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martes, abril 20, 2010

Pleamar

Las mareas son la manifestación visible de la atracción gravitacional de la luna hacia nuestro planeta, los fluidos confinados en grandes cuencas hacen variar ligeramente la posición de la línea de costa durante el día. Bogotá queda aproximadamente a 2600 metros sobre el nivel del mar y es el origen del sistema de coordenadas geográficas del país, con el punto x=1000000, y=1000000 en el Observatorio Astronómico Nacional (conspiradero de criollos cuando esa era la casa de Nariño). El eje z tiene su cero en la posición de la marea baja en Buenaventura. La marea es un fenómeno periódico, una sinusoidal con pocos chichones, va y viene todos los benditos días. Tal ha sido la selección de términos para referirse a la presente bonanza de preferencias que asiste a Antanas Mockus en el oráculo de las encuestas.
Una cosa buena de todo esto es que quienes hicieron del 80 u 85 por ciento de popularidad de Uribe un certificado de unanimidad en la sociedad aprendieron a leer las encuestas con un grano de sal en la lengua. Estas encuestas no reflejan ni de lejos los votos que ya tienen amarrados el partido liberal, cambio radical, el conservatismo y el polo. La misma mayoría de Santos podría estar referida a opinadores urbanos que no determinarán nada y los ingenieros sociales de Acción Social de la Presidencia lo entienden perfectamente. Sin embargo las intervenciones de Uribe y su mini me descalificando la vocación agresiva del filósofo gobernante dan a entender que la cadena de clientelas que alimentan teme ver frustradas sus expectativas financieras.
En la campaña a la alcaldía de Bogotá en 1994 todo comenzó honrando el sentido común. Era incuestionable que la alcaldía quedaría en manos de Julio César Sánchez, barón electoral del partido liberal, ex alcalde y dueño de varias clientelas poderosas en el distrito. Algún desocupado (si mal no recuerdo Gustavo Petro) sugirió en una emisora que iría por alguien como el rector que echaron por bajarse los pantalones y luego las encuestas hicieron lo suyo. El miembro de partidos tradicionales que no renunció ante el singular fenómeno, Enrique Peñalosa, garantizó un nombre político por esa misma situación.
La alcaldía de Mockus no fue ni de lejos grata a los gustos sindicales o a la intelectualidad de izquierda. Las empresas de Servicios Públicos conocieron el outsourcing. Dividió la EEEB y la descapitalizó, garantizando enormes recursos para que Peñalosa se ganara el cielo con obras. Persiguió la rumba y elevó los índices de seguridad, conformó la Guardia Metropolitana, grupo antimotines precursor del ESMAD, explícitamente declarando que su color negro debería indicar represión a quien lo viera. Ninguneó a los profesionales criollos trayendo a ICA a arreglar carreteras y puso a unos balcánicos (ignorantes probados sobre la geomorfología y la neotectónica andinas) a diseñar la solución a lo del Tunjuelo (Cantarrana). Su gurú de la seguridad fue Hugo Acero, derechista obtuso convencido de que el sindicalismo es la manifestación del terrorismo destinada a acabar con las empresas (generalización muy popular entre ciertos empresarios agrícolas paisa sabaneros dados a descuartizar negros en el noroccidente del país, pero no muy afín a lo que piensan muchos analistas de organizaciones productivas en el mundo capitalista). Antes de Mockus y Peñalosa solo algunos izquierdistas de bufanda y concierto de Inti Illimani en el teatro Colsubsidio cuestionaban ciertos cerramientos urbanos a espacios públicos, por lo cual eran calificados como enemigos de la seguridad y la propiedad privada. Ahora no hay cultor de la libre empresa que defienda tanta reja.
No voy a negar que siento cierta simpatía por Mockus, digamos empatía. Para mí fue un contradictor en la Universidad y es parte de un conjunto de personas que moldearon mi visión del mundo por la vía de la contradicción, junto con colaboradores de él como los difuntos Fabio Chaparro y José Granés y otros que por seguir vivos no les voy a lambonear. Nunca me pareció eso de que le dieran cinco millones de pesos por una jornada de trabajo a la señora que ponía las 'vacunas contra la violencia', pero reconozco que la Ley Zanahoria, que tanto resentí, cumplió con la reducción de homicidios. Celebré que públicamente tomó distancia de varias de las sangronadas que enorgullecen al gobierno que termina (secuestrar a un tipo en otro país para arrestarlo o todas las barbaridades alrededor de la Operación Fénix), aun con su singular matiz acerca de los de los informantes pagos. Ahora que todos los candidatos temen objetar el sagrado misterio de la Seguridad Democrática, ciertas actitudes específicas de Mockus permiten ahondar en una de las fragilidades de ese fetiche.
De antes se sabía que la proporción entre muertes violentas ligadas al conflicto armado (rebautizado por Uribe "amenaza terrorista") era harto pequeña. Las tendencias siguen indicando que el pico de homicidios en Colombia ocurre el Día de la Madre y en las fiestas de fin de año (entre tragos, entre allegados). Ya en lo otro se ha visto muchas veces a dos personajes idénticos con diferente brazalete tirar a matarse no porque Marx o Hayek hayan dicho tal cosa o alebrestados tras leer un artículo del IEPRI, sino porque los otros son unos hijueputas y hay que fumigarlos. Lo de las fiestas ratifica que aquí nos odiamos a nosotros mismos y el parecido quiere aniquilar al parecido. También se mata pa justificar el sueldo o para mantener la autoridad emanada del terror. Pero también se ha evidenciado que los millones de dólares del plan Colombia y otros ajustes internos del presupuesto fortalecieron unas fuerzas armadas capaces de diezmar a dos compañías guerrilleras que se toman la vía Bogotá - Medellín (uniformadas y claramente identificables por sus armas largas), pero inoperantes para corretear a la típica banda de tres locos con revólveres que atraca unos furgones cerca a cualquiera de estas dos ciudades. O que la costosa red de informantes pagos parece más una fe misionera centrada en vigilar un enemigo ideológico y no una conducta ciudadana que reconoce responsabilidades y límites. El desastre de seguridad ciudadana en las grandes ciudades evoca la paradoja que también vive Venezuela (con jets y tanques de última generación pero sus calles cundidas de atracadores asesinos).
A mí me gustaría mucho que el botín presidencial no quedara en manos de la camarilla que se apoltronó estos ocho años, en particular pienso que un sujeto como Juan Manuel Santos representa fielmente un conjunto de conductas que le han hecho mucho daño a este país, como recurrir a la calumnia en los debates políticos (el señalamiento contra Pardo hace cuatro años) o la permanente mentira (negó los falsos positivos por meses, como el uso de insignias de la Cruz Roja en el Jaque y durante las primeras horas posteriores a la muerte de Reyes afirmó que el operativo fue respuesta a un ametrallamiento desde tierra y que hablaron previamente con Correa). Actualmente algunos analistas conspiranoicos tratan de ver en el fenómeno Mockus las manos de oscuras fuerzas, lo cual no es raro en una cultura política que hizo de las FARC la excusa para pegarle a la mujer, para evadir impuestos, esconder unos kilos al vecino finquero del Meta mientras un allanamiento, conducir borracho hacia Melgar y otras tantas idiosincracias compatibles con el credo salvador de la Seguridad Democrática (y Uribe, su profeta). Me parece que Mockus es una alternativa razonable así no tenga las credenciales de zorro de la política (tampoco es una dulce pelota y sé muy bien de cuánto es capaz), más si sabe deslindar de las malas prácticas que se consagraron en los gobiernos precedentes. Tocar la conciencia reflexiva del votante colombiano bien vale la pena como programa. Pero todavía no me decido.

lunes, mayo 11, 2009

Viscosidad

Huele a política. Como en cualquier época, tratándose de un adicto con recaídas e ínfulas de expresidente. Cada hora más reaccionario (esto ya se ha visto), cada vez más contestatario (nada me sirve). En mis tiempos del Camilo Torres había dos protagonistas infaltables en la cuadra del colegio sobre la séptima, uno era 'el tigre' (supe que lo llamaban así por una columna de Alape, nunca le hablé ni lo escuché), moro de labios sobredimensionados, nómada urbano. Otro era una señora de gabardina, que se paraba en la esquina de la 33, arengando y denunciado movidas, chancucos y conjuras, para que nadie le pusiera cuidado o a lo más hiciera expresión de condolencia con su afección mental. Pienso que a ratos el opinador bloguero, twittero o dospuntocerero en general tiende no un poco sino más bien un mucho a pararse en esas gradas a dar el mismo espectáculo; solo que con la respuesta eventual de uno que otro compañero de pabellón, "clientela" llama a su versión plural el Juglar del Zipa. Por alguna patética ingenuidad uno se cree que no parece tan chiflado ni tan poco glamoroso.
Analizar la política sin que sea el oficio encargado y pago por algún partido, ni la justificación del cheque del instituto o facultad, suena a patología. Para evadir controles sanitarios la llamamos ciudadanía, subterfugio con amparo en las leyes y filosofías sociales. La militancia amateur suele presentar mayores síntomas de sectarismo y violencia, las hormonas del extremismo fluyen más impetuosas fuera de la secta, la cual regula a partir de cartillas y limitantes, condicionando mediocridades.; pero también da el chance de lo contrario, de pensar con libertad, de opinar y de asimilar las situaciones con referentes propios, todas estas virtudes nada convenientes en la cohesión de los colectivos.
Ejemplo de esas corrientes extremistas es algo cotidiano en estos medios, las cadenas de correo, advirtiendo sobre conspiraciones y expandiéndose y validándose por la ligereza con la cual se hace un reenvío. También aquellas que permiten aflorar los más genuinos rasgos de esa opinión pública que ha de dejar quieta todo periodista extranjero (esta, en particular, la conocí por el reenvío hecho por una profesional de nivel gerencial):

ULTIMA HORA!!!

Hace una hora un GRUPO DE DELINCUENTES aprovechando un descuido de las Fuerzas de Seguridad, HAN SECUESTRADO A LA SENADORA PIEDAD CORDOBA !!!!!
Han solicitado 100 millones de dólares para su liberación y que, si sus
exigencias no son atendidas en 24 horas, amenazan con rociarla de
combustible y prenderla en fuego... Estamos organizando una colecta, apelando
a tu humanidad para que colabores con lo que puedas...
Hasta el momento hemos logrado reunir:

· 7.823 litros de gasolina extra.

· 2.231 litros de Etanol.

· 24.421 Litros de nitroglicerina.

· 1.986 cajas de fósforos.

· 126 sopletes.

· 231.985 encendedores Bic.

· 14 petardos y

· 2 magiclick.

Todas las donaciones, por pequeñas que sean, serán bien recibidas... Envía
este mensaje a las personas que, como tu, vivan en este país..., de lo contrario, puede que la negra HP. quede VIVA !!!!!

Dentro de lo que creo que creo acerca de la política es que una de las cosas razonables y loables de la democracia liberal es la reivindicación del individuo (en general, cualquier individuo). Lamentablemente hoy campea la propuesta de adecuar y subordinar la democracia colombiana a la gloria de un solo individuo. La apología de la nueva reelección en recientes sesiones legislativas se centra en las supuestas bondades del mesías y no en la legitimidad de la iniciativa, en su validez constitucional, que sería lo mínimo. Erich Fromm (y me repito) advirtió al comienzo de su 'miedo a la libertad' que más que las marrullas de los autoritaristas que se tomaron el poder le preocupaba entender por qué las multitudes se dejaban fascinar por semejantes programas. Por supuesto que no se pueden quedar por fuera las acciones de los halcones. Quien quiera que haya seguido el proceso político colombiano en los medios notará que cada vez que una voz opina contrariando al rey de reyes ante las cámaras, antes de dos días algún medio divulga algún elemento de la vida del osado, descalificando de paso cuanto diga. Desconectar racionalmente esta tendencia de las presentes denuncias contra el DAS (la policía política del presidente de Colombia), es una conducta que coquetea con la complicidad.
Inevitablemente viene la realización del referendo reeleccionista, con su carga de propaganda y la entusiasta intolerancia de masas y líderes como la gerente de la cita. El nuevo orden da sus puntadas para afianzar cohesión y con ella generar viscosidad, oposición al flujo. Por eso afino el teclado y preparo mis dardos, mi subjetivación desde mi séptima con 33, que hoy desempolvo.

martes, agosto 12, 2008

lunes, agosto 11, 2008

*política

Diciembre de 1990. Terminando la jornada de elección de los delegados a la Asamblea Nacional Constitucional, conocida como la Constituyente, César Gaviria Trujillo anunció públicamente el asalto del Ejército Nacional al campamento conocido como 'Casa Verde', algo así como la sala de prensa de los diálogos con las Farc y supuestamente santuario del poderío militar del grupo guerrillero; tanto como para que se dijera que era uno de los objetivos del adiestramiento impartido por Yair Klein a los autodefensores de 'El Mexicano'. Era el primer logro mostrable de la Brigada Móvil Número 1, selección de compañías de las diferentes brigadas del país, cuya misión sería perseguir a los cuerpos de mando de las distintas guerrillas y que ya había hecho sus correrías por el sur y centro del Cesar, bombardeado el Perijá, acampado con marines en el Urabá y reentrenado en Tolemaida para lograr su histórico balance de decenas de paracaidistas con las piernas rotas, bombas transdepartamentales arrojadas por aviones supersónicos y la bota pantanera de un guerrillero asomando sobre una fosa mal hecha.
Era el fin. Ese año cayó el muro bendecido por John Fitzgerald Kennedy y fueron enterradas para siempre las sobrias camisas de Jacobo Arenas; seguidores del 'Comandante Papito' depusieron (fue un año prolijo en deposiciones) piedras ante la disponible y Daniel Ortega se despidió de la presidencia nicaragüense. Sin duda, ocupar una posición tan publicitada, el recibidero de visitas extranjeras y locales (incluida la del alcalde menor de Sumapaz, Jaime Garzón Forero, quien divulgó el video como chiste en su programa Zoociedad), suponía poner en evidencia que era posible derrotar militarmente a la guerrilla, pues se la había sacado de uno de sus fuertes. Era caso cerrado.
El año anterior a ese el mismo Gaviria tuvo que ser quien se pusiera frente al micrófono para ilegalizar las autodefensas que habían merecido elogios públicos de Belisario Betancur y Jaime Castro. Se abortó la iniciativa del movimiento político MORENA y la guerra Carranza - Molina llegó a su paroxismo, mientras caían el comandante de la Policía de Antioquia y el candidato Galán. Ese primer asomo de enfrentamiento estatal con el paramilitarismo menguó en los años siguientes, dándose por enterrado con A. Ariel Otero, con la 'desmovilización' de los hermanos Castaño y con la captura de A. 'El Negro Vladimir', cuyas declaraciones fueron el anticipo de lo que hoy se llama parapolítica. Ese paramilitarismo de los ochenta fue político, muy político. Sus metas electorales fueron muy claramante definidas y quedaron en mayor evidencia al estrenarse la elección popular de alcaldes.
Hubo una época, más o menos por el 92, en la cual - producto de la seguidilla de desmovilizaciones y reinserciones -, se puso de moda revelar pasados contestatarios y aun quemantes. El director de la telenovela 'Escalona' habló de su militancia "de nuevo tipo", salieron las fotos setenteras de muchos neoconservadores y postyupies de la dirigencia nacional, donde se los veía peludos y rebeldes, con cara de quemar palosanto para disimular el pielroja. Casi se podría decir que aquellas dejaciones de armas eran de mejor abolengo y que al haber ministros y congresistas mecas* casi que el reclamo sempiterno de Uribe a favor de su 'Justicia y Paz' tiene hasta fundamento. Por supuesto que hubo diferencias, pero no tan limitadas como las que plantea el presidente. El M-19 se desmovilizó en su peor momento militar y entregó el armamento que tenía para entrar al ruedo electoral, persisitiendo en las acciones solamente facciones menores claramente diferenciadas de los firmantes de alto nivel. El paramilitarismo fue a la mesa de diálogo en su momento de mayor dominio militar y electoral, como fuerza triunfante que se ufanó de declarar el porcentaje parlamentario que ya le pertenecía, no por "circunscripción especial de paz", sino como hechos cumplidos y botín de guerra. El precio de su silencio no evocaba el chantaje que se le hace a un enemigo sino a un ex socio.
Eso es lo singular de la llamada parapolítica. La puesta al descubierto de lo que ya se había dicho y el gobierno había negado. Los generales desagraviados por el exgobernador de Antioquia señalados ahora no por sindicalistas ni subalternos (fácilmente descalificables por diagnósticos siquiátricos forenses por encargo), sino por los mismos gatilleros. Los congresistas, presidentes de partidos de gobierno, funcionarios de distintos niveles investidos de poder desde antes del sainete de diálogo. Por ello resulta infantil el rosario de excusas liderado por el gobierno mismo a partir de la llamada "farcpolítica". En los prolegómenos de la misma salen selecciones arbitrarias de material supuestamente contendio en los computadores de Reyes, notificadas primero a determinados medios de comunicación y luego a la autoridad competente, a la cual se descalifica políticamente cuando pide la totalidad del acervo.
Este fin de semana El Tiempo, El Espectador y otros hablan de la "primera captura", a propósito de la detención de una persona cercana a Fensuagro. Por décadas se han abierto procesos judiciales y librado detenciones contra miembros de sindicatos, organizaciones campesinas y comunales, militantes del Partido Comunista y otras organizaciones, etc., por presuntos o probados vínculos militantes o de colaboración con las guerrillas. Desde antes de la creación de las Farc muchos pagaron prisión y hasta exilio por tales asociaciones. Qué macabro juego juegan estos medios al hablar del asunto como si fuera la novedad y el resultado de una novísima condición. ¿No pasó ya media dirección de la USO por procesos por rebelión y hasta terrorismo? ¿No probaron ergástula Vieira, Montaña Cuellar y todos esos? ¿No hubo ya caballerizas ni procesos verbales de guerra, ni todas esas vainas? Supongo que al son que tocan estos periodistas hoy debemos reescribir ciertas anécdotas con apelativos anacrónicos, como cuando en los setenta detuvieron a Jorge Villamil por reunirse con esos bandidos en el Huila (farclore gate); o la secuela de la primicia que comento: "Primer capturada por Farcpolítica tenía un romance con Raúl Reyes" (furck).
* Meca: apócope de mecánico, apelativo confianzudo para la militancia del M.

Hulk

martes, agosto 05, 2008

jueves, julio 31, 2008

Doping

Comenta el exministro SJ (no por profesor de la Javeriana sino por Sub Judice), del Interior y - ya saben - de Justicia, que el origen del horror presente de la humanidad está en la misma maldad que forzó una alianza con los rojos en "Danko al Rojo Vivo" y aun con extraterrestres, cuando los trafickers eran de otro mundo. Reclama también el abandono de su ex jefe a esta santa lid, al no convocar al Consejo encargado del tema y al retirar del cargo principal a un destacado coleccionista de videos.

Lo que me encanta es el remate:


Pero los satélites no se equivocan cuando toman las fotografías. Ni se dejan
sobornar, ni pertenecen a la oposición.

Por supuesto que resulta jocoso que diga esas cosas el mismo que dijera en enero de 2003 que ya no había un solo arbusto de coca en el Putumayo. Pero eso del soborno y la oposición está como para abonarlo a "la cuenta" (¿sí me entiende, parce?).

jueves, junio 26, 2008

No es lo mismo


Es que no es lo mismo ser demandado por Natalia París a que le comisionen a uno un ministro para que le rompa la cara...

miércoles, junio 18, 2008

Quai de Chambacú

Colombia es pulsión, arrebato, capricho, encoñamiento. Colombia es inconstancia, abulia, molicie, facilismo. El otro día escuché una intervención de Juan Manuel Galán (el mismo del famoso guiño de trompa a César Gaviria en el 89) en un foro sobre relaciones exteriores, en la cual afirmaba el viejo lugar común acerca de la falta de política exterior en nuestro país. Destacaba que todo se reducía a la publicidad de "Colombia es Pasión" y a la apología de la Seguridad Democrática. Por supuesto en el espacio no hacían presencia miembros del gobierno ni congresistas del parauribismo
Hoy, Daniel Samper Pizano comenta sobre el apego de Uribe y sus escuderos a ese voluntarismo irracional y costoso, soportado por la ficción de infalibilidad que le conceden sus áulicos criollos. Mientras una frase de Chávez llamando a las Farc a liberar a todos los secuestrados "a cambio de nada" es vista como un gesto de acercamiento en la normalización de las relaciones diplomáticas, Carlos Holguín y Marta Lucía Skullington rematan la noticia con mala leche. Luego se habla en Ecuador de una captura de supuestos aspirantes a magnicidas y el Ministro de Defensa interviene como quien se siente sindicado, afirmando que se trata de narcotraficantes que tenían nexos con la guerrilla. Por supuesto la joya de esa semana fue la queja verbal del canciller por una frase musical en una referencia incompleta de Le Figaro.
Será por prudencia diplomática que nunca un vate guajiro se aventuró con algo como "tu desdén es más feo que un renault 6" y el folclor caribeño solo se metió con la política local con casos como: "Valencia no había sentido la situación desgarradora del país porque conservaba la garra de la primera águila que cazó" o evocaciones sospechosas de autoritarismo: "con tanta democracia que yo te enamoraba, oye mi vida y no te podía conseguir".
La declaración del canciller se remató con que no habría nota formal de protesta porque "eso es lo que pasa cuando se mezcla la farándula con la política" e incluía la alusión al vínculo matrimonial de la cantante con el presidente franchute, lo cual ya es una jetonada de antología tratándose de la investidura del ministro y su misión. En fin, sumado a no ver el fuetazo en el tabique propio, habiendo temas apremiantes en la agenda, se suma la peligrosa mezcla de frivolidad y diplomacia. Menos mal no nos toman en serio.

jueves, abril 24, 2008

viernes, abril 18, 2008

EUM

Hoy se cumplen diez años del asesinato de Eduardo Umaña Mendoza. El abogado con la sombra a cuestas de un padre que lo rajó en una materia en la Universidad y metido en los pleitos más atrevidos. Menos de tres lustros después de que su progenitor fuera el defensor de los acusados en el "juicio del siglo" a él le tocó el mismo papel en otro "juicio del siglo". Litigante de esos con personalidad propia e irritante para sus contrincantes, tumbó el cargo de rebelión contra unos dominicanos capturados tras visitar a ciertos camaradas en el Tolima, argumentando que por no ser nacionales no podían ser considerados rebeldes contra este Estado. Político muy definido en sus causas y su proceder (por lo mismo jamás autómata idiota de lineamientos militantes "orientados" por responsable alguno), no se guardó sus opiniones frente a reos de uno u otro parche y valoró como ninguno la urgencia de lograr la libertad, antes que promover una defensa torpe que inflara estadísticas acerca de la maldad represora del enemigo.
Tras años de ardua lid en casos particulares, triunfó en su gran batalla contra la justicia sin rostro. Para sus últimos días conseguía la exhumación de los enterrados en fosa común del Palacio de Justicia y avanzaba en la búsqueda de la desclasificación de documentos norteamericanos sobre el asesinato de Gaitán. Esas últimas semanas, con líos para pagarse un tiquete aéreo para atender un caso, con su rapidez mental y su profunda inclinación por la ironía, comentó que se había sometido al dolor de la operación de las cordales aun sabiendo que lo iban a matar. En una entrevista que le hiceron unos del medio sindical, respondió a la clásica pregunta de por qué le buscaba males al cuerpo: "en este país si a uno no lo matan por algo terminan matándolo por nada", frase mal transcrita en versión estúpida por más de una secta. Y sí, aquí lo exótico es el móvil solemne.
Esa tarde me llegó el dato de que volvían a convertir el León en sala de velación. Fue uno de tantos reencuentros intergeneracionales. En el auditorio de Derecho, una gente hablaba de conformar un frente amplio y rodaban planes y recuerdos. El día del zepelio fue una experiencia de otro mundo deambular entre tantos y tan disímiles mientras la añeja y extensa prosa del padre desarrollaba su visión de esa materia muerta a descomponer y transformar, en un giro místico - materialista de antología. Luego lo que todo el mundo recuerda y una última precisión: "pórtense bien". Salimos en séquito fúnebre por la 53 para tomar la 30 hacia el norte. Más o menos frente al ICN voló el primer panorámico de una camioneta de la policía de tránsito. Frente a Ingeominas los que no hicimos caso de la última conminación volteamos hacia el sur y esperamos lo que tenía que darse. Sienes canosas, tropeleros de antaño ordeñando su propio carro, todo un happening intemporal. Tras juntarse todo ese cónclave en una sola portería, un sobrevuelo del gosque del aire anticipó asalto y así se dio, por un largo rato, hasta que la válvula se reventó y el grueso del pelotón abandonó a su escuadra más regalada y desprovista de munición. Precisamente el artillero homicida tuvo que abandonar su arma malla adentro para prenderse del alámbre de púa y estrellarse contra la acera, presa del terror y borrada su sonrisa de cuando hace blanco en ojos o partes vitales.
Esa tarde un avión se estrelló contra los cerros y en un noticiero de la noche Hollman Morris cerró su nota leyendo una pinta con la manida consigna centroamericana (yo la llamo la del libro gordo de Petete): "Mi voz la que está gritando... ". Al lado tenía una de esas clichesudas también de "Eduardo Umaña presente", solo que él las mezcló y terminó como si la consigna fuera autoría de Eduardo Umaña (y pa completar, no Mendoza sino Luna). Meses después la Universidad de la Sabana usaría imágenes del intercambio de opiniones en la 45 en un comercial televisado, con un texto que decía algo como "decida el destino de sus impuestos" o algo así (lo retiraron como resultado de una acción judicial). Un tiempo después la banda "La Terraza", disidencia prontamente aplastada del sector paramilitar de Carlos Castaño, afirmó tener pruebas sobre sus autoría material del homicidio y sobre los personajes que encargaron la vuelta...
A propósito de ese momento de la memoria, un mes después fue la matanza de Barrancabermeja, esta mañana evocada en varios noticieros. Fue la presentación en sociedad de la facción paramilitar de 'Camilo Morantes', quien menos de un año después moriría a manos de tropas de Castaño y con sus huestes acosadas por la brigada local. Sobre ese ajusticiamiento el líder de las Auc refirió que lo mando matar "porque era muy asesino" (¡a esa escala, válgame!).

jueves, abril 10, 2008

Y esa es la historia

Pienso que Natalia París es una mujer mucho más pilosa y aterrizada que lo que el cliché sugiere. Ella es una Jane Mansfield de aquí y de ahora y no encaja con su papel que responda acertadamente a preguntas como: ¿cuál es el error debido a truncar una serie de Maclaurin en el n-ésimo término? Por eso resulta también ingenuo esperar que en una realización de Caracol Televisión, en asocio con The History Chanel, venga llena de aciertos o lecturas sesudas, o cuando menos coherentemente fabuladas. Eso sería pedirle peras a una talofita. Pero por motivos puramente estéticos me permito cuestionar el esperpento de anoche.
La cosa comienza citando por triplicado que se llevaba a cabo la conferencia panamericana y que nadie se imaginaba que el siglo XX se iba a partir. Bueno, no la cosa, la narradora es ni más ni menos María Cecilia Botero, desertora de antropología de la de Antioquia, galana de múltiples telenovelas desde los deplorables años setenta, la Sándalo Daza de una protagonizada por Pacheco, heredera de la academia Charlot, presentadora del nefando talk show "María C contigo" y - por sobre todo y que no falte en su epitafio - Peter Pan de revista del teatro Colsubsidio. Su quebradiza y mustia voz constituye el bajo continuo de esta producción. Sumado a su bajeza, un enssamble de actorzuelos imposta sus voces para llenar los faltantes del archivo fonográfico: "mataron al doctor Gaitán" "eh, razones poderosas señor".
Mediante una animación computarizada, se reconstruyen las posibles ubicaciones del origen de los tiros que impactaron al caudillo (¿existe duda acerca de que fue a plomo que lo mataron?), asumiendo como ubicación de los hechos el sitio donde están las placas junto a la Jiménez. Entran en escena dos clones de George Clooney, de impecable dicción y léxico preciso para aportar su pericia forense. Con un apuntador láser de conferencia, recorren el saco del occiso (puesto a un maniquí dentro de una vitrina) y sacan un flexómetro y lo pegan al vidrio. Luego concluyen basándose en lo que leyeron del informe de la época. Escenas sueltas de la refriega, pasajes de audio, declaraciones de viejitos, especulaciones sobre si se debió invitar a Gaitán a la conferencia (de pronto lo sacaban del rango de tiro de sus verdugos o lo compraban con un refrigerio o una carpeta bonita).
El pasaje biográfico fue como lo menos truculento, y luego vino la pomposa conclusión. En primer lugar, la muerte de Gaitán provocó la violencia y de ahí las guerrillas del llano que se convirtieron en las Farc y luego aparecieron en Colombia la corrupción y el narcotráfico y luego, como respuesta a los abusos de la guerrilla, se crearon las autodefensas y todo esto se llenó de males causados por parte y parte. Luego, el desenlace counterfactual: ¿Qué hubiera pasado si no hubieran matado al hombre que ofrecía la restauración moral de la Nación y todas esas cosas? Voilà, por fortuna la sociedad está empezando a despertar y a través de manifestaciones masivas está rechazando las acciones de los violentos, vinieren de donde vinieren y la luz al final del túnel y todo (si en la agenda no estuviera el 4F sino las eliminatorias al mundial, al menos hubieran sacado cierto ingenio para las asociaciones forzadas).
Globalmente y pasando por alto el contenido de interés académico, la edición fue pésima y el ritmo azaroso y desestimulante. El casting resultó impertinente (más hubieran hecho William Vinasco o Hernán Orjuela) y la generalidad de la experiencia fue lastimera. Necesito perucable, pronto.

martes, abril 01, 2008

Abril

Retomando. Anoche leí la noticia en El Espectador, hoy esa fue la postura en RCN televisión. Mi lectura de la columna de Márquez, siendo mis afectos tan distantes del ex congresista, es que la alusión al congelamiento de la reunión con la delegación francesa es contextual a un párrafo que comienza diciendo: "A las 00:25 de ese primero de marzo [...]", incluido este en un documento cuya firma va seguida de la fecha 20 de marzo. La andanada contra las Farc hace un mes trajo como consecuencia un aparente silencio político de los medios institucionales de esa guerrilla, al menos por lo que respecta al alcance de uno. Yo especulo que habiendo sido vulnerado un nodo tan importante de su conducción y su presentación ante el mundo (Reyes), pasaron por un período de obligado silencio por razonable desconfianza ante los medios chuzados y la infiltración rampante. Por lo mismo es esperable que haya cierta reacción sensacionalista a la reaparición de su flujo comunicativo; pero era de elemental seriedad notar el detalle de la fecha y la imperfección de pasado en el párrafo sometido a exégesis.
Precisamente, estando a la orden del día la jugada del gobierno francés en el embrollo de los secuestrados, la ligereza de estos medios enrarece el ambiente. Ya hoy Uribe dio su visto bueno a una eventual misión médica humanitaria con CICR a bordo. No soy optimista acerca de la salida con vida de Ingrid Betancourt en todo esto, pero yendo tantas diligencias en marcha estas salidas periodísticas son más delicadas que la incompetencia del canciller. En últimas, es perentorio porner un tatequieto a la orgía de fanatismo y propaganda que embarga últimamente a la prensa socialmente irresponsable. La satanización del adversario y su deshumanización son síntomas de la degradación moral de la guerra equivalentes a los abusos mismos que justifican estos comunicadores. Uno de los más vehementes trasuntos de esta apología de la vocación genocida, cuando recrea esa fórmula sicarial de "si lo mataron por algo sería". Fernando Londoño Hoyos, penalista defensor de un confeso culpable de enriquecimiento ilícito que se embolsilló dinero del cártel de Cali (descendiente además del ala limpia de un mentado clan de contrabandistas), defensor de un enfermero sindicado de violación mediante la alusión a la embriaguez de la víctima y único avión colombiano capaz de equiparar empleo con contrato de prestación de servicios; ha escrito al menos un par de columnas protestando porque un fallo obliga a poner una placa resarciendo a unos contrabandistas (masacre de La Lizama). Un poco más y reclama que se debería obligar a la familia de las víctimas a reponer el dinero de la munición gastada por los autodefensores del buen nombre de Farouk Yanine.
En medio de la estridencia y sin decantarse el paroxismo de las pasiones caníbales, pasa desapercibida la noticia del requerimiento de captura a militares por una matanza en Apartadó (lamentablemente no puede hablarse de "la"), con encubridor encubierto. A eso huelen estos días. Opinión bacteriana.

viernes, marzo 28, 2008

Convocatoria


Se bonificará por cuerpos completos.

martes, marzo 18, 2008

Minería

Anoche leí la columna de Natalia Springer en la cual se sugiere que Reyes mató a un ginebrino mientras se escabullía cual amante furtivo (¿la Fiscalía ya habrá descartado móvil pasional?). En fin, toda una parajoda de las que son norma es este asunto. Recordé, como lo indica la moda del momento, el estribillo de Juanes de "fíjate bien dónde pisas". La primera vez que lo escuché estaba medio dormido y al fondo sonaba la 'emisora juvenil de la Radiodifusora Nacional', en un programa donde ponían mucho rock español, mexicano y argentino; y por un momento quedé confundido pensando en por qué una 'mina' le desbarataría los pies al amor del argentino que cantaba. Varias emisiones después me fui familiarizando con la 'canción social' del paisa que partió en dos la historia de los conciertos en Colombia.
Sí, desde "Hi-Ho" y "a la mina no voy" (aquí en versión hippie-andina), las minas solo volvieron a resonar en las emisoras en su versión bélica con "One" y con el lamento cursiconsciente de Juanes. Bueno, la política colombiana nunca se ha aguantado las ganas de volverse canción. Desde mucho antes de la censura del 'grito vagabundo', hubo melodías olorosas a pólvora y cubiertas por banderas. Voces contestatarias pusieron en su momento a sonar temas con afirmaciones cómo "sé que en la luna no habrá problemas con Venezuela" o paseos con reclamos blasfemos de economía política ("óyeme, Diosito Santo, tú de aritmética nada sabías"). José A. Morales respondió a la moda de los ponchos andinos y las chacareras de solidaridad con Vietnam, con un local y modesto "Ayer me echaron del pueblo".
Saltándome un tiempito, en los 80 fueron notorios los vallenatos de Daniel Celedón, Rosendo Romero, de los Zuleta y del mismo Diomedes Díaz, que sonaban a memorial de agravios. Como muchas modas, eso se fue y volvió. Ya en los noventa Shakira llevó el género a honduras más intrincadas ("no creo en Jean Paul Sartre"); Vives en su momento cantó a la tropa con sus "hombres de acero". Pero definitivamente el activista del momento viene siendo aquel que mereciera el domingo loas de Bosé, a su par de cojones, su modo de andar, su look cha cha cha casi vulgar (casi no, el tipo comenzó a cantar tras un grito que lo hermanó con el hijueputa de la canción norteña) y esa ceja. Será por eso - redondeo - que la noticia de Reyes me recordó el sonsonetico y me puso a pensar en otras canciones sobre minas, como la que canta el sobrino del Alí Primera del vallenato (ganador alguna vez de un premio Lenin de la paz), con la letra más sombría acerca de las mutilaciones: "ya van a ver compadre, cómo ej que ej, cómo se canta y se brinca en un solo pie".

jueves, marzo 13, 2008

lunes, marzo 10, 2008

El abrazo del grupo de Ríos

¡Venga esa mano, comandante!

martes, marzo 04, 2008

Posturas

"... tienen que entender que, en un equipo como Santa Fe, el volumen ofensivo es función de la socialización, de la colectivización"
(comentarista de "Los Dueños del Balón", 3 de marzo de 2008, 1:00 p.m.)

"Baduel cuestionó la forma en que el presidente Hugo Chávez anunció las medidas de movilización de tropas militares, y afirmó que si se tratara verdaderamente de una acción con un objetivo de defensa militar, el comandante en Jefe de la FAN no hubiese hecho públicas esas medidas. Igualmente, señalo que todos los integrantes de la institución castrense deben estar "consustanciados y suficientemente informados" sobre la misión a cumplir, para ir a un conflicto."

domingo, marzo 02, 2008

Piyamada sangrienta


En las últimas horas arreció la batalla de versiones sobre el operativo en el cual mataron a Reyes, Conrado y a otros no tan celebres, ni dignos de hacer de sus mutilaciones una galería en flash. Fuentes ecuatorianas describen algo exótico: guerrilleros acampando en piyama.

En fin, se fue un determinista (con Real) de la lucha guerrillera, al lado de un funcionario caradura, carente de ingenio, este último con una piyama que parecía más bien un artículo de fanáticos de "Spawn".
Con seguridad lo de las protestas de la cancillería ecuatoriana terminará en lo mismo que lo de las fumigaciones cuando 'la Conchi' comentaba que bajaba el taco a menos que ya hagan hornos microondas que funcionen con asfaltos hipotéticos del Orinoco. Queda la inquietud de hasta dónde pueden llegar ciertas batallas simbólicas. En una selva donde a uno lo puede matar un árbol de 40 metros abatido por un rayo, o un cambio de corriente que le voltee la chalupa, morir no es algo raro. Específicamente el gobierno cierra el asunto ese de que los periodistas podían llegar a Reyes y el Ejército no, además de responder a aquellos gobiernos que no se sabe si limitan o militan. Pero de ahí para allá puede ser una parafernalia inútil. El lugar de Devia bien puede ser ocupado por alguno de los que sí tienen glamour subversivo, como Cano el antropólogo, o Jojoy el violentólogo.
La exhibición del cadáver del enemigo con alegría frenética es moralmente degradante y políticamente estúpida. Nuestra cultura adora a los mártires, venera la imagen de un barbudo con cicatrices de presayayín III, reivindica la autocompasión y practica la venganza. Se supone que ya sabían eso.