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martes, agosto 12, 2008
lunes, agosto 11, 2008
*política
Diciembre de 1990. Terminando la jornada de elección de los delegados a la Asamblea Nacional Constitucional, conocida como la Constituyente, César Gaviria Trujillo anunció públicamente el asalto del Ejército Nacional al campamento conocido como 'Casa Verde', algo así como la sala de prensa de los diálogos con las Farc y supuestamente santuario del poderío militar del grupo guerrillero; tanto como para que se dijera que era uno de los objetivos del adiestramiento impartido por Yair Klein a los autodefensores de 'El Mexicano'. Era el primer logro mostrable de la Brigada Móvil Número 1, selección de compañías de las diferentes brigadas del país, cuya misión sería perseguir a los cuerpos de mando de las distintas guerrillas y que ya había hecho sus correrías por el sur y centro del Cesar, bombardeado el Perijá, acampado con marines en el Urabá y reentrenado en Tolemaida para lograr su histórico balance de decenas de paracaidistas con las piernas rotas, bombas transdepartamentales arrojadas por aviones supersónicos y la bota pantanera de un guerrillero asomando sobre una fosa mal hecha.
Era el fin. Ese año cayó el muro bendecido por John Fitzgerald Kennedy y fueron enterradas para siempre las sobrias camisas de Jacobo Arenas; seguidores del 'Comandante Papito' depusieron (fue un año prolijo en deposiciones) piedras ante la disponible y Daniel Ortega se despidió de la presidencia nicaragüense. Sin duda, ocupar una posición tan publicitada, el recibidero de visitas extranjeras y locales (incluida la del alcalde menor de Sumapaz, Jaime Garzón Forero, quien divulgó el video como chiste en su programa Zoociedad), suponía poner en evidencia que era posible derrotar militarmente a la guerrilla, pues se la había sacado de uno de sus fuertes. Era caso cerrado.
El año anterior a ese el mismo Gaviria tuvo que ser quien se pusiera frente al micrófono para ilegalizar las autodefensas que habían merecido elogios públicos de Belisario Betancur y Jaime Castro. Se abortó la iniciativa del movimiento político MORENA y la guerra Carranza - Molina llegó a su paroxismo, mientras caían el comandante de la Policía de Antioquia y el candidato Galán. Ese primer asomo de enfrentamiento estatal con el paramilitarismo menguó en los años siguientes, dándose por enterrado con A. Ariel Otero, con la 'desmovilización' de los hermanos Castaño y con la captura de A. 'El Negro Vladimir', cuyas declaraciones fueron el anticipo de lo que hoy se llama parapolítica. Ese paramilitarismo de los ochenta fue político, muy político. Sus metas electorales fueron muy claramante definidas y quedaron en mayor evidencia al estrenarse la elección popular de alcaldes.
Hubo una época, más o menos por el 92, en la cual - producto de la seguidilla de desmovilizaciones y reinserciones -, se puso de moda revelar pasados contestatarios y aun quemantes. El director de la telenovela 'Escalona' habló de su militancia "de nuevo tipo", salieron las fotos setenteras de muchos neoconservadores y postyupies de la dirigencia nacional, donde se los veía peludos y rebeldes, con cara de quemar palosanto para disimular el pielroja. Casi se podría decir que aquellas dejaciones de armas eran de mejor abolengo y que al haber ministros y congresistas mecas* casi que el reclamo sempiterno de Uribe a favor de su 'Justicia y Paz' tiene hasta fundamento. Por supuesto que hubo diferencias, pero no tan limitadas como las que plantea el presidente. El M-19 se desmovilizó en su peor momento militar y entregó el armamento que tenía para entrar al ruedo electoral, persisitiendo en las acciones solamente facciones menores claramente diferenciadas de los firmantes de alto nivel. El paramilitarismo fue a la mesa de diálogo en su momento de mayor dominio militar y electoral, como fuerza triunfante que se ufanó de declarar el porcentaje parlamentario que ya le pertenecía, no por "circunscripción especial de paz", sino como hechos cumplidos y botín de guerra. El precio de su silencio no evocaba el chantaje que se le hace a un enemigo sino a un ex socio.
Eso es lo singular de la llamada parapolítica. La puesta al descubierto de lo que ya se había dicho y el gobierno había negado. Los generales desagraviados por el exgobernador de Antioquia señalados ahora no por sindicalistas ni subalternos (fácilmente descalificables por diagnósticos siquiátricos forenses por encargo), sino por los mismos gatilleros. Los congresistas, presidentes de partidos de gobierno, funcionarios de distintos niveles investidos de poder desde antes del sainete de diálogo. Por ello resulta infantil el rosario de excusas liderado por el gobierno mismo a partir de la llamada "farcpolítica". En los prolegómenos de la misma salen selecciones arbitrarias de material supuestamente contendio en los computadores de Reyes, notificadas primero a determinados medios de comunicación y luego a la autoridad competente, a la cual se descalifica políticamente cuando pide la totalidad del acervo.
Este fin de semana El Tiempo, El Espectador y otros hablan de la "primera captura", a propósito de la detención de una persona cercana a Fensuagro. Por décadas se han abierto procesos judiciales y librado detenciones contra miembros de sindicatos, organizaciones campesinas y comunales, militantes del Partido Comunista y otras organizaciones, etc., por presuntos o probados vínculos militantes o de colaboración con las guerrillas. Desde antes de la creación de las Farc muchos pagaron prisión y hasta exilio por tales asociaciones. Qué macabro juego juegan estos medios al hablar del asunto como si fuera la novedad y el resultado de una novísima condición. ¿No pasó ya media dirección de la USO por procesos por rebelión y hasta terrorismo? ¿No probaron ergástula Vieira, Montaña Cuellar y todos esos? ¿No hubo ya caballerizas ni procesos verbales de guerra, ni todas esas vainas? Supongo que al son que tocan estos periodistas hoy debemos reescribir ciertas anécdotas con apelativos anacrónicos, como cuando en los setenta detuvieron a Jorge Villamil por reunirse con esos bandidos en el Huila (farclore gate); o la secuela de la primicia que comento: "Primer capturada por Farcpolítica tenía un romance con Raúl Reyes" (furck).
* Meca: apócope de mecánico, apelativo confianzudo para la militancia del M.
Era el fin. Ese año cayó el muro bendecido por John Fitzgerald Kennedy y fueron enterradas para siempre las sobrias camisas de Jacobo Arenas; seguidores del 'Comandante Papito' depusieron (fue un año prolijo en deposiciones) piedras ante la disponible y Daniel Ortega se despidió de la presidencia nicaragüense. Sin duda, ocupar una posición tan publicitada, el recibidero de visitas extranjeras y locales (incluida la del alcalde menor de Sumapaz, Jaime Garzón Forero, quien divulgó el video como chiste en su programa Zoociedad), suponía poner en evidencia que era posible derrotar militarmente a la guerrilla, pues se la había sacado de uno de sus fuertes. Era caso cerrado.
El año anterior a ese el mismo Gaviria tuvo que ser quien se pusiera frente al micrófono para ilegalizar las autodefensas que habían merecido elogios públicos de Belisario Betancur y Jaime Castro. Se abortó la iniciativa del movimiento político MORENA y la guerra Carranza - Molina llegó a su paroxismo, mientras caían el comandante de la Policía de Antioquia y el candidato Galán. Ese primer asomo de enfrentamiento estatal con el paramilitarismo menguó en los años siguientes, dándose por enterrado con A. Ariel Otero, con la 'desmovilización' de los hermanos Castaño y con la captura de A. 'El Negro Vladimir', cuyas declaraciones fueron el anticipo de lo que hoy se llama parapolítica. Ese paramilitarismo de los ochenta fue político, muy político. Sus metas electorales fueron muy claramante definidas y quedaron en mayor evidencia al estrenarse la elección popular de alcaldes.
Hubo una época, más o menos por el 92, en la cual - producto de la seguidilla de desmovilizaciones y reinserciones -, se puso de moda revelar pasados contestatarios y aun quemantes. El director de la telenovela 'Escalona' habló de su militancia "de nuevo tipo", salieron las fotos setenteras de muchos neoconservadores y postyupies de la dirigencia nacional, donde se los veía peludos y rebeldes, con cara de quemar palosanto para disimular el pielroja. Casi se podría decir que aquellas dejaciones de armas eran de mejor abolengo y que al haber ministros y congresistas mecas* casi que el reclamo sempiterno de Uribe a favor de su 'Justicia y Paz' tiene hasta fundamento. Por supuesto que hubo diferencias, pero no tan limitadas como las que plantea el presidente. El M-19 se desmovilizó en su peor momento militar y entregó el armamento que tenía para entrar al ruedo electoral, persisitiendo en las acciones solamente facciones menores claramente diferenciadas de los firmantes de alto nivel. El paramilitarismo fue a la mesa de diálogo en su momento de mayor dominio militar y electoral, como fuerza triunfante que se ufanó de declarar el porcentaje parlamentario que ya le pertenecía, no por "circunscripción especial de paz", sino como hechos cumplidos y botín de guerra. El precio de su silencio no evocaba el chantaje que se le hace a un enemigo sino a un ex socio.
Eso es lo singular de la llamada parapolítica. La puesta al descubierto de lo que ya se había dicho y el gobierno había negado. Los generales desagraviados por el exgobernador de Antioquia señalados ahora no por sindicalistas ni subalternos (fácilmente descalificables por diagnósticos siquiátricos forenses por encargo), sino por los mismos gatilleros. Los congresistas, presidentes de partidos de gobierno, funcionarios de distintos niveles investidos de poder desde antes del sainete de diálogo. Por ello resulta infantil el rosario de excusas liderado por el gobierno mismo a partir de la llamada "farcpolítica". En los prolegómenos de la misma salen selecciones arbitrarias de material supuestamente contendio en los computadores de Reyes, notificadas primero a determinados medios de comunicación y luego a la autoridad competente, a la cual se descalifica políticamente cuando pide la totalidad del acervo.
Este fin de semana El Tiempo, El Espectador y otros hablan de la "primera captura", a propósito de la detención de una persona cercana a Fensuagro. Por décadas se han abierto procesos judiciales y librado detenciones contra miembros de sindicatos, organizaciones campesinas y comunales, militantes del Partido Comunista y otras organizaciones, etc., por presuntos o probados vínculos militantes o de colaboración con las guerrillas. Desde antes de la creación de las Farc muchos pagaron prisión y hasta exilio por tales asociaciones. Qué macabro juego juegan estos medios al hablar del asunto como si fuera la novedad y el resultado de una novísima condición. ¿No pasó ya media dirección de la USO por procesos por rebelión y hasta terrorismo? ¿No probaron ergástula Vieira, Montaña Cuellar y todos esos? ¿No hubo ya caballerizas ni procesos verbales de guerra, ni todas esas vainas? Supongo que al son que tocan estos periodistas hoy debemos reescribir ciertas anécdotas con apelativos anacrónicos, como cuando en los setenta detuvieron a Jorge Villamil por reunirse con esos bandidos en el Huila (farclore gate); o la secuela de la primicia que comento: "Primer capturada por Farcpolítica tenía un romance con Raúl Reyes" (furck).
* Meca: apócope de mecánico, apelativo confianzudo para la militancia del M.
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martes, junio 03, 2008
miércoles, mayo 14, 2008
sábado, mayo 10, 2008
martes, mayo 06, 2008
viernes, abril 18, 2008
EUM
Hoy se cumplen diez años del asesinato de Eduardo Umaña Mendoza. El abogado con la sombra a cuestas de un padre que lo rajó en una materia en la Universidad y metido en los pleitos más atrevidos. Menos de tres lustros después de que su progenitor fuera el defensor de los acusados en el "juicio del siglo" a él le tocó el mismo papel en otro "juicio del siglo". Litigante de esos con personalidad propia e irritante para sus contrincantes, tumbó el cargo de rebelión contra unos dominicanos capturados tras visitar a ciertos camaradas en el Tolima, argumentando que por no ser nacionales no podían ser considerados rebeldes contra este Estado. Político muy definido en sus causas y su proceder (por lo mismo jamás autómata idiota de lineamientos militantes "orientados" por responsable alguno), no se guardó sus opiniones frente a reos de uno u otro parche y valoró como ninguno la urgencia de lograr la libertad, antes que promover una defensa torpe que inflara estadísticas acerca de la maldad represora del enemigo.
Tras años de ardua lid en casos particulares, triunfó en su gran batalla contra la justicia sin rostro. Para sus últimos días conseguía la exhumación de los enterrados en fosa común del Palacio de Justicia y avanzaba en la búsqueda de la desclasificación de documentos norteamericanos sobre el asesinato de Gaitán. Esas últimas semanas, con líos para pagarse un tiquete aéreo para atender un caso, con su rapidez mental y su profunda inclinación por la ironía, comentó que se había sometido al dolor de la operación de las cordales aun sabiendo que lo iban a matar. En una entrevista que le hiceron unos del medio sindical, respondió a la clásica pregunta de por qué le buscaba males al cuerpo: "en este país si a uno no lo matan por algo terminan matándolo por nada", frase mal transcrita en versión estúpida por más de una secta. Y sí, aquí lo exótico es el móvil solemne.
Esa tarde me llegó el dato de que volvían a convertir el León en sala de velación. Fue uno de tantos reencuentros intergeneracionales. En el auditorio de Derecho, una gente hablaba de conformar un frente amplio y rodaban planes y recuerdos. El día del zepelio fue una experiencia de otro mundo deambular entre tantos y tan disímiles mientras la añeja y extensa prosa del padre desarrollaba su visión de esa materia muerta a descomponer y transformar, en un giro místico - materialista de antología. Luego lo que todo el mundo recuerda y una última precisión: "pórtense bien". Salimos en séquito fúnebre por la 53 para tomar la 30 hacia el norte. Más o menos frente al ICN voló el primer panorámico de una camioneta de la policía de tránsito. Frente a Ingeominas los que no hicimos caso de la última conminación volteamos hacia el sur y esperamos lo que tenía que darse. Sienes canosas, tropeleros de antaño ordeñando su propio carro, todo un happening intemporal. Tras juntarse todo ese cónclave en una sola portería, un sobrevuelo del gosque del aire anticipó asalto y así se dio, por un largo rato, hasta que la válvula se reventó y el grueso del pelotón abandonó a su escuadra más regalada y desprovista de munición. Precisamente el artillero homicida tuvo que abandonar su arma malla adentro para prenderse del alámbre de púa y estrellarse contra la acera, presa del terror y borrada su sonrisa de cuando hace blanco en ojos o partes vitales.
Esa tarde un avión se estrelló contra los cerros y en un noticiero de la noche Hollman Morris cerró su nota leyendo una pinta con la manida consigna centroamericana (yo la llamo la del libro gordo de Petete): "Mi voz la que está gritando... ". Al lado tenía una de esas clichesudas también de "Eduardo Umaña presente", solo que él las mezcló y terminó como si la consigna fuera autoría de Eduardo Umaña (y pa completar, no Mendoza sino Luna). Meses después la Universidad de la Sabana usaría imágenes del intercambio de opiniones en la 45 en un comercial televisado, con un texto que decía algo como "decida el destino de sus impuestos" o algo así (lo retiraron como resultado de una acción judicial). Un tiempo después la banda "La Terraza", disidencia prontamente aplastada del sector paramilitar de Carlos Castaño, afirmó tener pruebas sobre sus autoría material del homicidio y sobre los personajes que encargaron la vuelta...
A propósito de ese momento de la memoria, un mes después fue la matanza de Barrancabermeja, esta mañana evocada en varios noticieros. Fue la presentación en sociedad de la facción paramilitar de 'Camilo Morantes', quien menos de un año después moriría a manos de tropas de Castaño y con sus huestes acosadas por la brigada local. Sobre ese ajusticiamiento el líder de las Auc refirió que lo mando matar "porque era muy asesino" (¡a esa escala, válgame!).
martes, abril 01, 2008
Abril
Retomando. Anoche leí la noticia en El Espectador, hoy esa fue la postura en RCN televisión. Mi lectura de la columna de Márquez, siendo mis afectos tan distantes del ex congresista, es que la alusión al congelamiento de la reunión con la delegación francesa es contextual a un párrafo que comienza diciendo: "A las 00:25 de ese primero de marzo [...]", incluido este en un documento cuya firma va seguida de la fecha 20 de marzo. La andanada contra las Farc hace un mes trajo como consecuencia un aparente silencio político de los medios institucionales de esa guerrilla, al menos por lo que respecta al alcance de uno. Yo especulo que habiendo sido vulnerado un nodo tan importante de su conducción y su presentación ante el mundo (Reyes), pasaron por un período de obligado silencio por razonable desconfianza ante los medios chuzados y la infiltración rampante. Por lo mismo es esperable que haya cierta reacción sensacionalista a la reaparición de su flujo comunicativo; pero era de elemental seriedad notar el detalle de la fecha y la imperfección de pasado en el párrafo sometido a exégesis.
Precisamente, estando a la orden del día la jugada del gobierno francés en el embrollo de los secuestrados, la ligereza de estos medios enrarece el ambiente. Ya hoy Uribe dio su visto bueno a una eventual misión médica humanitaria con CICR a bordo. No soy optimista acerca de la salida con vida de Ingrid Betancourt en todo esto, pero yendo tantas diligencias en marcha estas salidas periodísticas son más delicadas que la incompetencia del canciller. En últimas, es perentorio porner un tatequieto a la orgía de fanatismo y propaganda que embarga últimamente a la prensa socialmente irresponsable. La satanización del adversario y su deshumanización son síntomas de la degradación moral de la guerra equivalentes a los abusos mismos que justifican estos comunicadores. Uno de los más vehementes trasuntos de esta apología de la vocación genocida, cuando recrea esa fórmula sicarial de "si lo mataron por algo sería". Fernando Londoño Hoyos, penalista defensor de un confeso culpable de enriquecimiento ilícito que se embolsilló dinero del cártel de Cali (descendiente además del ala limpia de un mentado clan de contrabandistas), defensor de un enfermero sindicado de violación mediante la alusión a la embriaguez de la víctima y único avión colombiano capaz de equiparar empleo con contrato de prestación de servicios; ha escrito al menos un par de columnas protestando porque un fallo obliga a poner una placa resarciendo a unos contrabandistas (masacre de La Lizama). Un poco más y reclama que se debería obligar a la familia de las víctimas a reponer el dinero de la munición gastada por los autodefensores del buen nombre de Farouk Yanine.
En medio de la estridencia y sin decantarse el paroxismo de las pasiones caníbales, pasa desapercibida la noticia del requerimiento de captura a militares por una matanza en Apartadó (lamentablemente no puede hablarse de "la"), con encubridor encubierto. A eso huelen estos días. Opinión bacteriana.
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jueves, marzo 13, 2008
lunes, marzo 10, 2008
El abrazo del grupo de Ríos
¡Venga esa mano, comandante!
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domingo, marzo 02, 2008
Piyamada sangrienta

En las últimas horas arreció la batalla de versiones sobre el operativo en el cual mataron a Reyes, Conrado y a otros no tan celebres, ni dignos de hacer de sus mutilaciones una galería en flash. Fuentes ecuatorianas describen algo exótico: guerrilleros acampando en piyama.
En fin, se fue un determinista (con Real) de la lucha guerrillera, al lado de un funcionario caradura, carente de ingenio, este último con una piyama que parecía más bien un artículo de fanáticos de "Spawn".Con seguridad lo de las protestas de la cancillería ecuatoriana terminará en lo mismo que lo de las fumigaciones cuando 'la Conchi' comentaba que bajaba el taco a menos que ya hagan hornos microondas que funcionen con asfaltos hipotéticos del Orinoco. Queda la inquietud de hasta dónde pueden llegar ciertas batallas simbólicas. En una selva donde a uno lo puede matar un árbol de 40 metros abatido por un rayo, o un cambio de corriente que le voltee la chalupa, morir no es algo raro. Específicamente el gobierno cierra el asunto ese de que los periodistas podían llegar a Reyes y el Ejército no, además de responder a aquellos gobiernos que no se sabe si limitan o militan. Pero de ahí para allá puede ser una parafernalia inútil. El lugar de Devia bien puede ser ocupado por alguno de los que sí tienen glamour subversivo, como Cano el antropólogo, o Jojoy el violentólogo.
La exhibición del cadáver del enemigo con alegría frenética es moralmente degradante y políticamente estúpida. Nuestra cultura adora a los mártires, venera la imagen de un barbudo con cicatrices de presayayín III, reivindica la autocompasión y practica la venganza. Se supone que ya sabían eso.
sábado, marzo 01, 2008
Recuerdos del precrimen
Mintió el desmovilizado congresista, quien parece haber olvidado, y gustosamente le recordamos, que el 31 de enero de 1985, el juez de instrucción criminal Uriel Amaya, en el caso del Palacio de Justicia, profirió resolución acusatoria en contra suya, de Navarro, Vera Grabe, Rosemberg Pabón y otros, por los delitos de rebelión, homicidio, tentativa de homicidio, secuestro y falsedad, ordenando “medida de aseguramiento consistente en detención preventiva”.
Ernesto Yamhure ratifica un viejo fallo y absuelve a Plazas por desaparición heroica. Tenía que ser una ficción de otro de los acechantes falos que no le dan tregua.
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viernes, febrero 15, 2008
La oclomancia
En el ojo del huracán, a mitad de camino entre la apoteósica, nunca antes vista, inigualable, envidiada por muchos, marcha del 4 de febrero y la raquítica, inconveniente, perversa de fondo y forma, malintencionada y nada cool respuesta del 6 de marzo; la clepsidra de Álvaro Valencia Tovar derrama sus posturas al respecto.
Con chauvinismo pintoresco, digno de narrador de mal fútbol, le va adjudicando récord Guiness o algo así al evento:
Al desglosar su receta, Valencia entiende bien el punto de Elisée Reclus, un recluso que era libertario:

Sí, señores, o mejor dicho no. No pretendan eclipsar la gloria del gran happening, no tienen la panela:
Por lo demás, mi General (R), ustedes en el Ejército adolecen de modelos claros acerca de las multitudes, de la sociología de las masas, barahúndas, mesnadas y soldadescas. Eso no pide tanta ciencia. Yo vi un amanecer fracasar a un pelotón de PM en alinear una miriada de civiles gamberros e indómitos, teniendo que dar paso a los expertos. Tres patanes carabineros coordinados por un sargento barrigón aplicaron lo que este llamó "la fuerza represiva del Estado", con artes más cercanas a la vaquería que a las obsesiones de Durkheim. La chusma es caótica, impredecible, pero tampoco muy elaborada. Cuando uno pone a andar un agente inteligente, más o menos le sale inteligente. Cuando le cuelga más y más, se le agotan los grados de libertad y se vuelve de un predecible que qué mamera.

Quizá no haya habido en el mundo nada comparable a lo del 4 de febrero. [...] nunca un fenómeno de tal naturaleza había desbordado los límites geográficos del país para proyectarse, como en este caso, a 156 ciudades de los cinco continentes.No, pues, menos mal no saltamos todos al tiempo porque descalibramos la eclíptica. A continuación, el General (R) expone la receta para el éxito de las expresiones de masas (y pónganle cuidado, camaradas, que este man fue el que como brigadier quiso tomarles delantera a las guerrillas en la UIS y terminó por ahí derechito entrenando posteriores comandantes del ELN).
- El objetivo: "Debe tener un aliento espiritual, consultar estados de ánimo colectivos y fuerzas subyacentes movilizables."
- "que dicho estado de ánimo tenga fuerte contenido emocional, suficiente para configurar una causa que llegue a lo profundo de la pasión de grandes mayorías nacionales o de segmentos poblacionales con intereses compartidos."
- "líderes con capacidad de convocatoria"
- "medios de comunicación social que apoyen el movimiento, lo divulgen, entusiasmen, motiven hasta lograr que los tres elementos anteriores se conjuguen para generar la potencia alcanzada por el airado rechazo a las Farc y sus condenables conductas de secuestro, extorsión, infamia, tratamiento inhumano a los cautivos."
Al desglosar su receta, Valencia entiende bien el punto de Elisée Reclus, un recluso que era libertario:
[...] el principio de la autoridad es el de ser indiscutible. Es porque es; tan pronto invoca la razón, se suicida...Del objetivo dice el ex ministro:
Único. Preciso. Sin necesidad de respaldo argumental alguno.Como un flato o una orden discrecional. Como tiene que ser. Con lo del liderazgo, se le salió el Eduardo Galeano neomamerto:
[...] fue reemplazado por unos jóvenes que intuyeron la posibilidad de generar esa chispa que, como en pajonal reseco, propagó el fuego e inició la movilización.Establecida la receta, viene el diagnóstico de la situación venidera:
¿Existirán los cuatro elementos enunciados atrás? No parece. Hay un proceso en marcha que ya ha desmovilizado y reintegra a diario a la sociedad o reinstala en el agro a centenares de 'ex paras'.Lo de la reinstalación se ha venido denunciando pero José Obdulio dice que no es cierto. El General destaca la ausencia de drama:
No existe la faz entristecida y deshecha de una Íngrid Betancourt, ni testimonios actuales de maltrato, brutalidad y deshumanización que revelaron las pruebas de supervivencia, ideadas para imponer una presión pública para la entrega de dos municipios a un proceso que no se debe repetir después de lo acaecido en el Caguán.Claro, nadie sabe para quién trabaja. Los facinerosos jodidus de marzo tendrán que hacer la carita del gato con botas de Shrek si quieren igualar el efecto patético de las imágenes televisadas hasta el paroxismo del irrespeto, junto con el audio lacrimoso de sus familias.

Sí, señores, o mejor dicho no. No pretendan eclipsar la gloria del gran happening, no tienen la panela:
Para no hablar de los móviles sospechosos de los ideólogos de este intento. Y una movilización raquítica, en contraste con la formidable del 4 de febrero, preferible ni intentarla. Sin fe, ni entusiasmo, ni respaldo emocional no habrá multitudes. Unas simples preguntas: ¿dónde están los líderes? ¿Dónde los medios de comunicación que dieron a las marchas de febrero el impulso decisivo?Ahí está el detalle, como dijo MM, sin duda la situación de marzo surge de manera atropellada y aun difusa por la misma forma como se descalificó el 4-F (se parece al 79 en hexa); pero fundamentalmente soslayada o estigmatizada desde los foros periodísticos oficiales. Hay que ver que salvo Semana (señalada por Plinio Apuleyo Mendoza de estar infiltrado su consejo editorial por el Partido Comunista Clandestino), los medios tradicionales no han retado la ira santa de los áulicos de un gobierno que se montó sobre los hombros de personajes hoy sub judice y capotea su soledad a punta del carisma individual y el culto de la personalidad (como lo bautizó don Nikita). Álvaro Valencia ha reconocido en una línea el innegable papel de la intervención de los grandes propietarios de medios en la gran marcha y también la desconexión ética de los mismos con puntos sensibles de lo que se impugna el 6 de marzo.
Por lo demás, mi General (R), ustedes en el Ejército adolecen de modelos claros acerca de las multitudes, de la sociología de las masas, barahúndas, mesnadas y soldadescas. Eso no pide tanta ciencia. Yo vi un amanecer fracasar a un pelotón de PM en alinear una miriada de civiles gamberros e indómitos, teniendo que dar paso a los expertos. Tres patanes carabineros coordinados por un sargento barrigón aplicaron lo que este llamó "la fuerza represiva del Estado", con artes más cercanas a la vaquería que a las obsesiones de Durkheim. La chusma es caótica, impredecible, pero tampoco muy elaborada. Cuando uno pone a andar un agente inteligente, más o menos le sale inteligente. Cuando le cuelga más y más, se le agotan los grados de libertad y se vuelve de un predecible que qué mamera.

domingo, febrero 03, 2008
lunes, enero 28, 2008
Su real jartera
Mientras las gallinas acechan, se ha ido de este mundo Suharto, campeón entre los tiranos y otro genocida que fallece sin pagar.
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jueves, enero 24, 2008
Abrite
El gobernador del "Valle: tierra de las oportunidades" en tiempos previos a la caída en desgracia de los capos del Cártel de Cali, cuando los enviados de la DEA eran recogidos directamente por los taxistas que trabajaban para Gilberto y Miguel y se edificaban auténticos hitos de la megalomanía traqueta como el 'Holguines Trade Center'; el mismo ha pronunciado esta frase digna de enmarcar:
sábado, enero 19, 2008
¡A las armas!
Cuando me convertí en analista de fin de semana (no totalmente, porque los sábados por la noche soy físico nuclear y si hay luna llena crítico de arquitectura) leí mucha columna de violentólogo colombiano, llegué a coleccionar "Análisis Político" (ahora también con sonido digitaaal) y aun libros de analistas del CIN-EP. Luego vino la guerra. Conferencias de expertos en DIH, de polemólogo franchute y académico español sin traducción simultánea, programas de televisión en los cuales invitaban al general cienaguero a hablar de romanos y cartagineses, de atenienses y espartanos y del sitio a Corinto, Cauca. Encargué alguna vez en la difunta Librería Aldina (suspiro) la importación del libro de John Robert Keegan, viejito conservador inglés: "A History of Warfare" (muy popular en el Ministerio de Defensa por entonces), por una reseña que había leído. Hoy se encuentra aislado de mí por culpa de una confabulación balcánica, como era de esperarse en estos temas bélicos. El espía que llegó del frío me preguntó si lo compré para prepararme mejor en el juego de "Civilization II" y meses después me prestó una deliciosa joya que adquirió gracias a su diabólica facultad de estar justo en el momento y el lugar de las promociones con plata en el bolsillo.
Se trata de un piloso estudio de un historiador de Yale, de esos que saben estimular las papilas del gusto académico. Se llama "On the Origins of War and the Preservation of Peace" y su autor es Donald Kagan. El tipo compara las crisis que dieron origen a la Gran Guerra del Peloponeso, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Púnica (la de Aníbal), la Segunda Guerra Mundial y la contenida Crisis de los Misiles Cubanos; a partir de elementos comunes. El tipo habla de los imperios y los límites de su poder, de lo costoso que resulta ser la potencia más temida y de cómo pesan las alianzas, especialmente cuando los aliados más insignificantes presionan más para honrarlas. Las conexiones que hace el autor entre los agúdos análisis de Tucídides y la crisis más sonada de la Guerra Fría, son espectaculares, además de cautivantes hacia los estudios helénicos.
En medio de uno de mis recientes exilios de la globalidad, sin feeds ni televisión, torturado por la programación de la emisora dela UPTC y su culto a los más estridentes cultores de la música folclórica colombiana y los listados de éxitos de Tropicana, versión Tunja; tuve la fortuna de encontrarme con la versión en español que sacó Fondo de Cultura Económica. Volví por esas líneas y esas historias, mientras alternaba con las gotitas de información que se podían colar del tsunami noticioso de Clara y Emmanuel. Lo cierto es que la resurección del cuento de la beligerancia me tomó recontextualizado o tal vez condicionado por mi lectura más reciente (me imagino que alguien ya puso nombre a esa enfermedad intelectual).
Creo tener claro que Chávez ha expuesto sus cartas a propósito de las Farc. No fustiga los vacíos informativos a propósito de la fallida "liberación" del niño Emmanuel y se arroga la misión de poner punto final al conflicto interno de Colombia. Los aparatos de propaganda de su gobierno han hecho eco de sus posturas y han públicado numerosos artículos laudatorios y acríticos acerca de las Farc. Aunque los voceros del gobierno venezolano no van tan lejos como sus papistas de 'aporrea' (quienes prácticamente venden la idea de que la mayoría del pueblo colombiano colabora con las Farc y que la imagen contraria es culpa de la intervención del imperio), sistemáticamente atribuyen los movimientos del gobierno colombiano a órdenes de Washington. De este lado de la frontera los grandes y pequeños medios de prensa juegan a mantener el lenguaje en un tono prebélico. La declaración del legislativo venezolano apoyando la proposición de Chávez fue titularizada en Colombia como si fuera un acto de ley concediendo la obsoleta figura de la beligerancia. El órgano del Partido Comunista Colombiano incurre en la misma bestialidad. Se dan las señales inequívocas para que los chavistas insistan en su tesis, en su visita, el Almirante Mullen, del Comando Mayor Conjunto hace declaraciones acerca del armamento venezolano y Germán Vargas Lleras y otros líderes políticos se adelantan a hacer advertencias. De hecho se ha hablado de ejercicios en semanas anteriores.
Ya bastante pesado es que la guerra Estado colombiano - Farc - narcotráfico sea simplificada como un asunto del Comando Sur, como para que Chávez la vuelva un problema Bush - Chávez. No es justo ni decente, pero parece hacer carrera. Como sostiene Kagan, citando a Michael Howard, las guerras surgen de una "sobreabundancia de racionalidad analítica". Cuando se pueden ver consecuencias a varias jugadas de una pequeñez inmediata, se terminan por encontrar amenazas o justificaciones para atizar más la hoguera. Yo agregaría que si a esa racionalidad analítica se la mezcla con una buena dosis de estupidez mediática, el riesgo es aterrador. Esta semana fueron notorios los costos de poner en la cancillería a alguien que no sabe de lenguaje diplomático y de dejar en manos de gente tan ignorante el oficio de la información periodística. Faltan en las pantallas voces que traten como adultos a los espectadores, que no se apresuren a pintar películas de buenos totalmente buenos contra perfectos hijos de puta, que reflexionen sobre lo que se dice y que hagan autocrítica. Se han desandado años en los esfuerzos por cualificar el manejo de estas cosas y lo que se juega no es ninguna trivialidad.
Coletilla (pronunciar la r en nariñense para su mejor comprensión):
Por fortuna, la entraña telúrica del ande nariñense ha bramado atrayendo las miradas de los medios a grabar sus relámpagos (que no es lava, bambarazo, que son piroclastos; que no son cerezas, que son capulíes). La verdad que fue un respiro, verás.
Se trata de un piloso estudio de un historiador de Yale, de esos que saben estimular las papilas del gusto académico. Se llama "On the Origins of War and the Preservation of Peace" y su autor es Donald Kagan. El tipo compara las crisis que dieron origen a la Gran Guerra del Peloponeso, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Púnica (la de Aníbal), la Segunda Guerra Mundial y la contenida Crisis de los Misiles Cubanos; a partir de elementos comunes. El tipo habla de los imperios y los límites de su poder, de lo costoso que resulta ser la potencia más temida y de cómo pesan las alianzas, especialmente cuando los aliados más insignificantes presionan más para honrarlas. Las conexiones que hace el autor entre los agúdos análisis de Tucídides y la crisis más sonada de la Guerra Fría, son espectaculares, además de cautivantes hacia los estudios helénicos.
En medio de uno de mis recientes exilios de la globalidad, sin feeds ni televisión, torturado por la programación de la emisora dela UPTC y su culto a los más estridentes cultores de la música folclórica colombiana y los listados de éxitos de Tropicana, versión Tunja; tuve la fortuna de encontrarme con la versión en español que sacó Fondo de Cultura Económica. Volví por esas líneas y esas historias, mientras alternaba con las gotitas de información que se podían colar del tsunami noticioso de Clara y Emmanuel. Lo cierto es que la resurección del cuento de la beligerancia me tomó recontextualizado o tal vez condicionado por mi lectura más reciente (me imagino que alguien ya puso nombre a esa enfermedad intelectual).
Creo tener claro que Chávez ha expuesto sus cartas a propósito de las Farc. No fustiga los vacíos informativos a propósito de la fallida "liberación" del niño Emmanuel y se arroga la misión de poner punto final al conflicto interno de Colombia. Los aparatos de propaganda de su gobierno han hecho eco de sus posturas y han públicado numerosos artículos laudatorios y acríticos acerca de las Farc. Aunque los voceros del gobierno venezolano no van tan lejos como sus papistas de 'aporrea' (quienes prácticamente venden la idea de que la mayoría del pueblo colombiano colabora con las Farc y que la imagen contraria es culpa de la intervención del imperio), sistemáticamente atribuyen los movimientos del gobierno colombiano a órdenes de Washington. De este lado de la frontera los grandes y pequeños medios de prensa juegan a mantener el lenguaje en un tono prebélico. La declaración del legislativo venezolano apoyando la proposición de Chávez fue titularizada en Colombia como si fuera un acto de ley concediendo la obsoleta figura de la beligerancia. El órgano del Partido Comunista Colombiano incurre en la misma bestialidad. Se dan las señales inequívocas para que los chavistas insistan en su tesis, en su visita, el Almirante Mullen, del Comando Mayor Conjunto hace declaraciones acerca del armamento venezolano y Germán Vargas Lleras y otros líderes políticos se adelantan a hacer advertencias. De hecho se ha hablado de ejercicios en semanas anteriores.
Ya bastante pesado es que la guerra Estado colombiano - Farc - narcotráfico sea simplificada como un asunto del Comando Sur, como para que Chávez la vuelva un problema Bush - Chávez. No es justo ni decente, pero parece hacer carrera. Como sostiene Kagan, citando a Michael Howard, las guerras surgen de una "sobreabundancia de racionalidad analítica". Cuando se pueden ver consecuencias a varias jugadas de una pequeñez inmediata, se terminan por encontrar amenazas o justificaciones para atizar más la hoguera. Yo agregaría que si a esa racionalidad analítica se la mezcla con una buena dosis de estupidez mediática, el riesgo es aterrador. Esta semana fueron notorios los costos de poner en la cancillería a alguien que no sabe de lenguaje diplomático y de dejar en manos de gente tan ignorante el oficio de la información periodística. Faltan en las pantallas voces que traten como adultos a los espectadores, que no se apresuren a pintar películas de buenos totalmente buenos contra perfectos hijos de puta, que reflexionen sobre lo que se dice y que hagan autocrítica. Se han desandado años en los esfuerzos por cualificar el manejo de estas cosas y lo que se juega no es ninguna trivialidad.
Coletilla (pronunciar la r en nariñense para su mejor comprensión):
Por fortuna, la entraña telúrica del ande nariñense ha bramado atrayendo las miradas de los medios a grabar sus relámpagos (que no es lava, bambarazo, que son piroclastos; que no son cerezas, que son capulíes). La verdad que fue un respiro, verás.
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jueves, enero 03, 2008
La anunciación
Comienza un nuevo año con celebración planetaria incluida. Aunque este blog parece haber superado su "Hubbert's Peak", no lo pienso abandonar del todo ni descarto nuevos paroxismos (o paroxismitos) de opinión a según me den la existencia y los sucesos.
Esta mañana vi casi toda la emisión matutina del noticiero del canal RCN, con la seguidilla de notas redundantes acerca de la expectativa por las pruebas de ADN a la familia de Clara Rojas y al niño candidatizado a ser Emmanuel. De hecho la presentadora en estudio se refiere al niño custodiado en Bienestar Familiar como Emmanuel, en más de una ocasión. La creciente de declaraciones, descalificaciones y recriminaciones entre los actores visibles de esta macabra discusión toma visos auténticamente estresantes. La sola mención que hace El Clarín a las contorsiones yóguicas de Uribe tensiona hasta los huesos.
Yo no soy bien pensado ni con los políticos ni con el conjunto de las instituciones del Estado. En democracias maduras y ejemplares del mundo se ha hablado mucho de fórmulas de manipulación y de intriga, de montajes, etc. y la nuestra, frágil, defectuosa, remanufacturada; difícilmente puede ser considerada mejor. Pero tampoco estoy tan enajenado como para atribuir a determinaciones sistémicas lo que hacen personas, voluntades y colectivos en esas mismas instituciones. Hay miles de fulanos y sutanas que a diario hacen cosas como coordinar el mantenimiento de un alcantarillado, energizar un circuito de alta tensión (con la responsabilidad penal que conlleva), administrar líquidos a un paciente internado, barrer una calle, verificar la potabilidad del agua que llega a un municipio, tomar una decisión judicial sobre la custodia de un niño, despachar una cuadrilla a atender un alud en carretera,... cientos de acciones urgentes y sensibles para la sociedad; llevadas a cabo sin esperar a que un comisario de una organización revolucionaria establezca que ya están dadas las condiciones; sin seguir cartillas impresas por el pentágono.
Por lo mismo me parece plausible que circulara en medios de inteligencia la especie de la posibilidad de que Emmanuel no estuviera con la guerrilla; ya que el grado de infiltración que hoy padecen las Farc es tal que Acacio no volverá a comer cachicamo ni Martín hicotea. Deserciones y delaciones bien pueden haber generado un cuadro creíble que permitiera a la Fiscalía abrir de oficio una investigación al respecto, independientemente de los hechos que se desarrollaran en el terreno político de la mediación internacional. Hasta ahí todo de ley y pertinente.
Pero revelar el asunto de manera tan apresurada, en medio de un ambiente tan explosivo, es un gesto por lo menos incendiario. La explicación de Juan Manuel Santos en la entrevista a Félix de Bedout recurre a justificaciones deleznables. A esa altura quienes comprometían su credibilidad eran las Farc, quienes pusieron primero una absurda excusa meteorológica y luego se refugiaron en la historia del acoso militar, cuando nunca establecieron las coordenadas del sitio de entrega, lo cual habría permitido delimitar el corredor que no se abrió. De no ser por la frágil credibilidad del ministro que, antes de serlo, divulgó sin ningún recato una calumnia contra Rafael Pardo Rueda; sería interesante la alusión a la presunta respuesta del vicecanciller venezolano al anuncio de Uribe: "nadie dijo que los entregarían en la selva". Pienso mal de la explicación del mindefensa, soportada en el temor. La tormenta por el fracaso de la entrega era manejable y no justificaba apostar tan en el vacío acerca de algo sobre lo cual hay tan poca certeza.
Pienso mal del gobierno en esta situación y pienso aun más mal de las Farc. Es improbable que en la eventualidad de una ventana de tiempo sin operaciones ofensivas de su enemigo ellos decidan aplicar el fair play y no utilizar esa ventaja táctica para algo más que la liberación de los secuestrados prometidos. El arte de la guerra exige aprovechar cualquier ventaja, el de la guerra irregular está más lejos de imponer límites morales a tal práctica. Hace unos meses me pareció evidente que los secuestrados 'canjeables', los que despiertan la sensibilidad de la mediación internacional, muy posiblemente entrarían a ser utilizados como escudos humanos en los campamentos de los mandos guerrilleros más codiciados por el ejército. En esta situación han sido utilizados para inducir una ventaja táctica temporal. Exigir la suspensión de operaciones en seis departamentos es algo que se pasa de evidente.
De resultar positiva y concluyente la prueba de parentesco entre el niño del ICBF y la familia de Clara Rojas, las Farc quedarían una vez más en evidencia, sin perjuicio del carácter irresponsable de la noticia generada por el gobierno. Con seguridad alegarían que interceptar al emisario encargado de sacar al niño constituye uno de los operativos que exigieron suspender. Los comunicados de Anncol y otros cercanos a las Farc apuntan a descalificar la confiabilidad de los análisis, en lugar de enviar fotos o alguna prueba de que ellos sí tienen al niño.
Si la hipótesis es descartada es necesario fustigar políticamente al gobierno, cobrarle su audacia, pero también presionar a las Farc a que cuando menos entreguen pruebas de supervivencia y del estado de las personas que dijeron que iban a entregar. Por el canal por el cual le escriben cartas a Chávez perfectamente pasa una foto.
Esta mañana vi casi toda la emisión matutina del noticiero del canal RCN, con la seguidilla de notas redundantes acerca de la expectativa por las pruebas de ADN a la familia de Clara Rojas y al niño candidatizado a ser Emmanuel. De hecho la presentadora en estudio se refiere al niño custodiado en Bienestar Familiar como Emmanuel, en más de una ocasión. La creciente de declaraciones, descalificaciones y recriminaciones entre los actores visibles de esta macabra discusión toma visos auténticamente estresantes. La sola mención que hace El Clarín a las contorsiones yóguicas de Uribe tensiona hasta los huesos.
Yo no soy bien pensado ni con los políticos ni con el conjunto de las instituciones del Estado. En democracias maduras y ejemplares del mundo se ha hablado mucho de fórmulas de manipulación y de intriga, de montajes, etc. y la nuestra, frágil, defectuosa, remanufacturada; difícilmente puede ser considerada mejor. Pero tampoco estoy tan enajenado como para atribuir a determinaciones sistémicas lo que hacen personas, voluntades y colectivos en esas mismas instituciones. Hay miles de fulanos y sutanas que a diario hacen cosas como coordinar el mantenimiento de un alcantarillado, energizar un circuito de alta tensión (con la responsabilidad penal que conlleva), administrar líquidos a un paciente internado, barrer una calle, verificar la potabilidad del agua que llega a un municipio, tomar una decisión judicial sobre la custodia de un niño, despachar una cuadrilla a atender un alud en carretera,... cientos de acciones urgentes y sensibles para la sociedad; llevadas a cabo sin esperar a que un comisario de una organización revolucionaria establezca que ya están dadas las condiciones; sin seguir cartillas impresas por el pentágono.
Por lo mismo me parece plausible que circulara en medios de inteligencia la especie de la posibilidad de que Emmanuel no estuviera con la guerrilla; ya que el grado de infiltración que hoy padecen las Farc es tal que Acacio no volverá a comer cachicamo ni Martín hicotea. Deserciones y delaciones bien pueden haber generado un cuadro creíble que permitiera a la Fiscalía abrir de oficio una investigación al respecto, independientemente de los hechos que se desarrollaran en el terreno político de la mediación internacional. Hasta ahí todo de ley y pertinente.
Pero revelar el asunto de manera tan apresurada, en medio de un ambiente tan explosivo, es un gesto por lo menos incendiario. La explicación de Juan Manuel Santos en la entrevista a Félix de Bedout recurre a justificaciones deleznables. A esa altura quienes comprometían su credibilidad eran las Farc, quienes pusieron primero una absurda excusa meteorológica y luego se refugiaron en la historia del acoso militar, cuando nunca establecieron las coordenadas del sitio de entrega, lo cual habría permitido delimitar el corredor que no se abrió. De no ser por la frágil credibilidad del ministro que, antes de serlo, divulgó sin ningún recato una calumnia contra Rafael Pardo Rueda; sería interesante la alusión a la presunta respuesta del vicecanciller venezolano al anuncio de Uribe: "nadie dijo que los entregarían en la selva". Pienso mal de la explicación del mindefensa, soportada en el temor. La tormenta por el fracaso de la entrega era manejable y no justificaba apostar tan en el vacío acerca de algo sobre lo cual hay tan poca certeza.
Pienso mal del gobierno en esta situación y pienso aun más mal de las Farc. Es improbable que en la eventualidad de una ventana de tiempo sin operaciones ofensivas de su enemigo ellos decidan aplicar el fair play y no utilizar esa ventaja táctica para algo más que la liberación de los secuestrados prometidos. El arte de la guerra exige aprovechar cualquier ventaja, el de la guerra irregular está más lejos de imponer límites morales a tal práctica. Hace unos meses me pareció evidente que los secuestrados 'canjeables', los que despiertan la sensibilidad de la mediación internacional, muy posiblemente entrarían a ser utilizados como escudos humanos en los campamentos de los mandos guerrilleros más codiciados por el ejército. En esta situación han sido utilizados para inducir una ventaja táctica temporal. Exigir la suspensión de operaciones en seis departamentos es algo que se pasa de evidente.
De resultar positiva y concluyente la prueba de parentesco entre el niño del ICBF y la familia de Clara Rojas, las Farc quedarían una vez más en evidencia, sin perjuicio del carácter irresponsable de la noticia generada por el gobierno. Con seguridad alegarían que interceptar al emisario encargado de sacar al niño constituye uno de los operativos que exigieron suspender. Los comunicados de Anncol y otros cercanos a las Farc apuntan a descalificar la confiabilidad de los análisis, en lugar de enviar fotos o alguna prueba de que ellos sí tienen al niño.
Si la hipótesis es descartada es necesario fustigar políticamente al gobierno, cobrarle su audacia, pero también presionar a las Farc a que cuando menos entreguen pruebas de supervivencia y del estado de las personas que dijeron que iban a entregar. Por el canal por el cual le escriben cartas a Chávez perfectamente pasa una foto.
jueves, diciembre 27, 2007
Nombre clave
Ha de ser algún alias, porque eso de "bella Villavicencio" no me suena. Ya hablando en serio, dice Chávez que escogió Villavo como punto de arribo de su caravana de aeronaves porque en el llano es más fácil volar; o sea que la cosa no es por el suroccidente. Por lógica de campesino sano, nadie me quita de la cabeza que el negocio viene siendo por el cañón del Duda, donde el ejército ha retirado el dispositivo de más de década y media ratificando que, para mal y para pior, La Macarena es territorio fariano. En el Vichada no creo que sea, porque por allá los 'camaradas' andan demasiado encartados llano adentro, mientras que las zonas logísticas claves son hoy de los paramilitares. Guaviare parecido, pero podría ser. Leí hoy en El Tiempo que el paquete incluye suspensión de operaciones militares en seis departamentos, pero eso parece más parte del cañe.
De todos modos debe ser positivo que las Farc se bajen de 'su mitad' de Emmanuel, aunque falta ver qué provecho aseguran, ya que se han caracterizado por nunca dar nada gratis.
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