sábado, septiembre 29, 2007

Monseñor

Publica hoy El Tiempo, en sus 'Lecturas de Fin de Semana', una breve evocación de Monseñor Salcedo y presenta la experiencia de Radio Sutatenza como inspiración para el formidable encomio del OLPC. Me puse sentimental.

jueves, septiembre 27, 2007

Hi-yo Silver, pues papá!

Así no se puede. ¿Cómo así que cuarenta años sin ver cine? Eso suena a guión de película estúpida, tipo 'virgen a los cuarenta'. Que se ponga en esas el alcalde destituido de Cali, él tiene una justificación más que válida, pero el presidente sí que preocupa con esas abstinencias. Claro está que Sergio Gómez debería saber que lo de los tatuajes y la hija no lo conoce uno en las salas de cine sino al final de los noticieros. Estaría uno para ver completa Tomb Raider, cuyo videojuego pone a Lara Croft a caminar como si se tratara de un comercial de gynocanesten. A lo más se ve uno 'Hackers', se la repite y se la vuelve a ver, no por su validez cinematográfica sino por lo très jolie de cierta coprotagonista, puesta maliciosamente en tomas auténticamente morbosas pero irresistibles.
Volviendo a la confesión del principio, un mandatario contemporáneo que no haya visto 'Mr. & Mrs. Smith', 'Romancing the Stone', 'The Specialist' o 'Clear and Present Danger', puede carecer de información crucial acerca de Colombia. Mala política, Kemosabe.

lunes, septiembre 17, 2007

Jala jala

La palabreja la escuché por primera vez, con esa acepción, en medios proselitistas estudiantiles, por el lado izquierdoso. Al parecer se trataba usar el verbo jalar (que era más educado escribir halar) de una manera chicanera y refinada. Con el tiempo se lo escuché o leí a políticos de derechas, paramilitares y de un tiempo para acá a los que hablan de economía. Resulta que jalonar significa establecer jalones, plural de jalón, pero no la tercera derivada del desplazamiento con respecto al tiempo (el difamado "jerk"), ni el de acabar con Ufemia:


Se trata de la acepción de marca en el terreno, sinónimo de hito o del no recomendable en la costa mojón. Jalonar significa delimitar, acotar, casi que confinar. De allí que asumir que un sector al que le va bien "jalona" la economía equivale a aceptar que le limita las metas al resto, pienso yo.
Es uno más de esos casos patéticos en los cuales se van asociando palabras con otras por su semejanza fonética. En el medio de los fraguadores de código fuente es frecuente traducir sentences como sentencias, ya hace tiempo que está asimilado library como librería. Seguro juran que diner es dinero y rapist un defensor de la causa del RAP. De los argentinismos con cierto éxito reciente en nuestros arribistas locales, cambiar la talla del vestido por talle, que tiene que ver, pero ya había término para eso.

Precursores

Anda ya medio fuera de moda el tema, pero no sobra echarle una mirada.

jueves, septiembre 13, 2007

Capilaridad

Titular de El Tiempo, 2007-09-13
Toda una noticia, tratándose de un "cabeza rapada".

domingo, septiembre 02, 2007

Las secuelas del sismo

En la sección de humor de El Tiempo de hoy publicaron unas fotos de huecos de la ciudad a manera de charada del sismo que no ocurrió. De inmediato recordé un penoso incidente de los tempranos años noventa. El 18 de octubre de 1992 ocurrió el sismo de Murindó, causante de numerosos desastres en el Chocó. La periodistada de la jornada fue sin duda la de Juan Gossaín. En el volcán de lodo de Cacahual, en Urabá, el evento propició una salida rápida de material, incluidas burbujas de hidrocarburo, causando quemaduras a varios bañistas. El inefable comunicador habló de lava. En medios universitarios militantes el chiste era que eso tenía que ver con una consigna que decía: "mover cielo y tierra para defender la vida del presidente Gonzalo".
Resulta que durante los siguientes días unos vivos de la sección encargada de construcciones escolares de la Secretaría de Educación de Bogotá, decidieron aprovechar que el sismo se sintió por estos lados para atribuirle tejas rotas, grietas con pasto, paredes derrumbadas y otros signos de incompetencia profesional de sus funcionarios en edificaciones de escuelas, varias de ellas con menos de cuatro años de haber sido construidas. La selectividad del siniestro para afectar preciso escuelitas y nada más, daría para que el sin oficio del Bessel hubiera tenido que pedir unos tres siglos más de chance para encontrar semejantes modos tan exóticos de vibración. Los cimientos mal calculados, los inexistentes estudios geotécnicos, la negligencia para atender las quejas por deterioro; todo esto pasó súbitamente a ser culpa de un evento posterior. Antes no les prendieron candela a los colegios. Por supuesto la prensa apoyó la farsa y las soluciones se siguieron postergando. Yo estuve encima de los corresponsales que fueron a fotografiar una de las escuelas "damnificadas", quienes más atención hubieran puesto a un mosquito; las fotos se publicaron con el rollo prefabricado. Hoy lo recordé.