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martes, abril 20, 2010

Pleamar

Las mareas son la manifestación visible de la atracción gravitacional de la luna hacia nuestro planeta, los fluidos confinados en grandes cuencas hacen variar ligeramente la posición de la línea de costa durante el día. Bogotá queda aproximadamente a 2600 metros sobre el nivel del mar y es el origen del sistema de coordenadas geográficas del país, con el punto x=1000000, y=1000000 en el Observatorio Astronómico Nacional (conspiradero de criollos cuando esa era la casa de Nariño). El eje z tiene su cero en la posición de la marea baja en Buenaventura. La marea es un fenómeno periódico, una sinusoidal con pocos chichones, va y viene todos los benditos días. Tal ha sido la selección de términos para referirse a la presente bonanza de preferencias que asiste a Antanas Mockus en el oráculo de las encuestas.
Una cosa buena de todo esto es que quienes hicieron del 80 u 85 por ciento de popularidad de Uribe un certificado de unanimidad en la sociedad aprendieron a leer las encuestas con un grano de sal en la lengua. Estas encuestas no reflejan ni de lejos los votos que ya tienen amarrados el partido liberal, cambio radical, el conservatismo y el polo. La misma mayoría de Santos podría estar referida a opinadores urbanos que no determinarán nada y los ingenieros sociales de Acción Social de la Presidencia lo entienden perfectamente. Sin embargo las intervenciones de Uribe y su mini me descalificando la vocación agresiva del filósofo gobernante dan a entender que la cadena de clientelas que alimentan teme ver frustradas sus expectativas financieras.
En la campaña a la alcaldía de Bogotá en 1994 todo comenzó honrando el sentido común. Era incuestionable que la alcaldía quedaría en manos de Julio César Sánchez, barón electoral del partido liberal, ex alcalde y dueño de varias clientelas poderosas en el distrito. Algún desocupado (si mal no recuerdo Gustavo Petro) sugirió en una emisora que iría por alguien como el rector que echaron por bajarse los pantalones y luego las encuestas hicieron lo suyo. El miembro de partidos tradicionales que no renunció ante el singular fenómeno, Enrique Peñalosa, garantizó un nombre político por esa misma situación.
La alcaldía de Mockus no fue ni de lejos grata a los gustos sindicales o a la intelectualidad de izquierda. Las empresas de Servicios Públicos conocieron el outsourcing. Dividió la EEEB y la descapitalizó, garantizando enormes recursos para que Peñalosa se ganara el cielo con obras. Persiguió la rumba y elevó los índices de seguridad, conformó la Guardia Metropolitana, grupo antimotines precursor del ESMAD, explícitamente declarando que su color negro debería indicar represión a quien lo viera. Ninguneó a los profesionales criollos trayendo a ICA a arreglar carreteras y puso a unos balcánicos (ignorantes probados sobre la geomorfología y la neotectónica andinas) a diseñar la solución a lo del Tunjuelo (Cantarrana). Su gurú de la seguridad fue Hugo Acero, derechista obtuso convencido de que el sindicalismo es la manifestación del terrorismo destinada a acabar con las empresas (generalización muy popular entre ciertos empresarios agrícolas paisa sabaneros dados a descuartizar negros en el noroccidente del país, pero no muy afín a lo que piensan muchos analistas de organizaciones productivas en el mundo capitalista). Antes de Mockus y Peñalosa solo algunos izquierdistas de bufanda y concierto de Inti Illimani en el teatro Colsubsidio cuestionaban ciertos cerramientos urbanos a espacios públicos, por lo cual eran calificados como enemigos de la seguridad y la propiedad privada. Ahora no hay cultor de la libre empresa que defienda tanta reja.
No voy a negar que siento cierta simpatía por Mockus, digamos empatía. Para mí fue un contradictor en la Universidad y es parte de un conjunto de personas que moldearon mi visión del mundo por la vía de la contradicción, junto con colaboradores de él como los difuntos Fabio Chaparro y José Granés y otros que por seguir vivos no les voy a lambonear. Nunca me pareció eso de que le dieran cinco millones de pesos por una jornada de trabajo a la señora que ponía las 'vacunas contra la violencia', pero reconozco que la Ley Zanahoria, que tanto resentí, cumplió con la reducción de homicidios. Celebré que públicamente tomó distancia de varias de las sangronadas que enorgullecen al gobierno que termina (secuestrar a un tipo en otro país para arrestarlo o todas las barbaridades alrededor de la Operación Fénix), aun con su singular matiz acerca de los de los informantes pagos. Ahora que todos los candidatos temen objetar el sagrado misterio de la Seguridad Democrática, ciertas actitudes específicas de Mockus permiten ahondar en una de las fragilidades de ese fetiche.
De antes se sabía que la proporción entre muertes violentas ligadas al conflicto armado (rebautizado por Uribe "amenaza terrorista") era harto pequeña. Las tendencias siguen indicando que el pico de homicidios en Colombia ocurre el Día de la Madre y en las fiestas de fin de año (entre tragos, entre allegados). Ya en lo otro se ha visto muchas veces a dos personajes idénticos con diferente brazalete tirar a matarse no porque Marx o Hayek hayan dicho tal cosa o alebrestados tras leer un artículo del IEPRI, sino porque los otros son unos hijueputas y hay que fumigarlos. Lo de las fiestas ratifica que aquí nos odiamos a nosotros mismos y el parecido quiere aniquilar al parecido. También se mata pa justificar el sueldo o para mantener la autoridad emanada del terror. Pero también se ha evidenciado que los millones de dólares del plan Colombia y otros ajustes internos del presupuesto fortalecieron unas fuerzas armadas capaces de diezmar a dos compañías guerrilleras que se toman la vía Bogotá - Medellín (uniformadas y claramente identificables por sus armas largas), pero inoperantes para corretear a la típica banda de tres locos con revólveres que atraca unos furgones cerca a cualquiera de estas dos ciudades. O que la costosa red de informantes pagos parece más una fe misionera centrada en vigilar un enemigo ideológico y no una conducta ciudadana que reconoce responsabilidades y límites. El desastre de seguridad ciudadana en las grandes ciudades evoca la paradoja que también vive Venezuela (con jets y tanques de última generación pero sus calles cundidas de atracadores asesinos).
A mí me gustaría mucho que el botín presidencial no quedara en manos de la camarilla que se apoltronó estos ocho años, en particular pienso que un sujeto como Juan Manuel Santos representa fielmente un conjunto de conductas que le han hecho mucho daño a este país, como recurrir a la calumnia en los debates políticos (el señalamiento contra Pardo hace cuatro años) o la permanente mentira (negó los falsos positivos por meses, como el uso de insignias de la Cruz Roja en el Jaque y durante las primeras horas posteriores a la muerte de Reyes afirmó que el operativo fue respuesta a un ametrallamiento desde tierra y que hablaron previamente con Correa). Actualmente algunos analistas conspiranoicos tratan de ver en el fenómeno Mockus las manos de oscuras fuerzas, lo cual no es raro en una cultura política que hizo de las FARC la excusa para pegarle a la mujer, para evadir impuestos, esconder unos kilos al vecino finquero del Meta mientras un allanamiento, conducir borracho hacia Melgar y otras tantas idiosincracias compatibles con el credo salvador de la Seguridad Democrática (y Uribe, su profeta). Me parece que Mockus es una alternativa razonable así no tenga las credenciales de zorro de la política (tampoco es una dulce pelota y sé muy bien de cuánto es capaz), más si sabe deslindar de las malas prácticas que se consagraron en los gobiernos precedentes. Tocar la conciencia reflexiva del votante colombiano bien vale la pena como programa. Pero todavía no me decido.

lunes, abril 21, 2008

Zero urbanity

Ayer caminaba hacia el centro comercial Gran Estación cuando pateé una botella de cocacola y casi la rompo. Por cachaquez compulsiva la recogí para darme cuenta un par de pasos más tarde que el reguero era generalizado. Entrando al centro comercial vi a los promotores que repartían las gaseosas gratis en esos carritos de dos llantas. Después del consabido ritual de vitrinas, antojos y algo de Thai, salí en horas de la noche y el espectáculo era aun más patético. Todo el recorrido lleno de botellas, unas desocupadas, otras no, algunas rotas, otras puestas entre el pasamanos del puente peatonal o arrojadas desde este hacia el separador...

miércoles, marzo 19, 2008

martes, marzo 04, 2008

Lisbon Revisited

He vuelto a recorrer los bordes infraurbanos, a propósito de la reactivación de la conexión lisboeta. Ahora les caben a los dos puentes sendos vehículos transitando simultáneamente en sentido opuesto ya que, además de la fragilidad de la vieja estructura de los puentes militares, se debía contribuir a la movilidad. Pero los acabados de la obra no están a punto y de todos modos toca dar turnos para un sentido u otro justo junto a la aromática desembocadura del Salitre en el Bogotá. Pero ya está disponible el agujero de gusano más pertinente del nudo espacio temporal de la localidad 11.


A mitad de camino entre las dos estructuras hay una cancha de fútbol y el entorno es frecuentado por ganado caballar del explotado y famélico y será por eso que hoy me sorprendió ver a uno que parecía de marca, cuya crin aspectaba ser atendida por Norberto en persona.
Qué oscuro cielo el que se refleja allí.

viernes, febrero 29, 2008

martes, febrero 26, 2008

Yndios

Claro, retrocedimos al formativo superior. Bueno, Lariza Keaton hace la salvedad acerca de que los santos nacen, no se hacen, conveniente declaración en ese medio.
... la ciudad regresará -como parece estarlo haciendo- a la política de antes de los 90: la de los lazos familiares.
Lo que me inquieta del título y la última frase es la insinuación de oscuras correrías de Gurropín por la inhóspita jungla chocoana. ¡Juemadre, es que no se parecen ni un poquito!






PachoSamu

viernes, febrero 22, 2008

Los 50

Mi primer encuentro con la Biblioteca Luis Ángel Arango fue en los tempranos ochenta. Mi papá nos llevó a mi hermano mayor y a mí a conocer el centro de Bogotá con relato incluido. Supimos esa noche de las anécdotas obligadas del paso entre Veracruz y La Tercera, de la Catedral Primada, la ubicación real del sitio donde mataron a Gaitán y otras tantas. La sala principal de lectura era sobrecogedora, serísima, cautivante. Cuando estudié en el Camilo Torres, trasegué mucho el centro y gravité con regularidad hacia la Biblioteca Nacional y la misma Luis Ángel. El último año de mi bachillerato, sin embargo, viví la sequía (luego también padecería la de la huelga de Bavaria en el 92).
En 1989 la Luis Ángel cerró para reestructurarse y remodelarse. Miles y miles de universitarios y alumnos de colegio vivimos esas interminables colas por la 24 arriba y volteando hacia el norte por la esquina para consultar algún texto añejo en la Biblioteca Nacional. Luego la misma Luis Ángel abrió servicio de hemeroteca y de la sala de referencia en el edificio de al frente, donde hoy queda el museo de Botero, y buena parte de las tareas tuvo que ser bandeada a punta de diccionarios enciclopédicos y artículos de revistas quién sabe qué tan pertinentes. En medio de la contingencia y ya universitario, llegué a conocer la Biblioteca del Restrepo, uno de esos misterios bien escondidos de la Bogotá de entonces. Pero la adicción lo llevaba a uno de vuelta por allá, así fuera a leer periódicos viejos.
Finalizando el A mediados del 90, caminaba un día por La Candelaria, siguiendo una rutina mía sin propósitos definidos y busqué la carrera cuarta para dar la vuelta en la clásica esquina de la once. Cuando llegué allí, se me atravesaron unos guardaespaldas y unos soldados y pronto frenó un carro del cual se bajó un señor y mi suspicacia política me insinuó que no era Eduardo Mestre Sarmiento, sino el mismísimo Virgilio Barco Vargas. Me fui detrás de la comitiva como un fantasma y le pregunté al celador qué pasaba, que si era cierto lo que mi ilusión colegía. Con la indiferencia de quien relata que Aristizábal malogró un gol o cualquier otra perogrullada, me dijo que "sí, que mañana dejan entrar". Esas jornadas fueron gozosas, ya eran vacaciones escolares y por momentos llegué a sentirme como el tipo del cuento al que se le rompen las gafas, pero yo tadavía no las usaba y sí podía descargar mi lujuria bibliófila contra decenas de volúmenes igualmente enveranados. Los siguientes meses vino un recorrido desordenado, totalmente carente de método, de los anaqueles donde por un tiempo se permitió acceder a la colección de periódicos de mayor circulación empastados, más o menos de 1970 o 1971, hasta principios de los 80.
Cada noche que me metía por allá buscaba noticias que me inquietaban de eso que llamaban la historia reciente, descubría personajes y buscaba luego quién me contara sobre ellos. Leí montones de las columnas de KLIM que no aparecían en los libros que las seleccionaban. Busqué recuerdos puntuales de infancia, como una vez que fue noticia una bandada de garzas blancas y la foto de Turbay con quepis en una parada (Osuna la registró muy bien). Luego los retirarían del acceso directo del público por cuenta del vandalismo censor y después ni los prestaban, sino que tocaba buscar recortes temáticos o mirarlos en microfilm, cosa que me marea en pocos minutos.
Luego dejé de ir cuando se volvió la congestión permanente. Una de las bibliotecas más visitadas del mundo, decían, no por su inmensos colección y prestigio, sino por la ausencia de redes de bibliotecas con cobertura aceptable. También conocí, desde luego, los pasos que se dieron para afrontar ese fenómeno y cómo se ha llegado a la situación de hoy.
Aunque mi relación con la BLAA perdió sensualidad desde que solo voy a recoger los libros que saco como socio y de vez en cuando a una exposición, son muchas las vivencias que se me alborotan en la memoria cuando pienso en este, su aniversario número 50. Un emotivo, cursi y sincero brindis por ese cumpleaños.

domingo, enero 27, 2008

La conexión caleña

Yo residí en el Pent House capitalino, en las alturas victorianas, desde donde vi a Julio César Turbay fundar un centro comunitario y una década después vi un destello en las faldas del Cerro de Suba mientras hablaba por un teléfono gratuito de esos anaranjados. Puse noticias y se trataba de un carro bomba que detonaron 'los extraditables' en el barrio Las Villas. Viví en mi primaria los torrentes lodosos que dominaban su malla vial cuando por aquí sí que llovía y las épicas trepadas que tenían que hacer los buses sin frenar por diez o quince cuadras, cuyos fracasos solían terminar con la bajada de los pasajeros. Muchas noches me fui a dormir después de despedirme de la ciudad que avistaba casi completa, como habitante del borde.


Hace dos noches salía de Suba, o Suburbia o Infraurbia, ente maléfico acantonado entre cerros, refugio de ángeles caídos ("eso es muy lejos, por allá se esconde el Diablo a cagar"). Cuando se huye de ese averno por su avenida homónima, se notan la ubicación y las pretensiones de su sitio original. En los tiempos de la bomba citada, ya condenada esa localidad con el mote de "salsipuedes", recorrí alguna vez su contorno bucólico, hoy loteado y rotulado de modo farragoso, lleno de haciendas y finquitas atravesadas por vereditas y carreteables sin aspiraciones mayores, zanjas, vacas, potreros inofensivos. Pero ya entonces la mal llamada urbanización acechaba.
Más de dos décadas han pasado desde que se planteó una Avenida Longitudinal de Occidente, potrero cuyo despeje se puede ver claramente, cuya ejecución ha sido postergada al punto de ser una obra rezagada frente al frenético poblamiento que se vive donde el Salitre se incorpora al difunto Bogotá, en la esquina de Suba con barrios bautizados con toponimias europeas. Cuadras absurdamente estrechas, separadas por calles superfluas; natalidad sin límites, pandillas, paracos, bazuko, tráfico humano. La subnormalidad, la Sub-anormalidad.
Volviendo a anteanoche, advertido de la ansiada consumación de la unión de dos importantes tramos de la Avenida Ciudad de Cali (el suburbano y el largo), tomé un colectivo que prometía llegar a Fontibón. Sí, la esperada conexión en la zona del Juan Amarillo ofrece un notable atajo para quienes transitan entre ese lugar candidato a exiliadero y las zonas francas de Fontibón y aledañas, ha sido consumada después de meses de tropiezos.


Pero, sea por plazos de licencias o por persistencia del ancient regime, el colectivo se internó en la tortuosa ruta del Rincón, que se debería llamar el recoveco, tortuoso laberinto de vías estrechas y atiborradas de ultrajes urbanísticos. Igual, allá están los clientes. Pero sí, volviendo del Puente Aéreo experimenté casi un vuelo en helicóptero al pasar en taxi por esa avenida que estrena continuidad. Pero falta tanto.

sábado, noviembre 24, 2007

¡Ah, caray, no sabía!

Hace unos años leí un inquietante relato de Alfredo Iriarte sobre una aristocrática cachaca venida a menos. La cosa terminaba en barrio con la misma descripción de Chapinero. La historia de los barrios con casonas, de familias prestantes y chirriadas, transfigurados en entornos menos pomposos, me ha inquietado de tiempo atrás. Alguna vez pernocté en uno de los rincones más sórdidos del Santafé, cerca a la 19 con Caracas, en un lugar que parecía el fuerte en territorio apache. En medio de un entorno de esos que invitan a entrar con algún objeto contundente disponible entre el bolsillo se erguía, digno, un edificio sin asomo de descuido y - ya conocido por dentro - provisto de una arquitectura muy agradable, de hecho no olía a vetusto. Por supuesto la decadencia era patente, las que no habían sido demolidas o reacondicionadas con fines 'residenciales", decaían en su abandono. El cuadro de la de León de Greiff, por ejemplo, resulta inolvidable para quienes caminamos zonas así en cierta época.
La peregrinación hacia el norte, la decadencia económica de quienes se quedaron, y la causas que sean, se fueron tragando los barrios desde el centro. Teusaquillo ha sido por mucho tiempo el híbrido de sus distintas vidas. Familias de antes todavía instaladas, funerarias, abortaderos, ONGs, sedes de campañas políticas, el parque de la 34 (sede alterna de las peleas de a la salida nos vemos del Camilo, cuando sapeaban y el prefecto de disciplina se parqueaba en el Parque Nacional) la nueva moda de la remodelación 'loft', las oscuras sedes de la Dimayor y la Difútbol, la sucursal del Señor de los Milagros el fallecido Cream Helado, el parque de los sardineles onduladitos, la Academia de Ciencias Exactas, sociedades ocultas, las cinco esquinas de Tekcien, ya me metí en La Soledad,...


Ver mapa más grande

(tarea: ¿quién es el man de la estatua?)
Hoy comentan en El Tiempo que la localidad de Teusaquillo tiene una notable presencia de pobres vergonzantes. En años recientes el movimiento de finca raíz sugería desvalorización de predios. En algunos casos se notaba la influencia de los albergues de reinsertados ("mira, es que hay cuadras por las que no puede pasar una niña de colegio"). En fin, desconcertante, ala.

viernes, noviembre 16, 2007

Por sus trompas los conoceréis

Aquí se reportó y quedó constancia (solo que eltiempo.com quitó la nota, pero pronto vendrá el facsímil de la impresa), de la opinión de Leonardo Rodríguez. Hoy se anuncia que ha sido elegido al Académico Leonardo Rodríguez, con los siguientes guarismos:

Fórmulas de Pregrado

0 Voto en Blanco
3575
1 MIYER STICH PEREZ CORREDOR
LUIS DANIEL JIMENEZ CALDERON
2550
2 FREDY LEONARDO RODRIGUEZ GONZALEZ
CARLOS MAURICIO TORO HERRERA
4727
Total: 10852

Potencial Electoral: 43077 votantes

O sea que participó el 25.2%; esto es, la castidad creció desde mayo. Es más, el 89% de la comunidad habilitada para votar no expresó aprobación por el candidato seleccionado no a dedo, sino tal vez con otra parte del cuerpo peor reputada. También quedó, ante el Superior, Diego Marín, otro de los apologistas de los bloqueos de mayo, cuando no era estudiante activo pero sí era funcionario profesional de su aparato político. Por él se pronunció favorablemente el 12.8% del potencial. En su momento también descalificó la consulta para reanudar clases por minoritaria su participación. Por supuesto para el uno y para el otro sí es legítimo llegar a esos cargos con votaciones tan pobres, pues están en juego las metas de sus grupos en materia de figuración y acceso a viajes (con tiquete aéreo y viáticos superiores a los de los estudiantes en salida de campo) para producir documentos como este.
Me tomé el cuidado de verificar posibles casos de homonimato, pues se encuentran vinculados a la Universidad 25 Leonardos Rodríguez, pero en los últimos tres semestres solo había uno en cargo de representación estudiantil y el acta de los viajeros lo incluye. Este es uno de tantos pasajes que muestran que poner a hablar a la abstención es ventriloquía. Sobra decir que el casto de la declaración a El Tiempo no va a renunciar por la ilegitimidad de su elección y tampoco lo hará el peregrino, pero qué divertido poncharlos en la mentira.

domingo, octubre 28, 2007

Ya metí el dedo

Acabo de volver de Corferias. La lluvia tenía medio diezmados a los promotores de candidaturas y recibí pocos volantes y no acepté dulces. De vuelta salí también por el Gran América para buscar la estación de Transmilenio del thentroadminiistrativoo diistrital y había unos taxistas con publicidad del número 11 de un partido con una letra volteada ofreciendo taxi gratis a Corferias "sin compromiso". Accedí sin dificultades ni demoras a la mesa que me correspondía y voté. Para alcalde en blanco, después de respirar hondo y pensar por última vez si le llevaba la contraria a Uribe. Para Concejo voté en negro, por un líder de las negritudes docentes a quien conozco y respeto (particularmente lo respaldo en su contradicción con el funcionario que le cortó la cara recientemente), ojalá quede.
A Ati, le castigo el engaño de la edad en la versión anterior. Le reconozco, eso sí, que ha preparado debates interesantes sobre el agua, lástima que solo valorados por consideraciones académicas, puesto que la política es otra cosa. Como posiblemente queda, estaré atento por lo menos por el contenido. La afluencia no me pareció copiosa y supongo que los aparatos interesados en las JAL han hecho lo suyo para que el protagonismo de la jornada no esté allá donde votamos los que no hemos inscrito la cédula. A propósito, vivo cerca a un punto triple de frontera entre localidades y siento que debería haber una especie de circunscripción de frontera o algo así, porque siento que la que me toca no atiende todo lo que me toca, por limitantes de jurisdicción, además de los intrínsecos de la figura.
Vamos a ver qué pasa. Con todo y que no me gusta Moreno, sería divertida una derrota para las insinuaciones de quien no solo compraría sino compró votos al por mayor con ofrecimientos tarifarios de gas en la costa, no cuestiona el apoyo que le dan personajes sub judice como Londoño, e insiste en que su gobierno es el primero que persigue a los paramilitares (que yo sepa, Barco fue el que los ilegalizó y denunció), quién sabe si por la presunta muerte de Carlos Castaño.

jueves, octubre 25, 2007

La artillería séptica

No es novedad ni motivo de sorpresa, pero el apremio de la jornada electoral del domingo y el crudo panorama que presentan las encuestas han hecho que vuelvan a salir a flote las más hondas expresiones de miseria política de los dueños de la ciudad. Me tiene sin cuidado el good will del señorito heredero de la Anapo y ya he dicho que mi voto no es para él. Pero no me gusta que la agenda sucia de emergencia o cualquiera otra de índole electoral se meta en mi correo electrónico como Spam. A esos mensajes que me viven ofreciendo tener un gran Ricardo simplemente los soslayo por motivaciones estadísticas. Pero que me perciban como mercado objetivo de cretinadas como la que envió una supuesta cuenta enrique.penalosa@jucastro.com es algo que ofende mi ego y mi inteligencia. Ya las alusiones a un libro que dice por allá en lo más recóndito que parece, que por ahí como que dijeron que de pronto (y lo dice hace varios meses y casualmente sale ahora) son merecedoras de la más lastimera de las lástimas.
Lo más patético de esa guerra sucia y desesperada es que se hace inútilmente. Los peñalosistas deberían saber que no tienen esperanza de sonsacarle votos a Moreno, que deben es buscar los propios. Ya el resto es sectarismo, pues no veo por qué Samu el [insertar adjetivo desobligante] tenga menos derecho a rebuznar sin pensar antes que el que tenga un ministro del despacho.
Finalmente, la raspa está de luto. Recuerdo que alguna vez un mechudo preparaba un homenaje a Andrés Caicedo (que era un mam biem irreverente, me entendés) transcribiendo la proclama aquella de que "no se trata de sufrir me tocó en esta vida sino de agúzate que te están velando". A mí, que me tocó escuchar RR y BC cantar "arrepiéntete que te están velando" y el Etude Révolutionaire del "sonido bestial" como fondo de un 'padrenuestro', me quedó claro que a la vuelta de tantos años Los Hispanos prevalecieron y el socarrón tono de Aicardi sonaba entonces más provocador y alternativo. En fin, un luctuoso "juey, juey, juey" y un rítmico "scsss, scsss, scsss" a su memoria.

martes, octubre 23, 2007

Más política

Llevo años sin ver con regularidad la televisión nacional, en parte por adicción a internet, en parte por aburrimiento. Prefiero ver un conteo de VH1 a aguantarme un debate del Congreso o concederle a algún badulaque de esos de los noticieros que me está informando, a pesar de su ignorancia.
Anoche vi CM&, con Yamid Amat quejándose de una tutela y luego con la noticia de Samuel Moreno y su pelada de cobre. La verdad, el incidente difícilmente cambia mi intención de voto, pues de antes no me mataba la propuesta del Polo ni las movidas políticas que se han hecho en la administración distrital a propósito de estas elecciones. Peñalosa nunca me ha caído bien y me divierte el frenesí que viven sus copartidarios ante la adversidad de las encuestas. Vinasco parece ser el menos fingido de todos pero es quien es. Y los otros dos pueden o no tener algo rescatable, pero - como dijo el gran ex columnista de El Espacio y director de CM& - no tienen posibilidades.
Al Concejo sí lo pensaré. Ya pasé por dejarme convencer a última hora (como cualquier incauto cursiconciente embufandado de gafas redondas, mochila maloliente a palosanto con patchoulí podrido, con el bolsillo lleno de programaciones de cineclubes de pornoarte y que a toda leve frustración del perverso eros la llama trauma) de reivindicar a la indiamenta de la Sierra y a su representante femenina, Ati Quigua, votando por la hijuemadre al Concejo; para que saliera con que no tenía la edad y su gran proyecto era cambiarle de nombre a la Avenida Jiménez por Huayna Cápac o Toro Sentado o quién sabe qué. Maj nunca (como se dice en la Nevada) vuelvo a hacer algo así. Esta vez voy por un macho, patguiagcal, occidental, rolo (vale enruanado), que no use manillas y no joda con la nomenclatura.
Bueno, como habrá política sé que las noches del fin de semana estarán medio jartas y posiblemente pase mucho tiempo bajo techo y vuelva a ver televisión. Me imagino que la pifia de anteanoche seguirá sonando y de eso tratarán los debates. Con razón Uribe no iba a esas vainas.

jueves, octubre 04, 2007

Evacua, rubia

Y los que saben más de arquitectura opinarán e ilustrarán al respecto. Yo, personalmente, destacaré de Salmona su monumento al frío (Archivo Nacional) y las escalinatas con la plaquita de "Propiedad Privada" por donde se pasa de la Macarena al Planetario, allí donde fui víctima de empellones sorpresa de 'amigos' del colegio, donde un cretino me lanzó a una fuente mi mochila con mi amado libro de geometría, donde no nos dejaron permanecer una noche de concierto a quienes teníamos escriturado el paradero de los del Camilo que esperábamos la 128A y donde alguna vez charlamos de nada con 'Cabro'. Bueno, y la sede del próximo UN Robot.

Hecho en el planeta Tierra

Alguien cercano a mí escuchaba recientemente los reclamos de los profesores de sociales de un colegio contra los programas de estímulo a la formación técnica. En algún espasmo de vehemencia terminaban reivindicando el 'humanismo', como el valor sacrificado en tales proyectos. Mi fuente les disparó una pregunta: "¿profesores, ustedes conocen algo más humanista que una lavadora?". Está visto que los moluscos no andan componiendo lieders, pero tampoco publican en Nature ni leen Popular Mechanics, ni escriben libros (de hecho un título que parece introducir las memorias de un cefalópodo lo hizo una de nuestra especie).
Ese cliché casi fascista que algunos han fabulado acerca de las ciencias 'exactas' (incluso la exactitud se la fetichizan), presentándolas como grises, planas, maléficas y yermas en materia de experiencias hedónicas o estéticas; pisotea con su torpeza miríadas de grandes y pequeños bellos gestos y momentos esenciales de nuestra experiencia humana.
Se celebra el aniversario 50 del Sputnik, el primer satélite artificial y uno de los grandes protagonistas de la fascinante aventura global del Año Geofísico Internacional, antecedente clave de lo que en una época se llamó la Revolución de las Ciencias de la Tierra, secuencia de sucesos después de la cual perdimos la inocencia acerca de la estabilidad del fondo oceánico y su contorno, se emprendieron los primeros esfuerzos exitosos por establecer correlaciones y causalidad entre los fenómenos de la tierra sólida, la líquida y la gaseosa y se hicieron ambiciosas aproximaciones al modelo de planeta en toda su escala, algo así como volver a descubrir su redondez y su tamaño a los ojos de la geología, la geofísica, la oceanografía y la meteorología.
Cartografiar el fondo del océano, explorar la composición de la atmósfera cada vez más alto, estallar grandes cargas para conocer mejor el subsuelo profundo, desarrollar redes sismológicas globales y otras tareas centrales del gran proyecto cambiaron la forma de pensar de mucha gente e impactaron la cultura y la economía.
Y sucesos como el del Sputnik generaron también acontecimientos cargados de estética y de magia:

La noche del Sputnik

Señor Director:

Qué emocionante la nota de Sergei, hijo de Nikita Kruschev (30-09-07). Es increíble que en Rusia no tuviera importancia el lanzamiento del primer satélite, mientras que aquí, en Usaquén, mi mamá nos levantó a medianoche para ver pasar el Sputnik. Yo tenía 5 años. La noche estaba clarísima; el cielo, estrellado, y el frío encartonaba la pijama y congelaba los pies. Esperamos un largo rato mirando hacia arriba. Yo tiritaba. Mi mamá decidió que saliéramos al potrero del frente para que los eucaliptos no taparan la visibilidad. Esperamos y esperamos temblando entre el húmedo pastizal a que pasara el satélite iluminado, pero salió la luna y aclaró la noche.

"Con tanta claridad no lo vamos a poder ver", nos explicó mamá. "Pero los rusos van a pintar la luna de rojo. No toda, claro, pero sí un pedazo para mostrar que ellos llegaron antes que los gringos", dijo mientras nos besaba y nos daba las buenas noches. Esa noche no pude dormir pensando en ese 'esputnic' que le daba vueltas a la Tierra, redondo y con antenas como chuzos, igual al erizo que habíamos visto en la playa de Cartagena.

Alexandra Samper

jueves, septiembre 13, 2007

Capilaridad

Titular de El Tiempo, 2007-09-13
Toda una noticia, tratándose de un "cabeza rapada".

domingo, septiembre 02, 2007

Las secuelas del sismo

En la sección de humor de El Tiempo de hoy publicaron unas fotos de huecos de la ciudad a manera de charada del sismo que no ocurrió. De inmediato recordé un penoso incidente de los tempranos años noventa. El 18 de octubre de 1992 ocurrió el sismo de Murindó, causante de numerosos desastres en el Chocó. La periodistada de la jornada fue sin duda la de Juan Gossaín. En el volcán de lodo de Cacahual, en Urabá, el evento propició una salida rápida de material, incluidas burbujas de hidrocarburo, causando quemaduras a varios bañistas. El inefable comunicador habló de lava. En medios universitarios militantes el chiste era que eso tenía que ver con una consigna que decía: "mover cielo y tierra para defender la vida del presidente Gonzalo".
Resulta que durante los siguientes días unos vivos de la sección encargada de construcciones escolares de la Secretaría de Educación de Bogotá, decidieron aprovechar que el sismo se sintió por estos lados para atribuirle tejas rotas, grietas con pasto, paredes derrumbadas y otros signos de incompetencia profesional de sus funcionarios en edificaciones de escuelas, varias de ellas con menos de cuatro años de haber sido construidas. La selectividad del siniestro para afectar preciso escuelitas y nada más, daría para que el sin oficio del Bessel hubiera tenido que pedir unos tres siglos más de chance para encontrar semejantes modos tan exóticos de vibración. Los cimientos mal calculados, los inexistentes estudios geotécnicos, la negligencia para atender las quejas por deterioro; todo esto pasó súbitamente a ser culpa de un evento posterior. Antes no les prendieron candela a los colegios. Por supuesto la prensa apoyó la farsa y las soluciones se siguieron postergando. Yo estuve encima de los corresponsales que fueron a fotografiar una de las escuelas "damnificadas", quienes más atención hubieran puesto a un mosquito; las fotos se publicaron con el rollo prefabricado. Hoy lo recordé.

martes, agosto 28, 2007

¿Y tú dónde estabas?

A la hora del no terremoto de esta tarde estaba yo metido en el Auditorio León de Greiff, escuchando el foro que organizó APUN sobre la autonomía y la finaciación de las universidades. Las masas populares que - en medio de su genuina preocupación por el futuro de la Universidad - abarrotaban este mismo recinto hace apenas unas semanas, brillaron por su unánime ausencia. Me llamaron al celular a contarme del chisme radial sobre una presunta evacuación de la Universidad (fabulada por eltiempo.com) y sobre otras que sí ocurrieron (jardines del ICBF, colegios, Ecopetrol, el Hospital Militar, la Universidad de los Andes,...). No niego que si algún cerebrito colombiano descubre la forma de predecir una vaina como esas con semejante precisión, saco una bandera, me subo a un carro y me pongo a echar pito y a llorar de orgullo patrio (y de confort, por atenuación del miedo al caos). Pero se me hace tétrico que los encargados de coordinar evacuaciones, la gente de medios y los responsables institucionales de ciertas entidades compren semejante pega, trastornando la vida de media ciudad. Se agotaron los silbatos en tiendas y supermercados, hubo quien juró que tembló y hasta sintió a la parca respirándole en la nuca, hubo congestión telefónica y más de un medio radial contribuyó a difundir la especie irresponsable del año.
Habrá quien diga que sirvió de simulacro, pero la credibilidad de muchos profesionales quedó en entredicho. Para quien abrigue dudas al respecto, habrá un acervo desconectado de observaciones sobre el escarabajo que cojea veinte segundos antes, de las moscas alborotadas, de virajes de resistividad en arcillas (verificables solo con costosa instrumentación y con conocimientos idealmente perfectos del contexto tectónico local), o de patrones sugerentes en series de tiempo (con incertidumbres altísimas, además); pero no se puede predecir un terremoto como decir en tres horas pasa un huracán; Bogotá no tiene amenaza de tsunami, ni tenemos al Galeras al lado, como para que un reporte de sismicidad justifique semejante predicción tan disparatada. Que la masa actúe así es delicado, pero esperable. Esos mitos ubanos se propagan y se enriquecen en segundos. Como alguno que otro locutor habló de la manida profecía del cura Margallo, en un ratico ya atribuían el chisme original al programa del 'Padre Chucho' (¿será más bien que fue un cuáquero?). Pero que la gente responsable de manejar las crisis se preste a propagar el embuste es como para pedir cabezas.

jueves, agosto 23, 2007

Seguridad

Hoy fueron abaleados dos profesores de Geología cuando volvían a la Universidad con parte de la plata en efectivo de un trabajo que planeaban hacer en la Alta Guajira. Fui un rato a la clínica para ponerme al tanto y ofrecer mi solidaridad, enterándome parcialmente de algunos detalles del robo violento y de la condición de salud de los dos. Ahora reviso la forma como se dio la noticia en El Tiempo y trato de masticar un poco lo que pasó.
En principio algo anda muy mal cuando las maraña de minucias legales del manejo de dineros públicos hace que sea un lío descuadrarse por dos pesos y convierta en peculado los sobrecostos de trasladar el dinero entre sucursales bancarias o ciudades; propiciando este tipo de riesgo. La no disponibilidad de sucursales en los municipios donde tendría lugar el trabajo también contribuyó a esa decisión.
Lo segundo es si se recurre o no a la figura de la escolta policial en caso de retiros grandes y si solo con solicitarla está disponible. Si se asumió la propia cuenta y riesgo, creo que este suceso es un motivo más que suficiente para no incurrir en semejante imprudencia. De todos modos, por las características del asalto y la capacidad de fuego de los asaltantes, posiblemente la típica escolta hubiera resultado insuficiente y sería la primera en caer abaleada.
El escenario del atraco fue una de las porterías vehículares cercanas a la Capilla de la Universidad, las cuales desde hace unos años son de uso exclusivo de vehículos, lo cual las torna más solitarias y refuerza la función de patio trasero que solían tener. Se sabe que los porteros de esos puestos exhiben armas cuando se trata de intimidar a alguien desarmado y en situaciones como estas, misteriosamente se comportan inermes. Hay que destacar que el entorno exterior de estas porterías es regularmente visitado por policías en operativos de control de motociclistas (el casco y el chaleco), que son sitios preferenciales de entrega de personas detenidas por los vigilantes dentro del Campus a la misma Policía y que la ausencia de esta institución en la escena del tiroteo fue bastante sincronizada.
Por lo demás, como ya entré en el terreno de la rabia que le da a uno con estas cosas de la inseguridad, me permito suponer que alguien uniformado y con rango sabe algo importante sobre quienes hicieron esto y para dónde cogieron. Esta no es la ciudad de hace diez años; hoy hay cámaras ocultas, redes de informantes, policía cívica (cuerpo de corte paramilitar que se arroga funciones de policía judicial y tiene la costumbre de llegar de primero a todo y ser omnipresente) y frecuencias abiertas especiales donde todo mundo se entera de todo.

viernes, agosto 17, 2007

Uy, camarada

"Las armas deben tener el monopolio del Estado"

Lucho Garzón