Vuelo al desecho

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lunes, mayo 11, 2009

Viscosidad

Huele a política. Como en cualquier época, tratándose de un adicto con recaídas e ínfulas de expresidente. Cada hora más reaccionario (esto ya se ha visto), cada vez más contestatario (nada me sirve). En mis tiempos del Camilo Torres había dos protagonistas infaltables en la cuadra del colegio sobre la séptima, uno era 'el tigre' (supe que lo llamaban así por una columna de Alape, nunca le hablé ni lo escuché), moro de labios sobredimensionados, nómada urbano. Otro era una señora de gabardina, que se paraba en la esquina de la 33, arengando y denunciado movidas, chancucos y conjuras, para que nadie le pusiera cuidado o a lo más hiciera expresión de condolencia con su afección mental. Pienso que a ratos el opinador bloguero, twittero o dospuntocerero en general tiende no un poco sino más bien un mucho a pararse en esas gradas a dar el mismo espectáculo; solo que con la respuesta eventual de uno que otro compañero de pabellón, "clientela" llama a su versión plural el Juglar del Zipa. Por alguna patética ingenuidad uno se cree que no parece tan chiflado ni tan poco glamoroso.
Analizar la política sin que sea el oficio encargado y pago por algún partido, ni la justificación del cheque del instituto o facultad, suena a patología. Para evadir controles sanitarios la llamamos ciudadanía, subterfugio con amparo en las leyes y filosofías sociales. La militancia amateur suele presentar mayores síntomas de sectarismo y violencia, las hormonas del extremismo fluyen más impetuosas fuera de la secta, la cual regula a partir de cartillas y limitantes, condicionando mediocridades.; pero también da el chance de lo contrario, de pensar con libertad, de opinar y de asimilar las situaciones con referentes propios, todas estas virtudes nada convenientes en la cohesión de los colectivos.
Ejemplo de esas corrientes extremistas es algo cotidiano en estos medios, las cadenas de correo, advirtiendo sobre conspiraciones y expandiéndose y validándose por la ligereza con la cual se hace un reenvío. También aquellas que permiten aflorar los más genuinos rasgos de esa opinión pública que ha de dejar quieta todo periodista extranjero (esta, en particular, la conocí por el reenvío hecho por una profesional de nivel gerencial):

ULTIMA HORA!!!

Hace una hora un GRUPO DE DELINCUENTES aprovechando un descuido de las Fuerzas de Seguridad, HAN SECUESTRADO A LA SENADORA PIEDAD CORDOBA !!!!!
Han solicitado 100 millones de dólares para su liberación y que, si sus
exigencias no son atendidas en 24 horas, amenazan con rociarla de
combustible y prenderla en fuego... Estamos organizando una colecta, apelando
a tu humanidad para que colabores con lo que puedas...
Hasta el momento hemos logrado reunir:

· 7.823 litros de gasolina extra.

· 2.231 litros de Etanol.

· 24.421 Litros de nitroglicerina.

· 1.986 cajas de fósforos.

· 126 sopletes.

· 231.985 encendedores Bic.

· 14 petardos y

· 2 magiclick.

Todas las donaciones, por pequeñas que sean, serán bien recibidas... Envía
este mensaje a las personas que, como tu, vivan en este país..., de lo contrario, puede que la negra HP. quede VIVA !!!!!

Dentro de lo que creo que creo acerca de la política es que una de las cosas razonables y loables de la democracia liberal es la reivindicación del individuo (en general, cualquier individuo). Lamentablemente hoy campea la propuesta de adecuar y subordinar la democracia colombiana a la gloria de un solo individuo. La apología de la nueva reelección en recientes sesiones legislativas se centra en las supuestas bondades del mesías y no en la legitimidad de la iniciativa, en su validez constitucional, que sería lo mínimo. Erich Fromm (y me repito) advirtió al comienzo de su 'miedo a la libertad' que más que las marrullas de los autoritaristas que se tomaron el poder le preocupaba entender por qué las multitudes se dejaban fascinar por semejantes programas. Por supuesto que no se pueden quedar por fuera las acciones de los halcones. Quien quiera que haya seguido el proceso político colombiano en los medios notará que cada vez que una voz opina contrariando al rey de reyes ante las cámaras, antes de dos días algún medio divulga algún elemento de la vida del osado, descalificando de paso cuanto diga. Desconectar racionalmente esta tendencia de las presentes denuncias contra el DAS (la policía política del presidente de Colombia), es una conducta que coquetea con la complicidad.
Inevitablemente viene la realización del referendo reeleccionista, con su carga de propaganda y la entusiasta intolerancia de masas y líderes como la gerente de la cita. El nuevo orden da sus puntadas para afianzar cohesión y con ella generar viscosidad, oposición al flujo. Por eso afino el teclado y preparo mis dardos, mi subjetivación desde mi séptima con 33, que hoy desempolvo.

sábado, septiembre 20, 2008

Those seventies fruits

jueves, septiembre 18, 2008

Las más caras

I Mea Culpa (Contrición o Micción)

De mi paso por la cohorte de los menores de cinco no recuerdo haber usado pasamontañas. En Bogotá llovía más y más seguido y sí eran comunes la botas “machita”, los sacos, las bufandas y los gorros de lana, pero las mejillas en general no se ocultaban. Hoy los niños de Bogotá se encapuchan por prescripción médica y pasan su primera temporada nosocomial a propósito de alguna cosa pulmonar, todos sin falta. En edad preescolar viví los últimos años de la noche de brujas, del jalogüín, antes de que alguna mente institucional de tiempos del turbayato decidiera que el 31 de octubre debía llamarse “día de los niños” porque las brujas eran políticamente incorrectas e indignas de un año internacional dedicado por la ONU. Me sentí, en todo caso, muy orgulloso de haber sido un vaquero con bigote pintado y con unos geniales revólveres plásticos que disparaban y rotaban el tambor y me permitieron hacer blanco con algo más que una onomatopeya de silbido. Al siguiente año fui Drácula y eso sí que me marcó.
Disparar. Uno de los más genuinos entretenimientos de ese momento era jugar a “los pistoleros”. No a policías y ladrones, no a buenos ni malos (salvo si se trataba de una valoración sobre la puntería); era el gozo mundano y sin discurso por la escena de la ficción violenta: derrotar al otro, caer con estilo, las razones sobraban. Luego, a escondidas de mis papás, participar de rondas de tiro de diábolos y certificando el blanco con el tañido de las carcasas del alumbrado público. Pero a los pistoleros era lo mejor, asociando ingeniosamente formas de palos u otros objetos con las metras y los chopos de la televisión y gritando algo como 'pichún'. En la escuela primaria también encontré fanáticos de este juego y fue a propósito del mismo, contextualizado en la noticia de la toma de la embajada dominicana, que otro cagón de siete años me enseñó a ponerme el saco azul de lana, ese clásico de los colegios distritales, cubriendo la cabeza salvo el marco de los ojos y anudando las mangas atrás. El reparto de bandos era lo mismo: todos contra todos, todos embozados, bala pa todo el mundo. Como el buen porno, cuanto menos argumento mejor.
No volví a entenderme con máscaras de ningún tipo hasta el tiempo de intercambiar opiniones en la 26 con la autoridad, la cual sabía de memoria caminados, acentos, barrio de origen. Objetos contundentes y frases provocadoras iban de un lado para otro rigurosamente personalizados. En un viaje de trabajo a una de esas zonas donde los soldados pegan la espalda a la pared y donde la cédula también la pide el paraestado subversivo, noté que una parte crucial del cateo era mirar detenidamente los ojos y su contorno; en la Universidad era igual, era más un símbolo, un saludo a la bandera y una sutileza judicial... y un riesgo también por su efecto restrictivo del campo visual. Quien alguna vez se haya preguntado sobre el porqué de esa extraña forma de correr levantando tanto los pies tiene allí la respuesta. Qué decir de la observación que me hizo un jubilado de esas lides alguna vez: “esta gente se encapucha con ropa limpia”. Sin duda, un saco de lana sudado y picante debía ser un auténtico cilicio.

II Las de Buen Anonimato

Embozarse tiene su glamour y su contrario. Recuerdo bien esas extrañas capuchas como bolsas con terminación angulosa que usaban los malos de la película en las noticias de orden público de los 80. De algún modo recreaban el pavor contagiado por el atuendo del verdugo de hacha y topless. También evocaban la semana santa y otras efemérides litúrgicas como los carnavales. Cargueros, capuchones, la Marimonda y el Monocuco; anonimatos para todas las pasiones. En esa misma década la saga de Shô Kosugi le dio prestigio y un hálito de invencibilidad al portador de la tapa, la máscara del asesino silencioso. Pronto los uniformes de colegio también sirvieron para jugar a los ninjas. Máscaras, antifaces, cascos, lentes oscuros y capuchas son accesorios reconocidos del bandidaje con discurso. Posiblemente desde mucho antes del Robin Capucha, el de los bosques de Sherwood, pasando por el estrafalario espadachín del bigotico y un extenso rosario de vengadores heroicos, sombríos y asociales de Marvel y otras firmas; se trató de una transgresión con justificación. Batman y sus closet issues con Robin, Spawn el podrido, Spider Man con sus secreciones secretas, Gekkô Kamen y su inexplicable risa, V porque ajá,... Hubo quien por estar ocupada haciendo política en la Javeriana no los vio nunca, pero no por ello no recorrieron pantallas, comics o pensamientos.
En este mundo material y maloliente, el estatuto de seguridad de Turbay penalizó la obstrucción de la identidad y puso torturadores encapuchados a lucirse en las caballerizas; arrancando suspiros de los adoradores de la barbarie, los cuales también abundaban entonces. “Para torturas las que sufrió nuestro señor en el Gólgota” opinó un columnista entonces, mientras que plumas decentes como la de Klim espabilaron a un público aun conmovible por imágenes como la de la miniserie “Holocausto” (Klim apodó al ministro de defensa 'General Von Holokaust'). Años después se encapuchó también parte de la justicia, la llamada “Justicia Regional”, cumpliendo con el objetivo de reducir la tasa de homicidios de jueces, pero estableciendo un récord tal de iniquidades que se tuvo que caer, no sin que su principal impugnador dentro y fuera del país, Eduardo Umaña Mendoza, muriera de plomonía.
Una de las variantes más obscenas de la capucha institucional la constituyó en su momento el ESMAD, fuerza especializada antidisturbios de la policía, la cual a pesar de no usar regularmente pasamontañas, no incluye en los uniformes el apellido de los patrulleros. Tras el asesinato de un tropelero en una refriega de la Universidad, un directivo de la misma discutía con el mando a cargo en terreno y le pidió que se identificara. El burócrata del homicidio uniformado contestó “yo no tengo nombre”. Tras acumular varias bajas en su prontuario, cobijados por la manía judicial de amparar en el “orden público alterado” y el azar las felonías de estos matones, un proceso de presión política consiguió que lleven en las corazas un número de serie con más dígitos decimales que los necesarios para contar la población humana en el planeta. Pero estamos lejos de ver a un presidente reprendiéndolos en público por mutilar ojos, disparar ilegalmente, lanzar bombas caseras o vejar detenidos.

III Las del Tubo

Gina Parody descubrió en el youtube varios videos propagandistas filofarianos colgados tiempo atrás y uno de un periódico estudiantil de otra índole. Al parecer no le parecieron tan por fuera de la ley como para reportarlos y – siguiendo la doctrina presente de utilizar políticamente las cosas que no tendrían vuelo judicial – decidió lanzar una denuncia carente de unidad de materia y de coherencia. Escogió dos materiales correspondientes a momentos distintos, pero ocurridos en el mismo escenario de la Universidad Distrital para lanzar dardos contra el actual Rector de esa institución, en un claro gesto proselitista de alguien que suena como candidata a la alcaldía mayor de Bogotá. Valga decir que el video en el cual aparece el Rector en medio de los encapuchados retrata la intromisión de estos últimos en un acto institucional.
Puesta a desarrollar la idea, la Senadora explica que se refería en general a las universidades y a la 'nueva' estrategia de las Farc para su infiltración, pero rapidito cae en el tema local, de “lo social del gobierno del Polo” y otras piezas que suenan a Mr Burns candidato hablando de “los burócratas en la capital del Estado”; o, más local, a Noemí Sanín intercalando cada tres palabras la expresión “las maquinarias” y su sonrisa postiza. “Lo social” en política es una de esas categorías buseta, ahí caben muchas vainas o cualquiera; en últimas la política es un fenómeno social, pero volvamos al tema.
Ya otra gente le ha puesto algo de cacumen a este incidente (por fin). Converjo en algunos puntos, a propósito, pero quiero dejar en claro algo que me ronda la cabeza desde el principio del sainete (por no llamarlo parodia de debate). ¿Podemos creer en la afirmación de la Senadora acerca de que no hay idea que merezca usar una capucha en este país? Ella invoca a oradores y opinadores digamos 'frenteros', como si estuviera muy bien que uno tuviera que aguantarse diez hampones lanzándole insultos y objetos dentro de un avión o que ante una controversia de frente con el divino e infalible mandatario le conteste con frases del tipo de “yo sé cuál es su filiación y usted sabe cuál es la mía”, y luego algún medio de prensa publique algún carácter cierto o falso de uno con clara intención de descalificarlo. Seguiré con el tema, vuelvo a la línea de producción.

jueves, agosto 21, 2008

Casualties


martes, agosto 12, 2008

De primera mano


lunes, agosto 11, 2008

*política

Diciembre de 1990. Terminando la jornada de elección de los delegados a la Asamblea Nacional Constitucional, conocida como la Constituyente, César Gaviria Trujillo anunció públicamente el asalto del Ejército Nacional al campamento conocido como 'Casa Verde', algo así como la sala de prensa de los diálogos con las Farc y supuestamente santuario del poderío militar del grupo guerrillero; tanto como para que se dijera que era uno de los objetivos del adiestramiento impartido por Yair Klein a los autodefensores de 'El Mexicano'. Era el primer logro mostrable de la Brigada Móvil Número 1, selección de compañías de las diferentes brigadas del país, cuya misión sería perseguir a los cuerpos de mando de las distintas guerrillas y que ya había hecho sus correrías por el sur y centro del Cesar, bombardeado el Perijá, acampado con marines en el Urabá y reentrenado en Tolemaida para lograr su histórico balance de decenas de paracaidistas con las piernas rotas, bombas transdepartamentales arrojadas por aviones supersónicos y la bota pantanera de un guerrillero asomando sobre una fosa mal hecha.
Era el fin. Ese año cayó el muro bendecido por John Fitzgerald Kennedy y fueron enterradas para siempre las sobrias camisas de Jacobo Arenas; seguidores del 'Comandante Papito' depusieron (fue un año prolijo en deposiciones) piedras ante la disponible y Daniel Ortega se despidió de la presidencia nicaragüense. Sin duda, ocupar una posición tan publicitada, el recibidero de visitas extranjeras y locales (incluida la del alcalde menor de Sumapaz, Jaime Garzón Forero, quien divulgó el video como chiste en su programa Zoociedad), suponía poner en evidencia que era posible derrotar militarmente a la guerrilla, pues se la había sacado de uno de sus fuertes. Era caso cerrado.
El año anterior a ese el mismo Gaviria tuvo que ser quien se pusiera frente al micrófono para ilegalizar las autodefensas que habían merecido elogios públicos de Belisario Betancur y Jaime Castro. Se abortó la iniciativa del movimiento político MORENA y la guerra Carranza - Molina llegó a su paroxismo, mientras caían el comandante de la Policía de Antioquia y el candidato Galán. Ese primer asomo de enfrentamiento estatal con el paramilitarismo menguó en los años siguientes, dándose por enterrado con A. Ariel Otero, con la 'desmovilización' de los hermanos Castaño y con la captura de A. 'El Negro Vladimir', cuyas declaraciones fueron el anticipo de lo que hoy se llama parapolítica. Ese paramilitarismo de los ochenta fue político, muy político. Sus metas electorales fueron muy claramante definidas y quedaron en mayor evidencia al estrenarse la elección popular de alcaldes.
Hubo una época, más o menos por el 92, en la cual - producto de la seguidilla de desmovilizaciones y reinserciones -, se puso de moda revelar pasados contestatarios y aun quemantes. El director de la telenovela 'Escalona' habló de su militancia "de nuevo tipo", salieron las fotos setenteras de muchos neoconservadores y postyupies de la dirigencia nacional, donde se los veía peludos y rebeldes, con cara de quemar palosanto para disimular el pielroja. Casi se podría decir que aquellas dejaciones de armas eran de mejor abolengo y que al haber ministros y congresistas mecas* casi que el reclamo sempiterno de Uribe a favor de su 'Justicia y Paz' tiene hasta fundamento. Por supuesto que hubo diferencias, pero no tan limitadas como las que plantea el presidente. El M-19 se desmovilizó en su peor momento militar y entregó el armamento que tenía para entrar al ruedo electoral, persisitiendo en las acciones solamente facciones menores claramente diferenciadas de los firmantes de alto nivel. El paramilitarismo fue a la mesa de diálogo en su momento de mayor dominio militar y electoral, como fuerza triunfante que se ufanó de declarar el porcentaje parlamentario que ya le pertenecía, no por "circunscripción especial de paz", sino como hechos cumplidos y botín de guerra. El precio de su silencio no evocaba el chantaje que se le hace a un enemigo sino a un ex socio.
Eso es lo singular de la llamada parapolítica. La puesta al descubierto de lo que ya se había dicho y el gobierno había negado. Los generales desagraviados por el exgobernador de Antioquia señalados ahora no por sindicalistas ni subalternos (fácilmente descalificables por diagnósticos siquiátricos forenses por encargo), sino por los mismos gatilleros. Los congresistas, presidentes de partidos de gobierno, funcionarios de distintos niveles investidos de poder desde antes del sainete de diálogo. Por ello resulta infantil el rosario de excusas liderado por el gobierno mismo a partir de la llamada "farcpolítica". En los prolegómenos de la misma salen selecciones arbitrarias de material supuestamente contendio en los computadores de Reyes, notificadas primero a determinados medios de comunicación y luego a la autoridad competente, a la cual se descalifica políticamente cuando pide la totalidad del acervo.
Este fin de semana El Tiempo, El Espectador y otros hablan de la "primera captura", a propósito de la detención de una persona cercana a Fensuagro. Por décadas se han abierto procesos judiciales y librado detenciones contra miembros de sindicatos, organizaciones campesinas y comunales, militantes del Partido Comunista y otras organizaciones, etc., por presuntos o probados vínculos militantes o de colaboración con las guerrillas. Desde antes de la creación de las Farc muchos pagaron prisión y hasta exilio por tales asociaciones. Qué macabro juego juegan estos medios al hablar del asunto como si fuera la novedad y el resultado de una novísima condición. ¿No pasó ya media dirección de la USO por procesos por rebelión y hasta terrorismo? ¿No probaron ergástula Vieira, Montaña Cuellar y todos esos? ¿No hubo ya caballerizas ni procesos verbales de guerra, ni todas esas vainas? Supongo que al son que tocan estos periodistas hoy debemos reescribir ciertas anécdotas con apelativos anacrónicos, como cuando en los setenta detuvieron a Jorge Villamil por reunirse con esos bandidos en el Huila (farclore gate); o la secuela de la primicia que comento: "Primer capturada por Farcpolítica tenía un romance con Raúl Reyes" (furck).
* Meca: apócope de mecánico, apelativo confianzudo para la militancia del M.

Hulk

martes, agosto 05, 2008

Idolatría