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jueves, junio 14, 2007

Traditore

I have noticed from my hit counter provider that this site have recently been visited and attempted to be translated to English using the Google tool. The result is quite funny as expected, but interesting in some aspects. I am not satisfied with the tone of this blog's name, but the mistranslation is really awful. I would not choose remainder but waste, or trash, or junk to translate "desecho"; it is not about arithmetic but about using and throwing away. I take a lot of care in using diacritical marks and other basic spelling rules when I write in Spanish. Therefore I don't accept things like translating "El" (definite article) as He (pronoun). Get smart, Google developers.

A curious bug is that of translating "Los Andes" (the University), as "The $andes". It evokes an old bad joke about that institution: "Universidad de Los Andes, entidad sinónimo de lucro" ("Los Andes University, profit-synonym entity"). Idioms.

miércoles, junio 06, 2007

Parcialidad

Acerca de la manía de no leer completo y especular a partir de la tabla de contenidos.



domingo, junio 03, 2007

En El Espectador

En la edición impresa del 3 al 9 de junio del El Espectador, página 20A, sale a relucir un par de veces el tema de la Unversidad en los últimos días. Primero de la mano de Tola y Maruja, personajes creados por un par de egresados de la Universidad de Antioquia, participantes de movimientos estudiantiles en su momento y conocedores de ciertos clichés tradicionales de la subcultura de las asambleas, los pliegos, las "claridades" políticas y otros caracteres esenciales del fenómeno.
— Oites Tola, ¿y qué vuelta tenés que hacer en la Niversidá Nacional?— Voy a
entrale una muda de ropa al nieto mío Juaquín Estíven, que lleva días campando
en una manga.— ¿Y es que los dejan pasiar dentro de la niversidá?— No Maruja, es
que los muchachos están protestando porque les van a subir la matrícula.— Pero
el nieto tuyo paga muy poquito, ¿cierto?— La matrícula es barata, pero le piden
mucha cosa… Estivencito cada rato tiene que llevar quizque aerosol, papel
aluminio, pólvora… ¡hasta piedras le han pedido!
Luego un reclamo de Mauricio Archila Neira, profesor de Historia formado en una universidad privada de Colombia y en una estatal de Estados Unidos (la SUNY), con cierto recorrido muy citado (aquí) en el tema de los moviemientos sociales y - de un tiempo para acá - apologista al uso de algunos paros y protestas.
Un editorial desconcertante El editorial de la edición
de la semana pasada (28 de mayo al 2 de junio, 2007), titulado “Cañazos y
realidades de la protesta”, no sólo es inexacto sino que se aleja de la
tradición democrática que ha caracterizado a El Espectador desde su fundación.
Voy a explicar por qué.La frase que concluye dicho editorial —resaltada en el
recuadro— reza así: “Dice mucho de nuestra cultura política que las protestas
tengan tan poco que ver con la realidad”. Uno podría preguntarse: ¿cuál es la
“realidad” para el editorialista? Si se lee con cuidado el citado texto se
descubre que la “realidad” es el discurso del Gobierno, no el del Congreso ni
mucho menos el de quienes protestan. Esta aseveración puede ser cuestionada por
muchos argumentos, algunos de los cuales presento a continuación.En relación con
el proyecto de acto legislativo sobre transferencias que hace curso en la Cámara
de Representantes, el Gobierno ha insistido que no va a disminuir los montos de
la educación. Sin embargo, el mismo Gobierno en concertación con su bancada
decidió aumentar el pasado 29 de mayo en 1,5 billones de pesos los rubros
destinados a este sector. Adicionalmente el Presidente en rueda de prensa de ese
mismo día ofreció 2 billones más por la vía del presupuesto —es decir, por fuera
de la reforma constitucional—, para ajustar el escalafón y los salarios de los
maestros. Obviamente se buscaba contener la movilización que, sin embargo, se
dio en forma masiva el 30 de mayo, según lo reconocen propios y ajenos. Estas
recientes modificaciones oficiales a la propuesta original significan que, como
dijo El Tiempo en su edición del mismo día, la protesta de la comunidad
educativa ha logrado algo. Pero sobre todo desmienten las afirmaciones oficiales
en torno a que no se iba a disminuir el monto del sector educativo vía las
transferencias a los municipios y departamentos, que sin duda van a decrecer en
cerca de 50 billones en el futuro, además de los 27 perdidos ya.Sobre el
Artículo 38 del Plan de Desarrollo 2006-2010, que también está en proceso de
aprobación por el Congreso, hay igualmente muchas fisuras en el discurso
oficial. Se afirma que con este “articulito” se busca mayor responsabilidad de
las universidades públicas del orden nacional en el tema de pensiones, sembrando
un manto de duda sobre su manejo. Se olvida, por ejemplo, que en la Universidad
Nacional durante 2005 el movimiento de estudiantes, trabajadores y profesores se
opuso con vehemencia al intento del rector Marco Palacios de pensionar
forzadamente a los docentes que llegaran a la edad de merecerlo. En su momento
se dijo que esta política no sólo amenazaba la calidad de la enseñanza al
expulsar a profesores en plena edad productiva, sino que era irresponsable con
el manejo pensional. Entonces, no es cierto que las comunidades universitarias
sean irresponsables en el tema de pensiones.Además el Gobierno agrega que con
dicho “articulito” no pretende propiciar el aumento del monto de la matrícula o
el deterioro de las condiciones de los profesores y trabajadores de las
universidades públicas del orden nacional. Aquí hay dos argumentos que
desmienten el discurso oficial. De una parte, siendo estas universidades de
orden nacional, todos sus trabajadores, incluidos los docentes, lo son de la
nación. Por tanto, no tiene sentido “concurrir” con ella misma para el
saneamiento de su pasivo pensional. De otra parte, en aras de la discusión, vale
la pena preguntarse: ¿qué significa para estas universidades dicha
“concurrencia”? En la Universidad Nacional, el pasivo actuarial asciende
aproximadamente a tres billones de pesos. “Concurrir” o aportar el 3% de ese
pasivo —que equivale a $90.000'000.000, cuando los recursos propios anuales
escasamente son tres veces esa suma— en términos de un reciente informe del CID
“obligaría a la Universidad a efectuar un ajuste, ya sea aumentando los ingresos
o disminuyendo los gastos, lo que afectaría el cumplimiento cabal de cualquiera
de sus funciones misionales”. En pocas palabras, no sólo la viabilidad
financiera sino especialmente la misión de la principal universidad pública del
país están seriamente amenazadas. Si éste no es un paso hacia su privatización,
entonces ¿qué es?Hasta aquí lo relacionado con algunas inexactitudes del citado
editorial. Hay algo que me preocupa más, pues es de humanos errar. En las frases
previas a la final se dice: “Pero la realidad política en el recinto del
Congreso es muy diferente a la realidad política por fuera del mismo. Mientras
adentro priman las transacciones, afuera dominan las emociones. Adentro se
olvida el fondo por cuenta de la negociación, y afuera por cuenta de la
desinformación” (el destacado es mío). De modo que, para el editorialista, la
protesta se mueve sólo por emociones y desinformación. Se trata de un
señalamiento muy grave, porque desconoce la complejidad del fenómeno. Sin duda
hay emociones en la protesta —basta ver los noticieros para constatarlo—. Todos
tenemos emociones, comenzando por el Presidente —¡y vaya si las tiene!—. Pero
otra cosa es igualarlas a desinformación. Con esto simplemente se anula la
posibilidad de que los movimientos sociales tengan alguna razón en sus luchas. Y
hay razones que también mueven a los manifestantes, como las expuestas
anteriormente o las que consigna Fecode en la misma edición de El Espectador a
la que aludimos. Reducir las protestas a meras “emociones desinformadas” anula
la posibilidad de negociar sus demandas, y la concertación es la única salida
que pueden tener los conflictos sociales en un régimen democrático como el que
nos preciamos tener. Al negar esta posibilidad, el citado editorial borra de un
plumazo la tradición democrática con la que don Fidel Cano fundó el periódico
hace ya 120 años, como bien se recordó en recientes efemérides.Yo les propondría
más bien, que El Espectador vuelva a convocar esos foros abiertos que solía
hacer, en donde las distintas partes del conflicto social expongan sus
argumentos para que los lectores podamos contar con criterios suficientes con el
fin de comprender la “realidad” de lo que ocurre en el país.Mauricio Archila
Neira. Profesor Titular. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

viernes, abril 27, 2007

Un viejo chiste malo en el Yo-Yo Magazine

Un ícono de la Guerra Fría y otras tantas situaciones de confrontación ideológica de los Estados Unidos ha sido la revista Selecciones del Reader's Digest. Conozco a alguien que tuvo que devorarse innumerables tomos, ante la ausencia de televisión en un sitio de encierro ("cuidado") donde su familia la tuvo pasando un tiempo. De hecho una colección de más de cien ejemplares salta a la vista como un rasgo etnográfico relevante (y las he visto de más de cuatro décadas). Yo también, cuando estuve en sitios donde la sed de lectura solo se podía calmar con eso o con etiquetas de limpiadores para el piso, memoricé "Citas Citables", pildoritas de "La Risa, Remedio Infalible", asimilé decenas de artículos con el título comenzado en "yo...", conocí - presa por presa - el cuerpo de Juan y de María. Dentro de mi colección personal de objetos exóticos tengo unos ejemplares del 47 y el 48 de la edición cubana, con anuncios de firmas petroleras destacando las bondades de sus productos, como uno que habla de las "chaquetas" que les ponían a las naranjas para conservarlas (¡aich!). También conocí la respuesta soviética, la Sputnik, con el típico encolado dietético de la mayoría de los productos editoriales que llegaban desde el sol que iluminaba al mundo al localito de "Ediciones Suramérica", al lado del Museo del Oro por la "Calle Palau" (llamada así en memoria de un man atropellado por un tanque soviético y a quien la historia solamente le legó una placa en una callejuela bogotana). Mi "Problemas de Ecuaciones Diferenciales Ordinarias" de Kiseliov, Makarenko y el otro nombre raro que no me acuerdo, también suma al desprestigio de este tipo de productos que venían de por allá (eso sí, las ediciones en inglés sí eran hard back pero nunca se acercaron a mi bolsillo). A propósito; por tarea escolar, cuando terminaba mi bachillerato, debía leer los "Documentos y Materiales" donde se argumentaba a favor del Glasnost y la Perestroika. Se compraban en un misterioso local que la Agencia Novosti (Agencia de prensa estatal de la URSS), tenía en la séptima, pegadito a El Tiempo (lo que ahora llaman City, g'on)*. Como me pasó no pocas veces en mis tiempos de colegio, la plata para el libro de lectura obligada estaba disponible menos de 10 horas antes del control (en el mejor de los casos, algunas veces estuvo dos días después), y fui una mañana donde los kamarradas ruskis por las mugres cartillitas que ya se habían agotado. Le pregunté al vendedor si se conseguían en Suramérica (como para no perder el viaje) y el muy paranoico me contestó enfáticamente que eso no tenía nada que ver con ellos. Yo lo miré con cara de "hágate" y me fui corriendo a constatar que en el otro parche sí que menos estaba esa vaina.
Volviendo a Selecciones, alguna vez leí la nota de fines del 67 del tipo que decía "Yo [todo yo] Maté al Che Guevara"; también el valiente y aburrido relato de un tipo que derrotó el cáncer practicando el rafting ("Yo Vencí al Cáncer" o algo así). Ahora que cierta ala de la defensa del gobierno centra su cuento en descalificar el lobby de Petro y Robledo en Estados Unidos, al precio de tratar de manera desobligante a la embajadora, o de aseverar que causó el congelamiento de los dineros del plan Colombia (justificado por USA con el caso del General Montoya**, puesto en la agenda por la difusión que un medio norteamericano hizo de un informe de una agencia de inteligencia de allá, y no como resultado del viaje de los dos congresistas; como lo evidencia el historial de soslayo dado a ese caso cuando fueron las ONGs las que insistieron en el tema); recordé un chiste que leí en la legendaria revista. Decía, más o menos, que un ciudadano ruso fue apresado por gritar que el Secretario General del Partido era un incompetente. Que los cargos eran por injuria y por revelar un secreto de Estado.

* ¿Será que la oficina de los periodistas de la URSS tan cerca de El Tiempo compromete a ese periódico con la conspiración comunista internacional y Hernando y Enrique se hacían los anticomunistas?
** ¿Recordará el General Valencia Tovar (o lo tendrá anotado en una carta con sobre lacrado y paradero incierto) cuando el General Ramírez dijo en Miami que las Fuerzas Militares combatían en dos frentes, uno contra la guerrilla y otro contra instituciones como la Procuraduría?
P.D. Q.E.P.D. R.I.P. Un sentido adiós a Mstislav Rostropovich, genial interprete cuyas notas no pudieron sonar en el León (cuando igual yo no hubiera podido entrar) por cuenta de los "abajos a la música burguesa" de la institucionalidad rebelde, supongo que de los mismos creadores de "no uso papel higiénico porque es una tradición burguesa".