jueves, abril 10, 2008

Y esa es la historia

Pienso que Natalia París es una mujer mucho más pilosa y aterrizada que lo que el cliché sugiere. Ella es una Jane Mansfield de aquí y de ahora y no encaja con su papel que responda acertadamente a preguntas como: ¿cuál es el error debido a truncar una serie de Maclaurin en el n-ésimo término? Por eso resulta también ingenuo esperar que en una realización de Caracol Televisión, en asocio con The History Chanel, venga llena de aciertos o lecturas sesudas, o cuando menos coherentemente fabuladas. Eso sería pedirle peras a una talofita. Pero por motivos puramente estéticos me permito cuestionar el esperpento de anoche.
La cosa comienza citando por triplicado que se llevaba a cabo la conferencia panamericana y que nadie se imaginaba que el siglo XX se iba a partir. Bueno, no la cosa, la narradora es ni más ni menos María Cecilia Botero, desertora de antropología de la de Antioquia, galana de múltiples telenovelas desde los deplorables años setenta, la Sándalo Daza de una protagonizada por Pacheco, heredera de la academia Charlot, presentadora del nefando talk show "María C contigo" y - por sobre todo y que no falte en su epitafio - Peter Pan de revista del teatro Colsubsidio. Su quebradiza y mustia voz constituye el bajo continuo de esta producción. Sumado a su bajeza, un enssamble de actorzuelos imposta sus voces para llenar los faltantes del archivo fonográfico: "mataron al doctor Gaitán" "eh, razones poderosas señor".
Mediante una animación computarizada, se reconstruyen las posibles ubicaciones del origen de los tiros que impactaron al caudillo (¿existe duda acerca de que fue a plomo que lo mataron?), asumiendo como ubicación de los hechos el sitio donde están las placas junto a la Jiménez. Entran en escena dos clones de George Clooney, de impecable dicción y léxico preciso para aportar su pericia forense. Con un apuntador láser de conferencia, recorren el saco del occiso (puesto a un maniquí dentro de una vitrina) y sacan un flexómetro y lo pegan al vidrio. Luego concluyen basándose en lo que leyeron del informe de la época. Escenas sueltas de la refriega, pasajes de audio, declaraciones de viejitos, especulaciones sobre si se debió invitar a Gaitán a la conferencia (de pronto lo sacaban del rango de tiro de sus verdugos o lo compraban con un refrigerio o una carpeta bonita).
El pasaje biográfico fue como lo menos truculento, y luego vino la pomposa conclusión. En primer lugar, la muerte de Gaitán provocó la violencia y de ahí las guerrillas del llano que se convirtieron en las Farc y luego aparecieron en Colombia la corrupción y el narcotráfico y luego, como respuesta a los abusos de la guerrilla, se crearon las autodefensas y todo esto se llenó de males causados por parte y parte. Luego, el desenlace counterfactual: ¿Qué hubiera pasado si no hubieran matado al hombre que ofrecía la restauración moral de la Nación y todas esas cosas? Voilà, por fortuna la sociedad está empezando a despertar y a través de manifestaciones masivas está rechazando las acciones de los violentos, vinieren de donde vinieren y la luz al final del túnel y todo (si en la agenda no estuviera el 4F sino las eliminatorias al mundial, al menos hubieran sacado cierto ingenio para las asociaciones forzadas).
Globalmente y pasando por alto el contenido de interés académico, la edición fue pésima y el ritmo azaroso y desestimulante. El casting resultó impertinente (más hubieran hecho William Vinasco o Hernán Orjuela) y la generalidad de la experiencia fue lastimera. Necesito perucable, pronto.

9 comentarios:

Julián Ortega Martínez dijo...

Ala, hubo gente que se durmió viendo esa vaina... en fin. Ya está la traducción, sumercé. Que muchas gracias por permitirnos "syndicate" su reseña, ya que al juglar del zipa le dio mamera.

Anónimo dijo...

Falta un poco de contexto para los que no sabemos nada del tal programa y dado que en la pagina de Caracol tampoco explican.
De sobre-entendido en tal, no supe si era una novela o un documental, si habia imagenes de archivo o no, si habia actores (Paris? actores gringos o criollos?), o si la sola protagonista era la voz de la novia de Mauricio Reina.

blogotacito dijo...

Está bien resumido el hueso de Caracol Channel e History.

La animación computarizada fue para contrastar las dos versiones: que los tiros fueron de frente o por la espalda. La frase mas dramática, cito de memoria, puedo estar inventando: "Gaitan ese día cumplió su rutina matutina y salió de su casa a cumplir su cita con la historia".

Las puestas en escena no son afortunadas. Las voces, ni hablar.

Mucho Otto Morales Benitez, y poco Raúl Alameda. Cada invitado hacia una escena antes de declarar, Miguel Torres saca su libro de un estante y lo lee detenidamente!

Pero si le falta contexto a este post, para los que ni saben que este fue un documental anunciado con bombos y platillos que dejó frustrada a la audiencia.

vulturno dijo...

Gracias a Julián por tomarse el trabajo.
Anónimo, no solo careció de fuerza la narración de María C., sino que se fue con baja ganancia haciendo una tortura tratar de entender lo que decía. Mi dictamen es que cualquier denominación ofendería al género afectado. Como documental fue un mamarracho, como ficción una miseria y como producción un escupitajo agravado por campaña de expectativa ("los grandes se unen").
Blogotacito, varias hieles reposan aun en el tintero y fluirán en el próximo coloquio; de todos modos volveré sobre el tema.

Sentido Común dijo...

Víctor:
No necesita descuartizar a la señora María Cecilia Botero ni a nadie para exponer su visión de algo. Su trabajo es ese y ella no es la productora del documental.

Me parece chistoso un post tan violento para criticar la visión histórica de otro sobre el 9 de abril. ¿Será que definitivamente llevamos esa ira en los genes?

Me gustaría conocer su inteligente lectura de la historia.

Julián Ortega Martínez dijo...

A diferencia del autor de esta entrada y de este servidor, hay que aclarar que alias Sentido Común NO ha visto el documental que acá se critica, lo que le resta validez a su comentario.

No obstante, supongo que una vez lo mire, así concuerde con nosotros en lo patético que fue, seguirá defendiendo el chasco que fue haber puesto a una mujer de las calidades de María Cecilia Botero a pasar una vergüenza como esta. Aquí nadie está descuartizando a nadie. Al fin y al cabo, coincidencialmente, su escrito sobre el 9 de abril vinculó, de una manera no tan forzada como en el programa de TV, el Bogotazo con el 4-F. Anarquistas monárquicos estos...

vulturno dijo...

SC, no la descuartizo, la deconstruyo; es más, en la misma línea posmoderna, la visibilizo y describo la fortaleza y coherencia de su voz, en sus justas dimensiones. La entrada hace la salvedad de que juzgar lo histórico y periodístico del contenido es gastar pólvora en mis primos gallinazos; no hubo allí incorrección política, sino simple pereza y mediocridad.
Estéticamente es un producto muy malo, con una realización hecha a las patadas, con falencias notorias aun en temas tan puntuales como la edición de sonido. Se presenta además investido de la pretensión internacional de su producción. Como consumidor lo deploro, sin concitar siquiera el sectarismo de mis genes (por aquel entonces más cercanos a Laureano, por cierto).

Anónimo dijo...

y por este entonces a Uribe?

puck dijo...

Yo siempre pensé que para el que opinara normalmente en la blogósfera ya debía ser claro el lenguaje de los vínculos en los textos, así como no es fácilmente explicable por qué alguien no entendería que en el vínculo de la página del canal Caracol se deja claro que es un documental, eso sí, con el estilo efectista y muy de moda en el último lustro impuesto por History Channel. Ahora, debería ser claro que el que la tendencia de la generación que precede a alguien en la familia "apuntara" para algún lado definido no implica directamente que por transferencia a uno le tenga que gustar lo mismo o lo estrictamente contrario, porque ahí caemos en sectarismos tan chimbos como el que menciona el blogger que bien pudieran actuar sobre el propio subconsciente o como el que el opinador anónimo ilustra de forma tan clara al asociar a Uribe en este punto.