jueves, septiembre 18, 2008

Las más caras

I Mea Culpa (Contrición o Micción)

De mi paso por la cohorte de los menores de cinco no recuerdo haber usado pasamontañas. En Bogotá llovía más y más seguido y sí eran comunes la botas “machita”, los sacos, las bufandas y los gorros de lana, pero las mejillas en general no se ocultaban. Hoy los niños de Bogotá se encapuchan por prescripción médica y pasan su primera temporada nosocomial a propósito de alguna cosa pulmonar, todos sin falta. En edad preescolar viví los últimos años de la noche de brujas, del jalogüín, antes de que alguna mente institucional de tiempos del turbayato decidiera que el 31 de octubre debía llamarse “día de los niños” porque las brujas eran políticamente incorrectas e indignas de un año internacional dedicado por la ONU. Me sentí, en todo caso, muy orgulloso de haber sido un vaquero con bigote pintado y con unos geniales revólveres plásticos que disparaban y rotaban el tambor y me permitieron hacer blanco con algo más que una onomatopeya de silbido. Al siguiente año fui Drácula y eso sí que me marcó.
Disparar. Uno de los más genuinos entretenimientos de ese momento era jugar a “los pistoleros”. No a policías y ladrones, no a buenos ni malos (salvo si se trataba de una valoración sobre la puntería); era el gozo mundano y sin discurso por la escena de la ficción violenta: derrotar al otro, caer con estilo, las razones sobraban. Luego, a escondidas de mis papás, participar de rondas de tiro de diábolos y certificando el blanco con el tañido de las carcasas del alumbrado público. Pero a los pistoleros era lo mejor, asociando ingeniosamente formas de palos u otros objetos con las metras y los chopos de la televisión y gritando algo como 'pichún'. En la escuela primaria también encontré fanáticos de este juego y fue a propósito del mismo, contextualizado en la noticia de la toma de la embajada dominicana, que otro cagón de siete años me enseñó a ponerme el saco azul de lana, ese clásico de los colegios distritales, cubriendo la cabeza salvo el marco de los ojos y anudando las mangas atrás. El reparto de bandos era lo mismo: todos contra todos, todos embozados, bala pa todo el mundo. Como el buen porno, cuanto menos argumento mejor.
No volví a entenderme con máscaras de ningún tipo hasta el tiempo de intercambiar opiniones en la 26 con la autoridad, la cual sabía de memoria caminados, acentos, barrio de origen. Objetos contundentes y frases provocadoras iban de un lado para otro rigurosamente personalizados. En un viaje de trabajo a una de esas zonas donde los soldados pegan la espalda a la pared y donde la cédula también la pide el paraestado subversivo, noté que una parte crucial del cateo era mirar detenidamente los ojos y su contorno; en la Universidad era igual, era más un símbolo, un saludo a la bandera y una sutileza judicial... y un riesgo también por su efecto restrictivo del campo visual. Quien alguna vez se haya preguntado sobre el porqué de esa extraña forma de correr levantando tanto los pies tiene allí la respuesta. Qué decir de la observación que me hizo un jubilado de esas lides alguna vez: “esta gente se encapucha con ropa limpia”. Sin duda, un saco de lana sudado y picante debía ser un auténtico cilicio.

II Las de Buen Anonimato

Embozarse tiene su glamour y su contrario. Recuerdo bien esas extrañas capuchas como bolsas con terminación angulosa que usaban los malos de la película en las noticias de orden público de los 80. De algún modo recreaban el pavor contagiado por el atuendo del verdugo de hacha y topless. También evocaban la semana santa y otras efemérides litúrgicas como los carnavales. Cargueros, capuchones, la Marimonda y el Monocuco; anonimatos para todas las pasiones. En esa misma década la saga de Shô Kosugi le dio prestigio y un hálito de invencibilidad al portador de la tapa, la máscara del asesino silencioso. Pronto los uniformes de colegio también sirvieron para jugar a los ninjas. Máscaras, antifaces, cascos, lentes oscuros y capuchas son accesorios reconocidos del bandidaje con discurso. Posiblemente desde mucho antes del Robin Capucha, el de los bosques de Sherwood, pasando por el estrafalario espadachín del bigotico y un extenso rosario de vengadores heroicos, sombríos y asociales de Marvel y otras firmas; se trató de una transgresión con justificación. Batman y sus closet issues con Robin, Spawn el podrido, Spider Man con sus secreciones secretas, Gekkô Kamen y su inexplicable risa, V porque ajá,... Hubo quien por estar ocupada haciendo política en la Javeriana no los vio nunca, pero no por ello no recorrieron pantallas, comics o pensamientos.
En este mundo material y maloliente, el estatuto de seguridad de Turbay penalizó la obstrucción de la identidad y puso torturadores encapuchados a lucirse en las caballerizas; arrancando suspiros de los adoradores de la barbarie, los cuales también abundaban entonces. “Para torturas las que sufrió nuestro señor en el Gólgota” opinó un columnista entonces, mientras que plumas decentes como la de Klim espabilaron a un público aun conmovible por imágenes como la de la miniserie “Holocausto” (Klim apodó al ministro de defensa 'General Von Holokaust'). Años después se encapuchó también parte de la justicia, la llamada “Justicia Regional”, cumpliendo con el objetivo de reducir la tasa de homicidios de jueces, pero estableciendo un récord tal de iniquidades que se tuvo que caer, no sin que su principal impugnador dentro y fuera del país, Eduardo Umaña Mendoza, muriera de plomonía.
Una de las variantes más obscenas de la capucha institucional la constituyó en su momento el ESMAD, fuerza especializada antidisturbios de la policía, la cual a pesar de no usar regularmente pasamontañas, no incluye en los uniformes el apellido de los patrulleros. Tras el asesinato de un tropelero en una refriega de la Universidad, un directivo de la misma discutía con el mando a cargo en terreno y le pidió que se identificara. El burócrata del homicidio uniformado contestó “yo no tengo nombre”. Tras acumular varias bajas en su prontuario, cobijados por la manía judicial de amparar en el “orden público alterado” y el azar las felonías de estos matones, un proceso de presión política consiguió que lleven en las corazas un número de serie con más dígitos decimales que los necesarios para contar la población humana en el planeta. Pero estamos lejos de ver a un presidente reprendiéndolos en público por mutilar ojos, disparar ilegalmente, lanzar bombas caseras o vejar detenidos.

III Las del Tubo

Gina Parody descubrió en el youtube varios videos propagandistas filofarianos colgados tiempo atrás y uno de un periódico estudiantil de otra índole. Al parecer no le parecieron tan por fuera de la ley como para reportarlos y – siguiendo la doctrina presente de utilizar políticamente las cosas que no tendrían vuelo judicial – decidió lanzar una denuncia carente de unidad de materia y de coherencia. Escogió dos materiales correspondientes a momentos distintos, pero ocurridos en el mismo escenario de la Universidad Distrital para lanzar dardos contra el actual Rector de esa institución, en un claro gesto proselitista de alguien que suena como candidata a la alcaldía mayor de Bogotá. Valga decir que el video en el cual aparece el Rector en medio de los encapuchados retrata la intromisión de estos últimos en un acto institucional.
Puesta a desarrollar la idea, la Senadora explica que se refería en general a las universidades y a la 'nueva' estrategia de las Farc para su infiltración, pero rapidito cae en el tema local, de “lo social del gobierno del Polo” y otras piezas que suenan a Mr Burns candidato hablando de “los burócratas en la capital del Estado”; o, más local, a Noemí Sanín intercalando cada tres palabras la expresión “las maquinarias” y su sonrisa postiza. “Lo social” en política es una de esas categorías buseta, ahí caben muchas vainas o cualquiera; en últimas la política es un fenómeno social, pero volvamos al tema.
Ya otra gente le ha puesto algo de cacumen a este incidente (por fin). Converjo en algunos puntos, a propósito, pero quiero dejar en claro algo que me ronda la cabeza desde el principio del sainete (por no llamarlo parodia de debate). ¿Podemos creer en la afirmación de la Senadora acerca de que no hay idea que merezca usar una capucha en este país? Ella invoca a oradores y opinadores digamos 'frenteros', como si estuviera muy bien que uno tuviera que aguantarse diez hampones lanzándole insultos y objetos dentro de un avión o que ante una controversia de frente con el divino e infalible mandatario le conteste con frases del tipo de “yo sé cuál es su filiación y usted sabe cuál es la mía”, y luego algún medio de prensa publique algún carácter cierto o falso de uno con clara intención de descalificarlo. Seguiré con el tema, vuelvo a la línea de producción.

lunes, agosto 11, 2008

*política

Diciembre de 1990. Terminando la jornada de elección de los delegados a la Asamblea Nacional Constitucional, conocida como la Constituyente, César Gaviria Trujillo anunció públicamente el asalto del Ejército Nacional al campamento conocido como 'Casa Verde', algo así como la sala de prensa de los diálogos con las Farc y supuestamente santuario del poderío militar del grupo guerrillero; tanto como para que se dijera que era uno de los objetivos del adiestramiento impartido por Yair Klein a los autodefensores de 'El Mexicano'. Era el primer logro mostrable de la Brigada Móvil Número 1, selección de compañías de las diferentes brigadas del país, cuya misión sería perseguir a los cuerpos de mando de las distintas guerrillas y que ya había hecho sus correrías por el sur y centro del Cesar, bombardeado el Perijá, acampado con marines en el Urabá y reentrenado en Tolemaida para lograr su histórico balance de decenas de paracaidistas con las piernas rotas, bombas transdepartamentales arrojadas por aviones supersónicos y la bota pantanera de un guerrillero asomando sobre una fosa mal hecha.
Era el fin. Ese año cayó el muro bendecido por John Fitzgerald Kennedy y fueron enterradas para siempre las sobrias camisas de Jacobo Arenas; seguidores del 'Comandante Papito' depusieron (fue un año prolijo en deposiciones) piedras ante la disponible y Daniel Ortega se despidió de la presidencia nicaragüense. Sin duda, ocupar una posición tan publicitada, el recibidero de visitas extranjeras y locales (incluida la del alcalde menor de Sumapaz, Jaime Garzón Forero, quien divulgó el video como chiste en su programa Zoociedad), suponía poner en evidencia que era posible derrotar militarmente a la guerrilla, pues se la había sacado de uno de sus fuertes. Era caso cerrado.
El año anterior a ese el mismo Gaviria tuvo que ser quien se pusiera frente al micrófono para ilegalizar las autodefensas que habían merecido elogios públicos de Belisario Betancur y Jaime Castro. Se abortó la iniciativa del movimiento político MORENA y la guerra Carranza - Molina llegó a su paroxismo, mientras caían el comandante de la Policía de Antioquia y el candidato Galán. Ese primer asomo de enfrentamiento estatal con el paramilitarismo menguó en los años siguientes, dándose por enterrado con A. Ariel Otero, con la 'desmovilización' de los hermanos Castaño y con la captura de A. 'El Negro Vladimir', cuyas declaraciones fueron el anticipo de lo que hoy se llama parapolítica. Ese paramilitarismo de los ochenta fue político, muy político. Sus metas electorales fueron muy claramante definidas y quedaron en mayor evidencia al estrenarse la elección popular de alcaldes.
Hubo una época, más o menos por el 92, en la cual - producto de la seguidilla de desmovilizaciones y reinserciones -, se puso de moda revelar pasados contestatarios y aun quemantes. El director de la telenovela 'Escalona' habló de su militancia "de nuevo tipo", salieron las fotos setenteras de muchos neoconservadores y postyupies de la dirigencia nacional, donde se los veía peludos y rebeldes, con cara de quemar palosanto para disimular el pielroja. Casi se podría decir que aquellas dejaciones de armas eran de mejor abolengo y que al haber ministros y congresistas mecas* casi que el reclamo sempiterno de Uribe a favor de su 'Justicia y Paz' tiene hasta fundamento. Por supuesto que hubo diferencias, pero no tan limitadas como las que plantea el presidente. El M-19 se desmovilizó en su peor momento militar y entregó el armamento que tenía para entrar al ruedo electoral, persisitiendo en las acciones solamente facciones menores claramente diferenciadas de los firmantes de alto nivel. El paramilitarismo fue a la mesa de diálogo en su momento de mayor dominio militar y electoral, como fuerza triunfante que se ufanó de declarar el porcentaje parlamentario que ya le pertenecía, no por "circunscripción especial de paz", sino como hechos cumplidos y botín de guerra. El precio de su silencio no evocaba el chantaje que se le hace a un enemigo sino a un ex socio.
Eso es lo singular de la llamada parapolítica. La puesta al descubierto de lo que ya se había dicho y el gobierno había negado. Los generales desagraviados por el exgobernador de Antioquia señalados ahora no por sindicalistas ni subalternos (fácilmente descalificables por diagnósticos siquiátricos forenses por encargo), sino por los mismos gatilleros. Los congresistas, presidentes de partidos de gobierno, funcionarios de distintos niveles investidos de poder desde antes del sainete de diálogo. Por ello resulta infantil el rosario de excusas liderado por el gobierno mismo a partir de la llamada "farcpolítica". En los prolegómenos de la misma salen selecciones arbitrarias de material supuestamente contendio en los computadores de Reyes, notificadas primero a determinados medios de comunicación y luego a la autoridad competente, a la cual se descalifica políticamente cuando pide la totalidad del acervo.
Este fin de semana El Tiempo, El Espectador y otros hablan de la "primera captura", a propósito de la detención de una persona cercana a Fensuagro. Por décadas se han abierto procesos judiciales y librado detenciones contra miembros de sindicatos, organizaciones campesinas y comunales, militantes del Partido Comunista y otras organizaciones, etc., por presuntos o probados vínculos militantes o de colaboración con las guerrillas. Desde antes de la creación de las Farc muchos pagaron prisión y hasta exilio por tales asociaciones. Qué macabro juego juegan estos medios al hablar del asunto como si fuera la novedad y el resultado de una novísima condición. ¿No pasó ya media dirección de la USO por procesos por rebelión y hasta terrorismo? ¿No probaron ergástula Vieira, Montaña Cuellar y todos esos? ¿No hubo ya caballerizas ni procesos verbales de guerra, ni todas esas vainas? Supongo que al son que tocan estos periodistas hoy debemos reescribir ciertas anécdotas con apelativos anacrónicos, como cuando en los setenta detuvieron a Jorge Villamil por reunirse con esos bandidos en el Huila (farclore gate); o la secuela de la primicia que comento: "Primer capturada por Farcpolítica tenía un romance con Raúl Reyes" (furck).
* Meca: apócope de mecánico, apelativo confianzudo para la militancia del M.

Hulk

jueves, julio 31, 2008

Doping

Comenta el exministro SJ (no por profesor de la Javeriana sino por Sub Judice), del Interior y - ya saben - de Justicia, que el origen del horror presente de la humanidad está en la misma maldad que forzó una alianza con los rojos en "Danko al Rojo Vivo" y aun con extraterrestres, cuando los trafickers eran de otro mundo. Reclama también el abandono de su ex jefe a esta santa lid, al no convocar al Consejo encargado del tema y al retirar del cargo principal a un destacado coleccionista de videos.

Lo que me encanta es el remate:


Pero los satélites no se equivocan cuando toman las fotografías. Ni se dejan
sobornar, ni pertenecen a la oposición.

Por supuesto que resulta jocoso que diga esas cosas el mismo que dijera en enero de 2003 que ya no había un solo arbusto de coca en el Putumayo. Pero eso del soborno y la oposición está como para abonarlo a "la cuenta" (¿sí me entiende, parce?).

jueves, julio 24, 2008

El séptimo

Lo he confesado antes: nunca fui cinero. Como las de muchos, mis primeras experiencias de 16 mm fueron algo así como Bambi en el jardín infantil. Bueno, la cosa sí que fue impactante entonces. Sé que vi en algún teatro del centro "El Chanfle", cuando salió. Cuando comencé la primaria, estrenando también el centro comunitario de mi honrosa atalaya suroriental, pasé por todos los lugarcomunes de escuela del Distrito (concentraciones escolares, las llamaban entonces). Mary Poppins, Cupido Motorizado y todo un rosario de joyas mexicanas de lucha libre, rancheras y hasta un drácula western. Para entonces la colección de clásicos para mi memoria la trajo la televisión. En esos tiempos previos a Emiliani Román, la programación de los festivos aun no estaba llena de dramas personales de niño con la enfermedad de uno en un trillón, ni intrincados divorcios, ni otras producciones de sociedades bíblicas. Además de historias de hippies, la semana santa siempre tenía clásicos sesenteros sobre la segunda guerra mundial: "Los Doce del Patíbulo", "Donde las Águilas se atreven",... Aun las de hippies tenían su criterio pues fue para ese tipo de fechas cuando vi a Kirk Douglas hacer de Espartaco (primero le crecerá pelo de nuevo a Jotamario Valencia antes de que un canal comercial colombiano vuelva a poner algo de Kubrik).
Pero entonces no me llevaron mucho a cine y ciertos block busters llegaron a mí de oídas. Familiares saboteándose mutuamente por quién fue el primero en soltar la lágrima viendo "El Campeón" o poniéndose taquicárdicos al reproducir coreografías de los sucesos de Kung Fu que estuvieran a la orden del día. Ya residiendo en tierras bajas vi E.T. en el Azteca. Realmente fueron tan pocas mis idas a cine que si las enumero con paciencia las cito todas en un párrafo. Vi el clásico geek "Juegos de Guerra" en el Calipso (allí también una de miedo que no recuerdo cómo se llamaba), "Amadeus" con el providencial sonido del hoy tajado "Embajador",... Fue en mis tiempos del Camilo, cuando supe por primera vez del mundillo cineclubero, de ese que buscaba su lugar como por la 72 y en algunos más centrales pero siempre en la 13. Será porque los espécimenes que me tocaron me caían gordos, ya no sé por qué, pero ciertos títulos como "Betty Blue", "La Historia de O" y "Rattle and Hum" recrean en los habitáculos de mi personalidad más huraña un momento y una atmósfera cargados de cardamomo, palosanto, hipoglicemia, granola, sílabas alargadas, pielroja y otros que ya deben hacer parte de uno de esos kits retro que se consiguen por ahí.
Bueno, la verdad fue en la Universidad donde me desatrasé como pude en ciertos items básicos, aprovechando las entradas libres o subsidiadas. D.W Griffith, Orson Welles, Hitchcock, un poco de italianos, Glauber Rocha, Fassbinder, Buñuel y otros tantos. Pero mi falta de devoción por esos templos hizo que no me rindiera gran cosa. Por cosas de las leyes de la física, por andar en movimientos de tipo browniano, terminé interactuando con uno que otro de esos singulares espacios llamados cineforos y videoforos, de esos que parten su cartel por categorías cargadas de simplismos y preconcepciones. Cada proyección antecedida por un cuento y seguida por una invitación de esas de "quédense al foro y aporten".
Ciclo Educación y Sociedad
"La Sociedad de los Poetas Muertos"
"Mentes Peligrosas"
"Duro Aprendizaje"
"The Wall"
"Historia Americana X"
Si de historias con alumnos y maestros se trata, igual están "Mazurca en la cama", "La Venganza de los Nerds" o la inmortal saga de "Schulmädchen-Report"; también heterogéneas, también irreductibles a la agenda pastoral.
A propósito de pastoral, padecí en mi último año de colegio una de esas escenas, enmarcada en una campaña de la arquidiócesis de Bogotá para que los adolescentes no escucharan rock con mensajes pecaminosos, cuando un par de ingenuos consumidores del difunto "uso público de la razón" quisimos reproducir los argumentos de una memorable columna de Eduardo Arias en El Espectador al respecto, ya que después del documental se nos compelió a rebuznar nuestras opiniones. El tratamiento recibido nos dejó con ganas de un criminal sabotaje al concierto de rock en cristiano que nos programó la curia entonces, con el conjunto del minuto de Dios (los covers de ciertos episodios mainstream, pero clásicos ochenteros, les salieron como bien interpretados; pero eran los tiempos de la agüita amarilla y no de la agüita bendita). En fin, yo creo que aun el cine que se fraguó como herramienta propagandera admite las azarozas consecuencias de su contacto con la singularidad de su víctima, la exégesis sin cartilla.
Envejecida la década pasada casi odié el cine, o ciertas posturas cineras. La pasada a examen de cierto círculo de amistades. Fue particularmente irritante la secuencia de la dichosa trilogía de los colores. Tres semanas seguidas, mismo sitio, mismas compañías y mismo amigo mochilento con la misma expresión extática: "mariiica, azul", "mariiica, blanco", "mariiica, rojo". Mis bajos niveles de consumo cinero terminaron por volverse prioridad, como cuando amablemente les recomiendan a algunas amigas alguna rutina para contener su talle en expansión, como cuando se meten con los pelos de uno como moneda para la aceptación. Aunque les advertí que aun me estaba desatrasando y que iba en el Prinzen Achmed, me programaron una de esas inducciones forzadas con algo que había en el momento. A alguno le habían dicho que "El Cartero" era buena y programamos subida al Perrata Pasteur, lugar con las coordenadas apenas para impactar mis ojos. Mi enciclopédico y resabiado cerebro entró evocando el título de un drama erótico romántico protoochentero protagonizado por uno que fue Joker. Pero qué agüepanela con sirope y masmelos para pasar una melcocha. Una de mis redentoras la encontró lacrimógena, para mí fue diurética. Mientras daba codo para coronar un orinal, mi Floganz interior me recriminaba: "macho que solo siente pog la punta de su sexo".
Una semana después me dio como cargo de conciencia haber hecho de estomatólogo ecuestre y decidí darle una oportunidad al celuloide. Un afiche vendía alguna otra especie con la prometedora frase: "una película para volver a creer en el cine" y mi piadoso bolsillo aceptó el arrepentimiento del fenómeno. Se trataba de una telenovela oriental, enmarcada en los cincuentas en el Annam francófono. Tal vez fue mi época sensualista de espectador porque las imágenes, los colores, el ventilador de techo superlento, las camisas blancas vaporosas de los protagonistas y el coro de grillos y otros bichos me transmitieron un mensaje cierto: Chimichagua, medio día, quiero una Kola Román. La protagonista, la de adentro mantequeando casi toda la historia y cuotidianamente mojandose los cachetes y nada más, salvo un poco al final de la historia cuando por fin el preciado líquido visita su sobaco; desde mi punto de vista gesto determinante para conseguir el favor de su galán, ya no solo su patrón. Lo más tenaz fue el remate abrupto del film, con encendida súbita de las luces que pusieron en evidencia a un público cuya impostura no había preparado una expresión astuta para semejante sorpresa.
De ese tiempo hasta ahora, me he conectado un poco más con el acontecer de ese arte, pero no consigo estar tan al día. Soy también una de esas creaturas post apocalípticas cuya principal fuente de erudición al respecto viene de la pantalla chica. Hoy muchos temas me salen de conteos de E entertainment, VH1, National Geographic y MGM. Con todo, sé gozar ese asunto, por donde más lo siento. Puede ser por los ojos o los oídos, puede ser por el diafragma o por el detector de ironía. Creo que a pesar de todo me sigue seduciendo vivir una experiencia estética, alguna referencia existencial, algo especial. Tal vez por ello me desconcierta tanto la manía de cierto cineclub inveterado, de publicitar algunos clásicos con cuadros explícitos extremos, faltándoles nada más incluir algo como "culeo al cien", con tal de llenar un recinto y unos bolsillos.

martes, julio 01, 2008

Del Inbox


Y uno pensando en comida. "¡Un pan pa con este olor!".

jueves, junio 26, 2008

No es lo mismo


Es que no es lo mismo ser demandado por Natalia París a que le comisionen a uno un ministro para que le rompa la cara...

miércoles, junio 18, 2008

Quai de Chambacú

Colombia es pulsión, arrebato, capricho, encoñamiento. Colombia es inconstancia, abulia, molicie, facilismo. El otro día escuché una intervención de Juan Manuel Galán (el mismo del famoso guiño de trompa a César Gaviria en el 89) en un foro sobre relaciones exteriores, en la cual afirmaba el viejo lugar común acerca de la falta de política exterior en nuestro país. Destacaba que todo se reducía a la publicidad de "Colombia es Pasión" y a la apología de la Seguridad Democrática. Por supuesto en el espacio no hacían presencia miembros del gobierno ni congresistas del parauribismo
Hoy, Daniel Samper Pizano comenta sobre el apego de Uribe y sus escuderos a ese voluntarismo irracional y costoso, soportado por la ficción de infalibilidad que le conceden sus áulicos criollos. Mientras una frase de Chávez llamando a las Farc a liberar a todos los secuestrados "a cambio de nada" es vista como un gesto de acercamiento en la normalización de las relaciones diplomáticas, Carlos Holguín y Marta Lucía Skullington rematan la noticia con mala leche. Luego se habla en Ecuador de una captura de supuestos aspirantes a magnicidas y el Ministro de Defensa interviene como quien se siente sindicado, afirmando que se trata de narcotraficantes que tenían nexos con la guerrilla. Por supuesto la joya de esa semana fue la queja verbal del canciller por una frase musical en una referencia incompleta de Le Figaro.
Será por prudencia diplomática que nunca un vate guajiro se aventuró con algo como "tu desdén es más feo que un renault 6" y el folclor caribeño solo se metió con la política local con casos como: "Valencia no había sentido la situación desgarradora del país porque conservaba la garra de la primera águila que cazó" o evocaciones sospechosas de autoritarismo: "con tanta democracia que yo te enamoraba, oye mi vida y no te podía conseguir".
La declaración del canciller se remató con que no habría nota formal de protesta porque "eso es lo que pasa cuando se mezcla la farándula con la política" e incluía la alusión al vínculo matrimonial de la cantante con el presidente franchute, lo cual ya es una jetonada de antología tratándose de la investidura del ministro y su misión. En fin, sumado a no ver el fuetazo en el tabique propio, habiendo temas apremiantes en la agenda, se suma la peligrosa mezcla de frivolidad y diplomacia. Menos mal no nos toman en serio.

Refranero críptico

"... en pelea de comadrejas el narcotraficanto siempre es el que gana"

Juan Manuel Santos

martes, junio 03, 2008

miércoles, mayo 28, 2008

sábado, mayo 10, 2008

Constancia


Ya habían extraditado a uno que dijeron que era ese marrano pero no.

lunes, abril 21, 2008

Zero urbanity

Ayer caminaba hacia el centro comercial Gran Estación cuando pateé una botella de cocacola y casi la rompo. Por cachaquez compulsiva la recogí para darme cuenta un par de pasos más tarde que el reguero era generalizado. Entrando al centro comercial vi a los promotores que repartían las gaseosas gratis en esos carritos de dos llantas. Después del consabido ritual de vitrinas, antojos y algo de Thai, salí en horas de la noche y el espectáculo era aun más patético. Todo el recorrido lleno de botellas, unas desocupadas, otras no, algunas rotas, otras puestas entre el pasamanos del puente peatonal o arrojadas desde este hacia el separador...

viernes, abril 18, 2008

EUM

Hoy se cumplen diez años del asesinato de Eduardo Umaña Mendoza. El abogado con la sombra a cuestas de un padre que lo rajó en una materia en la Universidad y metido en los pleitos más atrevidos. Menos de tres lustros después de que su progenitor fuera el defensor de los acusados en el "juicio del siglo" a él le tocó el mismo papel en otro "juicio del siglo". Litigante de esos con personalidad propia e irritante para sus contrincantes, tumbó el cargo de rebelión contra unos dominicanos capturados tras visitar a ciertos camaradas en el Tolima, argumentando que por no ser nacionales no podían ser considerados rebeldes contra este Estado. Político muy definido en sus causas y su proceder (por lo mismo jamás autómata idiota de lineamientos militantes "orientados" por responsable alguno), no se guardó sus opiniones frente a reos de uno u otro parche y valoró como ninguno la urgencia de lograr la libertad, antes que promover una defensa torpe que inflara estadísticas acerca de la maldad represora del enemigo.
Tras años de ardua lid en casos particulares, triunfó en su gran batalla contra la justicia sin rostro. Para sus últimos días conseguía la exhumación de los enterrados en fosa común del Palacio de Justicia y avanzaba en la búsqueda de la desclasificación de documentos norteamericanos sobre el asesinato de Gaitán. Esas últimas semanas, con líos para pagarse un tiquete aéreo para atender un caso, con su rapidez mental y su profunda inclinación por la ironía, comentó que se había sometido al dolor de la operación de las cordales aun sabiendo que lo iban a matar. En una entrevista que le hiceron unos del medio sindical, respondió a la clásica pregunta de por qué le buscaba males al cuerpo: "en este país si a uno no lo matan por algo terminan matándolo por nada", frase mal transcrita en versión estúpida por más de una secta. Y sí, aquí lo exótico es el móvil solemne.
Esa tarde me llegó el dato de que volvían a convertir el León en sala de velación. Fue uno de tantos reencuentros intergeneracionales. En el auditorio de Derecho, una gente hablaba de conformar un frente amplio y rodaban planes y recuerdos. El día del zepelio fue una experiencia de otro mundo deambular entre tantos y tan disímiles mientras la añeja y extensa prosa del padre desarrollaba su visión de esa materia muerta a descomponer y transformar, en un giro místico - materialista de antología. Luego lo que todo el mundo recuerda y una última precisión: "pórtense bien". Salimos en séquito fúnebre por la 53 para tomar la 30 hacia el norte. Más o menos frente al ICN voló el primer panorámico de una camioneta de la policía de tránsito. Frente a Ingeominas los que no hicimos caso de la última conminación volteamos hacia el sur y esperamos lo que tenía que darse. Sienes canosas, tropeleros de antaño ordeñando su propio carro, todo un happening intemporal. Tras juntarse todo ese cónclave en una sola portería, un sobrevuelo del gosque del aire anticipó asalto y así se dio, por un largo rato, hasta que la válvula se reventó y el grueso del pelotón abandonó a su escuadra más regalada y desprovista de munición. Precisamente el artillero homicida tuvo que abandonar su arma malla adentro para prenderse del alámbre de púa y estrellarse contra la acera, presa del terror y borrada su sonrisa de cuando hace blanco en ojos o partes vitales.
Esa tarde un avión se estrelló contra los cerros y en un noticiero de la noche Hollman Morris cerró su nota leyendo una pinta con la manida consigna centroamericana (yo la llamo la del libro gordo de Petete): "Mi voz la que está gritando... ". Al lado tenía una de esas clichesudas también de "Eduardo Umaña presente", solo que él las mezcló y terminó como si la consigna fuera autoría de Eduardo Umaña (y pa completar, no Mendoza sino Luna). Meses después la Universidad de la Sabana usaría imágenes del intercambio de opiniones en la 45 en un comercial televisado, con un texto que decía algo como "decida el destino de sus impuestos" o algo así (lo retiraron como resultado de una acción judicial). Un tiempo después la banda "La Terraza", disidencia prontamente aplastada del sector paramilitar de Carlos Castaño, afirmó tener pruebas sobre sus autoría material del homicidio y sobre los personajes que encargaron la vuelta...
A propósito de ese momento de la memoria, un mes después fue la matanza de Barrancabermeja, esta mañana evocada en varios noticieros. Fue la presentación en sociedad de la facción paramilitar de 'Camilo Morantes', quien menos de un año después moriría a manos de tropas de Castaño y con sus huestes acosadas por la brigada local. Sobre ese ajusticiamiento el líder de las Auc refirió que lo mando matar "porque era muy asesino" (¡a esa escala, válgame!).

jueves, abril 10, 2008

Y esa es la historia

Pienso que Natalia París es una mujer mucho más pilosa y aterrizada que lo que el cliché sugiere. Ella es una Jane Mansfield de aquí y de ahora y no encaja con su papel que responda acertadamente a preguntas como: ¿cuál es el error debido a truncar una serie de Maclaurin en el n-ésimo término? Por eso resulta también ingenuo esperar que en una realización de Caracol Televisión, en asocio con The History Chanel, venga llena de aciertos o lecturas sesudas, o cuando menos coherentemente fabuladas. Eso sería pedirle peras a una talofita. Pero por motivos puramente estéticos me permito cuestionar el esperpento de anoche.
La cosa comienza citando por triplicado que se llevaba a cabo la conferencia panamericana y que nadie se imaginaba que el siglo XX se iba a partir. Bueno, no la cosa, la narradora es ni más ni menos María Cecilia Botero, desertora de antropología de la de Antioquia, galana de múltiples telenovelas desde los deplorables años setenta, la Sándalo Daza de una protagonizada por Pacheco, heredera de la academia Charlot, presentadora del nefando talk show "María C contigo" y - por sobre todo y que no falte en su epitafio - Peter Pan de revista del teatro Colsubsidio. Su quebradiza y mustia voz constituye el bajo continuo de esta producción. Sumado a su bajeza, un enssamble de actorzuelos imposta sus voces para llenar los faltantes del archivo fonográfico: "mataron al doctor Gaitán" "eh, razones poderosas señor".
Mediante una animación computarizada, se reconstruyen las posibles ubicaciones del origen de los tiros que impactaron al caudillo (¿existe duda acerca de que fue a plomo que lo mataron?), asumiendo como ubicación de los hechos el sitio donde están las placas junto a la Jiménez. Entran en escena dos clones de George Clooney, de impecable dicción y léxico preciso para aportar su pericia forense. Con un apuntador láser de conferencia, recorren el saco del occiso (puesto a un maniquí dentro de una vitrina) y sacan un flexómetro y lo pegan al vidrio. Luego concluyen basándose en lo que leyeron del informe de la época. Escenas sueltas de la refriega, pasajes de audio, declaraciones de viejitos, especulaciones sobre si se debió invitar a Gaitán a la conferencia (de pronto lo sacaban del rango de tiro de sus verdugos o lo compraban con un refrigerio o una carpeta bonita).
El pasaje biográfico fue como lo menos truculento, y luego vino la pomposa conclusión. En primer lugar, la muerte de Gaitán provocó la violencia y de ahí las guerrillas del llano que se convirtieron en las Farc y luego aparecieron en Colombia la corrupción y el narcotráfico y luego, como respuesta a los abusos de la guerrilla, se crearon las autodefensas y todo esto se llenó de males causados por parte y parte. Luego, el desenlace counterfactual: ¿Qué hubiera pasado si no hubieran matado al hombre que ofrecía la restauración moral de la Nación y todas esas cosas? Voilà, por fortuna la sociedad está empezando a despertar y a través de manifestaciones masivas está rechazando las acciones de los violentos, vinieren de donde vinieren y la luz al final del túnel y todo (si en la agenda no estuviera el 4F sino las eliminatorias al mundial, al menos hubieran sacado cierto ingenio para las asociaciones forzadas).
Globalmente y pasando por alto el contenido de interés académico, la edición fue pésima y el ritmo azaroso y desestimulante. El casting resultó impertinente (más hubieran hecho William Vinasco o Hernán Orjuela) y la generalidad de la experiencia fue lastimera. Necesito perucable, pronto.

miércoles, abril 09, 2008

martes, abril 01, 2008

Abril

Retomando. Anoche leí la noticia en El Espectador, hoy esa fue la postura en RCN televisión. Mi lectura de la columna de Márquez, siendo mis afectos tan distantes del ex congresista, es que la alusión al congelamiento de la reunión con la delegación francesa es contextual a un párrafo que comienza diciendo: "A las 00:25 de ese primero de marzo [...]", incluido este en un documento cuya firma va seguida de la fecha 20 de marzo. La andanada contra las Farc hace un mes trajo como consecuencia un aparente silencio político de los medios institucionales de esa guerrilla, al menos por lo que respecta al alcance de uno. Yo especulo que habiendo sido vulnerado un nodo tan importante de su conducción y su presentación ante el mundo (Reyes), pasaron por un período de obligado silencio por razonable desconfianza ante los medios chuzados y la infiltración rampante. Por lo mismo es esperable que haya cierta reacción sensacionalista a la reaparición de su flujo comunicativo; pero era de elemental seriedad notar el detalle de la fecha y la imperfección de pasado en el párrafo sometido a exégesis.
Precisamente, estando a la orden del día la jugada del gobierno francés en el embrollo de los secuestrados, la ligereza de estos medios enrarece el ambiente. Ya hoy Uribe dio su visto bueno a una eventual misión médica humanitaria con CICR a bordo. No soy optimista acerca de la salida con vida de Ingrid Betancourt en todo esto, pero yendo tantas diligencias en marcha estas salidas periodísticas son más delicadas que la incompetencia del canciller. En últimas, es perentorio porner un tatequieto a la orgía de fanatismo y propaganda que embarga últimamente a la prensa socialmente irresponsable. La satanización del adversario y su deshumanización son síntomas de la degradación moral de la guerra equivalentes a los abusos mismos que justifican estos comunicadores. Uno de los más vehementes trasuntos de esta apología de la vocación genocida, cuando recrea esa fórmula sicarial de "si lo mataron por algo sería". Fernando Londoño Hoyos, penalista defensor de un confeso culpable de enriquecimiento ilícito que se embolsilló dinero del cártel de Cali (descendiente además del ala limpia de un mentado clan de contrabandistas), defensor de un enfermero sindicado de violación mediante la alusión a la embriaguez de la víctima y único avión colombiano capaz de equiparar empleo con contrato de prestación de servicios; ha escrito al menos un par de columnas protestando porque un fallo obliga a poner una placa resarciendo a unos contrabandistas (masacre de La Lizama). Un poco más y reclama que se debería obligar a la familia de las víctimas a reponer el dinero de la munición gastada por los autodefensores del buen nombre de Farouk Yanine.
En medio de la estridencia y sin decantarse el paroxismo de las pasiones caníbales, pasa desapercibida la noticia del requerimiento de captura a militares por una matanza en Apartadó (lamentablemente no puede hablarse de "la"), con encubridor encubierto. A eso huelen estos días. Opinión bacteriana.

viernes, marzo 28, 2008

Convocatoria


Se bonificará por cuerpos completos.

martes, marzo 18, 2008

Minería

Anoche leí la columna de Natalia Springer en la cual se sugiere que Reyes mató a un ginebrino mientras se escabullía cual amante furtivo (¿la Fiscalía ya habrá descartado móvil pasional?). En fin, toda una parajoda de las que son norma es este asunto. Recordé, como lo indica la moda del momento, el estribillo de Juanes de "fíjate bien dónde pisas". La primera vez que lo escuché estaba medio dormido y al fondo sonaba la 'emisora juvenil de la Radiodifusora Nacional', en un programa donde ponían mucho rock español, mexicano y argentino; y por un momento quedé confundido pensando en por qué una 'mina' le desbarataría los pies al amor del argentino que cantaba. Varias emisiones después me fui familiarizando con la 'canción social' del paisa que partió en dos la historia de los conciertos en Colombia.
Sí, desde "Hi-Ho" y "a la mina no voy" (aquí en versión hippie-andina), las minas solo volvieron a resonar en las emisoras en su versión bélica con "One" y con el lamento cursiconsciente de Juanes. Bueno, la política colombiana nunca se ha aguantado las ganas de volverse canción. Desde mucho antes de la censura del 'grito vagabundo', hubo melodías olorosas a pólvora y cubiertas por banderas. Voces contestatarias pusieron en su momento a sonar temas con afirmaciones cómo "sé que en la luna no habrá problemas con Venezuela" o paseos con reclamos blasfemos de economía política ("óyeme, Diosito Santo, tú de aritmética nada sabías"). José A. Morales respondió a la moda de los ponchos andinos y las chacareras de solidaridad con Vietnam, con un local y modesto "Ayer me echaron del pueblo".
Saltándome un tiempito, en los 80 fueron notorios los vallenatos de Daniel Celedón, Rosendo Romero, de los Zuleta y del mismo Diomedes Díaz, que sonaban a memorial de agravios. Como muchas modas, eso se fue y volvió. Ya en los noventa Shakira llevó el género a honduras más intrincadas ("no creo en Jean Paul Sartre"); Vives en su momento cantó a la tropa con sus "hombres de acero". Pero definitivamente el activista del momento viene siendo aquel que mereciera el domingo loas de Bosé, a su par de cojones, su modo de andar, su look cha cha cha casi vulgar (casi no, el tipo comenzó a cantar tras un grito que lo hermanó con el hijueputa de la canción norteña) y esa ceja. Será por eso - redondeo - que la noticia de Reyes me recordó el sonsonetico y me puso a pensar en otras canciones sobre minas, como la que canta el sobrino del Alí Primera del vallenato (ganador alguna vez de un premio Lenin de la paz), con la letra más sombría acerca de las mutilaciones: "ya van a ver compadre, cómo ej que ej, cómo se canta y se brinca en un solo pie".

martes, marzo 11, 2008

viernes, marzo 07, 2008

Whoops!



Al oeste del Edén

Documentación


Cada vez que leo sobre política española me doy cuenta de mi profunda ignorancia acerca de la biología molecular y esas vainas.

martes, marzo 04, 2008

Lisbon Revisited

He vuelto a recorrer los bordes infraurbanos, a propósito de la reactivación de la conexión lisboeta. Ahora les caben a los dos puentes sendos vehículos transitando simultáneamente en sentido opuesto ya que, además de la fragilidad de la vieja estructura de los puentes militares, se debía contribuir a la movilidad. Pero los acabados de la obra no están a punto y de todos modos toca dar turnos para un sentido u otro justo junto a la aromática desembocadura del Salitre en el Bogotá. Pero ya está disponible el agujero de gusano más pertinente del nudo espacio temporal de la localidad 11.


A mitad de camino entre las dos estructuras hay una cancha de fútbol y el entorno es frecuentado por ganado caballar del explotado y famélico y será por eso que hoy me sorprendió ver a uno que parecía de marca, cuya crin aspectaba ser atendida por Norberto en persona.
Qué oscuro cielo el que se refleja allí.

Posturas

"... tienen que entender que, en un equipo como Santa Fe, el volumen ofensivo es función de la socialización, de la colectivización"
(comentarista de "Los Dueños del Balón", 3 de marzo de 2008, 1:00 p.m.)

"Baduel cuestionó la forma en que el presidente Hugo Chávez anunció las medidas de movilización de tropas militares, y afirmó que si se tratara verdaderamente de una acción con un objetivo de defensa militar, el comandante en Jefe de la FAN no hubiese hecho públicas esas medidas. Igualmente, señalo que todos los integrantes de la institución castrense deben estar "consustanciados y suficientemente informados" sobre la misión a cumplir, para ir a un conflicto."

domingo, marzo 02, 2008

Piyamada sangrienta


En las últimas horas arreció la batalla de versiones sobre el operativo en el cual mataron a Reyes, Conrado y a otros no tan celebres, ni dignos de hacer de sus mutilaciones una galería en flash. Fuentes ecuatorianas describen algo exótico: guerrilleros acampando en piyama.

En fin, se fue un determinista (con Real) de la lucha guerrillera, al lado de un funcionario caradura, carente de ingenio, este último con una piyama que parecía más bien un artículo de fanáticos de "Spawn".
Con seguridad lo de las protestas de la cancillería ecuatoriana terminará en lo mismo que lo de las fumigaciones cuando 'la Conchi' comentaba que bajaba el taco a menos que ya hagan hornos microondas que funcionen con asfaltos hipotéticos del Orinoco. Queda la inquietud de hasta dónde pueden llegar ciertas batallas simbólicas. En una selva donde a uno lo puede matar un árbol de 40 metros abatido por un rayo, o un cambio de corriente que le voltee la chalupa, morir no es algo raro. Específicamente el gobierno cierra el asunto ese de que los periodistas podían llegar a Reyes y el Ejército no, además de responder a aquellos gobiernos que no se sabe si limitan o militan. Pero de ahí para allá puede ser una parafernalia inútil. El lugar de Devia bien puede ser ocupado por alguno de los que sí tienen glamour subversivo, como Cano el antropólogo, o Jojoy el violentólogo.
La exhibición del cadáver del enemigo con alegría frenética es moralmente degradante y políticamente estúpida. Nuestra cultura adora a los mártires, venera la imagen de un barbudo con cicatrices de presayayín III, reivindica la autocompasión y practica la venganza. Se supone que ya sabían eso.

sábado, marzo 01, 2008

Recuerdos del precrimen

Mintió el desmovilizado congresista, quien parece haber olvidado, y gustosamente le recordamos, que el 31 de enero de 1985, el juez de instrucción criminal Uriel Amaya, en el caso del Palacio de Justicia, profirió resolución acusatoria en contra suya, de Navarro, Vera Grabe, Rosemberg Pabón y otros, por los delitos de rebelión, homicidio, tentativa de homicidio, secuestro y falsedad, ordenando “medida de aseguramiento consistente en detención preventiva”.

Ernesto Yamhure ratifica un viejo fallo y absuelve a Plazas por desaparición heroica. Tenía que ser una ficción de otro de los acechantes falos que no le dan tregua.

martes, febrero 26, 2008

Yndios

Claro, retrocedimos al formativo superior. Bueno, Lariza Keaton hace la salvedad acerca de que los santos nacen, no se hacen, conveniente declaración en ese medio.
... la ciudad regresará -como parece estarlo haciendo- a la política de antes de los 90: la de los lazos familiares.
Lo que me inquieta del título y la última frase es la insinuación de oscuras correrías de Gurropín por la inhóspita jungla chocoana. ¡Juemadre, es que no se parecen ni un poquito!






PachoSamu

Población equivocada


La pregunta correcta era: "qué porcentaje de pereiranos cree...". A propósito.

viernes, febrero 22, 2008

Los 50

Mi primer encuentro con la Biblioteca Luis Ángel Arango fue en los tempranos ochenta. Mi papá nos llevó a mi hermano mayor y a mí a conocer el centro de Bogotá con relato incluido. Supimos esa noche de las anécdotas obligadas del paso entre Veracruz y La Tercera, de la Catedral Primada, la ubicación real del sitio donde mataron a Gaitán y otras tantas. La sala principal de lectura era sobrecogedora, serísima, cautivante. Cuando estudié en el Camilo Torres, trasegué mucho el centro y gravité con regularidad hacia la Biblioteca Nacional y la misma Luis Ángel. El último año de mi bachillerato, sin embargo, viví la sequía (luego también padecería la de la huelga de Bavaria en el 92).
En 1989 la Luis Ángel cerró para reestructurarse y remodelarse. Miles y miles de universitarios y alumnos de colegio vivimos esas interminables colas por la 24 arriba y volteando hacia el norte por la esquina para consultar algún texto añejo en la Biblioteca Nacional. Luego la misma Luis Ángel abrió servicio de hemeroteca y de la sala de referencia en el edificio de al frente, donde hoy queda el museo de Botero, y buena parte de las tareas tuvo que ser bandeada a punta de diccionarios enciclopédicos y artículos de revistas quién sabe qué tan pertinentes. En medio de la contingencia y ya universitario, llegué a conocer la Biblioteca del Restrepo, uno de esos misterios bien escondidos de la Bogotá de entonces. Pero la adicción lo llevaba a uno de vuelta por allá, así fuera a leer periódicos viejos.
Finalizando el A mediados del 90, caminaba un día por La Candelaria, siguiendo una rutina mía sin propósitos definidos y busqué la carrera cuarta para dar la vuelta en la clásica esquina de la once. Cuando llegué allí, se me atravesaron unos guardaespaldas y unos soldados y pronto frenó un carro del cual se bajó un señor y mi suspicacia política me insinuó que no era Eduardo Mestre Sarmiento, sino el mismísimo Virgilio Barco Vargas. Me fui detrás de la comitiva como un fantasma y le pregunté al celador qué pasaba, que si era cierto lo que mi ilusión colegía. Con la indiferencia de quien relata que Aristizábal malogró un gol o cualquier otra perogrullada, me dijo que "sí, que mañana dejan entrar". Esas jornadas fueron gozosas, ya eran vacaciones escolares y por momentos llegué a sentirme como el tipo del cuento al que se le rompen las gafas, pero yo tadavía no las usaba y sí podía descargar mi lujuria bibliófila contra decenas de volúmenes igualmente enveranados. Los siguientes meses vino un recorrido desordenado, totalmente carente de método, de los anaqueles donde por un tiempo se permitió acceder a la colección de periódicos de mayor circulación empastados, más o menos de 1970 o 1971, hasta principios de los 80.
Cada noche que me metía por allá buscaba noticias que me inquietaban de eso que llamaban la historia reciente, descubría personajes y buscaba luego quién me contara sobre ellos. Leí montones de las columnas de KLIM que no aparecían en los libros que las seleccionaban. Busqué recuerdos puntuales de infancia, como una vez que fue noticia una bandada de garzas blancas y la foto de Turbay con quepis en una parada (Osuna la registró muy bien). Luego los retirarían del acceso directo del público por cuenta del vandalismo censor y después ni los prestaban, sino que tocaba buscar recortes temáticos o mirarlos en microfilm, cosa que me marea en pocos minutos.
Luego dejé de ir cuando se volvió la congestión permanente. Una de las bibliotecas más visitadas del mundo, decían, no por su inmensos colección y prestigio, sino por la ausencia de redes de bibliotecas con cobertura aceptable. También conocí, desde luego, los pasos que se dieron para afrontar ese fenómeno y cómo se ha llegado a la situación de hoy.
Aunque mi relación con la BLAA perdió sensualidad desde que solo voy a recoger los libros que saco como socio y de vez en cuando a una exposición, son muchas las vivencias que se me alborotan en la memoria cuando pienso en este, su aniversario número 50. Un emotivo, cursi y sincero brindis por ese cumpleaños.

Toque de queda


Cuando lo del 8000 hubo un señor que se destacó por el asunto del elefante de espuma y el asunto de las mogollas. Cuando se especulaba si era de la CIA, del pastranismo, del Partido Comunista, o quién sabe de qué; un confiable, estimado y reputado teósofo me explicó a mí y a los de mi secta de borrachos que el cucho estaba en una cosa de iniciativas para la paz o algo así, pero que no tenía ninguna de esas filiaciones raras. Mejor dicho, redondeó, ese señor es la sociedad civil.
Años después, una tarde cualquiera, José Fernando Isaza explicaba a un auditorio de atónitos estudiantes sus razones para declinar su candidatura a la rectoría de la Universidad Nacional*. Ya en la etapa de las reflexiones sentenciaba:
... yo creo en la representación. La democracia participativa solo funciona en unos cantones suizos donde la gente no tiene nada qué hacer y se la pasa participando.

Hoy, 22 de febrero, leo que el gran redentor del Sargento Pataquiva y el General Del Río condensa en una columna su noción de sociedad civil y estructura productiva. Insta a que los llamados a colmar las avenidas permanezcan en sus casas un día laboral de principios de marzo, en horario hábil. No vaya y sea que les pase algo.
* Los motivos expuestos se limitaban a que él salió de la Junta Directiva de Ecopetrol agarrado de las mechas con Samper por la revisión de un contrato con BP, en el cual entraba un capital de Julio Mario; que a la Universidad no le convenía un Rector que tuviera malas relaciones con el Presidente. Los malpensados rumoreábamos en el gallinero que así el primer mandatario viviera un idilio con el funcionario, un cargo de tres años, incompatible con cualquier otra función pública o privada y que entonces tenía una asignación salarial inferior a los tres millones mensuales, con viáticos prohibidos por normas de austeridad; hacía refrendar el afecto a la presidencia de la CCA y su paquete salarial.

¿H+?

Será por culpa de Henderson-Hasselbalch que no siento acidez por cuenta de la reciente iniciativa del Jeringa de la casa editorial El Tiempo (y eso que el Jeringa original dice que se devolvió de los Estados Unidos dizque porque por allá el humor es de muy mal gusto, ¡ay, Jesucristo obrero y revolucionario, líbrame!). Eso sí, lo del 'superintendente' estuvo a la altura.

jueves, febrero 21, 2008

Entre fases


¿Neumococo?


Ya me di cuenta, lo que pasa es que Sergio Gómez Maseri escribió mal, se dice anaerobia.

miércoles, febrero 20, 2008

viernes, febrero 15, 2008

La oclomancia

En el ojo del huracán, a mitad de camino entre la apoteósica, nunca antes vista, inigualable, envidiada por muchos, marcha del 4 de febrero y la raquítica, inconveniente, perversa de fondo y forma, malintencionada y nada cool respuesta del 6 de marzo; la clepsidra de Álvaro Valencia Tovar derrama sus posturas al respecto.
Con chauvinismo pintoresco, digno de narrador de mal fútbol, le va adjudicando récord Guiness o algo así al evento:
Quizá no haya habido en el mundo nada comparable a lo del 4 de febrero. [...] nunca un fenómeno de tal naturaleza había desbordado los límites geográficos del país para proyectarse, como en este caso, a 156 ciudades de los cinco continentes.
No, pues, menos mal no saltamos todos al tiempo porque descalibramos la eclíptica. A continuación, el General (R) expone la receta para el éxito de las expresiones de masas (y pónganle cuidado, camaradas, que este man fue el que como brigadier quiso tomarles delantera a las guerrillas en la UIS y terminó por ahí derechito entrenando posteriores comandantes del ELN).
  1. El objetivo: "Debe tener un aliento espiritual, consultar estados de ánimo colectivos y fuerzas subyacentes movilizables."
  2. "que dicho estado de ánimo tenga fuerte contenido emocional, suficiente para configurar una causa que llegue a lo profundo de la pasión de grandes mayorías nacionales o de segmentos poblacionales con intereses compartidos."
  3. "líderes con capacidad de convocatoria"
  4. "medios de comunicación social que apoyen el movimiento, lo divulgen, entusiasmen, motiven hasta lograr que los tres elementos anteriores se conjuguen para generar la potencia alcanzada por el airado rechazo a las Farc y sus condenables conductas de secuestro, extorsión, infamia, tratamiento inhumano a los cautivos."
Mejor dicho, agitación, organización, propaganda y línea (uno, dos, tres y mi ñapa). Este General sí que leyó el material incautado. ¿Cómo lo apodará la esposa, Ilich o Volodia? Realmente el cuarto punto está un poco pobre en materia de generalidad (en fin, él fue General pero de un ejército en particular), pero ha dado con la receta ancestral de la rebelión de las masas encauzada hacia un objetivo fijo.
Al desglosar su receta, Valencia entiende bien el punto de Elisée Reclus, un recluso que era libertario:
[...] el principio de la autoridad es el de ser indiscutible. Es porque es; tan pronto invoca la razón, se suicida...
Del objetivo dice el ex ministro:
Único. Preciso. Sin necesidad de respaldo argumental alguno.
Como un flato o una orden discrecional. Como tiene que ser. Con lo del liderazgo, se le salió el Eduardo Galeano neomamerto:
[...] fue reemplazado por unos jóvenes que intuyeron la posibilidad de generar esa chispa que, como en pajonal reseco, propagó el fuego e inició la movilización.
Establecida la receta, viene el diagnóstico de la situación venidera:
¿Existirán los cuatro elementos enunciados atrás? No parece. Hay un proceso en marcha que ya ha desmovilizado y reintegra a diario a la sociedad o reinstala en el agro a centenares de 'ex paras'.
Lo de la reinstalación se ha venido denunciando pero José Obdulio dice que no es cierto. El General destaca la ausencia de drama:
No existe la faz entristecida y deshecha de una Íngrid Betancourt, ni testimonios actuales de maltrato, brutalidad y deshumanización que revelaron las pruebas de supervivencia, ideadas para imponer una presión pública para la entrega de dos municipios a un proceso que no se debe repetir después de lo acaecido en el Caguán.

Claro, nadie sabe para quién trabaja. Los facinerosos jodidus de marzo tendrán que hacer la carita del gato con botas de Shrek si quieren igualar el efecto patético de las imágenes televisadas hasta el paroxismo del irrespeto, junto con el audio lacrimoso de sus familias.


Sí, señores, o mejor dicho no. No pretendan eclipsar la gloria del gran happening, no tienen la panela:
Para no hablar de los móviles sospechosos de los ideólogos de este intento. Y una movilización raquítica, en contraste con la formidable del 4 de febrero, preferible ni intentarla. Sin fe, ni entusiasmo, ni respaldo emocional no habrá multitudes. Unas simples preguntas: ¿dónde están los líderes? ¿Dónde los medios de comunicación que dieron a las marchas de febrero el impulso decisivo?
Ahí está el detalle, como dijo MM, sin duda la situación de marzo surge de manera atropellada y aun difusa por la misma forma como se descalificó el 4-F (se parece al 79 en hexa); pero fundamentalmente soslayada o estigmatizada desde los foros periodísticos oficiales. Hay que ver que salvo Semana (señalada por Plinio Apuleyo Mendoza de estar infiltrado su consejo editorial por el Partido Comunista Clandestino), los medios tradicionales no han retado la ira santa de los áulicos de un gobierno que se montó sobre los hombros de personajes hoy sub judice y capotea su soledad a punta del carisma individual y el culto de la personalidad (como lo bautizó don Nikita). Álvaro Valencia ha reconocido en una línea el innegable papel de la intervención de los grandes propietarios de medios en la gran marcha y también la desconexión ética de los mismos con puntos sensibles de lo que se impugna el 6 de marzo.
Por lo demás, mi General (R), ustedes en el Ejército adolecen de modelos claros acerca de las multitudes, de la sociología de las masas, barahúndas, mesnadas y soldadescas. Eso no pide tanta ciencia. Yo vi un amanecer fracasar a un pelotón de PM en alinear una miriada de civiles gamberros e indómitos, teniendo que dar paso a los expertos. Tres patanes carabineros coordinados por un sargento barrigón aplicaron lo que este llamó "la fuerza represiva del Estado", con artes más cercanas a la vaquería que a las obsesiones de Durkheim. La chusma es caótica, impredecible, pero tampoco muy elaborada. Cuando uno pone a andar un agente inteligente, más o menos le sale inteligente. Cuando le cuelga más y más, se le agotan los grados de libertad y se vuelve de un predecible que qué mamera.

jueves, febrero 14, 2008

La doble A

Hay uno de esos casos que, sin entrar en honduras y a riesgo de ser señalado por poner en riesgo su amenazada existencia, es realmente patético. Hoy, de carambola, descubrí que tiene un blog y me dio mucha risa su perfil. Evidentemente las opciones que tomó de las listas desplegables fueron las primeras del orden alfabético, dejando bien pocos cultivos legales a la imaginación.


miércoles, febrero 13, 2008

Facebookñol


Digo hola a español en carelibro.

lunes, febrero 11, 2008

Emotional


Tomado de El Tiempo del 10 de febrero de 2008, sección Domingo a Domingo.
"G'on, no acepto que me cuestiones, ni a [nombre omitido], porque nosotros somos los profesionales. ¿Ok?"

miércoles, febrero 06, 2008

Y el mañana llegó

Aquí va mi informe tardío de la marcha:
El lunes me di cita con N, mi asesora en temas etnográficos y cuya colaboración agradezco, a la salida de la estación 72 de transmilenio, allí fue necesario hacer cola para salir. Subimos por la avenida Chile y el ambiente de participación masiva era evidente. Luego me enteraría del carácter obligatorio que tuvo la asistencia para empleados bancarios y de otras oficinas, pero es innegable que la convocatoria tuvo eco entre muchísimas personas.
Estuve muy atento a expresiones que insistieran en todas esas cosas que hemos cuestionado en distintos espacios: convertir el evento en un acto propagandista del gobierno, en una diatriba violenta y racista contra Piedad Córdoba, en escenario de bravuconadas y exhibición de grupos de choque. Realmente los gritos y las consignas estuvieron centrados en el rechazo a las Farc y al secuestro y en la reivindicación de la libertad. Caminamos hacia el sur por la séptima y, para mí que he ido a muchas marchas en las cuales los participantes son citados por organizaciones que instruyen sobre hacia dónde se va y por dónde, fue evidente que no había una férrea estructura dictaminando esos detalles, menos funcionarios tipo comisario político vigilando o acechando a expresiones diferentes.
A pesar de las advertencias de la institucionalidad de la izquierda revolucionaria, en el sentido de que se trataba de la marcha del paramilitarismo y el uribismo, en el muestreo intensivo que hice a esas horas y por esas vías no hallé sino mucha gente afable evidentemente no habituada a recibir el sol tan de frente, algo de esnobismo norteño y las voces de aquellos familiares de secuestrados (de los económicos) que no se diferenciaron del evento. Me temo que los compas han sobredimensionado el tamaño del paramilitarismo y el uribismo al macartizar contra algo tan concurrido, además de destacar torpemente su pequeñez y su aislamiento.
En frente de la Javeriana, una niña hacía un performance solitario, descalificado en voz baja por un par de señoras que caminaban a mi lado, pero - en lo que yo estuve ahí - sin asomos de agresión contra ella. En un cuaderno se leía: "Marchemos contra todo tipo de violencia".


El contraste más fuerte, sin duda, se da de la 26 hacia el sur. La séptima, más estrecha, hace más insoportable el estruendo de los silbatos y el sentido del negocio aflora mucho más. Cerca a la 45 cambié de cigarrería para buscar hidratación, pues quien atendía no previó la mayor demanda que habría de recibir. En el medio de los ambulantes, en cambio, hay una disposición ecológica a reaccionar a este tipo de señales de mercado. No conté con suerte a la hora de buscar celebridades. Mockus y su limitada compañía eran detenidos cada metro para fotografías y entrevistas, tentación de la cual no escapé. Aunque en el entorno de la Chile vi una que otra camiseta con mensaje antichavista, la verdad las pancartas de corte agresivo que pude ponchar las vi de la Jiménez hacia el sur.


Mi balance del escenario que estuvo a mi alcance es que hubo una respuesta descomunal a la convocatoria, que la mayoría participó con entusiasmo sin pretensiones de polémica y que quienes boicotearon y señalaron el suceso perdieron una oportunidad de oro para interactuar y dialogar con un espacio no prefabricado por ellos, pero con otras perspectivas para compartir.
Ahora que acabo de editar mis tomas de esta expedición, ya he leído y oído acerca de otros espacios donde el panorama fue diferente, manifiestamente uribista en Barcelona, violento en Nueva York, sicarial en Bucaramanga. También del lente tendencioso de Telesur y Aporrea, centrado en unos calvos. No soy ingenuo acerca de los términos que acompañaron este tema en oficinas y mentideros de la gente de bien de este país. Infortunadamente las tensiones que vivimos por estos días hacen muy costoso tanto infantilismo político como el que escucho a diario en el Andino y alrededores. Pero levantar la guardia en actitud similar, gastando más babas que cerebro y rezongando más que reflexionar, puede ser el catalizador de una explosión que nos incendie a todos sin dejar ganas de nada.

domingo, febrero 03, 2008

Gnoseología en fascículos

Alias


Nunca me pareció ingenioso que alguien de apellido Varela se pusiera de alias Jabón. No abundan en este país personas llamadas elefante, dado, dersa, top, lux, le sancy,...

El coronel


Lo leo y no lo creo. Mejor dicho, hasta no verlo aquí.

viernes, febrero 01, 2008

In Memoriam Memoriae

Se ha ido de este mundo el Doctor Alfredo Rubiano, inolvidable e inolvidante profesor de anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. Mis amigos médicos me refirieron unánimemente su extraordinaria memoria, que le permitía, ante la alusión de nombre y apellido, dar cuenta de sus exalumnos, en qué andaban y cómo les iba (incluidas fechas y dónde se sentaban). Uno de los grandes.

martes, enero 29, 2008

La contradicción fundamental

Hace unas semanas mi atormentada existencia era transportada por un servicio corriente por las alturas de Sotileza, Gratamira y otros parajes del tránsito hacia la Suburbia. Fue entonces cuando escuché a otro pasajero preguntar a su acompañante por un conocido en común de ellos dos. La interrogada dio cuenta de que se había hecho sentir el 24 de diciembre con un extraño mensaje de texto, en el cual le deseaba la anorexia o algo así. Sacó el celular y leyó el mensaje, que efectivamente auguraba varios lugares comunes y la ataraxia. Recordé la pesada columna que publicó por esos días el sicorrígido ex militante de 'Firmes' (quien no se esperó a que dijeran "descansen" y terminó entendiéndole a Gerardo Molina - eso dice - que la cosa era con Álvaro Uribe).
Practico la enseñanza cristiana, que es en esencia la ataraxia: disposición de ánimo con equilibrio emocional, baja intensidad de las pasiones y los deseos, fortaleza ante la adversidad. ¡Eso es masoquismo!, dirán: ¡No! El sufrimiento madura el alma.

Yo metí la cucharada en la conversación de los transmilenícolas para explicar que la ataraxia es una doctrina patológica, producto del sobrecrecimiento de la neurosis, posiblemente en un entorno de carencias de iones alcalinos y ausencia de proteína animal desnaturalizada y bien sazonada; agravado, claro, cuando los pasantes son pálidos y austeros de sabor.
En mi vecindario de la Blogalaxia me he encontrado con el anverso de este mal, con apoyo audiovisual y todo. Remito allí para aportar a la documentación acerca de este debate esencial.


lunes, enero 28, 2008

Su real jartera

Mientras las gallinas acechan, se ha ido de este mundo Suharto, campeón entre los tiranos y otro genocida que fallece sin pagar.

domingo, enero 27, 2008

La conexión caleña

Yo residí en el Pent House capitalino, en las alturas victorianas, desde donde vi a Julio César Turbay fundar un centro comunitario y una década después vi un destello en las faldas del Cerro de Suba mientras hablaba por un teléfono gratuito de esos anaranjados. Puse noticias y se trataba de un carro bomba que detonaron 'los extraditables' en el barrio Las Villas. Viví en mi primaria los torrentes lodosos que dominaban su malla vial cuando por aquí sí que llovía y las épicas trepadas que tenían que hacer los buses sin frenar por diez o quince cuadras, cuyos fracasos solían terminar con la bajada de los pasajeros. Muchas noches me fui a dormir después de despedirme de la ciudad que avistaba casi completa, como habitante del borde.


Hace dos noches salía de Suba, o Suburbia o Infraurbia, ente maléfico acantonado entre cerros, refugio de ángeles caídos ("eso es muy lejos, por allá se esconde el Diablo a cagar"). Cuando se huye de ese averno por su avenida homónima, se notan la ubicación y las pretensiones de su sitio original. En los tiempos de la bomba citada, ya condenada esa localidad con el mote de "salsipuedes", recorrí alguna vez su contorno bucólico, hoy loteado y rotulado de modo farragoso, lleno de haciendas y finquitas atravesadas por vereditas y carreteables sin aspiraciones mayores, zanjas, vacas, potreros inofensivos. Pero ya entonces la mal llamada urbanización acechaba.
Más de dos décadas han pasado desde que se planteó una Avenida Longitudinal de Occidente, potrero cuyo despeje se puede ver claramente, cuya ejecución ha sido postergada al punto de ser una obra rezagada frente al frenético poblamiento que se vive donde el Salitre se incorpora al difunto Bogotá, en la esquina de Suba con barrios bautizados con toponimias europeas. Cuadras absurdamente estrechas, separadas por calles superfluas; natalidad sin límites, pandillas, paracos, bazuko, tráfico humano. La subnormalidad, la Sub-anormalidad.
Volviendo a anteanoche, advertido de la ansiada consumación de la unión de dos importantes tramos de la Avenida Ciudad de Cali (el suburbano y el largo), tomé un colectivo que prometía llegar a Fontibón. Sí, la esperada conexión en la zona del Juan Amarillo ofrece un notable atajo para quienes transitan entre ese lugar candidato a exiliadero y las zonas francas de Fontibón y aledañas, ha sido consumada después de meses de tropiezos.


Pero, sea por plazos de licencias o por persistencia del ancient regime, el colectivo se internó en la tortuosa ruta del Rincón, que se debería llamar el recoveco, tortuoso laberinto de vías estrechas y atiborradas de ultrajes urbanísticos. Igual, allá están los clientes. Pero sí, volviendo del Puente Aéreo experimenté casi un vuelo en helicóptero al pasar en taxi por esa avenida que estrena continuidad. Pero falta tanto.