jueves, julio 20, 2006

Independencia grita

Hoy se conmemora con día feriado la declaración de independencia de Colombia. El 20 de julio tiene lugar el desfile militar más importante del año y se inicia la legislatura de cada año en el Congreso. También es la fecha de referencia para leerle la carta astral al país y el nombre de un barrio popular de Bogotá, con una famosa iglesia muy visitada por la fama de milagroso de su divino niño de Praga. Veintejuliero es el mote que se gana un tipo particular de discurso, de arenga pasional que invoca la pobreza y su redención. Francamente no sé si el origen tiene que ver con el carácter popular del barrio o por la anecdótica proclama de José Acevedo y Gómez en 1810, la que hablaba de los momentos de "efervescencia y calor".
La otra independencia, la de Cartagena de Indias, nada más amerita una fiesta de la cual solo tiene resonancia el reinado nacional de la belleza, el cual selecciona a la representante de Colombia para Miss Universo; con todo y que fue más atrevida porque pretendía independencia total de España, no solo de los Borbones. La de Mompox, en cambio, nadie la menciona, ni tiene feriado propio. Recuerdo que hace unos años alguna mano grafitera tapó parte del nombre del Parque de la Independencia en el centro de Bogotá, quedando como parque de la dependencia.
Desde que subió Álvaro Uribe al gobierno, la conmemoración de esa fecha viene antecedida de un gran despliegue de paranoia en los barrios céntricos de Bogotá. El sacrosanto Transmilenio sufre la interrupción de su operación o su racionamiento, se emplazan soldados, policías y auxiliares bachilleres por varias vías y se proclama la ley seca y otras restricciones.
Yo entiendo que, con los antecedentes de violencia política de mi amada patria, cuando la historia de mi familia tuvo gran influencia por los duros avatares que hacían que el color de la corbata fuera visto como adscripción partidaria y convertía a su portador en blanco fijo de las pasiones políticas; con todo eso se prohiba la venta y consumo de alcohol alrededor de las fechas electorales. Pero que esa prohibición sea una prevención creíble ante actos terroristas, no me lo creo. Vendría a ser como que alguien, porque se emborrachó, decidió volverse guerrillero, fue a su casa a sacar ese mortero que tenía guardado bajo la cama y lo disparó contra los maquillados rostros de las fuerzas especiales.
Listos, la seguridad presidencial tiene que ver con la no circulación de peatones ni automovilistas por las inmediaciones del centro, tanto que la carrera séptima quedó permanentemente vedada entre las calles séptima y once por cuenta de tantos fantasmas que asedian la labor del mesías. ¿Pero a son de qué me prohiben a mí comprar unas cervezas en un supermercado a tres o cuatro kilómetros de distancia?
En fin, hoy es el día en que celebramos no ser más españoles de segunda mano sino colombianos de tercera. Campeones en número de países que nos exigen (y nos niegan) visa y nos revisan el colon en los aeropuertos. Día de colgar la bandera y ver películas malas en la televisión nacional (qué adjetivo más desacertado). Me voy a caminar un rato.

sábado, julio 15, 2006

Plantilla

alojamiento cortesía de photobucket.com
Abandono la plantilla negra por una que resulte más cómoda para la lectura. Procuraré no hacer muy seguido cambios tan abruptos. Pensaba ahora en los tiempos en los cuales traté de hacer cosas divertidas con del DHTML, pero me aburrí rapidísimo cuando me encontré con la cantidad de cláusulas y precauciones por los tipos de navegadores y sus versiones, amén de la API de cada sistema operativo. Esa es una de las razones por las cuales detesto encontrar en un sitio los anuncios de "se ve mejor con..." o "no insista, pagina diseñada para ver con...". Pero bueno, esa tragedia persigue a muchos estándares, como me ha tocado ver en recientes epopeyas con códigos de supuesto alcance universal.

Treinta años

El 11 de julio de 1976 falleció en Bogotá León de Greiff, mi poeta favorito. La fecha justa de este aniversario me tomó esclavizado por los plazos finales de un proyecto. Este post, y otros que se me ocurran durante la semana, serán mi forma de recordar al poeta que no vivió de sus poemas, tampoco de la profesión de ingeniero, cuyos estudios no terminó. El antioqueño que se hizo famoso por hacer poemas y no por hacer empresa, el poeta que se la ganó trabajando en la construcción de ferrocarriles, tras de una ventanilla y dando clases. El constructor de un insondable universo de palabras, la cuales nos sorprendieron tanto más cuando hallábamos la mayoría en el diccionario, comprobando que más que un fabulador de neologismos era un gran cultor de nuestra lengua materna.

Sonatina

Todavía irrumpir, irrumpir otra vez, echar
más favilas al viento,
más guijarros, más lascas, más jacillas al mar.
más sueños al azar,
más azar al soñar,
más líneas de tangencias y de evasión al cavilar.

Todavía irrumpir, irrumpir otra vez, otra vez dar
de beber al sediento,
de yantar al hambriento,
de atesorar al avariento...
Otra vez dar de amar y de yogar al sediento, avariento y hambriento del liento
surco del taladrar, del singlar, del arar, del navegar, del sembrar, del fecundar, del germinar,
[del cosechar...
Yo siempre digo como siento.

Yo siempre digo lo que siento,
yo siempre vivo como siento,
yo siempre escribo lo que siento,
yo siempre escribo cuando siento cuánto siento, sin cesar, sin cejar,
y siempre con aromas y ritmos, melodías y pasmos del soñar -al azar-,
siempre con ácidos y sales y heces y posos del pensamiento.
Yo siempre escribo lo que siento,
lo que siento o presiento sentir, rudo, hasta muy más -a lo hondo- del lacerar y el lancinar
mi corazón. Y lo que siento siento y presiento sentir, duro, cuando el cogitar
-pensieroso- hasta muy más -hacia el ápex- del meditar,
del cavilar hecho martirio, lacra, estigma, tormento.

Todavía irrumpir, ogaño. Todavía. Otra vez. Otra vez echar
más pavesas, vilanos, más briznas de bazofias de basuras al viento,
más cenizas y escorias y zurrapas al mar,
más abalorios y falaciosos oropeles y espejismos falenciosos al soñar -al azar-.
Más azar, más albures y suertes, más mitos delusorios y fábulas ficticias al soñar.

Todavía irrumpir, irrumpir otra vez, para dar
de yogar y de amar y se herir, de folgar y extasiar y yacer al aún turbulento;
de beber, de placer y soñar -pero nunca en jamás le saciar-,
al de sólo de ensueños y fervor y furor y de ardor y de amor y de sedes opulento.
Yo siempre siento lo que doy en pensar.

Yo siempre siento lo que doy en pensar.
Yo siempre pienso lo que doy en sentir. Siempre siento
lo que doy -al azar- en trovar e idear, en soñar y ensoñar e imaginar
y, -juglar,
ministril, minnesinger, trovador y poeta-, en fabular...
En fabular y fabular
con heces y color de fantasía, nébulas irisadas de ficción, sombras del divagar;
en fabular y fabular
con perfumes de almendro y de azahar-
y ritmos y armonías y melodías en peregrino modular,
y en contrapuntos y contracantos, discantes y secuencias del errabundo maquinar;
en fabular y fabular
con ácidos y sales y tósigos y tóxicos y filtros y heces y posos del pensamiento virulento.

Yo siempre siento lo que doy en pensar.
Yo cuento siempre como siento:
como siento y presiento sentir y presentir entre las venas, entre su red tentacular,
hasta muy más -en lo profundo- de lo anímico y medular,
y como pienso cogitar -pensieroso-trascendente- y soñar, ensoñar y vagar
-infraconsciente- hasta muy más allende (a la cima, a la sima) del befar,
del zaherir, de la locura en serio, del disparate, la bufonada, el esperpento.
Yo siempre pienso como siento,
yo siempre siento como cuento el invento y el intento y el portento
del momento.

Todavía irrumpir, irrumpir otra vez, derramar,
emanar, dimanar, y -con ello- aromar. Aromar:
de zábila es, de sándalo de amomo la savia que me resta dispender...
Otra vez reverter,
con ello deterger, derruir, corroer: son ponzoñas letales las hieles que me falta propinar,
las hieles que me falta consumir...
Todavía irrumpir, irrumpir otra vez, otra vez irrumpir:
sólo cuenta el minuto, sólo vale el momento en movimiento.
Sólo importa el instante del catar:
sólo importa el instante en que se toma, se posee y se goza al pasar:
y el efímero instante del catar, saborear, gozar y disfrutar y poseer...
Todavía irrumpir.

Todavía irrumpir. Irrumpir otra vez... No cïar.
Todavía irrumpir. Siempre izar, no amainar.
Todavía irrumpir, irrumpir otra vez. No anclar en el recuento
de fazañas, proezas, de éxtasis y deliquios de dulce memorar,
de capitoso retrotraer,
de deleitable revivir...
Todavía irrumpir.
Irrumpir otra vez. No amainar. No cïar. Jamás anclar...:
menos -al pairo y en carena- enmohecer.
Aún menos, incurrir en el recuento de lo que pudo ser,
ni en el de empeños vanos y fallidos conatos, hechas de delinquir o de perder,
delusorias estancias, aciagas estadías, embaidores mirajes, -de sollozo y lamento...-
Todavía irrumpir. No cejar. Todavía irrumpir.
Todavía, todavía irrumpir: si todo ha de finar,
todo de se abolir,
si todo ha de finar, de caducar y de periclitar y de parar
-memento- en el Memento.
Si todo ha de caer
en el no ser, si todo ha de finar y concluir
en el se ir:
sabio es vivir viviendo a toda hora, toda hora, sabio es vivir, vivir.
Vivir el día ya, vivir el día desde la albada hasta el atardecer.
Vivir el día hasta el se echar
en cómodo decúbito y yacer.
Vivir el día el día sin cesar, sin cejar.
Sin cesar sin cejar y erigir:
y erigir a lo efímero, de lo efímero, con lo efímero, perenne monumento.

Yo siempre vivo lo que siento,
yo siempre pienso como siento, yo siempre siento lo que cuento,
como invento y de intento:
con aromas y ritmos, melodías y pasmos del soñar -al azar-;
como invento y de intento...

Para echarlo a volar y a danzar, a danzar y girar,
para echarlo a danzar,
a danzar y bogar y vagar,
a danzar y volar, parabolar, cabriolear y revolar
con el viento,
con el viento -que es viento para el viento,por el viento, en el viento...-
León de Greiff, 1955

sábado, julio 01, 2006

Qué puedo decir

Del duelo de paquetes ha sido puesto en evidencia el mayor de todos. No me puedo quejar a ese respecto. Lástima que Argentina no hiciera lo necesario para mantener su ventaja, porque a todas luces era más equipo que Alemania. Con una sola opción de este lado de los Pirineos, la copa se queda en Europa. Qué mundo loco.

martes, junio 27, 2006

Yo y mi candidez

Reconozco que se necesita ser muy cándido para pretender que la fiereza que sacaron los Ghaneses para eliminar a República Checa iba a salir contra el paquetazo publicitario del torneo. Esos partidos de cancha sola son un escupitajo a la buena fe del público. Mala jornada para el fútbol africano.

lunes, junio 26, 2006

Medellín

No me creo del todo ese cliché de la Medellín violenta e indiferente. He estado allí y conozco muchísimas facetas de la gente real y sé cuánto de lo malo que pasa por allá también ocurre en Bogotá sin tanta difusión. La imagen del homicidio de un profesor de la Universidad de Antioquia en un negocio aledaño trae a mi memoria pasajes duros ocurridos en el mismo escenario a ilustres desconocidos; historias de sangre y pánico en la sala de urgencias del Hospital San Vicente de Paúl, cercano al lugar. La sede de la Universidad de Antioquia es un espacio bello y normalmente apacible en comparación con el ritmo de esa ciudad. La sola idea de que se viva una tensión por amenazas, con gestos directos de intimidación y la zozobra de la muerte violenta indiscriminada, casi que no es evidente para el visitante desinformado.
Por ahora no me interesa ser sabio o astuto para reconocer los móviles o las explicaciones. Repugna a la razón que tenga algún sentido algo como recibir un tiro. Es decepcionante.

Goles y otras cosas

Me encanta cuando un triunfo neto y honesto como el del Deportivo Pasto se da; me encanta que no pasen cosas extrañas faltando veinte minutos. Otra historia es el falso penal (al cual AP y El Tiempo llaman "dudoso") con el cual saldaron hoy el partido de Italia y Australia. Mañana Ghana tiene la oportunidad de mostrar lo que es jugar sin deslumbrarse por el precio del rival. Confío en que esa gente se pare con dignidad, como lo hizo México frente a Argentina.
Ah, y hoy salió algo en El Tiempo que me llena de gratos recuerdos.

viernes, junio 23, 2006

Fatiga

Ando con un pico de trabajo que no me ha dejado pensar mucho en nuevos temas para posts, aunque se me ha salido la manía comentadora en otros blogs. Tal vez la otra semana respiro un poco; además quiero volver a postear fotos.

jueves, junio 15, 2006

La tormenta apenas comienza

Comenté en mi post anterior mi preocupación por la campaña de expectativa de una seguidilla de noticias que apuntaban a unos resultados sobre libreto. No estoy en la ilegalidad ni me interesa escribir apologías acerca de justas insurrecciones ni heroicas justificaciones de males necesarios. Ni métodos ni fines me acercan con ningún proyecto armado de corte subversivo, sea su subversión la de la destrucción del presente sistema económico, o la de su supuesta defensa sustentada en la aceptación social de líderes de las economías ilegales. Tengo claro que la persecución que hagan las autoridades policiales y militares de mi país contra quienes se han asumido en rebelión o simplemente delinquen con la motivación que sea, tiene un soporte legal y unos modos reglamentados. Por eso mismo comento y cuestiono algunos caminos que han tomado estos sucesos.
La idea de que las universidades estatales de Colombia son centros de reclutamiento y adoctrinamiento de cuadros para los grupos alzados en armas contra el Estado colombiano es un viejo lugar común sustentado en situaciones que se presentaron en ciertos momentos del pasado, con singulares réplicas en tiempos recientes. Sobre eso comencé a escribir algo cuando me empecé a tomar en serio este blog. Por compromiso personal he construido mi postura al respecto, primero conociendo y reflexionando mucho, pero no es el espacio para hacer proselitismo con ello. Lo cierto es que las noticias de las últimas semanas evidencian una manipulación de eventos y situaciones, con gran perjuicio para mucha gente.
El porcentaje de personas que en las universidades encuentran interés o terminan involucradas en situaciones de violencia, propaganda o algún tipo de provocación frente al Estado es semejante al que puede hallarse en el país. Por supuesto que ciertas condiciones sociales, psicológicas y similares hacen que esas posturas guarden matices bien diferentes a los que se podrían observar en un municipio como Fortul (Arauca), o Puerto Rico (Caquetá) o Dagua (Valle). Una idea tonta que a veces se me salía entre cervezas, es que la expresión "fulano de tal decía... tal cosa" trae un tiempo verbal que se podría interpretar como que el tipo se la pasaba diciendo eso, cuando de pronto solo lo dijo una vez o lo escribió o se interpretó de algo que dejó por ahí. Así mismo existen imágenes mentales que se hace uno como transeúnte, o como consumidor de noticias. Para mucha gente, después de tanto oír decir que en la Universidad Nacional se la pasan lanzando objetos peligrosos hacia la calle, se le mete en la cabeza que eso pasa todo el tiempo y que nada más ocurre allí. Yo también pensé por mucho tiempo que en la Universidad Javeriana todo mundo se la pasaba sentado en unas gradas o caminando para adentro y para afuera o rumbeando en los sitios aledaños, hasta que tuve que ir a actividades académicas allá.
Por supuesto algo va del reclutamiento de cuadros dirigentes que - entre los años cincuentas y sesentas - hicieron las guerrillas en el movimiento estudiantil de la época, a los recientes casos de jóvenes estúpidamente inmolados en la realización de acciones tipo atentado personal o bombardeo indiscriminado en espacios urbanos, así como el hueco sacrifico de los mismos en el frenesí de batallas rurales, en las cuales no duran un suspiro. Incluso, habiendo ocurrido cosas similares en tiempos de fervor revolucionario, si se quiere de moda, la reedición de ciertos fenómenos en contextos tan disímiles necesariamente tiene que invocar explicaciones más complejas.
Hace unos años, a raíz de un extraño atentado con granadas de mortero lanzadas desde un sector no muy concurrido y poco vigilado de la Ciudad Universitaria en Bogotá, la Fiscalía organizó un allanamiento a la Universidad, concentrado en lugares donde se almacenaban materiales de estudio, cuya tenencia se respalda en cuestiones enteramente legales. Por ejemplo, sustancias incautadas al narcotráfico y entregadas a la institución para fines académicos, fueron confiscadas de manera maliciosa y además muy torpe (un agente de la Policía se quemó las manos con soda cáustica por su manejo nada profesional de los recipientes que revolcaba). También lo fueron elementos del laboratorio de aeronáutica, producto este de un convenio con instituciones del Estado. Lo más pintoresco fueron las preguntas de algunos funcionarios de la Fiscalía, evidentemente antiguos tirapiedras o infiltrados policiales, quienes indagaban por oficinas estudiantiles desaparecidas años atrás. Lo cierto es que las incautaciones fueron una irrespetuosa manera de sindicar a la academia y a la institución, por unos actos cuyas características evidenciaban algo secretamente planeado por pocos - muy probablemente ajenos al espacio - y no una confabulación de cientos de académicos para herir a unos vendedores ambulantes frente al 'bunker'; algo fácil de ver, aun para un abogado tan malo que sus preparatorios solo le sirvieran para ser vincualdo a la Fiscalía. Vale recordar que el día de los atentados, el Fiscal General de la época, comentó sonriente (en un arrebato de cinismo criminal, o pelada de cobre que llamamos algunos) a unos periodistas: "esos son los posgrados de la Nacional"; burrada que tuvo que tragarse en comunicado público cuando un funcionario judicial lo emplazó a que desarrollara su afirmación.
De unos años para acá, la nueva generación de incidentes anticipaba una fabulación como la que se viene presentando en los medios. Hace unas semanas el Secretario de Gobierno del Distrito dejó entrever que se harían capturas, fundamentadas en la idea de que una persona que no ha terminado una carrera después de más de un intento, necesariamente es culpable de alguno o varios tipos penales. Esta forma un poco extrema de entender el éxito y el fracaso académico fue enfatizada en el caso de la captura masiva de varios meses atrás de varios personajes vinculados a la Universidad de Antioquia, ante la cual El Tiempo publicó perfiles personales de las extremas demoras de un par de capturados. Sí existe un perfil, unas señales sospechosas y unos antecedentes reales de personas que han prolongado su permanencia en las universidades como parte de la realización de planes macabros, pero no creo que sea sano enfatizar en ese tema de la edad y el tiempo como prueba penal definitiva (habiendo tantas razones para que una persona tarde en conseguir un título y tantos casos individuales únicos) ni creo que sea muy ético ese realce del tópico cuando se trata de procesos penales que apenas comienzan.
Por supuesto vendría la cosecha de noticias y esta semana la primera se precipitó de manera abrupta. Independientemente de que una institución como la Policía tiene que ser rigurosamente investigada cuando ha tomado a un sujeto (si se quiere Satán en persona) vivo y libre, lo ha mostrado ante los medios y lo entrega 'suicidado' en sus calabozos; es importante que se revise esa forma de relacionar delito con instituciones y grupos sociales, particularmente cuando siendo tan complejas las cosas reales y tan rodeadas de prejuicios, los comunicadores sociales, los que devengan sueldo por escribir sin investigar y sin pensar y sin preguntar, pueden ser partícipes de un daño muy grande. Como se despedía Émerson de Francisco: "que Dios los perdone".

jueves, junio 08, 2006

Nubes negras

La arremetida invernal me tiene funcionando a media marcha y con amenaza de resfriado. Recién ayer, recibí un poco de sol que me dejó un poco quemado, a raíz de un desalojo por disturbios en la Universidad. Hacía tiempo no me tocaba salir de un edificio en medio de gases lacrimógenos y la receta de ayer sí que estuvo desesperante.
La recurrencia de estos eventos me inspira cierto pesimismo, pues hay una confluencia de percepciones que no trae nada bueno. Por un lado, la ficción de un proceso creciente de entusiasmo y participación por parte de los organizadores de la refriega; quienes tienden a evaluar el asunto como un avance en un proceso de quién sabe qué pero que creen tener muy claro. Por otro la misma percepción desde la mirada exterior, de quienes ven esa aparente multitud la confirmación de sospechas acerca de conspiraciones, manipulaciones por actores oscuros y temidos; además de los lugarcomunes que algunos tienen a flor de labios para referirse a la Universidad.
Un cierre preventivo por elecciones, con allanamiento a bordo (debería poner "el pávido návido", para ambientar la memoria de los tiempos de Turbay). Una exótica interpretación acerca de la inveterada pilatuna delincuencial de lanzar voladores (como se llama en Bogotá a los cohetes esos que se lanzan para las celebraciones; los de la tonta charada esa de ponerse la mano frente a la boca, desplazarla hacia arriba mientras se pronuncia una s prolongada y rematar con un aplauso que evoca las explosiones distantes del artefacto), orientados con un tubo, para presentarla como 'morteros' (interpretación de citytv basada en la declaración semitécnica de un policía).
El ambiente queda dispuesto para que pase casi cualquier cosa. Con ambiente de amenazas y con mensajes de sectarismo escritos por ahí, quedan fabricadas las excusas para situaciones trágicas como las que se han vivido en otros tiempos. Quienes celebraron ayer la realización exitosa de su choque con la policía (más la posibilidad de arengar por un rato a unos cuantos curiosos, en un escenario que de entrada excluye a la gran mayoría de la comunidad Universitaria y a la generalidad de la sociedad), demorarán en ver las otras facetas de su 'happening' y aun más en entenderlas. Así pasó con otras generaciones y así tendrá que ser con esta. Eso no excluye costos ni problemas, aprendizajes inútilmente repetidos. Y pensar que las grandes batallas por poner el conocimiento, la academia, al frente de la transformación de nuestro pedazo de mundo, no son tan vistosas ni tan escandalosas, no conquistan ni indignan.
Ya escampó, vuelvo a mi laboratorio...

martes, junio 06, 2006

Submundos

Hace un montón de tiempo, algún noticiero de fin de semana divulgó la labor de un redentor de oficio de los habitantes de la calle. La nota se centraba en una visita a un hogar-alcantarilla en el caño Arzobispo, el que pasa por el Parque Nacional, sigue por la 39 y sale a la 30 frente el Agustín Codazzi. En esa época ahí en frente quedaba la embajada de Francia. Un amigo del colegio, vecino del sector, me relato cómo la nota periodística como cosa rara había exagerado algunas cosas sobre estos personajes.
Unos años después tuvo cierto revuelo periodístico una oleada de homicidios en lugares de concentración de estas personas en Bogotá. La llamada 'limpieza social' fue tema de informes y libros y viajes al exterior financiados por ONGs. Se discutió ampliamente sobre la inmoralidad de apodar 'desechables' a seres humanos y hasta hubo un minihit teatral con actores naturales, dirigido por Patricia Ariza. Tan de moda estuvieron los ñeros, que se llegaron a organizar lunadas en la temida 'calle del cartucho', Manú Chao exigió ser hospedado allí en una de sus giras y un pequeño habitante de las calles del centro protagonizó uno de sus viedoclips y fue llevado a Francia a cambiar de vida.
La preocupación por el asunto ha ido y venido, ha habido tesis, experimentos, informes, conceptualizaciones, ... Desde la puesta en marcha del proyecto del parque del tercer milenio, con el desalojo radical del cartucho, se desató la trashumancia de un cuadro aparentemente localizado. Barriadas humildes protestaron para expresar que no querían gente así como vecinos, mientras otras se sorprendían al ver esa migración pasar frente a sus ojos. Que un indigente pase por la cuadra es la principal razón (ante la escasez de goles de nuestras selecciones o triunfos de Montoya) por la cual suenan las alarmas de seguridad de muchas cuadras. Sobre la movilidad de estas personas, tengo aun muchas inquietudes por resolver. En tiempos de más intensa cacería en alguna ciudad, muchos se desplazan a otra, no por bus intermunicipal, a pie parece que tampoco; pero a veces pareciera que nuestro país estuviera atravesado por una red de túneles como la de la película "Underground". Yo vi cuando la Policía subía a un camión a los gamines que más frecuentaban el entorno del Hotel Tequendama en 1986, con motivo de la visita del Papá. Comités de ornato de todas las ciudades bendecidas se enviaban unas a otras caravanas de 'indeseables', además de cartas de protesta. Otro misterio son los asertos de quienes promulgan esas cacerías. Quienes definen que se asesine a todos los indigentes de una ciudad como, digamos, Barrancabermeja, se agarran la cabeza preguntándose cómo aparecen otros, de dónde salen. El modelo ecológico con el cual tratan de explicarlo no tiene variables sociales.
Pienso seguir con esto, por una inquietud especial. En medio de la diáspora de la indigencia bogotana, hay un especial repoblamiento de las rondas de los canales de desagüe. Tras largas semanas de crecidas y mucha humedad y mucho frío, esos han sido escenarios de una de las facetas más fuertes de la ecología humana en el entorno bogotano. Los ñeros que se apropian de puentes o pequeños refugios, asumiendo incluso la seguridad ciudadana del entorno (porque los crímenes de otros les cuestan a ellos); los que saquean elementos metálicos del equipamento de la ciudad (tapas de alcantarillas, contadores, herrajes de los puentes peatonales de aluminio, etc) o raspan paredes de ladrillo; los que establecen su nicho en competencia con roedores y aves comedoras de carroña; los que no pasan discretamente, por alguna condición psiquiátrica extrema (hasta aquí la enumeración, para no parecer comercial de coca cola). La humanidad metida en alcantarillas, asentada junto a los cuerpos de agua... Continuará...

viernes, junio 02, 2006

La noche

Nunca fui el más rumbero, ni el más de nada en cosas de la noche. Sin embargo estuve por los laditos y exploré algunos lugares inimaginables, frecuentados por tipos humanos irrepetibles. Pero ahora siento una distancia especial, infranqueable, con ese mundo. La calle nunca me costó gran cosa, caminé esta ciudad a muchas horas y atravesando rutas no recomendadas. De hecho caminé muchísimo, por gusto, por adoración al cansancio. A veces fanfarroneé con que la calle no me ganaba, pero ya no afirmaría cosas así, entre otras razones porque esta selva me la han intervenido, por tanto sus señales no se pueden interpretar igual y mutan cada día.
Por cierto, no me he ajuiciado, más bien soy un inmaduro timorato y apabullado con los símbolos y formas de quienes hoy se apropian de las callecitas y los metederos que frecuentaba en tiempos prezanahóricos. Mis modos también cambiaron y no encajan con ese paisaje del recuerdo. Bueno, algunas tendencias ambientales no cambian, como el consabido aroma a orinal público de La Candelaria.
Hace apenas un par de horas me perdí mientras observaba esas cosas desde afuera, sobrio, ajeno. Sobre todo sin nostalgia, sin ganas de repetir.

miércoles, mayo 31, 2006

Finalmente, el sexto bit

Hoy cumplí 32 años. Mi salud no me dejó abusar de ella por hoy, pero la he pasado bien. Además de los cataclismos de inevitable trascendencia, ando desconectado de las noticias y gozándome la fecha. Debió ser para halagarme que establecieron el 31 de mayo como Día Mundial sin Tabaco, propósito aparentemente ingenuo pero relevante. Seguiré en mi jolgorio.

martes, mayo 30, 2006

100000b; 40o; 20h

Hace tiempo que no cumplía una edad con aspecto tan 'one-hot'*. Avanzo por el tercer piso con un poco de contrición frente al sedentarismo computacional y la amenaza del abdomen no euclidiano. Ya lo estamos combatiendo. Eso sí, pienso celebrar con una cena deliciosa.
* Si así fuera, sería un crío.

domingo, mayo 28, 2006

Así están las cosas

Bueno, se consumó lo que muchos no quisiéramos que se hubiera dado. Personalmente, yo ya había asimilado las señales que anticipaban esta situación y no me sorprendió de a mucho. Bajo un análisis más realista del panorama electoral que se veía esperábamos milagros y es necesario poner los pies en la tierra, ya que esas cosas no caen del cielo sino que se ganan trabajando. Hay que enterarse bien de qué fue lo que tanto gustó del ganador, de por qué no gustaron las alternativas. Este tipo de política busca el favor de la multitud, a veces a costa de utilizarla, pero básicamente escuchándola y hablándole a sus inquietudes, sabiendo hacerse escuchar. Hay que entender muy bien la naturaleza de las alianzas que llevaron a la mayoría parlamentaria, las conveniencias que hicieron que viejos patricios del partido de Horacio Serpa apostaran por adherir de una, pues en una segunda vuelta incierta no habría segunda oportunidad. En el camino a ellos les quedan muchas cargas para acomodar, no porque sean muy distintos como políticos, sino porque de la torta clientelista no hay para todos. Sobre todo hay que evitar la provocación y cualquier actuación inspirada en la antipatía que la soberbia de los ganadores va a inspirar. Bueno, así están las cosas y hay que entender bien el momento.

Casi no

Ya fui a votar, no tan temprano como hubiera querido, pero fue más bien rápido. Como fui abstencionista por años y nunca le he atinado al puesto de inscripciones más cercano a mi casa (debe ser como clandestino), me tocó otra vez en Corferias, sitio estratégico también para predecir resultados, al menos en participación. Por lo que he escuchado, la abstención podría disminuir, lo cual debe tener inquieto a más de uno.
La logística del asunto fue pésima. Entré a Corferias por una portería por la cual más tarde no dejaban entrar. El embeleco de la tinta en el dedo fue más risible que en las elecciones parlamentarias, nadie me pidió que mostrara los dedos en el proceso previo y a la salida del pabellón fue más bien voluntaria la marcada. Lo demás igual, los trancones en la 26, la 30 y Las Américas, el sobrevuelo de un par de helicópteros de la Policía y una lloviznita cansona, además del show de los bordes de los sitios permitidos para hacer proselitismo.
Posiblemente dedique algo de las siguientes horas a seguir la evolución del conteo y comenté justo cuando ya no hay nada más que hacer. Mi voto fue por Antanas Mockus, porque creo en sus planteamientos y porque es mi anónima forma de opinar en esta estadística.

jueves, mayo 25, 2006

La determinación de matar

Algunos instructores del Ejército evocan el operativo que dio fin a la vida del bandolero Efraín González, en 1965, como un ejemplo de la noción de la voluntad de combate, la cual mostró en ese incidente ser un elemento determinante del curso de una situación de guerra, más allá de la relación de fuerza entre las partes enfrentadas. Un sujeto acorralado y superado ampliamente en número y capacidad de fuego, causó bajas a sus adversarios y estuvo a punto de evadir el cerco, poniendo en ridículo el despliegue hecho en su contra y escribiendo uno de los pasajes más extraños de la historia de nuestra violencia.
Esta semana se conoció un nuevo incidente de una unidad antinarcóticos de la Policía aniquilada por una unidad del Ejército de Colombia. Solamente tengo información de gran prensa y no soy perito autorizado en el tema, pero hay singularidades del relato que sugieren interpretaciones plausibles. Conozco historias sobre enfrentamientos muy agresivos, sobre auténticas batallas del fin del mundo entre bandos que quieren destruirse y se exponen en el empeño, terminando - sin embargo - en balances bien distintos a la eliminación total de un adversario. Por ello hay sobradas razones para sospechar del balance de la matanza de Jamundí, de los testimonios inicialmente recogidos y del examen que se ha hecho al escenario.
Un ex oficial, actual congresista, planteó en un noticiero - con rica expresión corporal - una serie de afirmaciones sobre "cuando uno está en guerra" y la urgencia de matar o morir. En general las voces de esa fuerza han salido a hacer apología de los sobrevivientes de la escena, con frases que evocan gran familiaridad con la situación. Lo que se ha revelado hasta ahora por prensa está lleno de pistas hacia algo oscuro, que así se quedará, mientras se cumple con el ritual de mostrar preocupación y desarrollar la noticia. El aniquilamiento total de una fuerza tan calificada puede haber sido un 'lucky punch', pero su realización refleja una voluntad inequívoca de matar llevada a término. En semana preelectoral, para mayor impertinencia.

lunes, mayo 22, 2006

Pesadez

Comenté en mi último post que resiento el ambiente sectario alrededor de las elecciones presidenciales que se avecinan. Difícilmente me trenzaría en una controversia pasional con algún seguidor de cualquiera de los candidatos. Tengo, sí, serias reservas frente a la conveniencia de continuar y profundizar ciertos componentes esenciales del proyecto del actual gobierno, más aun contra ciertas manías de adoración y complicidad a ultranza que exhiben algunos de sus seguidores y patente repulsión ante ciertas joyas enquistadas en el corazón de su equipo. Vengo de una abstención racional, con relato, con justificación. Buena parte de los referentes que me ponían allí han cambiado de lugar o se han difuminado o han mostrado ser espejismos. Poco a poco me he enfrentado, por vivencias prácticas, con el hecho de que no hay mejora del bienestar colectivo sin compromiso y sin unos mínimos (bien notorios, por cierto) de ciudadanía.
Un relicto de esa mentalidad militante, de esa vocación por la batalla verbal, es la ingenua esperanza, harto defraudada, de la cualificación de los argumentos, de los modos, de los temas. Esa política de las camisetas de colores, de la foto del candidato pegada miles de veces, del lema y el número; la política realmente existente, la que funciona, no puede incitarme a seguirla. Menos la de la idolatría, la que no se unta ni debate, la de la verdad revelada y el designio inefable.

... Otra cosa es la acción viril, talando montes,
esguazando torrentes,
desnarigando breñas, rompiendo la roca
del oro
desdoncellando la tierra germinadora,
vagando primitivo bajo el sol -sobre lentas
aguas o procelosas- indolente:
o haciendo versos, haciendo versos
lejos de la algazara citadina, lejos del vocerío
de aquestos pajarotes que alborotan y aturden
y se roban el grano...
Lejos de las pachecas inflaciones,
lejos de consagradas estantiguas
fósiles, y de inéditas pares estantiguas,
lejos, lejos de "edos y de equinos"
y lejos de apostólicos farsantes, de farsantes
al uso y de las cándidas sub-mentes bazofiales.
De Greiff, León, 1925-1931. "Relato de Gaspar". En: Libro de Relatos (transcribí este aparte de De Greiff, León, 1995. RELATOS, Bogotá: El Áncora. p.p. 16-17).

sábado, mayo 20, 2006

Bailando

Vi en ESPN las finales del World Salsa Championship de Las Vegas, 2005. No me quedé a ver el final del programa pero casi. Las técnicas descrestadoras, los movimientos, las fintas, todo muy impresionante, pero me bastó ver a una pareja caleña darles sopa y seco a las demás para confirmar un viejo aserto del cual no me puedo bajar. En las danzas populares existen academias que convierten todo en estándares, en versiones de movimientos clásicos; pasa con el tango y con todas las que tienen alguna recepción importante en Europa y Norteamérica. Pero la forma natural del baile es un asunto más de expresión que de protocolo o norma, eso fue patente en la presentación que relato. La técnica brillaba más cuanto más auténticos eran los movimientos y más contagiaban una actitud sensual, gozona, difícil de enseñar mediante un currículo. La pareja quedó de tercera, según acabo de ver en la página del evento, pero el contraste es irrefutable.
Ya no salí a rumbear esta noche y el próximo fin de semana habrá política. De todos modos pondré mucha salsa y bailaré solo por ese gusto sin norma y sin formato.

Insomnio

Salgo de una semana 'chocolate sol'. Tuve dos trasnochos largos seguidos y mucho trabajo. La media noche del jueves se escuchó un helicóptero militar fastidiando por más de una hora; algo así se repitió ayer durante el acto político del presidente en la Plaza de Bolívar. Hay una expresión de las anteriores generaciones que expresa la tensión de este tipo de épocas: "hay política". Normalmente venía acompañada de frases como "baje temprano al pueblo" o "no se busque lo que no se le ha perdido". Hace varias elecciones que no se sentía esa combinación de intriga, agresividad verbal en las campañas y despliegue de tropa en labores de registro y control y acoso.
Aunque hace años que no habito tanto la calle de noche, estos días estuve obligado y - la verdad - hubo pasajes bien incómodos. Sectarismo y paranoia nunca fueron buena mezcla y parecen regresar al paisaje político electoral. Por lo menos el cielo está despejado y algunos proyectos exitosos o con buena perspectiva me levantan el optimismo aporreado por la vuelta irracional al pasado absurdamente inseguro que vivieron mis abuelos.

domingo, mayo 14, 2006

Diego Garcia

Desde la primera vez que lo oí mencionar, me quedó la inquietud de cómo un atolón en medio del Índico se podría llamar Diego Garcia y ser base militar Estados Unidos en el territorio oceánico indio de Gran Bretaña. Por supuesto que uno intuye cómo. Anoche estaba viendo un noticiero de BBC y me vine a enterar de que la base se había edificado después de la expulsión de un par de miles de habitantes y que un fallo judicial de alto nivel ordenó que se les permita retornar. Ojalá esa gente se ubique bien y pueda vivir feliz y de manera sostenible. Por lo menos a mí me llena de congoja que esas creaciones maravillosas de la naturaleza sean usadas para probar bombas o embalarlas.

Xué

Avanza bien el día de las madres.
Este fin de semana se me ha levantado algo el ánimo con la tregua que nos ha dado la atmósfera. Después de mucho rato se ven algunas vías secas y se siente el cambio que dan momentos más prolongados de luminosidad en el día. Me dio la musical y la pagana adoración por el inspirador de Ángel Luis Canales:
"...cómo estás, amigo sol,
alumbrando noche [bueno, sí pero...] y día,
dándonos luz y calol, cómo estás, amigo sol".
De la canción de ausencia del inolvidable Bobby Capó, cantada por el gran Maelo:
"Sale el sol,
y no estás a mi lado,
vivo desesperado,
esperando tu amor".
Qué decir de los peludos de Liverpool:
"Little darling, the smiles returning to the faces
Little darling, it seems like years since it's been here
Here comes the sun, here comes the sun
and I say it's all right".
Es más, me voy a asolear un rato largo, mientras dura.

jueves, mayo 11, 2006

La Universidad

Ya suena muy localista que la mayoría de mis posts hablen de temas tan bogotanos y por eso evito dejarme capturar de a mucho por el tópico de la Universidad. Pero el tema no está proscrito (de hecho, pensando en ella fue que comencé en serio con este blog). Asomé anoche a un conversatorio en el Auditorio de la Facultad de Derecho sobre posturas al respecto del papel del Plan de Desarrollo y Paz para el Magdalena Medio, proyecto que cumple una década y es materia de duras críticas, señalamientos y prevenciones, así como un mundo de experiencias reales, expectativas y logros. Entiendo que parte de la controversia giraba en torno a la relación del programa con el devenir de la guerra en la región, que si era funcional a la expansión del paramilitarismo, que si tenía detrás intereses oscuros relacionados con designios globales de división internacional de roles en la economía. Algunos arañaban el tema de la viabilidad y la sostenibilidad de la palma africana como cultivo principal para la región y dinamizador de la economía; a propósito de ello, un participante - quien se presentó como profesor universitario y miembro de una familia que ha hecho empresa con ese producto en la región - estaba exponiendo algunos aspectos económicos del proceso, que insinuaban dar luces acerca de la rentabilidad del cultivo y de aspectos ambientales, pero el moderador no consintió que se extendiera. Lo único que tenía cabida era la clásica liturgia del cuestionamiento ideologizado, el abucheo y el aplauso, por parte de un público mayoritariamente relacionado con organizaciones no gubernamentales, agremiaciones campesinas y sindicales, además de estudiantes dedicados a administrar el proceso político del país desde la cafetería de derecho.
Una cosa que me distanció de esa versión política de algunas ciencias sociales es la obsesión por 'elevar el nivel', esto es, abstraer los temas de ciertas cuestiones técnicas y medibles para convertirlos en rollo y eventualmente en consigna. Por ahí derecho experimentan la ficción de contar con la más envidiable de las atalayas, lejana de los problemas prácticos y la urgencia de resolverlos. Me sentí de vuelta a esa universidad que no me gusta: la que no hace de la polémica un canal para promover cosas nuevas y mejores sino una excusa para no arriesgarse a la equivocación. La de todo es una mierda, menos lo mío que ni siquiera es.
En fin, ese fue un viaje a un pasado en technicolor, preservadito en ámbar.
Chévere que hoy se diera la oportunidad de hablar de otras cosas, del sorpresivo interés de El Tiempo en que los profesores de física publiquen en Physical Review y que los del Grupo de Caos se sacudieran un poco de esa mirada tan fruncida que les hacen otros en el departamento.

martes, mayo 09, 2006

'Transporte de Mierda'

Mientras que, superado el paro, Transmilenio sigue lidiando con los problemas de sus nuevas rutas y la aparentemente inesperada demanda, comenzaron las negociaciones entre la administración distrital y representantes de los transportadores interesados en la 'democratización' de la operación del masivo en su fase III. En El Tiempo han estado sacando varios trapos al sol acerca de empresarios que estuvieron con el paro de un lado y por el otro ya tienen participación en TM.
Lo de hoy es espeluznante, se han montado ya varias uniones que incluyen a pequeños propietarios - como una forma de saludo a la bandera - pero que se sabe que van a sacarlos más adelante cuando los requerimientos de inversión hagan evidente la profunda diferencia entre los patrimonios de los participantes. Anecdóticamente, pienso que el nombre de la empresa citada no podía ser más diciente: Coprotrans. Escatológica manera de destacar la perversidad del negociado.

jueves, mayo 04, 2006

Qué lavada

Lluvia, 30 con Américas -- Alojamiento cortesía de Photobucket.com
La foto fue tomada hacia las 4:30 pm frente a la Clínica San Pedro Claver. La sensación de anochecer era tremenda conforme se entraba en el aguacero. Así fue la Bogotá de mi remota infancia (bueno, este lugar era bien distinto). La temperatura sigue bajando y ya me está como aburriendo la temporadita de lluvias.

miércoles, mayo 03, 2006

Balance personal provisional

Se levantó parcialmente el paro y se soltó el aguacero.
Aparte de perderme el concierto de Pedro Aznar en la Universidad (por mi estúpida suposición de que la suspensión de labores académicas y administrativas - causada por el paro de transporte - representaría la cancelación del evento), mi peor momento de estos dos días vino por cuenta del Transmilenio y su técnica para pasar los charcos. Hacía cola para comprar el tiquete en la estación de la Universidad Nacional y me gané una lavada por cuenta de un articulado que picó en la aproximación. El civismo ante todo. Lo mejor era la carcajada de uno de los policías que requisaban maletas.
Interesante el tema del drenaje, yo siempre tan hidráulico, pero eso puede llegar a ser un problema bien feo. La patanada de los conductores fue patente a ese respecto, incluso en otros tramos, donde levantaron oleaje sobre otros carriles y carros. Los polis, a la altura de la situación. Todo menos buen ejemplo.
La ciudad vivió la pesadez de la falta de oferta de transporte y las limitaciones logísticas realmente existentes del sistema que se echó el problema al hombro. El exceso de demanda desbordó la oferta de tarjetas inteligentes y los buses no pasaron con la regularidad requerida, en tanto la Caracas vivió trancones de articulados y de los otros carriles. Inmediatamente volvieron a salir los buses de las empresas que se retiran del paro, se dieron incidentes, las noticias ya hablan de una buseta quemada y hubo ataques con piedras.
El gran autogol político de los promotores del paro fue dar a la Alcaldía la primera oportunidad de medir las emisiones en un día sin buses. Yo soy de los que siempre han creído que los particulares, por ser muchos más, aportan más contaminación absoluta y relativa con respecto al número de personas que transportan. De ser cierto lo de la reducción del 60%, el tema del pico y placa ambiental queda, al menos en el terreno de los argumentos, con un triunfo de la posición del gobierno distrital.
Voy a prepararme algo de agüepanela para ambientar esta lluvia; más tarde miro qué hay de nuevo en el asunto.

martes, mayo 02, 2006

Más de Transmilenio

Hoy tocó seguir con el tema del Transmilenio. El bautizo de fuego de las nuevas rutas y su nueva nomenclatura fue complicado por el paro de transporte. Al menos en las avenidas a las que tuve acceso, se notó que el pleno del otro transporte público paró. O mucha convicción y determinación o poder de intimidación de sus dinamizadores. Como malpensante colombiano, tengo cierta tendencia a pensar lo segundo. Sobre todo porque también escasearon rutas de empresas beneficiadas por el consorcio (Sidauto, Universal).
Según supe la mayoría de disturbios fueron de usuarios desesperados por la congestión de las estaciones o población afectada por la escasez de transporte, siendo los buses del sistema de la discordia los principales afectados por la ira santa.
Era lógico esperar que la salida de más rutas generara reacciones, nos quedamos esperándolo por años y el asunto salta cuando ya están así de avanzadas las cosas; con una desventaja adicional para sus organizadores: pese a que se vieron plenas las falencias de Transmilenio como monopolio, objetivo que está lejos de cumplir, la exigencia adicional que recibió hoy es un experimento invaluable sobre su máxima capacidad de operación. Las empresas relegadas regalaron hoy decenas de miles de pasajeros al némesis que tanto odian, además de información.
Por primera vez en mucho tiempo, el alcalde abrió la boca y anunció por duplicado el paquete de advertencias a sus contradictores de ocasión.
Seguramente mañana arrecia la tensión y habrá que madrugar más, habrá que llevar calzado cómodo.

lunes, mayo 01, 2006

El Vengador Anónimo

Colectivo en Bogotá -- Alojamiento por cortesía de Photobucket
Una paradoja, o parajoda simbólica de nuestras imágenes urbanas es la imagen alto contraste de Korda del cli-ché Guevara en el transporte público, tantas veces víctima del fuego en memoria del famoso guerrillero argentino, normalmente los 8 de octubre. Para mi conocimiento, la variante más singular del iconito es la que se ve en este colectivo, curtido prestador de una histórica ruta que lleva de Casa Linda al Quirigua (pasando por la Autosur, la 30, el CAN, Villaluz, Normandía, Zarzamora y el pedacito de trancón cerca a la 80 antes de llegar a su barrio de destino) o al contrario (con todo y Madelena). Para mi retorcida visión, el personaje de la calcomanía es más bien el protagonista de uno de mis spaghettis favoritos, el protagonista de la saga de cinco versiones de "Death Wish" (el famoso vengador anónimo, héroe cinematográfico de la justicia privada), el Che Bronson.
El Che Bronson -- Alojamiento por cortesía de Photobucket

domingo, abril 30, 2006

La nueva nomenclatura de Transmilenio

A propósito de un post que leí y comenté ayer, doy una peregrina primera evaluación de la primera jornada de operación del Transmilenio con la nueva nomenclatura. En realidad lo utilicé por la tarde, pero fui escuchando testimonios de conocidos que lo padecieron durante el día. Hubo gran confusión y congestión, los encargados de suministrar información estaban poco familiarizados con el farragoso folletico y la actitud general de los usuarios fue de desconcierto y molestia. Un reclamo general fue que no habían avisado, lo cual es cierto a medias. Desde hace dos semanas repartieron folletos anunciando la partición en zonas, pero el plegable grandote con los nombres y recorridos de las nuevas rutas no lo repartieron hasta el viernes 28 por la noche, lo cual es una imprevisión inaceptable. Por supuesto no faltaron los reclamos salidos de tono. Sobre la oferta de rutas, anticipo una gran disfuncionalidad. Solo hay tres rutas corrientes, dos de las cuales usan la avenida Caracas. Hay un montón de combinaciones de rutas para los expresos, incluidas las de horas pico, aunque falta ver cómo responden a la demanda de los días laborables. A propósito, Transmilenio sigue partiendo de la suposición de que el sábado por la mañana no hay hora pico de gente saliendo a trabajar o a clase y la oferta de buses sigue siendo vergonzosa. Loable que extiendan la operación de algunos expresos de los sábados hasta las 11:00 pm, pero lamentable que otros dejen de operar a las 9:00 pm. Sigo pendiente de ver cuál es la pertinencia de la compleja intersección de la Escuela Militar, ya que no hay corrientes que usen la 80 y la 30, como tampoco expresos dominicales que lo hagan, ni que unan la sección de la Suba con la 30. Espero acostumbrarme pero sigue siendo confuso, sobre todo en estaciones de transferencia, en qué modulo se esperan las de cuál destino. Los genios de la electrónica (digamos que de la lógica digital), que manejan los tableritos electrónicos con la información de las rutas, tienen mucho por arreglar al sistema. La gente de Misión Bogotá vivió una de sus más horrorosas jornadas, el estrés que vi en los que me asistieron era notorio y al parecer, la actitud de mi amado pueblo colombiano, hizo las cosas un poco más tortuosas. No soy amigo de justificar la incompetencia ni las iniquidades de los que gobiernan o administran. Sigo pensando que TM fue una jugada muy agalluda de un político que se hizo campaña con dineros de la ciudad, dejando los costos de su improvisación a los que siguieron; pero quiero comentar algo sobre nuestra vena vernácula para protestar y oponernos a todo y quejarnos de cualquier cosa. En enero vi una escena muy deprimente en el túnel de transferencia de la carrera 30 con calle 13. En medio de un aguacero eterno, por las razones que sean, se presentó una inundación de varios centímetros de profundidad, que causó un terrible atascamiento de personas en cada extremo del pasillo afectado. Empleados de TM se pusieron las botas pantaneras e improvisaron unos caminos con ladrillos y tablas, por los dos costados. Cuando yo llegué al lugar vi gente quieta en ambos senderos, porque no hubo acuerdo sobre cuál se usaría para desplazarse en cuál sentido y en ambos quedaron personas enfrentadas; vi también la impotencia de los empleados suplicándole a la gente que se devolviera para organizar el asunto. Como tenía la alternativa de devolverme y usar una ruta alterna, no me quedé a ver más ese patético cuadro, pero sí escuché que no era la primera vez y luego supe que no fue la última.
Los errores de diseño del túnel, o las consecuencias de un alcantarillado mal diseñado, o mal usado (hay gente que reclama agresiva porque no limpian las alcantarillas, pero guarda manso silencio cuando ve a alguien botar basura en las calles), o algún extraño capricho no causal de la hidrogeología bogotana; cualesquiera que hayan sido los motivos de la inundación, no son tan preocupantes como nuestra incapacidad de superar un problema práctico como ese. En Plaza Sésamo vi varios sketches sobre la palabra cooperar y hay cosas que son obvias para un niño. Pienso en qué sería de un país como Japón habitado por gente así. Todo el tiempo renegando por la poca área, por la geología tan inestable, por ese Océano Pacífico tan fastidioso y presto a lanzar tsunamis, por la maldita atmósfera y sus tifones, por no tener una pinche cuenca sedimentaria para sacar hidrocarburos. Pienso en la eventualidad de manejar una emergencia como la del terremoto que esperamos, con necesidades apremiantes de auxilio para las personas en medio de protestadores redactando tutelas y vociferando quejas. Eso hay que revisarlo.

sábado, abril 29, 2006

El tetra fluoruro

El político Fernando Cepeda Ulloa comentó en televisión hace unos meses que era equivocada la táctica de los rivales de Uribe de atacarlo, en lugar de buscar ascender en las encuestas por destacar lo méritos propios o algo así. No debe ser fácil la posición de quienes buscan una audiencia y una recepción de sus propuestas en medio de un ambiente tan singular. Pienso que Cepeda tiene razón , en el sentido de que esos dardos refuerzan la imagen de impotencia de quienes quieren arañar la soberbia de un proyecto que atraviesa su apogeo, al menos en materia de euforia y éxito político.
Es difícil también convivir con la bravuconada de los seguidores del mesías, pues refleja de manera odiosa ese oxímoron de quienes reivindican a su redentor como el portador del arribo final del respeto a la ley en este muladar lleno de parias, mientras violan alegremente muchos preceptos legales relacionados con el respeto al buen nombre de las personas y otros por el estilo. Un ministro (además profesor de derecho de una prestigiosa universidad) que reivindica legalmente derechos de empleado derivados de un contrato de servicios, maquillaje de noticias de orden público con fines propagandistas, difamación de un candidato de oposición y utilización de material moralmente cuestionable en una página de campaña política... son algunos casos de 'pecadillos' admisibles.
Cuando se identificó al candidato Uribe, más de cuatro años atrás, con una especie de tendencia de extrema derecha, yo ya no me colgaba tan fácil a ese tipo de buses ideológicos. Carlos Gaviria, por quien no voy a votar y con quien no me identifico políticamente, comentó en una entrevista que era recomendable releer El Miedo a la Libertad, de Erich Fromm. Uno frunce el escepticismo cuando escucha hipótesis que asocian determinadas corrientes políticas colombianas con situaciones tan caracterizadas como fue el gobierno del nazismo en la Alemania de los treintas y cuarentas. De hecho, nuestro más conspicuo admirador del fascismo, era tan consecuente en su mentalidad autoritaria que también tenía buenos pensamientos para Stalin. Pero fui a mi biblioteca y repasé el texto que me regaló una 'amiga secreta' un 17 de septiembre. Me impactó que Fromm enfatiza en que el tema no eran las locuras del dictador ni sus movidas políticas, sino el suelo fértil que encontró su liderazgo en una forma extendida de ver las cosas por parte de la sociedad. Es claro que aquí no hay camisas pardas, ni noche de los cuchillos largos ni soluciones finales. Nada de lo terrible que pasa a diario se sale de la escala de nuestra perniciosa tragedia de todo el tiempo precedente. Pero sí hacen carrera la ceguera y la sordera de los iluminados que sienten que la mayoría los legitima.

Qué ambiente más maluco

El asesinato de la hermana del ex presidente liberal César Gaviria le sube el ambiente de muertes violentas inoportunas a la elección presidencial de mayo. El gobierno sabe que tiene que jugársela en su reacción al suceso, pues medio mundo está pendiente de las señales que se envíen al respecto durante las próximas semanas. Mirando el rosario de hipótesis sobre los autores del crimen, publicado por El Tiempo, queda uno inquieto por el ambiente de seguridad realmente existente en una localidad tan importante y alrededor de la familia de un protagonista tan conocido en la política. Con todas las tribulaciones que se han vivido durante los últimos dieciseis años, hacía rato que el homicidio no tenía tanto protagonismo en las postrimerías de las elecciones.

viernes, abril 21, 2006

Reggaetón

El otro día leí en El Malpensante una nota sobre la muerte de la salsa, ratificada por el actual furor que este ritmo genera en París. Terminaba el boricua hablando sobre cómo el reggaetón era el responsable actual de transmitir el ambiente de la calle y las pandillas, de hablar en lenguaje de barrio sobre el sexo y las armas y el malevaje.
Hay quien dice que el desprecio que uno tiene contra esa forma tan acerba de expresión es el mismo que otros tradicionalistas en su momento usaron contra los temas de Héctor Lavoe, o la gran tradición del tango (pienso ahora en aquellos que fueron bolerizados por Rolando Laserie). Bueno y sí, pero no. Aunque hay un aire común en las novelas de Dickens, las historias de gangsters o las del Oeste, tangos, blues, la descomunal Gangs of New York y otras creaciones; aun en esa sublimación de la anomia hay algo de - para no decir moralidad - estilo, de mística.
Además de todo, trabajo. Detrás de lograr ciertas armonías, de impresionar con potentes voces, hubo un esmero y una exigencia diferentes a los rítmicos resuellos de la corista de 'La Quemona'.
No soy padre de familia ni ando en campañas por la moralidad, ni por la defensa de la virtud de las niñas (como si la de los niños fuera menos importante); pero es evidente que el éxito avasallador de estas letras y temas en gente menor de diez años habla muy mal de la condición y las perspectivas de ese sector, reencarna cavernarias posturas acerca de las relaciones de género y promueve admiración por un estilo de vida y unos valores retardatarios vestidos de modernidad.
El reggaetón pasará, esa es la buena noticia, la mala es que será reemplazado por algo peor.

miércoles, abril 19, 2006

La ciudad

Hoy recordé un viaje y una imagen. El paso en planchón a través de un río del piedemonte casanareño junto a un caserío, más bien un billar con casitas al lado. Eso fue hace años y por entonces ya tenía grabado ese prejuicio frente a la vida provinciana, según el cual la gente de los pueblitos no hace otra que jugar billar y ver pasar las horas. Con el tiempo se fue erosionando esa impresión, al ver detalles que no eran tan distintivos frente a cierta vida de barrio que conocí y al conocer más sobre algunas regiones.
A veces pienso que la visión romanticona que uno tiene frente al paisaje rural, lo es más por el apego que uno tiene a la vida citadina. El viaje vacacional y el contacto con la topografía, la humedad y los olores biodiversos son más sensuales cuanto más contrastan con la pesadez de la ciudad. Pero uno les pone más lirismo por su cine raro y su biblioteca grande y el café donde le ponen nombre raro hasta a la agüepanela. Con el agua escorrentía de aquí toda con vocación de cloaca, con quebradas secas, resulta más mixtificante el canto de un río bien torrentoso o el espectáculo de una cascada. Y en muchos sitios de esos el ambientalista es uno, porque sabe que esas cosas pueden hacer falta; el lugareño las asume como perennes.
Mi vida, sin embargo, es caminar rápido y con método, con las coordenadas marcadas en plaquitas cada diez metros o menos (claro que las corren y las vuelven a acomodar como la geomorfología de cien mil años corrida en cámara rápida en cinco años), calcular anticipadamente las distancias que voy a tomar con otros transeúntes cuyo aspecto juzgo. Llenar mi cerebro de sonidos sistematizados, rumores, novedades, frivolidad y trascendencia. Además de todo, apegos.

martes, abril 18, 2006

Transmalenio

Esta semana operó el primer nuevo portal de la llamada Fase II del sistema integrado de transporte masivo, 'Transmilenio'. La operación de grandes tramos en obra gris y obra negra ha dado qué hablar a periodistas y opinadores. Hubo retrasos enormes en la ejecución y fuertes deficiencias en el diseño, como se nota en el espaciamiento de las estaciones y la forma infortunada de resolver algunos cruces.
Transmilenio es la política pública en Bogotá. Es el símbolo de la ilusión modernizadora y se supone que tiene que dar votos. Así como media Bogotá consciente odiará por siempre a Andrés Pastrana por la 'Troncal de la Caracas' y el puente de la 92; todo mundo quiere ser bañado por la gloria de haber contribuido a mejorar la vida de los bogotanos (cuando siento que vivir en esta ciudad cansa, hago largas colas, espero con paciencia y me embuto en los buses rojos, a ver si con eso mejoro mi calidad de vida). Todo comenzó con una acción decidida: un alcalde genial tomó el dinero de la Avenida Longitudinal de Occidente y lo metió en hacer los primeros tramos, además de casar el presupuesto de muchas vigencias futuras con el desarrollo de las fases posteriores y difuminando su recién creado refuerzo grande a la presencia policial en el centro (¡había vuelto segura la Plaza de los Mártires!), para la seguridad de las estaciones y el recorrido. Su sucesor adelantó los prolegómenos de la segunda fase y salió con la ocurrencia de pasar los pesados articulados por el gran albañal-monumento de la Jiménez (la misma avenida que una concejala indígena pretendió rebautizar, de acuerdo con su sesudo y estratégico plan de mejoramiento de la ciudad). También enfrentó el primer asalto con los transportadores insurrectos, proponiendo a estos que negociaría si previamente le rendían una especie de homenaje posmoderno. Un reputado mono medió entonces a través un fallo.
La campaña para la siguiente alcaldía estuvo asediada por el fantasma del supuesto descarrilamiento que el alcalde de las cejas saltarinas impondría al plan estratégico de redención de la ciudad. En un arrebato de gorilismo político, que yo no veía desde los setentas, se llegó a dispersar volantes desde helicópteros buscando impedir el inevitable triunfo por la vía de la difamación. Tanta antipatía fue ejemplarmente castigada en las urnas, pero vino lo maluco. La línea luchista del llamado Polo, coalición que ganó la alcaldía, tenía claro que era necesario afirmar cosas buenas acerca del Transmilenio, pero algunos de los concejales - con compromisos previos con empresarios de transporte - dieron espectáculos que sacaron a la luz la fragilidad de la amalgama izquierdoide.
Por otro lado, el estilo de la actual administración parece no saber lo que es poner una multa por retrasos a los contratistas; los grandes ganadores del proyecto, pues reciben el dinero por las obras hechas al principio, mientras los demás jugadores cargan con el riesgo de un eventual colapso por inviabilidad económica. A esto se le suma que las losas de la Caracas comenzaron su tendencia exponencial creciente (de la forma f(t)=A*exp(B*t), con B>0 ^ A>0; nota para Parodys) de resquebrajamiento, justo a tiempo para dar bautizo de escándalo al inexperto alcalde; desplazando largas sumas del presupuesto distrital a reponer aquello por lo cual ningún contratista quiso responder (sin contar con los ladrillos de Salmona, puestos en un corredor que le dijeron que iba a ser peatonal, para luego salirle con chistes). Luego vino la ejecución accidentada de los contratos de la Fase II y la batalla política por la planificación de la III; en la cual se fincan muchas expectativas de inversionistas que apostaron por la versión peñalosista del POT.
Personalmente, creo que Transmilenio es una buena ira de Dios contra algunos viejos acaparadores del transporte público de Bogotá y un inmerecido monopolio para otros de los mismos. Soy un usuario consciente de ese servicio (uso los expresos solo para recorridos largos, no me quedo atascando la puerta si puedo pasar al pasillo, no robo, cedo el puesto a quienes tienen prioridad y conmino a otros para que actúen así). Mi inconformidad con las verdaderas aspiraciones de los duros y sus movidas no me quita lo ciudadano. Pienso, eso sí, que hay que abandonar los términos transmilenaristas del debate sobre el futuro de Bogotá.

miércoles, abril 12, 2006

"Política"

Contrario al fatalista tono que sugieren el nombre y las expectativas de este espacio, no puedo afirmar que la política decae; más bien desarrolla su perversidad. Por ejemplo, la pasividad general con la cual se encuentra el cuestionamiento actual al presidente candidato Álvaro Uribe, evoca formas complacientes y tradicionales que uno quisiera que la gente superara (ella solita, no estamos para buscarnos crucifixiones, tampoco). La moraleja preliminar es que, para la inmensa masa seguidora del mesías antioqueño, no hay mancha tan horrible que pueda quebrantar su fe. Me recuerda uno de los dichos de un profesor santandereano que tuve en el colegio: "a mí qué niño muerto ni que monja embarazada ni qué cura revolucionario". Me incomoda aceptarlo, pero es mejor no llamarse a engaños: existe una gran proporción de colombianos, habilitada para votar, que no encuentra cuestionable o deshonrosa la idea de que el actual gobierno haya favorecido la instalación en la legalidad y la legitimación de una parte de la mafia de simpatías antisubversivas.
La actual situación pone también de presente la languidez del partido liberal y su candidato, ya que - por fuera del eco que han dado los medios al asunto - su denuncia parece la de un loquito a quien nadie le pone atención. Ese acorralamiento es notorio también en los otros candidatos. Tal vez la gran diferencia es que esta vez el redentor, que nunca contesta y se reserva el derecho de no debatir (pues confía en su carisma y en su sino glorioso), sacó la labia agresiva contra sus detractores, con un estilo deplorable que - de todos modos - es explotable en la empresa de mantener el entusiasmo de su grey.
Por supuesto, tanta idolatría termina por convertirse en resaca, ojalá que pronto y al mínimo costo.

domingo, abril 09, 2006

¡Mataron al doctor Gaitán!

Hoy es 9 de abril. En 1948, para la misma fecha y culminada la Conferencia Panamericana que dio origen a la Organización de Estados Americanos (OEA), fue asesinado el político liberal Jorge Eliécer Gaitán, a lo cual siguió un levantamiento masivo y desordenado que culminó con una matanza nunca dimensionada y la destrucción de buena parte del centro histórico de Bogotá. Las siguientes semanas se presentaron pequeñas y grandes insurrecciones en poblaciones de Cundinamarca, el Magdalena Medio y otras regiones. Alguien escribió que ese fue el comienzo del siglo XX para Colombia, aludiendo a que aquí no se presentaban grandes conmociones y que ya nada fue como antes.
El Bogotazo es una referencia obligada de la historia de las violencias en Colombia. Las izquierdas tienden a presentar una supuesta continuidad entre las guerrillas liberales de los tiempos que siguieron a ese acontecimiento y su propia acción, contando ese homicidio entre las afrentas que les debe la historia. Cierto sector del Partido Conservador, del cual era opositor el caudillo asesinado, insiste en la leyenda de que la presencia de Fidel Castro en Bogotá obedecía a la responsabilidad de la Conspiración Comunista Internacional en el crimen.
Gaitán fue uno de esos personajes moldeados por esa época loca de los años veintes. Pasó por la política estudiantil como universitario y estudió en Italia, para volver como gran líder y agitador, temido penalista y congresista memorable. Su paso por la Alcaldía de Bogotá terminó en estruendoso fracaso y su restante carrera política se vio afectada por la división interna de su partido y la reanudación de la violencia partidista, especialmente en las provincias. La imagen del líder revolucionario amado por las masas ha hecho de él un ícono gustador a las izquierdas. Quienes han escudriñado en su pensamiento político y económico se estrellan con un populismo nada liberal (y remotamente socialista) y con cierto dejo traído de las corrientes que dominaron a Italia en los años posteriores a su retorno a Colombia.
Escribí sobre el tema, después de pensar un rato sobre una desafortunada justificación para una bestialidad ocurrida hace un par de días en Bogotá. La excusa historicista, aun seductora para algunos, suena tanto más estridente en medio del olvido total de los hechos que supuestamente se evocan, además de la evidente impertinencia.

miércoles, abril 05, 2006

Dos de las últimas

A propósito de la situación de la Filarmónica, se habló hoy de un acuerdo parcial para explorar soluciones; ojalá salga algo bueno del asunto. El editorial de El Tiempo ha acometido el tema del chisme de Jorge Enrique Botero y ha ilustrado parcialmente las razones por las cuales no es ético lo que el tipo hizo.

lunes, abril 03, 2006

¡... y como que está embarazada!

Hace unos años vi la presentación del video de Jorge Enrique Botero sobre los soldados y policías secuestrados por las Farc; el que lo sacó de Caracol. Su postura parecía bastante mesurada, pues supo dejar claro que no se trataba para nada de una forma velada de propaganda a ese grupo; nada más contundente que la imagen de depresión y desesperanza de los cautivos, frente a la arrogancia de sus carceleros.
Esta semana se habla, sin embargo, de su última aproximación literaria al mundo mítico de las selvas del sur, allí donde pareciera ocurrir todo nuestro macabro sainete de balas y mentiras al que unos llaman conflicto armado y otros amenaza terrorista. El gancho publicitario es el supuesto embarazo de Clara Rojas, colaboradora de Ingrid Betancourt y secuestrada junto con ella hace cuatro años. El recurso del morbo y al chisme, evidente treta de mercadeo, pasa por encima de la dignidad de una persona, pues es la clase de tema que - aun cuando fuera cierta la información - obliga respeto a su individualidad, ya pisoteada hasta el delirio con la privación de su sagrada libertad. El Tiempo de hoy refuerza la versión con la alusión a una confirmación vehemente de alias Raúl Reyes, quien no es propiamente la persona más creíble y respetable de este país y queda allí como el más deplorable chismoso, además de torturador de la moral de una familia, que no merece para ellos ninguna notificación, siquiera del estado de ánimo de la secuestrada.

domingo, abril 02, 2006

La Candela

Asomé ayer a la comparsa inaugural del Festival de Teatro y recordé La Candela, mote cariñoso que la bohemia de hace algunos años dio al barrio La Candelaria. En realidad, voy seguido a la Biblioteca Luis Ángel Arango, pero cada vez permanezco menos por cuenta de la comodidad del préstamo a socios y porque mi agenda no da para más. En algún momento de mi pasado, en tiempos de rumba, aspiré a vivir allí, en algún lugarcito de esos que pagan poco impuesto y servicios baratos por ser patrimonio. Me impresionó muchísimo, por ejemplo, la belleza del conjunto residencial que ocupa la antigua sede del Seminario Mayor de Bogotá y - previo a varios años de abandono - la sede del SIC (Servicio de Inteligencia Colombiano, que luego se cambió el nombre a DAS); aunque temí que - de vivir allí- mis noches fueran turbadas por el eco de algún lamento de interrogatorio pasado.
No tardé mucho en desencantarme de un espacio urbano signado por la inseguridad y el maltrato asociado a la rumba (La Candela es un gran orinal público con andenes estrechos) y revalué mi idea del culto a lo vetusto y artesanal, entre otras porque resulta costoso adaptar lugares tan viejos a estándares modernos de habitabilidad, siquiera de sanidad. Además se cerró mi ciclo existencial de la sorpresa ante ese mundo de la pose artística y la evocación del pasado pueblerino de mi ciudad; hubo nuevas cosas que mirar en esta misma ciudad y otras para soñar en el mundo.
Ese viejo centro del olor a cerveza y a su secuela principal (en contraste con el que rodea a la Tadeo, donde las paredes tienen tufo a guaro) ya no me hace tanta falta. El Festival es la oportunidad de ver de nuevo a muchas piezas vivas de museo, de viejos artistas ligados al mundo de los teatreros, de Marielita y sus tangos (por allá sí tengo que volver), pero por mi parte hasta ahí no más.

jueves, marzo 30, 2006

El sueño de la moral...

Hay una vieja manía relacionada con buscar la solución a todos los males escribiendo leyes, acuerdos, decretos y similares. Algunos lo ponen como algo endémico o muy latinoamericano, no es tan exclusivo, según sé. El alma leguleya emprende batallas cuyo derrotero es plasmar en un papel una máxima, un imperativo. Los congresos académicos, especialmente los relacionados con las ciencias sociales, expiden manifiestos; los acostumbrados a las representaciones en cuerpo colegiados cargan con muletillas como: "que quede en el acta" (o que no, también); localidades urbanas y rurales viven epopeyas reivindicativas con bloqueos de vías, manifestaciones y otras expresiones, cuyo término es la firma del acta de compromiso y el balance de conformidades e insatisfacciones con lo obtenido.
Quince años atrás, para estas fechas, se vivía una orgía de propaganda institucional de respaldo al proceso de redacción de una nueva constitución para Colombia. Con una imagen de pluralidad (guerrilleros recién indultados, líderes indígenas, viejas personalidades de los partidos, técnicos de fútbol, artistas y otras especies) se escucharon en las sesiones toda suerte de posturas y propuestas de textos mágicos que resolverían los grandes problemas del país. El tema de las bondades y los desaciertos derivados del documento y sus modificaciones es extenso y escapa a mi especialidad, mas no a mis intereses, pero hoy me veo obligado a evocar un aspecto muy inquietante de la vida institucional actual de mi país.
Posiblemente antes del cambio de constitución, pero marcadamente a partir de este, en Colombia proliferan leyes acerca de la lucha contra la corrupción y las malas prácticas administrativas. Los procedimientos parten siempre de la muy probable mala fe de los agentes, se anteponen requisitos y se establecen secuencias que hacen de cualquier entidad estatal, o proceso relacionado con el Estado, una absurda carrera de Aquiles tratando de igualar la lentitud de la tortuga. El engaño sabido y la mala fe supuesta, así como la intervención de exóticas posturas judiciales acerca de temas que precisan el buen juicio del especialista y la mirada práctica del ejecutor; llevan a escenarios macabros en nombre de la moral pública.
Comencé evocando la afición por solucionarlo todo con leyes porque además reconozco que muchas tienen su justificación y su origen en males ciertos y en tradiciones conocidas acerca de los malos procederes. De hecho resiento la poca eficacia de la legislación contra fenómenos costosos e irreductibles de lo poderosos o astutos. No creo, empero, que vayamos muy lejos cuando se persiste en impedir el desarrollo de procesos vitales y necesarios, a nombre de esos referentes ideales que llamamos códigos.
Epiloguito
Todo que ver, pero por los laditos, vi hoy en caracol una nota acerca de la huelga de hambre de músicos de la Orquesta Filarmónica de Bogotá por el imperativo que se les presenta de calificarse como funcionarios de carrera administrativa y la penosa situación de los músicos extranjeros ante este panorama. La nota termina aludiendo (no he podido encontrar otra fuente todavía) a que el alcalde dijo que "la Orquesta Filarmónica es un juguete muy caro para Bogotá". Un funcionario habituado a correr colaboradores apresuradamente y sin fórmula de juicio, en tanto benévolo con aquellos que nombró para cumplir acuerdos con los liberales durante su ascenso al poder; no merece que gaste en él esos altos vocablos que nos legó el Quijote, "con los que hablan los dioses y maldicen los hombres". Solo mi desdeñosa lástima y una razón más para escribir acerca de los desatinos y los desechos. "El sueño de la razón produce monstruos"*
, el de la moral ergástulas y el de la redención del demiurgo, inanes luchos.

miércoles, marzo 29, 2006

Un recuerdo

Era 1988 y salía una tarde del colegio. Caminaba por la séptima hacia el sur y, hacia la 24, comencé a ver la comparsa de teatreros y zanqueros que anunciaban la inauguración del Primer Festival Iberoamericano de Teatro. Pensar en la trayectoria de este evento próximo a inaugurar su décima versión, me recuerda, como era de esperarse con este seudónimo y estas obsesiones, un par de escenarios que ya no son. Para esa época ya estaba vedada, o estaba en camino de serlo, la Plaza de Bolívar para las multitudes; si mal no recuerdo, después del intento de un nuevo Bogotazo durante el entierro de Jaime Pardo Leal en octubre de 1987. De allí que la masiva presencia de espectadores en la clausura, protagonizada por Els Comedians, con sus diablos descolgándose del abandonado edificio del Palacio de Justicia, resultara un tanto surrealista y memorable.
Dieciocho años, el umbral legal de la mayoría de edad. Esa modesta escena que vi una tarde, se convirtió en un proyecto con legado. Para mi caso personal, no un recuerdo de muchas funciones bajo techo, casi ninguna, pero sí de ese progresivo retorno de la ciudadanía a poder gozar de una historia en comunidad y en la comodidad singular de su espacio natural, la calle.
Éxito y larga vida a ese oportuno "show must go on" que nos asaltó a pesar de la lluvia y los llantos y el derrotismo. Ya ven, el futuro llegó y está visto que sigue estando para ser inventado.

lunes, marzo 27, 2006

Aguas, aguas


La temporada de lluvias no tiene cara de terminar. Los deslizamientos y las inundaciones, la abundancia de bichos y enfermedades respiratorias y de otras, está a la orden del día. Una famosa sentina no baja del nivel de la foto. Hace frío, la noche callejera es dura y supera el poder de las drogas 'normales' como el pegante. Todavía estamos en marzo y esto puede durar. Bueno sería tener una que otra salida para mantener alto el ánimo.

martes, marzo 21, 2006

Bogotá

Comenta el diario El Tiempo acerca del aumento de la proporción de residentes nativos entre el más reciente censo y el anterior. Hoy, un lector reclama en la página editorial por los modos y valores que - según él - caracterizan al auténtico 'cachaco'. La profusión de datos acerca del atractivo de la capital suena a publicidad, tratándose de la casa editorial que se siente dueña de la ciudad; la evocación de ese lugar común, de la r alargada (similar a la nariñense) y los dichos, resulta lánguida e intrascendente.
Yo nací en el centro, en la clínica Bogotá como muchos de mi generación. Crecí, tanto como pude, mirando la ciudad desde algunos de sus bordes. Llevé botas machita a la escuela ("concentración escolar...") durante los eternos inviernos, cuando llovía 'agua mojada'. Monté en 'bus de a peso' y participé de los racimos humanos, de los mismos que tanto evocan quienes no los vivieron y venden las bondades del transmilenio, del cual no cuelgan tales porque no tiene estribos.
Conocí luego el centro de los libreros de la 19 y de la 13 con décima, de los almacenes populares y los fotógrafos callejeros; la Luis Ángel, el Planetario y el repertorio básico del chino de primaria que se sabía los símbolos patrios y admiraba el pasado (la Quinta de Bolívar, el Museo Nacional, el del 20 de Julio, el Militar, la Catedral Primada con sus aldabones para gigantes,...). Con el tiempo he venido conociendo más esta ciudad inabarcable, pero cada vez me resulta más difícil.
Esa Bogotá 'pujante', prometedora y dinámica descrita por El Tiempo, es una Torre de Babel que crece irresponsablemente sobre una cuenca hidrográfica que no puede con ella, concentrando e irradiando población en condiciones cada vez más peligrosas. Autoconstrucción irracional en laderas inestables, en planicies inundables, en reservas forestales; la vuelta macabra sobre el círculo ya vivido décadas atrás, está vez magnificada hasta el imposible. Disfruto, eso sí, de la ciudad que al menos se pregunta - aunque está lejos de concretarlo - por la inclusión; la que ya no dice que a la guacherna se la compra con una camisa nueva y una botella de aguardiente, porque ha venido entendiendo (eso espero) que todos somos ciudadanos en formación, que nos sienta bien a nuestras autoestimas poder sentarnos en un parque o acceder a una biblioteca o simplemente convivir con muchos otros sabiendo que se nos tiene por personas.

lunes, marzo 13, 2006

El eterno retorno

Lo malo de poder avistar la repetición de ciertos eventos, en contextos distintos pero cíclicos al fin y al cabo, es que se evidencia en uno esa condición tan poco apreciada, la veteranía. Hay frases, gestos, que resultan ser como covers, como variaciones sobre un mismo tema. Hoy tuve que volver sobre un ritual, conocido de memoria, solo que visto desde una de las otras orillas. Sin embargo no me reconocí totalmente en esa liturgia, lo cual me preocupa un poco más. Cuando resulta tan fácil poderse diferenciar de una réplica del propio pasado, se siente uno hermanado con esos contra quienes quiso ser rebelde.
El vacío de la cuestión no es tan formal, no es texto ni rollo. Por momentos es como el implacable principio de incertidumbre, no una limitación en nuestra percepción sino una condición intrínseca de nuestro universo. No me sale repetir frases que no quise atender en mi momento; sé que son conclusiones que demandan praxis, vivencias; no son cosas de memorizar y recitar. Pero la tentación a comunicarse es grande, por momentos preñada de ínfulas de bondad y fatal redención.
¡Coño! ¡Qué decadente! Me miro a mí mismo desde un ángulo exótico, fantasmagórico, diacrónico. Habría un modo más interesante, pero no doy para tanto.

domingo, marzo 12, 2006

Las parlamentarias

Culmina la jornada electoral para el legislativo colombiano. Es evidente el triunfo arrasador de las corrientes cobijadas por la imagen del actual presidente. Ha resucitado el Partido Conservador, tras casi dos décadas de subsistencia vergonzante, pese a que uno de los más emblemáticos hijos pródigos - Enrique Gómez Hurtado - quedó (por fin) por fuera del Senado de la República. No se pueden extrapolar con facilidad los resultados de hoy a las presidenciales, pero todo parece indicar que la reelección será un hecho, posiblemente en una sola vuelta. La abstención para estas corporaciones suele ser más alta que para la presidencia, esta vez esto fue más notorio. No veo, lamentablemente una evolución esperanzadora de la mentalidad que llevó a los resultados de hace cuatro años. Me temo que una gran cantidad de personas, especialmente los jóvenes debutantes en la experiencia del sufragio, está dispuesta a comprar la idea de la redención por la vía de un líder infalible, preclaro y místico, de que momentos como estos precisan soslayar la reflexión para dar paso al entusiasmo adulador y a la renunciación, opción no recomendable en el amor y fatal en la política.
Un lugar común de nuestros análisis políticos de fin de semana y de nuestros buenos propósitos de las noches de cambio de año es el deseo de ver una población que vote habiendo evaluado los aspectos programáticos y no por simpatías irracionales o favores. Esa simple quimera, que comenzó por ser considerada discurso subversivo hasta volverse hipócrita bandera de muchos viejos actores de la política, disfrazados de novedad como si sus apellidos no estuvieran ya trillados; es algo harto difícil de conseguir. Las soluciones no son rápidas y el arrebato las posterga aun más. Apostar por el retorno al sectarismo, elevar irresponsablemente las expectativas de una contienda a la cual se llega en tan clara desventaja, equiparar este singular episodio a una batalla de la guerra del fin del mundo; nos puede dejar maltrechos y sin corazón y sin razón para imaginar mejores mundos. Paralelo a las pasiones políticas, la vida sigue y se supone que aspiramos a vivirla en lugares que tenemos que compartir; aun con quienes tenemos como contradictores, o especialmente con ellos. Sin negar que el país vive una nueva oleada de intervención de mafias en la vida de la gente, en las economías rurales y urbanas, en los derechos políticos elementales, lo cual dificulta jugar al uso público de la razón; es importante trabajar mucho por educar a través de la convivencia, del ejemplo, del desarrollo íntegro de la vida en sociedad. Por oscuras que sean las nubes, tenemos la obligación de vivir cada día al día y mirar hacia adelante, con inteligencia e imaginación.

sábado, marzo 11, 2006


Un rincón de Bogotá Posted by Picasa

viernes, marzo 10, 2006

Comienzo postergado

No es tan fácil como pensaba el emprender estas tareas. Tal vez sí lo es, pero mi vida ha pedido mi concurso últimamente y la blogósfera ha tenido que esperar por mi debut.
Comenzamos con un suceso harto triste; con una muerte violenta. El miércoles hubo un enfrentamiento, de esos consuetudinarios, entre encapuchados y policías antimotines en una portería de la Universidad Nacional. El aguacero y mis actividades me tuvieron marginado de las noticias que fueron generando estos hechos, excepto por el sonido de las explosiones, las cuales dejaron de ocurrir cuando los truenos comenzaron a imperar. Al salir del campus, vi los escombros, los vidrios rotos y algunos 'petos'* sin estallar; la estación del transmilenio** estaba cerrada por los destrozos y nada más, no parecía haber evidencia de algo más que una de tantas refriegas, tan detestadas por la mayoría y tan incomprendidas por todos, especialmente por sus autores.
Para la noche, los noticieros hablan de un herido grave, un estudiante de otra universidad pública recibió un proyectil en su cerebro, se presume una bala disparada por los policías. También hubo dos personas heridas por un rayo, en un espacio distante y sin conexión con los hechos. A esta hora, dos días después, el estudiante ya ha muerto y la Fiscalía divulga que el proyectil era una canica de vidrio, aligerando así el señalamiento inicial contra los primeros sospechosos.
Creé esta bitácora a partir de mi percepción de la situación política generada hace ya tres meses en la Universidad. Por una vez decidí dar importancia al problema de ciertas tradiciones, ciertos lugarcomunes que se añejan en las vidas de la gente y que perpetúan rituales cada vez más alejados de su sustancia y sus motivos. Sobre el paro de noviembre volveré o - más bien - trataré por primera vez en otro post. Hoy apremia la tragedia, por la horrorosa monotonía de la historia que vuelve sobre sí misma.
Estudiantes jóvenes se involucran en situaciones de violencia invocando la tradición, el pasado. Eventualmente invocan el futuro, pero sus verbos favoritos son defender, resistir, rescatar, recordar. Este oxímoron tiene varias explicaciones lógicas, pero no deja de ser estridente ante el sentido común. Desde el 8 de junio de 1929, cuando un estudiante nariñense, hijo de un miembro del alto gobierno y líder estudiantil de ocasión en una sonada revuelta cívica (militante, además, de una facción derechista del conservatismo colombiano), cae abaleado al intentar entrar al Palacio de Nariño (Casa Presidencial, donde además entraba con regularidad por motivos del cargo de su padre); se fue tejiendo en colombia una cada vez más absurda tradición de mártires estudiantiles, para sumarla a las de otro tipo de muertos (líderes campesinos, sindicales, políticos y hasta deportistas). En el caso estudiantil, veinticinco años después (8 de junio de 1954) vendría la muerte de Uriel Gutiérrez, en medio de manifestaciones contra el gobierno militar de Gustavo Rojas Pinilla, seguida de una matanza el día siguiente, luego del entierro. Para los años sesentas, cuando las refriegas entre estudiantes y policía o ejército comenzaron a ser acompañadas con consignas de inspiración revolucionaria, con apología del levantamiento armado para derrocar al sistema corrupto y facilitar el advenimento del socialismo; esos ancestros, esos líderes de ultratumba, se conviertieron en símbolos infaltables de la evocación al heroísmo, al compromiso supremo con ese atinado borrón y cuenta nueva que los jóvenes habían decidido darle al país. El día del estudiante caído, fecha instituida por el gobierno (todos los 8 de junio) sirvió como escenario para arengas políticas y eventuales enfrentamientos violentos.
El breve paso del sacerdote Camilo Torres Restrepo por la política de las izquierdas y su más corta incursión en la vida de las armas, añadieron a muchos de los espacios militantes la obligatoriedad de la consigna antielectoral, en pleno Frente Nacional. También vino un masivo sacrificio de estudiantes, bien como producto de la represión a sus escenarios visibles y legales de organización (la Federación Universitaria Nacional fue ilegalizada y hubo persecución de sus líderes, además de militarización de las universidades), bien como resultado de la fallida incursión en la lucha armada, pues muchos perdieron la vida por falta de destreza para esas artes o cayeron fusilados por cuenta del sectarismo rampante en los ejércitos alzados en armas.
Para los años setentas se consolida la idea generalizada de asociar a la Universidad Nacional de Colombia - y las otras públicas, además de ciertos colegios nacionales de bachillerato y los llamados INEM y algunas privadas - con las pedreas y con las militancias de izquierdas. Las huelgas estudiantiles y los cierres de la Universidad se volvieron más frecuentes, así como los experimentos para contener estos fenómenos (represión militar, expulsiones masivas y sumarias, cierre de facultades problema). Vino entonces una nueva generación de mártires, casi todos caídos en años electorales (1974, 1976, 1978, 1980), además de la proliferación de proyectos armados pequeños con cierta participación estudiantil. En todo este tiempo, comenzó a afincarse también la pérdida de protagonismo de la Universidad como institución y su progresiva degradación en aspectos a los que no se dio importancia de manera oportuna. La inestabilidad política y los frecuentes trastornos en su normalidad, sirvieron de excusa para promover el fortalecimiento de la universidad privada en Colombia, hasta convertirla en el principal proveedor de matrícula en el sistema. Los años ochentas trajeron más violencias, en parte por la idea de ciertas expresiones políticas acerca de una especie de territorio de combate armado, en el cual pretendían tenía que convertirse el campus; en parte por la reacción del Estado y otros sectores que entonces emprendieron grandes campañas homicidas inspiradas en consignas contrainsurgentes o de venganza. Paralelamente, las mafias de la venta de droga fueron consolidando su nicho en un espacio de cierto modo vedado para la presencia formal de policía uniformada, lo cual complicó más el escenario. [Aquí, una pausa en el recuento cronológico, otro día sigo]
Para muchos es recurrente la idea de un anquilosamiento vivido por el espacio universitario, por cuenta de sus insistencia en volver sobre actos como estos, vistos como una tradición. La perspectiva de un compromiso con la edificación de un orden social diferente se fue trastocando por su misma naturaleza y por el desencuentro constante con una sociedad cambiante. Hace tiempo que el inconformismo estudiantil hecho manifestación o pinta en una pared perdió el aspecto de cuestionamiento y proposición. Llama al pasado o pide perseguir objetivos cuya pertinencia se vio desde referentes que ya no son tan válidos. La conmoción que pudo vivir el país que lee prensa o ve noticieros, por la muerte violenta de un estudiante unos años atrás, no volverá a ser la misma. Sin embargo persiste la tentación de la aventura, de sentirse convocado por la gloria de la batalla, por hermanarse con un supuesto legado. Por eso los mismos incidentes, que hacen que una generación se desencante de estas prácticas, se repiten en la siguiente y los toman los presentes como algo novedoso y que nadie podía haber anticipado. También porque vivimos experiencias inconexas en el tiempo. No pensamos seriamente en legar nuestros propósitos y nuestras conclusiones, además del reconocimiento de los errores. Vivimos una época con demasiadas justificaciones para el pesimismo, pero tenemos para navegarla herramientas jamás soñadas por quienes nos precedieron. Una elemental, podemos conocer el futuro; no el nuestro, sino el de los que pasaron antes; ya sabemos que sigue en el siguiente capítulo y hacer la tarea nos permite elegir si repetirlo o escribir uno distinto.
* Petos: Bombas caseras de contacto.
** Transmilenio: Sistema de transporte masivo con buses articulados de la ciudad de Bogotá.