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miércoles, mayo 14, 2008
jueves, abril 24, 2008
lunes, noviembre 19, 2007
Sano, mono, no me raye
Me entero de la amenaza a la seguridad ciudadana que entran a representar los miembros de las fuerzas del orden... de los primates, por cuenta de la destrucción de sus bosques. La inquietante imagen evoca la ficción de Pierre Boulle, por cuenta de otra familia. Las pandillas de neodescamisados, intocables por motivaciones metempsicóticas, robando, abofeteando e induciendo al clavado suicida; la marginalidad pentadáctila insurrecta; todo eso da vértigo. No son tan chusmeros nuestros arborícolas del Magdalena Medio; allí el orden que manda es de otro tono. Más al norte las únicas marimondas que llaman la atención cantan goles o despiden la precuaresma. Respecto a los de la India, quién sabe qué medidas se les puedan ocurrir a los funcionarios. Uno de aquí, fijo les remite un oficio donde los invita a generar una cultura y a un montón de genéricos antecedidos de la muletilla "es un poco [insertar entelequia, opcionalmente en forma de verbo infinitivo]", como en las plantillas de los jueces de paz y de familia, el vecino les manda una misión y les regala unos bolos (pero, pensándolo bien, de pronto aturdiéndolos con whisky se los puede llevar a otro lado, si hay para dónde).
En fin, la vida empuja y sin modales. Chernóbil hoy es territorio salvaje con todo y su cadena trófica cargada de veneno radiactivo, los osos de anteojos se escabullen de cazadores y censos, en tierras más bajas, donde uno que es cuadriculado no imaginaría ver a un otavaleño vendiendo sacos y bufandas (pero por allá parchan, para esos ciudadanos del mundo no hay Chimichagua ni El Bagre que no pinte como mercado). En una de esas, la vida sigue.
En fin, la vida empuja y sin modales. Chernóbil hoy es territorio salvaje con todo y su cadena trófica cargada de veneno radiactivo, los osos de anteojos se escabullen de cazadores y censos, en tierras más bajas, donde uno que es cuadriculado no imaginaría ver a un otavaleño vendiendo sacos y bufandas (pero por allá parchan, para esos ciudadanos del mundo no hay Chimichagua ni El Bagre que no pinte como mercado). En una de esas, la vida sigue.
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jueves, octubre 04, 2007
Hecho en el planeta Tierra
Alguien cercano a mí escuchaba recientemente los reclamos de los profesores de sociales de un colegio contra los programas de estímulo a la formación técnica. En algún espasmo de vehemencia terminaban reivindicando el 'humanismo', como el valor sacrificado en tales proyectos. Mi fuente les disparó una pregunta: "¿profesores, ustedes conocen algo más humanista que una lavadora?". Está visto que los moluscos no andan componiendo lieders, pero tampoco publican en Nature ni leen Popular Mechanics, ni escriben libros (de hecho un título que parece introducir las memorias de un cefalópodo lo hizo una de nuestra especie).
Ese cliché casi fascista que algunos han fabulado acerca de las ciencias 'exactas' (incluso la exactitud se la fetichizan), presentándolas como grises, planas, maléficas y yermas en materia de experiencias hedónicas o estéticas; pisotea con su torpeza miríadas de grandes y pequeños bellos gestos y momentos esenciales de nuestra experiencia humana.
Se celebra el aniversario 50 del Sputnik, el primer satélite artificial y uno de los grandes protagonistas de la fascinante aventura global del Año Geofísico Internacional, antecedente clave de lo que en una época se llamó la Revolución de las Ciencias de la Tierra, secuencia de sucesos después de la cual perdimos la inocencia acerca de la estabilidad del fondo oceánico y su contorno, se emprendieron los primeros esfuerzos exitosos por establecer correlaciones y causalidad entre los fenómenos de la tierra sólida, la líquida y la gaseosa y se hicieron ambiciosas aproximaciones al modelo de planeta en toda su escala, algo así como volver a descubrir su redondez y su tamaño a los ojos de la geología, la geofísica, la oceanografía y la meteorología.
Cartografiar el fondo del océano, explorar la composición de la atmósfera cada vez más alto, estallar grandes cargas para conocer mejor el subsuelo profundo, desarrollar redes sismológicas globales y otras tareas centrales del gran proyecto cambiaron la forma de pensar de mucha gente e impactaron la cultura y la economía.
Y sucesos como el del Sputnik generaron también acontecimientos cargados de estética y de magia:
Ese cliché casi fascista que algunos han fabulado acerca de las ciencias 'exactas' (incluso la exactitud se la fetichizan), presentándolas como grises, planas, maléficas y yermas en materia de experiencias hedónicas o estéticas; pisotea con su torpeza miríadas de grandes y pequeños bellos gestos y momentos esenciales de nuestra experiencia humana.
Se celebra el aniversario 50 del Sputnik, el primer satélite artificial y uno de los grandes protagonistas de la fascinante aventura global del Año Geofísico Internacional, antecedente clave de lo que en una época se llamó la Revolución de las Ciencias de la Tierra, secuencia de sucesos después de la cual perdimos la inocencia acerca de la estabilidad del fondo oceánico y su contorno, se emprendieron los primeros esfuerzos exitosos por establecer correlaciones y causalidad entre los fenómenos de la tierra sólida, la líquida y la gaseosa y se hicieron ambiciosas aproximaciones al modelo de planeta en toda su escala, algo así como volver a descubrir su redondez y su tamaño a los ojos de la geología, la geofísica, la oceanografía y la meteorología.
Cartografiar el fondo del océano, explorar la composición de la atmósfera cada vez más alto, estallar grandes cargas para conocer mejor el subsuelo profundo, desarrollar redes sismológicas globales y otras tareas centrales del gran proyecto cambiaron la forma de pensar de mucha gente e impactaron la cultura y la economía.
Y sucesos como el del Sputnik generaron también acontecimientos cargados de estética y de magia:
La noche del Sputnik
Señor Director:
Qué emocionante la nota de Sergei, hijo de Nikita Kruschev (30-09-07). Es increíble que en Rusia no tuviera importancia el lanzamiento del primer satélite, mientras que aquí, en Usaquén, mi mamá nos levantó a medianoche para ver pasar el Sputnik. Yo tenía 5 años. La noche estaba clarísima; el cielo, estrellado, y el frío encartonaba la pijama y congelaba los pies. Esperamos un largo rato mirando hacia arriba. Yo tiritaba. Mi mamá decidió que saliéramos al potrero del frente para que los eucaliptos no taparan la visibilidad. Esperamos y esperamos temblando entre el húmedo pastizal a que pasara el satélite iluminado, pero salió la luna y aclaró la noche.
"Con tanta claridad no lo vamos a poder ver", nos explicó mamá. "Pero los rusos van a pintar la luna de rojo. No toda, claro, pero sí un pedazo para mostrar que ellos llegaron antes que los gringos", dijo mientras nos besaba y nos daba las buenas noches. Esa noche no pude dormir pensando en ese 'esputnic' que le daba vueltas a la Tierra, redondo y con antenas como chuzos, igual al erizo que habíamos visto en la playa de Cartagena.
Alexandra Samper
lunes, septiembre 17, 2007
domingo, septiembre 02, 2007
Las secuelas del sismo
En la sección de humor de El Tiempo de hoy publicaron unas fotos de huecos de la ciudad a manera de charada del sismo que no ocurrió. De inmediato recordé un penoso incidente de los tempranos años noventa. El 18 de octubre de 1992 ocurrió el sismo de Murindó, causante de numerosos desastres en el Chocó. La periodistada de la jornada fue sin duda la de Juan Gossaín. En el volcán de lodo de Cacahual, en Urabá, el evento propició una salida rápida de material, incluidas burbujas de hidrocarburo, causando quemaduras a varios bañistas. El inefable comunicador habló de lava. En medios universitarios militantes el chiste era que eso tenía que ver con una consigna que decía: "mover cielo y tierra para defender la vida del presidente Gonzalo".
Resulta que durante los siguientes días unos vivos de la sección encargada de construcciones escolares de la Secretaría de Educación de Bogotá, decidieron aprovechar que el sismo se sintió por estos lados para atribuirle tejas rotas, grietas con pasto, paredes derrumbadas y otros signos de incompetencia profesional de sus funcionarios en edificaciones de escuelas, varias de ellas con menos de cuatro años de haber sido construidas. La selectividad del siniestro para afectar preciso escuelitas y nada más, daría para que el sin oficio del Bessel hubiera tenido que pedir unos tres siglos más de chance para encontrar semejantes modos tan exóticos de vibración. Los cimientos mal calculados, los inexistentes estudios geotécnicos, la negligencia para atender las quejas por deterioro; todo esto pasó súbitamente a ser culpa de un evento posterior. Antes no les prendieron candela a los colegios. Por supuesto la prensa apoyó la farsa y las soluciones se siguieron postergando. Yo estuve encima de los corresponsales que fueron a fotografiar una de las escuelas "damnificadas", quienes más atención hubieran puesto a un mosquito; las fotos se publicaron con el rollo prefabricado. Hoy lo recordé.
Resulta que durante los siguientes días unos vivos de la sección encargada de construcciones escolares de la Secretaría de Educación de Bogotá, decidieron aprovechar que el sismo se sintió por estos lados para atribuirle tejas rotas, grietas con pasto, paredes derrumbadas y otros signos de incompetencia profesional de sus funcionarios en edificaciones de escuelas, varias de ellas con menos de cuatro años de haber sido construidas. La selectividad del siniestro para afectar preciso escuelitas y nada más, daría para que el sin oficio del Bessel hubiera tenido que pedir unos tres siglos más de chance para encontrar semejantes modos tan exóticos de vibración. Los cimientos mal calculados, los inexistentes estudios geotécnicos, la negligencia para atender las quejas por deterioro; todo esto pasó súbitamente a ser culpa de un evento posterior. Antes no les prendieron candela a los colegios. Por supuesto la prensa apoyó la farsa y las soluciones se siguieron postergando. Yo estuve encima de los corresponsales que fueron a fotografiar una de las escuelas "damnificadas", quienes más atención hubieran puesto a un mosquito; las fotos se publicaron con el rollo prefabricado. Hoy lo recordé.
martes, agosto 28, 2007
¿Y tú dónde estabas?
A la hora del no terremoto de esta tarde estaba yo metido en el Auditorio León de Greiff, escuchando el foro que organizó APUN sobre la autonomía y la finaciación de las universidades. Las masas populares que - en medio de su genuina preocupación por el futuro de la Universidad - abarrotaban este mismo recinto hace apenas unas semanas, brillaron por su unánime ausencia. Me llamaron al celular a contarme del chisme radial sobre una presunta evacuación de la Universidad (fabulada por eltiempo.com) y sobre otras que sí ocurrieron (jardines del ICBF, colegios, Ecopetrol, el Hospital Militar, la Universidad de los Andes,...). No niego que si algún cerebrito colombiano descubre la forma de predecir una vaina como esas con semejante precisión, saco una bandera, me subo a un carro y me pongo a echar pito y a llorar de orgullo patrio (y de confort, por atenuación del miedo al caos). Pero se me hace tétrico que los encargados de coordinar evacuaciones, la gente de medios y los responsables institucionales de ciertas entidades compren semejante pega, trastornando la vida de media ciudad. Se agotaron los silbatos en tiendas y supermercados, hubo quien juró que tembló y hasta sintió a la parca respirándole en la nuca, hubo congestión telefónica y más de un medio radial contribuyó a difundir la especie irresponsable del año.
Habrá quien diga que sirvió de simulacro, pero la credibilidad de muchos profesionales quedó en entredicho. Para quien abrigue dudas al respecto, habrá un acervo desconectado de observaciones sobre el escarabajo que cojea veinte segundos antes, de las moscas alborotadas, de virajes de resistividad en arcillas (verificables solo con costosa instrumentación y con conocimientos idealmente perfectos del contexto tectónico local), o de patrones sugerentes en series de tiempo (con incertidumbres altísimas, además); pero no se puede predecir un terremoto como decir en tres horas pasa un huracán; Bogotá no tiene amenaza de tsunami, ni tenemos al Galeras al lado, como para que un reporte de sismicidad justifique semejante predicción tan disparatada. Que la masa actúe así es delicado, pero esperable. Esos mitos ubanos se propagan y se enriquecen en segundos. Como alguno que otro locutor habló de la manida profecía del cura Margallo, en un ratico ya atribuían el chisme original al programa del 'Padre Chucho' (¿será más bien que fue un cuáquero?). Pero que la gente responsable de manejar las crisis se preste a propagar el embuste es como para pedir cabezas.
Habrá quien diga que sirvió de simulacro, pero la credibilidad de muchos profesionales quedó en entredicho. Para quien abrigue dudas al respecto, habrá un acervo desconectado de observaciones sobre el escarabajo que cojea veinte segundos antes, de las moscas alborotadas, de virajes de resistividad en arcillas (verificables solo con costosa instrumentación y con conocimientos idealmente perfectos del contexto tectónico local), o de patrones sugerentes en series de tiempo (con incertidumbres altísimas, además); pero no se puede predecir un terremoto como decir en tres horas pasa un huracán; Bogotá no tiene amenaza de tsunami, ni tenemos al Galeras al lado, como para que un reporte de sismicidad justifique semejante predicción tan disparatada. Que la masa actúe así es delicado, pero esperable. Esos mitos ubanos se propagan y se enriquecen en segundos. Como alguno que otro locutor habló de la manida profecía del cura Margallo, en un ratico ya atribuían el chisme original al programa del 'Padre Chucho' (¿será más bien que fue un cuáquero?). Pero que la gente responsable de manejar las crisis se preste a propagar el embuste es como para pedir cabezas.
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jueves, agosto 23, 2007
Seguridad
Hoy fueron abaleados dos profesores de Geología cuando volvían a la Universidad con parte de la plata en efectivo de un trabajo que planeaban hacer en la Alta Guajira. Fui un rato a la clínica para ponerme al tanto y ofrecer mi solidaridad, enterándome parcialmente de algunos detalles del robo violento y de la condición de salud de los dos. Ahora reviso la forma como se dio la noticia en El Tiempo y trato de masticar un poco lo que pasó.
En principio algo anda muy mal cuando las maraña de minucias legales del manejo de dineros públicos hace que sea un lío descuadrarse por dos pesos y convierta en peculado los sobrecostos de trasladar el dinero entre sucursales bancarias o ciudades; propiciando este tipo de riesgo. La no disponibilidad de sucursales en los municipios donde tendría lugar el trabajo también contribuyó a esa decisión.
Lo segundo es si se recurre o no a la figura de la escolta policial en caso de retiros grandes y si solo con solicitarla está disponible. Si se asumió la propia cuenta y riesgo, creo que este suceso es un motivo más que suficiente para no incurrir en semejante imprudencia. De todos modos, por las características del asalto y la capacidad de fuego de los asaltantes, posiblemente la típica escolta hubiera resultado insuficiente y sería la primera en caer abaleada.
El escenario del atraco fue una de las porterías vehículares cercanas a la Capilla de la Universidad, las cuales desde hace unos años son de uso exclusivo de vehículos, lo cual las torna más solitarias y refuerza la función de patio trasero que solían tener. Se sabe que los porteros de esos puestos exhiben armas cuando se trata de intimidar a alguien desarmado y en situaciones como estas, misteriosamente se comportan inermes. Hay que destacar que el entorno exterior de estas porterías es regularmente visitado por policías en operativos de control de motociclistas (el casco y el chaleco), que son sitios preferenciales de entrega de personas detenidas por los vigilantes dentro del Campus a la misma Policía y que la ausencia de esta institución en la escena del tiroteo fue bastante sincronizada.
Por lo demás, como ya entré en el terreno de la rabia que le da a uno con estas cosas de la inseguridad, me permito suponer que alguien uniformado y con rango sabe algo importante sobre quienes hicieron esto y para dónde cogieron. Esta no es la ciudad de hace diez años; hoy hay cámaras ocultas, redes de informantes, policía cívica (cuerpo de corte paramilitar que se arroga funciones de policía judicial y tiene la costumbre de llegar de primero a todo y ser omnipresente) y frecuencias abiertas especiales donde todo mundo se entera de todo.
En principio algo anda muy mal cuando las maraña de minucias legales del manejo de dineros públicos hace que sea un lío descuadrarse por dos pesos y convierta en peculado los sobrecostos de trasladar el dinero entre sucursales bancarias o ciudades; propiciando este tipo de riesgo. La no disponibilidad de sucursales en los municipios donde tendría lugar el trabajo también contribuyó a esa decisión.
Lo segundo es si se recurre o no a la figura de la escolta policial en caso de retiros grandes y si solo con solicitarla está disponible. Si se asumió la propia cuenta y riesgo, creo que este suceso es un motivo más que suficiente para no incurrir en semejante imprudencia. De todos modos, por las características del asalto y la capacidad de fuego de los asaltantes, posiblemente la típica escolta hubiera resultado insuficiente y sería la primera en caer abaleada.
El escenario del atraco fue una de las porterías vehículares cercanas a la Capilla de la Universidad, las cuales desde hace unos años son de uso exclusivo de vehículos, lo cual las torna más solitarias y refuerza la función de patio trasero que solían tener. Se sabe que los porteros de esos puestos exhiben armas cuando se trata de intimidar a alguien desarmado y en situaciones como estas, misteriosamente se comportan inermes. Hay que destacar que el entorno exterior de estas porterías es regularmente visitado por policías en operativos de control de motociclistas (el casco y el chaleco), que son sitios preferenciales de entrega de personas detenidas por los vigilantes dentro del Campus a la misma Policía y que la ausencia de esta institución en la escena del tiroteo fue bastante sincronizada.
Por lo demás, como ya entré en el terreno de la rabia que le da a uno con estas cosas de la inseguridad, me permito suponer que alguien uniformado y con rango sabe algo importante sobre quienes hicieron esto y para dónde cogieron. Esta no es la ciudad de hace diez años; hoy hay cámaras ocultas, redes de informantes, policía cívica (cuerpo de corte paramilitar que se arroga funciones de policía judicial y tiene la costumbre de llegar de primero a todo y ser omnipresente) y frecuencias abiertas especiales donde todo mundo se entera de todo.
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miércoles, julio 04, 2007
Palm Trip
De la mano de la condición actual del mercado mundial de la energía han pasado muchas cosas en estos años. La invasión que no quisieron hacer en el 91 se ha realizado, con incierta fecha de estabilización, aunque con relativo avance sobre la zona productora del sur de Irak. Un vecino nuestro juega al emperadorcito, al otro polo (como dijo en un estrafalario discurso en su reciente visita a Rusia) del poder de nuestro hemisferio occidental y nuestro país desarrolla frenéticamente su búsqueda para no volver tan pronto a la condición de importador neto de crudo.
El vaivén alrededor de la barrera psicológica de los US$70 mantiene animosos los pedidos del carbón del norte del país, barato y mucho, mientras que los grandes duros de la agroindustria colombiana rivalizan por la preferencia para su producto en materia de alcoholes carburantes (van ganando los azucareros). La palma africana, lugar común de los proyectos productivos ofrecidos a las zonas agobiadas por la violencia, recibe hoy gran impulso con todo y la controversia asociada, en parte también por la expectativa del mercado de los Joules.
En mi reciente viaje vacacional a Santa Marta, capturé algunas imágenes de ese paisaje tan singular de la Troncal del Magdalena. Las sabanas ganaderas del margen de una de las selvas más duras y amenazadas del país, con el tamaño descomunal de los predios típicos de allí. Los pasajes de clásicos incidentes de violencia como las matanzas de La Lizama (la de los comerciantes) y La Rochela (la comisión judicial que investigaba la anterior); momentos claves de la historia del paramilitarismo de los 80. Sabana de Torres, Aguachica, Pelaya; escenarios pasados de tensión entre grandes emplazamientos agroindustriales, movimientos sociales y guerrillas. El aparente"florecimiento" de pueblos casi fantasmas hace una década (Pailitas, Curumaní) o dignos de la tensión de un "duelo en el corral OK" o cualquier clásico de esos. Las facilidades viales para la extracción del carbón de la Jagua de Ibirico y la vertiginosa transformación de la vista de las zonas bajas de la gran Sierra Nevada de Santa Marta, en su costado occidental (por otros lados también hay líos similares).
En una de las zonas más críticas de la degradación vial por las tractomulas carboneras, había unas señales con el texto: "peligro, zona de asentamientos". Antes, en tierra de pimpineros, vi uno muy cómico de "gasolina a $100 menos" a menos de cincuenta metros de una estación de servicio. Vi pequeños parches de eucaliptos en uno de los tramos y recordé la función principal de esas coníferas es desecar cuerpos de agua (también recordé el pendejo ese que le respiraba al micrófono en la exitosa serie "paz verde", cuando defendía las gimnospermas con la imagen de un hongo en una corteza, como si un colibrí tuviera algo que chupar en la piña de un pino). Además de las muchas vistas lacrimógenas (como el peladito ofreciéndome tres loritos prisioneros, junto a un peaje), es notorio el tizne adquirido por las playas cerca al puerto de la Drummond, más cierta turbiedad del agua en algunas playas.
En Geología llamábamos salida de bus a las prácticas de campo que cubrían grandes recorridos en cortos plazos. Implicaban pocas caminatas y se observaban rasgos regionales, con pocas observaciones directas en los afloramientos. Esta vista evoca parcialmente esa superficialidad, pero en general son reconocibles hechos relevantes sobre los cambios sociales y ambientales de estas regiones. Claro, como diría Guhl, cuanto más se sabe más se ve.
miércoles, junio 20, 2007
Novedad
Para que Campo IV sea noticia es porque así estamos.
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martes, abril 24, 2007
De pronto echándole colgate
Preciso les da por clasificar una especie mineralógica con composición similar a la descrita en Superman Returns para la legendaria Kriptonita. A la Jadarita solo le falta flúor, pero ahí está el hidroxilo, de pronto echándole colgate va y recibe el ion fluoruro y califica para indisponer al man de la trusa. Grupo espacial P21/c, grupo puntual 2/m (forma prismática) y fluorece.
Carbonero
El bosque tropical, ese fascinante tesoro de nuestro tiempo, la casa agitada de la megadiversidad, tuvo su equivalente en el pasado de la historia de la vida. Aunque no habitado por las interesantes angiospermas (las cuales todavía no asomaban) del neotropical de El Cerrejón, ha sido develado el más veterano de cuantos se han dejado ver para los ojos interesados de nuetra especie. Mientras tanto, la urgencia de destruir el que tenemos para ver a colores, para olerlo vivo y escucharlo zumbar junto a nuestras orejas o ululando entre las copas, para temerlo acechando con sus artimañas, para sentir su dictamen sobre el ritmo para visitarlo, con sus hojas atravesadas, su lodo entorpeciendo nuestros pasos...
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