de Crítica (y además tengo que sentarme frente a un editor de código a maquinar un diseño que me tiene harto acosado). Sin embargo acudiré por cuenta de uno de esas insondables condicionamientos que le moldean a uno los planes. Traeré chismes, eso sí.
Sigue la censura
domingo, abril 29, 2007
Defensora del gremio
sábado, abril 28, 2007
Lo típico
Pero el de la cumbia viene a colación porque es algo que nos pasa a muchos cuando creemos que los lugares son personas y que esas personas hacen, piensan y dicen lo que aparece en el artículo de la enciclopedia, en el cromo de la chocolatina o en el videoclip turístico. En las radios populares suena lo que esté moviéndose, no lo que se supone que es típico de la región o país. Supe de unas fiestas en un pueblito, a las cuales una sola vereda preparó algo folclórico tradicional, ensayado y ataviado como es de ley (por iniciativa de alguien venido de la ciudad, desde luego); el resto de la zona rural (paraquizada además) llevó el papi chulo. Sin embargo me gusta saber de esas rarezas, siento debilidad por los museos y las "vintage collections".
Las cadencias de los tiples en guabinas y torbellinos me seguirán elevando aunque siga el consejo de casi todos los santanderanos que conozco: "el festival ese es muy bonito, pero esa gente de Vélez es muy maluca". Cierta época de mi vida escuchaba los programas de música colombiana de Musicar, la Tadeo, la Radiodifusora y otras. Se me quedaron pegadas ciertas horrorosas adaptaciones corales con acartonadas voces tratando de cuadricular bambucos, pasillos y guabinas. Como un tema que hablaba de unas "campanitas de mi pueblo colombiano" cuya combinación de las voces femeninas y la percusión (que hacía de campanitas) me destemplaba hasta las vértebras. También el tono de Carlos Pinzón y su Zipacón, la villa musical de Cundinamarca. Para mí el noroccidente colombiano es imposible de reducir al estigma de la violencia, la canalización del fantástico y mítico Sinú o el narcotráfico. No se trata de reducirlo a otras pero hablo de música y tengo especial afecto por varias manifestaciones sabaneras inmortales. También ciertas piezas de excelente gusto y factura, como el legado de Bermúdez y Galán, me parecen esenciales en mi colección; paradójicamente siendo estas creaciones - en su época - objeto de estigmas comparables a los que bien merecidos tienen Daddy Yankee y Don Omar. Algo tan políticamente correcto como "Boquita Salá", con seguridad fue más condenado que el corito de "húndelo to" de cierta famosa champeta.
No ignoro que en muchas localidades florece y hasta triunfa la recreación de formas propias; pero pienso que los adjetivos como típico o tradicional resultan pretenciosos ante el protagonismo real de esos timbres y esos acordes en el acontecer de las personas, en su propia telenovela. También tengo claro que es absurdo pretender plena originalidad, habiendo tanta historia y tanta interacción de por medio. En algún momento de mi vida consumí algo del hippismo andino de los ponchos, charangos y quenas, con las facetas militantes (Inti Illimani, Quilapayún), las europeas (Urubamba) y lo que se podía escuchar en las casetes de los conocidos pastusos. Lo cito porque es el clásico ejemplo de sublimación de un rollo con una cosa que no tiene nada que ver: no hay certeza de qué melodías tocaban los indios con esos instrumentos, de eso no quedó grabación.
Ese debe ser el nombre
viernes, abril 27, 2007
Un viejo chiste malo en el Yo-Yo Magazine
Volviendo a Selecciones, alguna vez leí la nota de fines del 67 del tipo que decía "Yo [todo yo] Maté al Che Guevara"; también el valiente y aburrido relato de un tipo que derrotó el cáncer practicando el rafting ("Yo Vencí al Cáncer" o algo así). Ahora que cierta ala de la defensa del gobierno centra su cuento en descalificar el lobby de Petro y Robledo en Estados Unidos, al precio de tratar de manera desobligante a la embajadora, o de aseverar que causó el congelamiento de los dineros del plan Colombia (justificado por USA con el caso del General Montoya**, puesto en la agenda por la difusión que un medio norteamericano hizo de un informe de una agencia de inteligencia de allá, y no como resultado del viaje de los dos congresistas; como lo evidencia el historial de soslayo dado a ese caso cuando fueron las ONGs las que insistieron en el tema); recordé un chiste que leí en la legendaria revista. Decía, más o menos, que un ciudadano ruso fue apresado por gritar que el Secretario General del Partido era un incompetente. Que los cargos eran por injuria y por revelar un secreto de Estado.
* ¿Será que la oficina de los periodistas de la URSS tan cerca de El Tiempo compromete a ese periódico con la conspiración comunista internacional y Hernando y Enrique se hacían los anticomunistas?
** ¿Recordará el General Valencia Tovar (o lo tendrá anotado en una carta con sobre lacrado y paradero incierto) cuando el General Ramírez dijo en Miami que las Fuerzas Militares combatían en dos frentes, uno contra la guerrilla y otro contra instituciones como la Procuraduría?
jueves, abril 26, 2007
Pasado de papel
En la de los 25 años, los últimos veces vi nuestra eliminación al mundial del 82 (cuando Francisco Maturana era jugador), el escándalo del Grupo Grancolombiano, el desembarco desastroso del M-19 en el Chocó, el trámite de la primera amnistía (la de Turbay, paradójicamente), la crisis de las Malvinas y la primera candidatura presidencial de Luis Carlos Galán. Hace unas semanas, incluso, la foto para la sección social de una celebración en la familia Araújo Castro (cuando Álvaro era más bien flacucho).
Ese contacto fútil con la historia, ya suficientemente distorsionada a diario por el estilo normal de la prensa, da - de todos modos - para pensar y conectar cosas que antes no eran del interés de uno. En medio de mi maniática visitadera a la Biblioteca Luis Ángel Arango, después del doloroso cierre para su ampliación y reestructruración por allá entre el 89 y el 90; me devoré ejemplares de periódicos de los setentas, por varios meses de acceso libre al usuario en estantería (hasta que el vandalismo mató el encanto), y me fui armando una línea de tiempo sobre lo que llamaban entonces la historia reciente (mis textos de historia del colegio llegaban a dos presidentes antes de mi nacimiento y todos los gobernantes se la pasaban inaugurando ferrocarriles y no existían crisis, ni golpes, ni escándalos; más o menos hasta ciertos títulos del 87 en adelante, producto de que cierta gente joven sacudió los currículos de la educación básica). Con el microfilm me daban mareos y suspendía cada rato, pálido y sudoroso (quién sabe qué sería).
Cuando la política en la Universidad tuvo parte de mi tiempo, hice archivo de comunicados, revistas, chapolas y demás. Salí de este igual que como vi morir los de otros que conocí (y porque me estorbaba en un armario). De ese material perdido no añoro mucho; pienso que el valor seguramente no esté tanto en la profundidad de las discusiones y las controversias (muchas de ellas triviales desde una escala de tiempo más amplia), como de cierto testimonio de esa singularidad etnográfica que dio en existir. Falta quien formalice (para que no parezca vulgar chisme) esa historia informal que ciertos seres antipáticos insistimos en develar. Como la de aquella disidencia que no fue, como lo decía el manifiesto, resultado de esas insalvables contradicciones ideológicas, sino una rivalidad por una Venus cuyos favores ya no iluminan a ninguno de los dos líderes, sino a un gris comerciante que nunca leyó a Althusser.
miércoles, abril 25, 2007
Los restos y los fragmentos
Las armas son temidas cuando matan y para eso se hicieron. Quien ejerce influencia política con el gatillo tiene que destacar este hecho a sus dominados. Lo han hecho las guerrillas, lo han hecho los paramilitares. La mayoría de los homicidas más publicitados de nuestra guerra eterna puede contar historias acerca de brutalidades cometidas contra su familia o algún otro allegado e interponerla como licencia moral para todas sus muestras de vesania. Una parte de mis ancestros vivió en Santander la persecución violenta tras el cambio de Hegemonía Conservadora a República Liberal, otra vivió la enajenación - también violenta - de sus tierras en el Huila en medio de la expansión del latifundio de cierto copartidario y su familia (víctima también de atroces episodios). En ambos casos hubo rencor crónico hacia los agresores, placidez ante la noticia de sus desgracias. El parpadeo santurrón de quien cuenta que nunca buscó a la ilegalidad para responder a los ataques contra su familia, pero confiesa orgulloso haber recurrido a los puños para sanjar asuntos de honor y de política, puede conmover a más de una mamá, pero no creo que a la de él.
Pero el oficio de la venganza no llega a tal sin ciertas ayudas, sin las redes sociales y económicas para escalar su influencia. Pedro A. Marín, Tirofijo, quien sigue echando en cara unas gallinas y unos marranos como el origen de su gesta, controla hoy una empresa con gran influencia territorial y proyección internacional. El trabajo socialmente necesario para edificar semejante Leviatán va más allá de la bioquímica de la bilis, muchísimo más allá. Cuando guerrillos y narcos comenzaron a compartir escenarios en las ancestrales rúas y trochas del contrabando, en los escondederos de atrás de nuestra geografía, rápidamente la aparición de cantidades más fuertes de dinero actualizó las tecnologías bélicas disponibles. Hace tiempo se acabó la chequera de mi ingenuidad para comprar historias acerca del paso del modo chévere e idealista al modo ladino y pragmático. Tampoco compro que la heroica y espontánea autodefensa de productores agrarios, desprotegidos por el indiferente Estado haya ganado solita semejante nivel de organización y de expansión. Ese territorio común, ese comensalismo cheverón, apuntaba a conflicto y rivalidad; lo de la hermana de los Ochoa es anecdótico.
Salvo una que otra criatura urbana sobreideologizada (como los TFP) imponiendo su propaganda anticomunista, la época paramilitar de los ochentas fue el desarrollo en la práctica de formas mafiosas de guerra contra un enemigo común (las guerrillas y los grupos políticos no alineados con el proyecto) y contra los mismos rivales internos, como pasó entre los esmeralderos. La incubadora estatal fue determinante (de allí lo ridículo de la sempiterna excusa de opinadores como Saúl Hernández Bolívar, Jorge Visbal Martelo y otros "abandonados" por el Estado), como lo anotó Carlos Castaño Gil en la entrevista que le dio a Germán Castro Caycedo en 1996 y publicada en el libro En Secreto; como lo confió cínicamente Ramón Isaza hace no mucho, como se registra en las declaraciones de Alias el Negro Vladimir, principal delator de las andanzas de los paramilitares en aquella época. Tanto es así que la primera crisis dura de estas organizaciones viene con la declaración de ilegalidad en el gobierno de Virgilio Barco, la cual trajo divisiones entre puros y torcidos, rencillas internas a plomo, traiciones y hasta la primera "desmovilización", en medio del ocaso del reinado de Pablo Escobar.
Unos meses antes de que los paramilitares de Urabá, Magdalena Medio y los no tan famosos entonces de las zonas cocaleras del Guaviare concretaran el acuerdo de formación de una organización político-militar con pretensiones de autonomía en cuanto a proyecto político frente al Estado y con una estrategia común de triunfo militar y legitimación social; algún comandante de la zona de Urabá confiaba a un profesor universitario que las masacres se justificaban porque las autodefensas no podían, como la guerrilla, tomarse años para acercarse a una localidad, instalarse con paciencia y ganar el apoyo de la población por los laditos. Si se trataba de quebrar la convivencia entre población civil y guerrillas, asentada con los años, no había otra que usar el terror. Alguien del mismo color de brazalete lo llamaba algo así como talar (o arrasar) y sembrar. En lugar de esperar décadas y forzar el advenimiento del "hombre nuevo", la orgía del desplazamiento a la fuerza se escaló y la recién nacida prensa (la que no sabe de historia ni de geografía), supo por primera vez de cortes sobre humanos vivos, evisceraciones y abandono en masa de asentamientos rurales.
Esta escalada, menospreciada por la tradicional prepotencia de los jeques de la revolución, vino acompañada de un respaldo de intelectuales y otros agentes para edificar una nueva película. No era ya el cuento de la "Restauración Nacional" del fallido movimiento Morena; la consolidación de Carlos Castaño Gil como vocero carismático de la "Coordinadora" de los paracos, dicharachero y vehemente, traía frases acerca de lo profundamente ofendidos que se sentían al ser llamados paramilitares y metidos en la categoría de los escuadrones de la muerte de Centroamérica, África y otras plazas; alguna vez incluso explicaba por qué no podían considerarse siquiera de extrema derecha ni anticomunistas; y desfilaban junto a él viejos agentes de movimientos de izquierdas, encargados ahora de la presentación política y social de su aparato (un ex tropelero "anarquista", egresado de Filosofía en la Nacional de Bogotá redactó buena parte de una justificación fundacional del movimiento de Autodefensa, harto similar a la versión estándar de las guerrillas acerca de lo que pasó de los cincuentas para acá, pero con un ligero matiz anticomunista por la necesidad obvia de diferenciar). También profesionales de diversas áreas acometían proyectos de reorganización de la producción en las regiones de dominio consolidado (eso sí, sin pelear con el narcocultivo ni otras formas ilegales, más bien entrando a operar allí).
El lenguaraz jefe militar antioqueño, con sus ojos desorbitándose en medio de sus sanguinarias sentencias en primera persona del singular ("no [pausa] voy [pausa] a [pausa] permitir que Colombia se balcanice"), quien encantaba periodistas invitándolos a los santuarios arrebatados a su enemigo; llegó a ser el atractor principal del odio mortal y la lisonja. Cuando Piedad Córdoba incluyó inteligente entre los adjetivos escogidos para referirse a su secuestrador, una señora de bien escribió a El Tiempo que ese debía ser el nuevo presidente de Colombia porque aun sus detractores coincidían en que era muy inteligente. Unas semanas antes de la lambona entrevista de Darío Arizmendi (la que Uribe evocó en la rueda de prensa) una tonta (realmente las putas lo hacen por poner el plato de sopa diario en su mesa, no merecen ser degradadas al equipararlas con alguien así) de TV Hoy fue a celebrarle sus chistes, supuestamente en algún lugar del Catatumbo y con el prócer dando la espalda a la cámara. Allí, el portador de toda credibilidad ante una prensa que nunca le replicaba nada, prometió que si demostraban que uno de sus hombres había usado una motosierra contra un ser humano, él iba a entregarse. Lo repitió burlonamente a propósito de la matanza del Naya, sugiriendo que esa herramienta era muy incómoda de cargar (como si no hubiera de las pequeñas y como si una ametralladora PKM o RPK cupiera en el estuche de un IPod).
El triunfo de la estrategia terrorista contrainsurgente, la que permitió a Andrés Pastrana ufanarse de haber ido al plan del Sur de Bolívar con el Embajador de Estados Unidos, la que convirtió a la región de las escuelitas "Mao Tse Tung" en territorio mítico anticomunista, la que salvó a tantos de ser imitados o ridiculizados por Heriberto de la Calle; fue un capítulo de honda impronta en la historia de nuestra barbarie y nuestra desvergüenza. Las ancestrales y cotidianas brutalidades de la revolución marulocrática no quedan ni olvidadas ni justificadas (ellos también alegan el abandono del Estado y la aniquilación de la UP como excusas para seguir desarrollando su programa). La busqueda del par de cientos de muertos de Braulio Herrera, vieja obsesión arqueológica de los batallones de contraguerrilla (hasta cementerios Guanes han sido asociados al caso), los centenares de secuestrados con sus cadáveres embolatados, la suerte del cuerpo de los propios combatientes caídos y disimulados como táctica psicológica, no han requerido de procesos de indulto para ser obsesión de funcionarios judiciales ni materia de denuncia. Pero hoy estamos en que el país le de la cara a las hazañas de los portadores de los brazaletes autorizados en medio de las "carreteras blindadas" de vive Colombia, viaja por ella. No hay por qué dejar de enrostrárselo a quienes lo han negado o justificado, es tiempo.
martes, abril 24, 2007
De pronto echándole colgate
Carbonero
viernes, abril 20, 2007
Yo sí decía
viernes, abril 13, 2007
Si lo dice Pongutá...
Tal preocupación hace que O-Lu le dedique entrada al hallazgo de Doppiafila, que Julián haga eco, que yo no pueda quedarme callado (a pesar de no ser de los pesos pesados del rating blogueril). Pareciera que a la Dirección del periódico El Tiempo le interesara poco la felonía del funcionario periodista. Es muy probable que no haya consecuencias y se ratifique el poco impacto que la blogosfera colombiana puede llegar a tener en algo tan básico como la fiscalización de la prensa y su credibilidad.
Yo sé que muchos periodistas idolatran como su maestro a un sujeto que comenzó inflando e inventando noticias en El Espacio (el de las pollitas), he visto corresponsales de telenoticieros seguir su ejemplo (tengo la grabación - un día de estos la digitalizo y la posteo - de un tropel inexistente en la Universidad fabulado por CM&), conozco la insistencia de muchos en su mediocridad y su ignorancia, también de su profunda irresponsabilidad social... En ese campo está todo por hacer. El reto de poder dar alternativas a esas formas y generar presiones para superarlas debería alentar aun más la actividad bloguera. Néstor Pongutá, antes de ir por su corbata a Italia, trabajó como locutor en Radio Súper, medio del político Gabriel Melo Guevara, cuyo tradicional lema es: "si lo dice Súper, póngale la firma". ¿Qué hay que ponerle entonces a lo que diga Pongutá?
miércoles, abril 11, 2007
La subjetivación del objeto
"Esta noche me emborracho bien; me mamo bien mamao, pa no pensar..."*
sábado, abril 07, 2007
Caribe
Yo creo que hay gente experta para hablar de eso y me incomoda porque no sonFuera plata nada más...
temas que domino. Y cuando me aconsejan que no hable de los paramilitares o de la guerrilla porque ese tema es difícil, yo lo que digo es que lo único que quiero es la paz, que la gente se ponga de acuerdo y hagamos con este país lo que tengamos que hacer, porque lo que estamos es perdiendo plata.
Donde Euclides no se atreve
Como diría el cooperante nórdico de la ONG: "mi no compguenda". El espacio involucrado es cuando menos 2D, pero no hay forma de averiguar la altura ni el ecosistema de la iglesia, la topografía del corredor vial utilizado, la velocidad promedio de quien se mueve en bosque o selva, la relación entre las horas de partida de ambas familias. Es más, no se declara si la iglesia está contenida en la línea recta que une a las dos fincas o en el plano vertical que contiene a dicha recta. Lo más disparatado del reto es la respuesta, como era de esperarse, pero la mencionaré luego.Vacaciones
No hay nada mejor que ir a misa en los días santos. Eso lo tienen
claro Saúl y Didier, dos viejos amigos, que cada Semana Santa, deciden pasar
vacaciones en sus respectivas fincas acompañados por sus familias, e ir
sagradamente a misa cada domingo de Resurrección en la misma iglesia.
La finca de Saúl se encuentra a 900 metros sobre el nivel del mar en la mitad del
bosque y la finca de Didier, se encuentra a 600 metros sobre el nivel del mar en
medio de la selva. La distancia entre ambas fincas es de un kilómetro y medio. Y
todos los años, ambos llegan con sus familias a la misma iglesia, exactamente a
la misma hora.
¿Usted podría decir a qué distancia está la iglesia de la
finca de Saúl?
martes, abril 03, 2007
Confrontación
Locación: Jardín de Freud, Ciudad Universitaria.
lunes, marzo 19, 2007
Mi primer tubazo
Con todo y mi pulso de camarógrafo de la bruja de Blair, presento orgulloso mi opera prima del video casero. Fue un martes 13 y la larga sequía que nos trajo El Niño fue enterrada por un chaparrón, acompañado de granizo, que dejó blanca casi toda la ciudad. Los urapanes alineados del que no debiera ser el patio trasero de los edificios centrales de la Ciudad Universitaria, aun tapizados por líquenes gracias a la relativamente baja polución circundante, se disimulan entre la neblina que siguió al aguacerito. A este sitio, un grupo estudiantil lo bautizó hace pocos años: "Bosque Jaguar".
martes, marzo 13, 2007
Un bogotacito conveniente
1. Cuando leí en Indymedia Colombia que convocaban a una concentración en la séptima con diecinueve para un domingo con máxima militarización de la ciudad y precisamente al paso de la caravana de Bush, pensé que simplemente sería una escena de golpiza a esa minoría inexperta que se haría presente y un mínimo revuelo por parte de los medios.
2. Esa tarde me contaron de las detenciones masivas en el centro me mimaginé lo mismo que cuando leí la convocatoria, una multitud de policías copando a una manifestación de poquitos en cuestión de minutos y la continuación de los actos propios de la visita. Decidí mirar en Internet y me encontré con el dossier que hizo El Tiempo, donde se apreciaba que quienes enfrentaban al Escuadrón Antidisturbios (ESMAD), no guardaban una distancia prudente. También quedé de una pieza cuando vi la imagen del gatito que no se lavaba los dientes porque se creía tigre (y no de papel), blandiéndose en medio de una de esas "acciones de élite aisladas de las masas". Es como si uno se hubiera dado un golpe hace quince años y de pronto le dicen que en la Copa Libertadores de América están Cúcuta, Tolima y un tal Deportivo Pasto; a uno le da vértigo.
3. Al otro día Robledo, un sujeto con asombrosa capacidad para emanar de corrido y con aparente seriedad, torrentes interminables de vocablos sin sentido ni compromiso; presentó el asunto como el resultado de una agresión inicial de la fuerza pública y un descuido de la misma al no prever lo que ocurriría en la zona de San Diego (saqueos y destrucción). Antes y después, voceros del gobierno cobraron políticamente los resultados de los desmanes a la dirigencia del Polo. En Indymedia Colombia, desfilaron las fotos y los manifiestos de justificación, las exóticas teorías acerca de la selectividad en los ataques al comercio y uno que otro cuestionamiento que no cayó bien a los incriticables, a los divinos poseedores del monopolio de la insumisión.
4. Salvo por algunos enajenados de ciertas militancias de la "resistencia", la generalidad de los colombianos sabemos que quien se concentra en romper vitrinas y en saquear un almacén de fotografía está mostrando que esa es su plataforma y de ahí en adelante no hay nada. Ni siquiera audacia, pues todo mundo coincidió en la negligencia intencional de la policía y es sabido que los más ideológicos de estos movimientos, los más uniformados con símbolos importados, son liderados y poblados por muchachos de alto estrato, casi todos con visa a los Estados Unidos y cuya presencia en ese tipo de manifestaciones es más impostura que postura.
5. El dilema para el Polo no es deslindarse de unos adolescentes eufóricos. El lío más tenaz es afrontar su proceso de convertirse en un partido político hecho y derecho en nuestro país. En una organización que sabe reproducirse políticamente y utilizar su presente cuarto de hora con provecho. La parte formal del Polo, la amalgama institucional de facciones y clásicos aparatos, es la típica esquizofrenia de una izquierda con ganas de actuar, pero enfrascada en sus definiciones y rótulos. Una cosa hecha de semejante alianza entre tantos que creen que se trata de perseguir a ultranza derroteros rebeldes, tiene dificultades para hacer lo que tiene que hacer. Mientras tiene que lidiar internamente con quienes tienen como reivindicación urgente tal o cual bandera insustancial para la mayoría de los estómagos colombianos. En los partidos tradicionales la gente sabe que va por clientela, por beneficios concretos, por botines electorales que garanticen la reproducción del acceso al poder y la extensión de ese estilo de ganarse la vida. No está obsesionada con cambiarle el nombre a la Avenida Jiménez por Cacique Pirulín, o por prohibir la cocacola, o por cualquier otra batalla irrelevante.
viernes, marzo 02, 2007
Como lengua mortal decir no pudo...
"... pensar que el Gobierno colombiano tiene una segunda intención es pensar más
allá de lo que indican las palabras del presidente Uribe"
jueves, marzo 01, 2007
Target
jueves, febrero 22, 2007
Una inquietud
lunes, febrero 19, 2007
Mejor Chambacú Gate que Para Gate
jueves, febrero 15, 2007
Y todavía lo niegan
miércoles, febrero 14, 2007
La tiranía de la imagen
lunes, febrero 12, 2007
La venganza del rollo

miércoles, enero 31, 2007
La extraanormalidad
lunes, enero 29, 2007
Afrodescendientes
Gustavo Petro
En medio de circunscripciones especiales, sorpresas electorales, constituyente y más desarmes; comenzó a hablar duro Gustavo Petro, con sus gafas panorámicas y esa pose tan característica de cierta escuela de la oratoria armada de aquella guerrilla. Realmente nada era duro entonces, cuando el activo principal de esa empresa política era la reconciliación y las palabras asociadas. Era impensable que las izquierdas de planta vislumbraran un plan común de acción con alguien como Antonio Navarro; blanco principal de las antipatías. En medio de los reveses posteriores de los desmovilizados y tras un distanciamiento geográfico temporal, el político zipaquireño - cordobés se consolidó como un líder con peso propio en su tendencia.
Así, tal vez después de todo eso, comencé a ponerle cuidado. Una noche, de las primeras del proceso del Caguán, fue uno de los invitados a un pánel de RCN a propósito de el mencionado proceso. Su opinión fue escéptica, especialmente crítica hacia las Farc, sus modos y su esencia. Ni entonces ni ahora estoy en desacuerdo con lo que le oí decir esa vez. Tampoco lo pierdo de vista cuando los apologistas a ultranza del proceso de formalización legal del poder paramilitar se excusan en el sainete de marras para evadir los cuestionamientos elementales que la decencia obliga.
Los últimos años he visto cada vez menos televisión y solo pude ver algunos de los debates de control político que lo han hecho el más temido de los parlamentarios. Por lo que me he enterado ha puesto contra las cuerdas a la gran mayoría de quienes ha citado y es frecuente que los saque de casillas para que se luzcan con insultos o le enrostren su pasado armado, justo cuando ya no pueden sostener la mentira. La solfa que le dio a la última Ministra de Minas de Pastrana fue de antología y los debates relacionados con el tema de moda han sido acompañados de denuncias cuya credibilidad ha saltado a la vista en muy poco tiempo. El otro día, cuando Mancuso incluía en su relato la manipulación presencial que hicieron del Consejo Superior de la Universidad de Córdoba, recordé que Petro destacó que a la sesión mencionada asistió el representante del Presidente ante dicho órgano. Sobre los patrones de la política local sucreña, el impacto fue notorio, al menos en los medios. Acerca del desenlace de la primera gran investigación a la parapolítica, iniciada por un Fiscal General y desmantelada por el siguiente, Gustavo Petro comentó sobre los arrumacos y brindis del funcionario con algunos de los sindicados, pocos días antes de actuar, dando fin al proceso. Curiosamente no es extremadamente riguroso en temas legales; alguna vez le oí un pleonasmo como de periodista: "delito penal". De hecho no comparto su postura acerca de Hugo Chávez y dudo mucho que apoyaría el proyecto político en cuyo liderazgo participa. Pero creo que la labor que ha ejercido al respecto de este tema es para destacar y ha probado mucha solidez en los puntos que ha puesto en el debate.
Gustavo Petro habla para sacudir. Es alguien incómodo y típicamente asesinable en un país y un tema en el cual matan aun a los que no hablan, nada más porque vieron. Trae un récord muy fuerte de denuncias certeras confirmadas por la crisis que se ha desatado en días recientes. Es definitivamente razonable dar crédito a la veracidad de las amenazas y es perfectamente plausible que quienes las profieren no quieran permitir un nuevo escenario para que hable. Que sea un indultado (ex miembro de una organización que mató, secuestró e incendió) quien más fuerte denuncia las movidas del sainete de la paz paramilitar; más que descalificar el contenido, destaca que quienes no deben lo que él debe bien poco pueden alegar decencia, al no habersele adelantado, al no haber sido severos ni claros al respecto.
lunes, enero 22, 2007
Lenin
En algún momento de su presentación inicial, Uribe se refirió a Lenín (así, como en la canción de Natalie), como un tipo acertado en una decisión que luego Stalin tiraría por la alcantarilla. Al político ruso, siendo un tipo tan poco recomendable de citar o seguir, lo he escuchado mencionar de tantas y tan curiosas maneras que tengo dificultades para entender por qué no lo han canonizado. La propaganda soviética, obviamente, lo citaba para cualquier cosa. Alguna vez tomé el texto de física de Frish y Timoreva, cuyo tomo sobre electromagnetismo trae un epígrafe antes del prólogo: "el comunismo es el poder de los soviets y la electrificación del país" Lenin (la horrorosa discusión acerca del relativismo filosófico al finalizar el capítulo de relatividad en el tomo de moderna es el colmo de la cuadrícula). Cuando había programado algún cotejo televisado muchas veces escuché decir en la Universidad: "como dijo Lenin, lo primero es el partido". Alguien me contó alguna vez sobre la tradicional asociación que hacen en Pasto con San Ignacio de Loyola, como relata la mademoiselle, aunque para mí pueden no ser botas de obrero sino de soldado, más afines a la vocación castrense del santico. El mochilento personaje de Jaime Garzón, John Lenin compañero, usaba la jocosa cercanía fonética y de momento cultural entre Lennon y don Illich en tiempos de sarampión latinoamericano. Cuando en la Constitución del 91 apareció la Expropiación por Vía Administrativa, Andrés Pastrana Arango, el afamado prologuista de las autobiografía del reputado actor Fernando Allende (este último derrocado por Augusto Pinochet en 1973, según el destacado comunicador javeriano Jorge Alfredo Vargas); declaró que ni a Lenin se le hubiera ocurrido ese artículo.
Realmente, aunque me han contado de posibles escarceos de Uribe con militancias de esas de pocas vocales en tiempos de su pregrado, no creo que el personaje le inspire agitar la respiración hoy en día. Definitivamente no es el caso pero recordé una preciosa lectura que hice hace años: "The Crime of Galileo", de Giorgio de Santillana, profesor del MIT; el texto trata de las dos condenas a Galileo Galilei con un lenguaje que evoca intrigas políticas contemporáneas al libro. En su capítulo sobre Roberto Bellarmino, menciona que Jacobo I llevaba frecuentemente consigo el devocionario "El Lamento de la Paloma", escrito por el santo, entonces cardenal; lo cual le parece al autor semejante a que por entonces (1960), el presidente de Estados Unidos se guiara por el "Qué Hacer" de Lenin, o el Secretario del PCUS revisara con regularidad las homilías de Dale Carnegie. Alguna vez escribiré en serio sobre las ventajas de leer las biblias que guían la fe del adversario.
miércoles, enero 17, 2007
¿Por qué hasta ahora?
domingo, enero 14, 2007
A mí me alegra
sábado, diciembre 30, 2006
Los vecinos
El tema de los presidentes vecinos y sus aventuras de pretensión hegemónica se ha puesto verdaderamente pesado. Que un presidente que saltó automáticamente a aplaudir la operación de invasión a Irak tenga una actitud tan timorata con las actitudes de Hugo Chávez, da para pensar que se juegan duras cartas de chantaje en la política binacional. Tratándose de un gobernante con chequera fuerte, que compra los acontecimientos políticos en la región, es obvio que la explicación apunta a ese tipo de determinaciones.
La revolución chavista es una quimera, con cierto aliento mientras dure la coyuntura energética mundial actual y los Estados Unidos no tengan un descanso importante en sus andanzas por el Golfo Pérsico. La expansión de su influencia política regional, junto a su poder electoral, contrastan con la categórica derrota de sus supuestas metas en la economía y en la estructura productiva venezolana. Los precios altos del crudo maquillan una progresiva disminución de competitividad de PDVSA y la profundización de la condición de país exportador de materias primas. Para completar, andar cerrando medios de comunicación (por muy enemigos que sean) y expresar tales determinaciones de manera tan prepotente, son cosas que demuestran la poca inteligencia política del personaje y de quienes lo rodean y adulan.
Mientras tanto nuestro país vive un vacío de gobernabilidad aun más profundo que el que presenciamos en tiempos del gobierno Samper, quien cedía ante quien fuera en medio de la andanada de líos judiciales y políticos que tuvo que atender. Uribe capotea el cuestionamiento público de cada vez más colaboradores, de los que se le pegaron y de los que él mismo metió en cargos; responde a sus compromisos reelectorales con curtidas y voraces clientelas regionales y se deja mangonear de sus vecinos del Norte y el Oriente. Año inquietante este.
miércoles, diciembre 27, 2006
El fin está cerca
Este año se fue un personaje sin lugar a aguas tibias, el más audaz de todos los cobardes. En años anteriores abandonaron el mundo de los vivos personajes que moldearon el paisaje político del globo con consecuencias de largo plazo; gente que nació a la política en medio de la brutalidad de la Segunda Guerra y maduró con la experiencia de las turbulencias del mundo y la amenaza de la Destrucción Mutua Asegurada. Algunos grises pero célebres siguen vivos y escondidos. A otros les toca manyar que a su lado se prueban la ropa que van a dejar. Ya no están los que interlocutaron con DeGaulle y Eissenhower y Churchill, los que movieron los hilos de la situación de los misiles cubanos y se aguantaron las ganas en diversas situaciones en el Canal de Suez; los que no contuvieron su ira ni su ambición en tantos escenarios y oportunidades.
Un siglo atrás se evocarían reyes europeos, todos parientes, filósofos y caudillos de espada y caballo. En todo este sainete que enterramos ahora no hubo mayor intercambio de genes entre gobernantes, y la labor de los escultores va a ser más ardua cuando representen el arma de los líderes. En fin, la página del siglo XX ya casi reposa entera sobre las anteriores y se agota el tiempo para que escribamos con buena letra sobre la que sigue.
sábado, diciembre 09, 2006
Todo está en los orígenes
jueves, diciembre 07, 2006
La verdad no os hará libres
jueves, noviembre 30, 2006
Para que vayan viendo
miércoles, noviembre 22, 2006
Lo tenaz es que es cierto
Alguien me reclamó una vez: "qué queda si le quitas el lirismo al folclore". Bueno, seguramente nada. Los cantos vernáculos, los de mostrar en las presentaciones culturales de colegio pero jamás para amenizar fiestas, se componen de visiones simplistas y prejuiciadas. Si proyectaran valores modernos, debates responsables, si demostraran teoremas, pues no atraerían a nadie. Por eso Shakira puede cantar: "que contaminen toda el agua del planeta [...] pero que me quedes tú", versión glamorosa de "coma yo y coma mi macho, aunque aguante mi muchacho" y nadie va a ser tan bobo para plantearle el debate político, compañero.
domingo, noviembre 19, 2006
Un poco de pasado
domingo, noviembre 12, 2006
martes, noviembre 07, 2006
Quitarle el agua al pez
martes, octubre 24, 2006
Se delicaron ahora
domingo, octubre 22, 2006
La censura
jueves, octubre 19, 2006
Quiero y no quiero
Son tantas cosas... Y mientras más vueltas les da uno más vacío se vuelve el asunto. La conclusión anticipada sí es que los tropeles son una experiencia negativa sin ninguna consecuencia provechosa. Cuando creé mi blog tenía presente que, cuando hablara de la Universidad, no caería en el lugarcomún de convertir el tropel en el gran protagonista y la razón de ser de la Universidad. Por supuesto, la efectividad de ese fenómeno para impactar la voracidad noticiosa termina por alcanzarle a uno el opinadero. Por ahí derecho termina uno hablando como 'gran conocedor' (la petulancia lo vende a uno), como me pasó alguna vez en el blog de Atrabilioso.
Mis fuentes en este tema son principalmente vivenciales, mi paso por la Universidad y el ambiente político de izquierdas en la primera mitad de los noventas y el intermitente diálogo que he tenido con parte de sus protagonistas a lo largo de mi progresivo distanciamiento de la faceta militante de la política. También testimonios del pasado y del después de mi contacto directo; estos los procuro diversos y con la edad he aprendido a escuchar más y a pensar sobre lo que escucho.
Yo conozco gente que, en olor de militancia juvenil del partido conservador, provocaba a la tropa en tiempos de Rojas Pinilla; sé de las pedreas de estudiantes universitarios y secundarios en los años treintas y cuarentas para entrar gratis a los teatros de cine en el centro; también un montón de chismes más puntuales y exóticos sobre quiénes eran los contestatarios y amigos del bonche en distintos momentos (el mismo Laureano Gómez fue líder estudiantil con líos disciplinarios y todo). Primera afirmación grandilocuente: para dedicarse a tropelero es casi obligatorio disfrutarlo. Por supuesto que hay excepciones, pero la sensación de una batalla casi medieval, librada en colectivo, tiene su retribución hedónica. Basta ver la cara de entusiasmo adolescente que muchos policías ponen, contagiados de la mística del ritual.
El tema de la clandestinidad es una gran falacia. Una capucha hecha con una camiseta no es más protectora del anonimato que la mascara del zorro, salvo porque por lo menos sí ocultaría el bigotico ese. El recuadro de ojos y cejas, la voz, los modismos, el caminado y la complexión son elementos familiares para quien lo ve a uno a diario. La supuesta complicidad pasiva de la multitud que no denuncia es también discutible. Una fracción lo hace, no solamente desde el anonimato; amén de quienes hablan en voz alta sobre estas cosas en buses y otros lugares públicos. Y también hay mucha gente que no se sabe ni el nombre del profesor que tiene al frente en la clase, sí que menos de los protagonistas de hechos a los que no asoma.
En cuanto a motivos y fechas... Realmente nunca había oído hablar de un tropel por el cumpleaños de tirofijo. ¿En cuál fecha cae? Normalmente los de calendario son una de las expresiones de ese carácter de la izquierda colombiana que consiste en mirar siempre al pasado (sus verbos favoritos son recuperar, recordar, rescatar, conmemorar,...). Normalmente, como en las fiestas, los más 'exitosos' (más participantes espontáneos, más heridos, más detenidos y más ocurrencias dañinas de las masas como destrucción de pupitres o incendios) son los que no se planean. Los de las fechas (en general evocadoras de alguna muerte violenta) normalmente precisan días de preparación.
Suena antipático pero la mayoría de los tropeles se hacen por hacerlos; haciendo del resto de la actividad política una preparación para esa gran experiencia orgásmica. Por la misma razón, semanas o meses de asambleas, reuniones de trabajo, discusiones y otras actividades activistas terminan desembocando en una situación que cansa, a veces se goza, pero clausura todo lo demás. En la agenda de los grupos armados, los tropeles son un escenario interesante para la propaganda, pero muy moderado para los apremios de reclutamiento de cuadros militares y acciones de choque.
En una comunidad con más de treinta mil miembros ocurren muchas más historias y tragedias que las tradicionalmente divulgadas del activista que solo quería lanzar una opinión y pagó caro su humilde atrevimiento. Gente metida en peleas pasionales, secuestros, líos de plata, malos momentos en salidas de campo a zonas delicadas del país,... De hecho el record reciente de la Universidad debe analizarse en su contexto local sin caer en la tentación fácil de asociarlo planamente con hechos ocurridos en la Costa, Antioquia, Valle, Nariño u otras regiones. Porque mientras una amenaza en Medellín (qué día recordé el veto que hubo en los ochentas a "Money for Nothing" de Dire Straits) tiene una tendencia natural a cumplirse , muchos de los casos manidos en la Nacional de Bogotá tienen sus vicios. Por un lado, en los últimos diecinueve años los eventos sicariales que han ocurrido en el campus (por fuera de tropeles) no son atribuibles al Estado ni a la derecha en armas; por otro, los asilos políticos que se han tramitado hacia Canadá y Europa se han rodeado de una discreción que mejor dicho no sigo.
Me temo mucho que hay una recreación de la fábula del pastorcito mentiroso detrás de algunas de las amenazas divulgadas en meses anteriores. Sobre la relación del paramilitarismo con la Universidad hay facetas muy complejas de describir y no las voy a tocar en esto que ya se pasó de extensión. De la política de las Farc solo puedo decir que hace muchos años esa organización es - como diría un locutor de Fox Sports - un ejpónsor. Por un lado esa máxima de si no te queda tiempo para hacer la política, cómprala hecha (cabe financiar un movimiento neonazi, si lo solicita); por otro está la obsesión con su flashback bolivariano (les dio ahora porque la contradicción del momento es si Bolívar o Santander, en serio). El último tropel no fue orquestado por grupos guerrilleros, pero sí hubo despliegue de la costosa propaganda (policromía sobre papel esmaltado y fotos de comandantes farianos) de los que pintan al militar venezolano y de vez en cuando queman buses del expreso tocayo en el occidente del país.
Son muchas cosas y, cuanto más exhaustivas, más vacías. Por ahora corto.