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jueves, septiembre 18, 2008

Las más caras

I Mea Culpa (Contrición o Micción)

De mi paso por la cohorte de los menores de cinco no recuerdo haber usado pasamontañas. En Bogotá llovía más y más seguido y sí eran comunes la botas “machita”, los sacos, las bufandas y los gorros de lana, pero las mejillas en general no se ocultaban. Hoy los niños de Bogotá se encapuchan por prescripción médica y pasan su primera temporada nosocomial a propósito de alguna cosa pulmonar, todos sin falta. En edad preescolar viví los últimos años de la noche de brujas, del jalogüín, antes de que alguna mente institucional de tiempos del turbayato decidiera que el 31 de octubre debía llamarse “día de los niños” porque las brujas eran políticamente incorrectas e indignas de un año internacional dedicado por la ONU. Me sentí, en todo caso, muy orgulloso de haber sido un vaquero con bigote pintado y con unos geniales revólveres plásticos que disparaban y rotaban el tambor y me permitieron hacer blanco con algo más que una onomatopeya de silbido. Al siguiente año fui Drácula y eso sí que me marcó.
Disparar. Uno de los más genuinos entretenimientos de ese momento era jugar a “los pistoleros”. No a policías y ladrones, no a buenos ni malos (salvo si se trataba de una valoración sobre la puntería); era el gozo mundano y sin discurso por la escena de la ficción violenta: derrotar al otro, caer con estilo, las razones sobraban. Luego, a escondidas de mis papás, participar de rondas de tiro de diábolos y certificando el blanco con el tañido de las carcasas del alumbrado público. Pero a los pistoleros era lo mejor, asociando ingeniosamente formas de palos u otros objetos con las metras y los chopos de la televisión y gritando algo como 'pichún'. En la escuela primaria también encontré fanáticos de este juego y fue a propósito del mismo, contextualizado en la noticia de la toma de la embajada dominicana, que otro cagón de siete años me enseñó a ponerme el saco azul de lana, ese clásico de los colegios distritales, cubriendo la cabeza salvo el marco de los ojos y anudando las mangas atrás. El reparto de bandos era lo mismo: todos contra todos, todos embozados, bala pa todo el mundo. Como el buen porno, cuanto menos argumento mejor.
No volví a entenderme con máscaras de ningún tipo hasta el tiempo de intercambiar opiniones en la 26 con la autoridad, la cual sabía de memoria caminados, acentos, barrio de origen. Objetos contundentes y frases provocadoras iban de un lado para otro rigurosamente personalizados. En un viaje de trabajo a una de esas zonas donde los soldados pegan la espalda a la pared y donde la cédula también la pide el paraestado subversivo, noté que una parte crucial del cateo era mirar detenidamente los ojos y su contorno; en la Universidad era igual, era más un símbolo, un saludo a la bandera y una sutileza judicial... y un riesgo también por su efecto restrictivo del campo visual. Quien alguna vez se haya preguntado sobre el porqué de esa extraña forma de correr levantando tanto los pies tiene allí la respuesta. Qué decir de la observación que me hizo un jubilado de esas lides alguna vez: “esta gente se encapucha con ropa limpia”. Sin duda, un saco de lana sudado y picante debía ser un auténtico cilicio.

II Las de Buen Anonimato

Embozarse tiene su glamour y su contrario. Recuerdo bien esas extrañas capuchas como bolsas con terminación angulosa que usaban los malos de la película en las noticias de orden público de los 80. De algún modo recreaban el pavor contagiado por el atuendo del verdugo de hacha y topless. También evocaban la semana santa y otras efemérides litúrgicas como los carnavales. Cargueros, capuchones, la Marimonda y el Monocuco; anonimatos para todas las pasiones. En esa misma década la saga de Shô Kosugi le dio prestigio y un hálito de invencibilidad al portador de la tapa, la máscara del asesino silencioso. Pronto los uniformes de colegio también sirvieron para jugar a los ninjas. Máscaras, antifaces, cascos, lentes oscuros y capuchas son accesorios reconocidos del bandidaje con discurso. Posiblemente desde mucho antes del Robin Capucha, el de los bosques de Sherwood, pasando por el estrafalario espadachín del bigotico y un extenso rosario de vengadores heroicos, sombríos y asociales de Marvel y otras firmas; se trató de una transgresión con justificación. Batman y sus closet issues con Robin, Spawn el podrido, Spider Man con sus secreciones secretas, Gekkô Kamen y su inexplicable risa, V porque ajá,... Hubo quien por estar ocupada haciendo política en la Javeriana no los vio nunca, pero no por ello no recorrieron pantallas, comics o pensamientos.
En este mundo material y maloliente, el estatuto de seguridad de Turbay penalizó la obstrucción de la identidad y puso torturadores encapuchados a lucirse en las caballerizas; arrancando suspiros de los adoradores de la barbarie, los cuales también abundaban entonces. “Para torturas las que sufrió nuestro señor en el Gólgota” opinó un columnista entonces, mientras que plumas decentes como la de Klim espabilaron a un público aun conmovible por imágenes como la de la miniserie “Holocausto” (Klim apodó al ministro de defensa 'General Von Holokaust'). Años después se encapuchó también parte de la justicia, la llamada “Justicia Regional”, cumpliendo con el objetivo de reducir la tasa de homicidios de jueces, pero estableciendo un récord tal de iniquidades que se tuvo que caer, no sin que su principal impugnador dentro y fuera del país, Eduardo Umaña Mendoza, muriera de plomonía.
Una de las variantes más obscenas de la capucha institucional la constituyó en su momento el ESMAD, fuerza especializada antidisturbios de la policía, la cual a pesar de no usar regularmente pasamontañas, no incluye en los uniformes el apellido de los patrulleros. Tras el asesinato de un tropelero en una refriega de la Universidad, un directivo de la misma discutía con el mando a cargo en terreno y le pidió que se identificara. El burócrata del homicidio uniformado contestó “yo no tengo nombre”. Tras acumular varias bajas en su prontuario, cobijados por la manía judicial de amparar en el “orden público alterado” y el azar las felonías de estos matones, un proceso de presión política consiguió que lleven en las corazas un número de serie con más dígitos decimales que los necesarios para contar la población humana en el planeta. Pero estamos lejos de ver a un presidente reprendiéndolos en público por mutilar ojos, disparar ilegalmente, lanzar bombas caseras o vejar detenidos.

III Las del Tubo

Gina Parody descubrió en el youtube varios videos propagandistas filofarianos colgados tiempo atrás y uno de un periódico estudiantil de otra índole. Al parecer no le parecieron tan por fuera de la ley como para reportarlos y – siguiendo la doctrina presente de utilizar políticamente las cosas que no tendrían vuelo judicial – decidió lanzar una denuncia carente de unidad de materia y de coherencia. Escogió dos materiales correspondientes a momentos distintos, pero ocurridos en el mismo escenario de la Universidad Distrital para lanzar dardos contra el actual Rector de esa institución, en un claro gesto proselitista de alguien que suena como candidata a la alcaldía mayor de Bogotá. Valga decir que el video en el cual aparece el Rector en medio de los encapuchados retrata la intromisión de estos últimos en un acto institucional.
Puesta a desarrollar la idea, la Senadora explica que se refería en general a las universidades y a la 'nueva' estrategia de las Farc para su infiltración, pero rapidito cae en el tema local, de “lo social del gobierno del Polo” y otras piezas que suenan a Mr Burns candidato hablando de “los burócratas en la capital del Estado”; o, más local, a Noemí Sanín intercalando cada tres palabras la expresión “las maquinarias” y su sonrisa postiza. “Lo social” en política es una de esas categorías buseta, ahí caben muchas vainas o cualquiera; en últimas la política es un fenómeno social, pero volvamos al tema.
Ya otra gente le ha puesto algo de cacumen a este incidente (por fin). Converjo en algunos puntos, a propósito, pero quiero dejar en claro algo que me ronda la cabeza desde el principio del sainete (por no llamarlo parodia de debate). ¿Podemos creer en la afirmación de la Senadora acerca de que no hay idea que merezca usar una capucha en este país? Ella invoca a oradores y opinadores digamos 'frenteros', como si estuviera muy bien que uno tuviera que aguantarse diez hampones lanzándole insultos y objetos dentro de un avión o que ante una controversia de frente con el divino e infalible mandatario le conteste con frases del tipo de “yo sé cuál es su filiación y usted sabe cuál es la mía”, y luego algún medio de prensa publique algún carácter cierto o falso de uno con clara intención de descalificarlo. Seguiré con el tema, vuelvo a la línea de producción.

viernes, enero 04, 2008

En la tele

Vi televisión nacional esta mañana y estuve alerta a la rueda de prensa anunciada sobre el tema de la prueba genética a la familia de Clara Rojas y al niño custodiado por el ICBF. Los cortes de último minuto anunciaban que la conclusión era que el niño sí es el hijo de Clara Rojas. Cuando iba a comenzar el pronunciamiento, el tipo de caracol maldecía y manoteaba con un cable suelto, le escuché el rollo al fiscal general, quien también presentó al profesional encargado de coordinar las pruebas, ese canal retornó pronto a los capítulos mil veces repetidos de los Simpson's, por lo cual pasé a RCN. Primero qué demora para que aplacaran un poco el concierto de celulares y periodistas parlanchines. Luego el tipo da una exposición del porqué de la elección, su pertinencia y su interpretación. Introducía una explicación aclarando al menos dos veces que era importante lo que iba a decir (sobre el margen de incertidumbre y lo que se iba a encargar en Europa), cuando la cámara volteó ante el corresponsal de la camiseta amarilla quien afirmó: "esta es toda la información, sigan ustedes en estudio", luego de lo cual el canal volvió al urgente desarrollo de una de esas películas de verano de adolescentes sin licencia de conducción manejando el cadillac del abuelito (programación de interés general, le llaman en el medio). Intrigado por saber lo que tenía que decir el genetista pasé a City TV, donde tenían la voz por teléfono de la corresponsal de El Tiempo, Leidis (como quiera que se escriba), quien dijo que el Fiscal acababa de decir que el niño es Emmanuel y que faltaban unas pruebas en Europa para determinarle el genoma humano (en serio dijo eso) y que eso ej todo (¡Ajooooooo!).
En la transmisión de las 12:30, Caracol introduce apartes de la explicación del genetista, intercaladas con el dibujito de infografía y una voz en off de una periodista; en tanto RCN soslaya totalmente las declaraciones del científico y descarga las explicaciones en Emilio Yunis.
A esta altura del partido y con todo y que no hay ciento por ciento de certeza por aquello de la verificación de abundancia poblacional de la secuencia, para mí es claro que ese chino sí es el hijo de Clara Rojas, que el gobierno sabía más de lo que compartió (y eso le permitía tener la certeza con la que disparó), que Clara Rojas y Consuelo Perdomo corren peligro de ser asesinadas por sus carceleros (luego de lo cual probablemente las Farc y Anncol saquen un comunicado que culpe a un ametrallamiento del ejército y le encimen que los cadáveres se los llevó un río ubicado en algún lugar que no pueden divulgar), que los periodistas de estos medios que cito son excepcionalmente estólidos e irrespetuosos con la mayoría de edad del público ciudadano y que Brad Bird es un artista comprometido.
A Chávez le recomiendo que se consiga el video de la llamada por celular de Fidel Castro al padre de Elián González, cuando ya le habían devuelto el niño. Entonces, el comandante le dio a este hombre varios consejos revolucionarios. Uno de ellos debería masticarlo Hugo: "escoge bien tus amistades". Si en algo son eficientes las Farc es en lo poco que desperdician las oportunidades para embarrarla y su atributo más constante es lo poco que les importa honrar su propia palabra.

jueves, enero 03, 2008

La anunciación

Comienza un nuevo año con celebración planetaria incluida. Aunque este blog parece haber superado su "Hubbert's Peak", no lo pienso abandonar del todo ni descarto nuevos paroxismos (o paroxismitos) de opinión a según me den la existencia y los sucesos.
Esta mañana vi casi toda la emisión matutina del noticiero del canal RCN, con la seguidilla de notas redundantes acerca de la expectativa por las pruebas de ADN a la familia de Clara Rojas y al niño candidatizado a ser Emmanuel. De hecho la presentadora en estudio se refiere al niño custodiado en Bienestar Familiar como Emmanuel, en más de una ocasión. La creciente de declaraciones, descalificaciones y recriminaciones entre los actores visibles de esta macabra discusión toma visos auténticamente estresantes. La sola mención que hace El Clarín a las contorsiones yóguicas de Uribe tensiona hasta los huesos.
Yo no soy bien pensado ni con los políticos ni con el conjunto de las instituciones del Estado. En democracias maduras y ejemplares del mundo se ha hablado mucho de fórmulas de manipulación y de intriga, de montajes, etc. y la nuestra, frágil, defectuosa, remanufacturada; difícilmente puede ser considerada mejor. Pero tampoco estoy tan enajenado como para atribuir a determinaciones sistémicas lo que hacen personas, voluntades y colectivos en esas mismas instituciones. Hay miles de fulanos y sutanas que a diario hacen cosas como coordinar el mantenimiento de un alcantarillado, energizar un circuito de alta tensión (con la responsabilidad penal que conlleva), administrar líquidos a un paciente internado, barrer una calle, verificar la potabilidad del agua que llega a un municipio, tomar una decisión judicial sobre la custodia de un niño, despachar una cuadrilla a atender un alud en carretera,... cientos de acciones urgentes y sensibles para la sociedad; llevadas a cabo sin esperar a que un comisario de una organización revolucionaria establezca que ya están dadas las condiciones; sin seguir cartillas impresas por el pentágono.
Por lo mismo me parece plausible que circulara en medios de inteligencia la especie de la posibilidad de que Emmanuel no estuviera con la guerrilla; ya que el grado de infiltración que hoy padecen las Farc es tal que Acacio no volverá a comer cachicamo ni Martín hicotea. Deserciones y delaciones bien pueden haber generado un cuadro creíble que permitiera a la Fiscalía abrir de oficio una investigación al respecto, independientemente de los hechos que se desarrollaran en el terreno político de la mediación internacional. Hasta ahí todo de ley y pertinente.
Pero revelar el asunto de manera tan apresurada, en medio de un ambiente tan explosivo, es un gesto por lo menos incendiario. La explicación de Juan Manuel Santos en la entrevista a Félix de Bedout recurre a justificaciones deleznables. A esa altura quienes comprometían su credibilidad eran las Farc, quienes pusieron primero una absurda excusa meteorológica y luego se refugiaron en la historia del acoso militar, cuando nunca establecieron las coordenadas del sitio de entrega, lo cual habría permitido delimitar el corredor que no se abrió. De no ser por la frágil credibilidad del ministro que, antes de serlo, divulgó sin ningún recato una calumnia contra Rafael Pardo Rueda; sería interesante la alusión a la presunta respuesta del vicecanciller venezolano al anuncio de Uribe: "nadie dijo que los entregarían en la selva". Pienso mal de la explicación del mindefensa, soportada en el temor. La tormenta por el fracaso de la entrega era manejable y no justificaba apostar tan en el vacío acerca de algo sobre lo cual hay tan poca certeza.
Pienso mal del gobierno en esta situación y pienso aun más mal de las Farc. Es improbable que en la eventualidad de una ventana de tiempo sin operaciones ofensivas de su enemigo ellos decidan aplicar el fair play y no utilizar esa ventaja táctica para algo más que la liberación de los secuestrados prometidos. El arte de la guerra exige aprovechar cualquier ventaja, el de la guerra irregular está más lejos de imponer límites morales a tal práctica. Hace unos meses me pareció evidente que los secuestrados 'canjeables', los que despiertan la sensibilidad de la mediación internacional, muy posiblemente entrarían a ser utilizados como escudos humanos en los campamentos de los mandos guerrilleros más codiciados por el ejército. En esta situación han sido utilizados para inducir una ventaja táctica temporal. Exigir la suspensión de operaciones en seis departamentos es algo que se pasa de evidente.
De resultar positiva y concluyente la prueba de parentesco entre el niño del ICBF y la familia de Clara Rojas, las Farc quedarían una vez más en evidencia, sin perjuicio del carácter irresponsable de la noticia generada por el gobierno. Con seguridad alegarían que interceptar al emisario encargado de sacar al niño constituye uno de los operativos que exigieron suspender. Los comunicados de Anncol y otros cercanos a las Farc apuntan a descalificar la confiabilidad de los análisis, en lugar de enviar fotos o alguna prueba de que ellos sí tienen al niño.
Si la hipótesis es descartada es necesario fustigar políticamente al gobierno, cobrarle su audacia, pero también presionar a las Farc a que cuando menos entreguen pruebas de supervivencia y del estado de las personas que dijeron que iban a entregar. Por el canal por el cual le escriben cartas a Chávez perfectamente pasa una foto.

jueves, diciembre 27, 2007

Nombre clave

Ha de ser algún alias, porque eso de "bella Villavicencio" no me suena. Ya hablando en serio, dice Chávez que escogió Villavo como punto de arribo de su caravana de aeronaves porque en el llano es más fácil volar; o sea que la cosa no es por el suroccidente. Por lógica de campesino sano, nadie me quita de la cabeza que el negocio viene siendo por el cañón del Duda, donde el ejército ha retirado el dispositivo de más de década y media ratificando que, para mal y para pior, La Macarena es territorio fariano. En el Vichada no creo que sea, porque por allá los 'camaradas' andan demasiado encartados llano adentro, mientras que las zonas logísticas claves son hoy de los paramilitares. Guaviare parecido, pero podría ser. Leí hoy en El Tiempo que el paquete incluye suspensión de operaciones militares en seis departamentos, pero eso parece más parte del cañe.

De todos modos debe ser positivo que las Farc se bajen de 'su mitad' de Emmanuel, aunque falta ver qué provecho aseguran, ya que se han caracterizado por nunca dar nada gratis.

viernes, diciembre 21, 2007

Fue sin querer queriendo



Tan tierno el procurador.

viernes, noviembre 16, 2007

Por sus trompas los conoceréis

Aquí se reportó y quedó constancia (solo que eltiempo.com quitó la nota, pero pronto vendrá el facsímil de la impresa), de la opinión de Leonardo Rodríguez. Hoy se anuncia que ha sido elegido al Académico Leonardo Rodríguez, con los siguientes guarismos:

Fórmulas de Pregrado

0 Voto en Blanco
3575
1 MIYER STICH PEREZ CORREDOR
LUIS DANIEL JIMENEZ CALDERON
2550
2 FREDY LEONARDO RODRIGUEZ GONZALEZ
CARLOS MAURICIO TORO HERRERA
4727
Total: 10852

Potencial Electoral: 43077 votantes

O sea que participó el 25.2%; esto es, la castidad creció desde mayo. Es más, el 89% de la comunidad habilitada para votar no expresó aprobación por el candidato seleccionado no a dedo, sino tal vez con otra parte del cuerpo peor reputada. También quedó, ante el Superior, Diego Marín, otro de los apologistas de los bloqueos de mayo, cuando no era estudiante activo pero sí era funcionario profesional de su aparato político. Por él se pronunció favorablemente el 12.8% del potencial. En su momento también descalificó la consulta para reanudar clases por minoritaria su participación. Por supuesto para el uno y para el otro sí es legítimo llegar a esos cargos con votaciones tan pobres, pues están en juego las metas de sus grupos en materia de figuración y acceso a viajes (con tiquete aéreo y viáticos superiores a los de los estudiantes en salida de campo) para producir documentos como este.
Me tomé el cuidado de verificar posibles casos de homonimato, pues se encuentran vinculados a la Universidad 25 Leonardos Rodríguez, pero en los últimos tres semestres solo había uno en cargo de representación estudiantil y el acta de los viajeros lo incluye. Este es uno de tantos pasajes que muestran que poner a hablar a la abstención es ventriloquía. Sobra decir que el casto de la declaración a El Tiempo no va a renunciar por la ilegitimidad de su elección y tampoco lo hará el peregrino, pero qué divertido poncharlos en la mentira.

domingo, octubre 28, 2007

Ya metí el dedo

Acabo de volver de Corferias. La lluvia tenía medio diezmados a los promotores de candidaturas y recibí pocos volantes y no acepté dulces. De vuelta salí también por el Gran América para buscar la estación de Transmilenio del thentroadminiistrativoo diistrital y había unos taxistas con publicidad del número 11 de un partido con una letra volteada ofreciendo taxi gratis a Corferias "sin compromiso". Accedí sin dificultades ni demoras a la mesa que me correspondía y voté. Para alcalde en blanco, después de respirar hondo y pensar por última vez si le llevaba la contraria a Uribe. Para Concejo voté en negro, por un líder de las negritudes docentes a quien conozco y respeto (particularmente lo respaldo en su contradicción con el funcionario que le cortó la cara recientemente), ojalá quede.
A Ati, le castigo el engaño de la edad en la versión anterior. Le reconozco, eso sí, que ha preparado debates interesantes sobre el agua, lástima que solo valorados por consideraciones académicas, puesto que la política es otra cosa. Como posiblemente queda, estaré atento por lo menos por el contenido. La afluencia no me pareció copiosa y supongo que los aparatos interesados en las JAL han hecho lo suyo para que el protagonismo de la jornada no esté allá donde votamos los que no hemos inscrito la cédula. A propósito, vivo cerca a un punto triple de frontera entre localidades y siento que debería haber una especie de circunscripción de frontera o algo así, porque siento que la que me toca no atiende todo lo que me toca, por limitantes de jurisdicción, además de los intrínsecos de la figura.
Vamos a ver qué pasa. Con todo y que no me gusta Moreno, sería divertida una derrota para las insinuaciones de quien no solo compraría sino compró votos al por mayor con ofrecimientos tarifarios de gas en la costa, no cuestiona el apoyo que le dan personajes sub judice como Londoño, e insiste en que su gobierno es el primero que persigue a los paramilitares (que yo sepa, Barco fue el que los ilegalizó y denunció), quién sabe si por la presunta muerte de Carlos Castaño.

domingo, septiembre 02, 2007

Las secuelas del sismo

En la sección de humor de El Tiempo de hoy publicaron unas fotos de huecos de la ciudad a manera de charada del sismo que no ocurrió. De inmediato recordé un penoso incidente de los tempranos años noventa. El 18 de octubre de 1992 ocurrió el sismo de Murindó, causante de numerosos desastres en el Chocó. La periodistada de la jornada fue sin duda la de Juan Gossaín. En el volcán de lodo de Cacahual, en Urabá, el evento propició una salida rápida de material, incluidas burbujas de hidrocarburo, causando quemaduras a varios bañistas. El inefable comunicador habló de lava. En medios universitarios militantes el chiste era que eso tenía que ver con una consigna que decía: "mover cielo y tierra para defender la vida del presidente Gonzalo".
Resulta que durante los siguientes días unos vivos de la sección encargada de construcciones escolares de la Secretaría de Educación de Bogotá, decidieron aprovechar que el sismo se sintió por estos lados para atribuirle tejas rotas, grietas con pasto, paredes derrumbadas y otros signos de incompetencia profesional de sus funcionarios en edificaciones de escuelas, varias de ellas con menos de cuatro años de haber sido construidas. La selectividad del siniestro para afectar preciso escuelitas y nada más, daría para que el sin oficio del Bessel hubiera tenido que pedir unos tres siglos más de chance para encontrar semejantes modos tan exóticos de vibración. Los cimientos mal calculados, los inexistentes estudios geotécnicos, la negligencia para atender las quejas por deterioro; todo esto pasó súbitamente a ser culpa de un evento posterior. Antes no les prendieron candela a los colegios. Por supuesto la prensa apoyó la farsa y las soluciones se siguieron postergando. Yo estuve encima de los corresponsales que fueron a fotografiar una de las escuelas "damnificadas", quienes más atención hubieran puesto a un mosquito; las fotos se publicaron con el rollo prefabricado. Hoy lo recordé.

miércoles, agosto 01, 2007

El emisario

En los últimos días se meneó que el DAS afirma que la sensación de ataque que habría inspirado la masacre de los diputados secuestrados se originó en un error interno de coordinación por parte de las Farc, en una zona de su exclusivo dominio, en medio de las montañas de Nariño. Con todo y que lo manifestó el Das (ya conocido por el chiste del ratón, la incriminación ante el diario El Espacio de toda una familia por su supuesta responsabilidad en un horrible secuestro con homicidio - por allá en el 88 y con la posterior absolución sin rectificación ni nada -, la detención de un barbudo a raíz del 11 de septiembre de 2001, la sindicación por trata de blancas a una pareja basándose en fotos de su intimidad y otras monstruosas dasosidades), no hay que descartarlo tan pronto.
En círculos y otras topologías cerradas del medio izquierdista ha sido noticia esta semana la entrevista de Anncol a Raúl Reyes, cara representativa de la arrogancia fariana y su ostensible manía de erigir excusas sobre cimientos hechos de babas. Además de las convencionales versiones contrarias a los partes de guerra enemigos, se destaca para mí una lánguida explicación del tema del reclutamiento forzado de menores. Comparado con esa floja respuesta era preferible callar, como cuando se dejó corchar de una periodista a propósito de la inscripción U.S. Army en su uniforme guerrillero. Para ese tema (y otros) no hay justificación válida y no había respuesta correcta. En este caso se trata de una autocorchada, pues la entrevista la hace la agencia de propaganda y por supuesto se trata de un sainete de interrogatorio y tirada de línea.
La entrevista se divulga en un momento difícil y no da luces para la salida humana a temas como el acuerdo humanitario, especie deseada en la agenda práctica, pero que no me inspira ninguna simpatía en materia de avance a la resolución civilizada de nuestra gran excusa nacional. Hoy se ha armado gran parafernalia alrededor del arribo del persistente profesor Gustavo Moncayo a los dominios presentes y futuros del Transmilenio (NQS y 26). En planteles educativos del distrito se repartieron camisetas hablando del dichoso acuerdo y con los logos de 'sin indiferencia' de la administración distrital. Además de tanto despliegue de lagartería, se destaca la impotencia terrible que acompaña una epopeya como esa. La perorata de Reyes ni menciona la discusión.

domingo, julio 22, 2007

Mal de muchos

Cuando Rius era izquierdista, definió en su "Pequeño Rius Ilustrado":
Chusma: Se dice cuando el antepasado de quien escribe no estaba en el grupo.
La simpatía por las masas es sin duda interesada y circunstancial. Es fácil caer en el encantamiento de las multitudes y a todos nos ha tocado vivir la decepción de sus caprichos. Inevitablemente, se vuelve sobre el dictamen de las mayorías como fuente de razón o de autoridad; en general nos gusta pensar que lo bueno y conveniente es aceptado por la mayoría. Nuestro sistema político se fundamenta en el sufragio para ciertos cargos claves del poder ejecutivo y legislativo; mientras que la cúpula del judicial recurre a otro método electoral, pero con el pequeño universo de los parlamentarios.
El dilema a veces no es tan fácil de resolver, pero creo que estoy del lado de aceptar que, en las cosas públicas, es preferible arriesgarse a que la mayoría se equivoque a que ciertas minorías persistan en imponer sus luces. Por supuesto que nuestra idea de lo público y sus dominios es precaria en esta sociedad. Un humedal recluido en los predios de un club privado es sin duda una usurpación de un bien público, pero se pone uno a pensar seriamente qué sería del mismo al someterlo al régimen de la propiedad de nadie (que es lo noción de público que tienen muchos, especialmente los más dañinos). La verdad a mí se me aparecen imágenes nefandas.
Diagnósticos clínicos, decisiones de ingeniería, estudios de impacto, procedimientos judiciales y muchísimas decisiones críticas no descansan en el voto universal sino en consideraciones de experticia (o algunas menos racionales a veces). La administración pública tiene facetas que aparentemente tienen que ser resueltas por especialistas acreditados académicamente pero resultan mejor manejadas por quienes actúan pensando en la aceptación general; pero no siempre. Y en las excepciones hay casos realmente vitales.
Con la reciente debacle del llamado movimiento triestamentario; de la asamblea que decretaba cierres forzados de facultades y dirigía marchas y otras acciones de protesta a propósito del Plan de Desarrollo del segundo gobierno de Uribe; me encontré con ciertos viejos rasgos de esa política improvisada. La recta final de la legislatura preveía que esas eran las fechas indicadaspara generar hechos noticiosos para una presión política adicional a la que se daba dentro del Capitolio. Como muchas de esas gestas legislativas, una cosa es lo que se les dice a las masas congregadas en la Plaza de Bolívar y otra la que se juega en los pasillos aledaños al hemiciclo. Allí la consigna que manda es "yo te rasco la espalda y tú me rascas la espalda". Micos, componendas y otros juntaron las voluntades de polistas y uribistas. Los funcionarios de la protesta en la Universidad Nacional recurrieron a la fórmula efectista y arriesgada de los bloqueos. Al impedir por la fuerza la realización de las actividades académicas lograban dos cosas: una audiencia que de otra manera no podrían convocar (la multitud agolpada a la entrada del edificio) y la asistencia a su asamblea grande y a sus tareas por parte de quienes la condicionana no estar faltando a obligaciones académicas. En uno de los puntos más delirantes de su aventura, llamaron novedoso a este método. Que unos muchachos recién llegados al debate universitario se pretendan inventores del agua tibia en papeletas es normal y esperable; pero que viejos sindicalistas y profesores salgan con eso es una declaración de languidez.
Como el cuerpo directivo de la Universidad se encontraba en labores de cabildeo, buscando que los congresistas eliminaran el artículo que imponía el pago total de la obligación del pasivo pensional por parte de las universidades estatales del orden nacional; no hubo enfrentamiento inicial con ese movimiento. Salvo un incidente previo a los exámenes de admisión de pregrado, cuando se temía que la persistencia en bloqueos y la sacada recurrente de pupitres de sus lugares diera al traste con la jornada, no se intimó a los paristas a que abandonaran sus prácticas aunque se los invitó a pensar en ello. Ese momento me recuerda un primer elemento político de la situación. Los directivos llevaban meses lidiando con el Ministerio de Hacienda y el de Educación a propósito del tema. Las dificultades para pagar un par de mesadas de 2006 y el cambio de condiciones jurídicas para exigir lo que no fue tan difícil hasta 2005 hicieron que el tema se convirtiera en la preocupación central de la actual administración. A mediados del primer semestre renuncian los vicerrectores y otros funcionarios oponiéndose a la determinación de costear el déficit presupuestal para 2007 con ingresos propios bajo responsabilidad de cada sede. Al comenzar el proceso del debate al PND fueron numerosas las reuniones conparlamentarios y las acciones conjuntas con otros rectores. En todo ese tiempo la organización sindical que más protagonismo asumió no adelantó gran cosa en informar y cualificar sobre este tema. Sus denuncias hablaban de la presunta declaración de las universidades como zonas de orden público y otros temas más rigurosamente gremiales. La marcha que convocaron para el 18 de abril, con firma genérica, anunciaba el paro de comienzos de mayo pero solo trataba de lo que llaman "crisis humanitaria" y criminalización del comunidad universitaria. Ya iniciado el paro, cuando el Vicerrector de Sede explicaba la conducta de las directivas e invitaba a coordinar esfuerzos por una causa común, esa dirigencia sindical insistió en diferenciarse, en declarar que su movimiento surgió sin pedirles permiso a las directivas y que seguirían así no se permitiera el ingreso a la Universidad. El pasivo pensional, problema real, es una excusa para los políticos y ese tipo de gestos es una expresión de su mentalidad.
La versión definitiva presentada al Presidente para sanción cambió el artículo de la responsabilidad total para las universidades por una fórmula de concurrencia a definir. La espera a los pasos siguientes del problema legislativo y jurídico cambiaba el ritmo del movimiento pero la agenda de la agitación tenía ya programados nuevos eventos el 23 de mayo y la dirigencia inercial optó por persistir en sus bloqueos y su intransigencia. La Ciudad Universitaria mantuvo sola entonces. Por las mañanas cierta cantidad de gente llegaba a ver si se vislumbraba el fin del paro y aun a sentarse en el auditorio a escuchar o participar (si la dejaban). En un par de ocasiones las directivas ordenaron desalojos de los campamentistas para poder reanudar clases en la semana siguiente; anuncio ante el cual la asistencia al campus volvía a crecer, pero los bloqueos daban al traste con ella, conformándose con llenar un salón cuya capacidad es bien limitada, comprando su propia ficción de mayoría.
Cuando la rectoría buscó aval de las mayorías mediante la consulta electrónica (método controversial, desde luego), la respuesta fue más contundente que las elecciones de representante estudiantil al Consejo Superior. La dirigencia del paro quiso especular sobre conductas fraudulentas y aun arrogarse haber conseguido la abstención de la mayoría (participó la tercera parte de la comunidad convocada, a pesar de que la mayoría de las terminales para estudiantes no tenía libre acceso por culpa del bloqueo; el mensaje fue claro y contundente). Al insistir una vez más en sus bloqueos, la dirigencia enquistada del paro tiró por la borda su convocatoria. Las directivas anticiparon vacaciones estudiantiles para salvaguardar el cumplimiento de compromisos de fecha inmodificable (cursos intenacionales, escuelas de verano, etc.) y la tozudez parista se estrelló con su tamaño real. ¿Por qué un movimiento supuestamente tan masivo, se resquebrajó de un solo golpe por unas vacaciones? Es obvio que la audiencia tenía incertidumbre y al resolverse esta no tuvo más que escucharles a los directivos de Sintraunal. La mayoría bien podía querer marchar, pintarse la cara, aguantar frío en el campus; pero sobre todo iba a estar enterada del cronograma. La primera marcha en vacaciones fue dolorosa para los bloqueístas. No es lo mismo resistir tres o más horas de perorata en el confort del Auditorio León de Greiff, con la amplificación del mismo, con las sillas acolchadas, con empleadas encargadas de recoger las envolturas de alimentos y las colillas que los defensores dejaban allí todos los días; a someterse al azar de los elementos, el viento, la lluvia, el piso duro, que mi mamá no me da plata para los pasajes porque estoy en vacaciones... No es lo mismo pescar entre la multitud que vuelve a clase que tener que convocarla casa por casa, en todas las localidades, ciudades, pueblitos, hoteles, blanearios, etc.
Allí comienzan los juicios. El problema son las directivas y el sector sindical se enrancha en que toca conseguir su renuncia; gesto irrelevante en la gestión a propósito del pasivo pero triunfo político de su grupo de llegar a darse. Tras tantas semanas de contar con las facilidades de la Universidad para la reunión y comunicación, el movimiento se da cuenta que no se cualificó, que no tejió redes estables, que no diversificó audiencias ni alianzas. Durante las vacaciones anticipadas avanza nada y pretende recuperar bríos al volver. Aunque el auditorio se llena, como ya comenté, es evidente que el hechizo se ha roto. El romance con las masas llega a su fin. Algunos tratan de adornar con donaire el despecho:
Yo No Me Sentaría En Tu Mesa
by Fabulosos Cadillacs
Por más que quieras sacarnos de nuestro lugar
y pienses que solo somos un puñado de idiotas
no no podras quitarnos lo que hicimos ya
ahora somos más hermanos que antes
Ya no podras mirarnos a los ojos más
nosotros somos amigos, vos que solo estás
por más que quieras tapar toda nuestra voz,
nunca podras callar esta canción
(oh . . . oh . . . oh . . . )

Y si después no crees lo que te estoy diciendo
mira mis pies bailando al son de este ritmo
voy a vestirme de traje aunque me vea mal
voy a saltar toda la noche sin parar de silvar
está lloviendo pero yo no voy a mojar
mis amigos me cubren cuando voy a llorar
por más que quieras tapar toda nuestra voz
nunca podras callar esta canción.
(oh . . . oh . . . oh . . .)
Tomado de aquí.
Otros son menos dulces y otros deciden conmemorar la Fiesta de la Virgen del Carmen con lanzamiento de petos y la descalificación del nuevo curso de los acontecimientos. Ayer se glorificó (y aun se exageró) a la multitud, hoy se la condena.
Con el tiempo yo tuve mi distancia con la retribución hedónica de la liturgia de multitudes. No es de mi naturaleza gozar de lo homogéneo, de lo sospechosamente unánime. Admiro, desde luego, ciertos aportes estéticos ligados a la disciplina y el gregarismo, como este:

Tampoco todo lo masivo que no me gusta es homogéno. Una vez que, como etnógrafo de fin de semana, intenté analizar in situ un ritual religioso de los Bethesda huí sigilosamente después de controlar mi pánico en medio de una especie de clímax o trance colectivo en el cual cada uno de los participantes hacía su propio performance. Unos lloraban, otros brincaban o se tiraban al piso o se quedaban rígidos y la combinanción de rollos particulares, caótica, era bien espeluznante. Amo sentarme en más de una campiña a gozar de los ruidos de insectos, batracios, aves o micos sin partitura ni director; pero ese happening de los "hermanos" no me inspira paz.
Mi conflicto adolescente con ciertos apologistas a ultranza de los métodos del paro que pasó tal vez tiene que ver con un viejo dejo de una militancia olvidada. Está ligado a una vivencia llena de contradicciones, muchas de ellas harto edificantes, inquietantes, apasionantes. Era la experiencia del disenso persistente pero dinámico, orgulloso de su inteligencia. No concluía como las epopeyas esas de "el plesidente mau guio a las masas hacia su felicidad". No trataba de aniquilar ni doblegar ejércitos sino de desarrollar controversias, elevarlas y a veces desecharlas por otras más pertinentes. Con el contradictor se establecía esa experiencia, a veces al punto del rencor pero con un gozo tal por la diferencia que se abominaba la fórmula de la eliminación física. Así fueron duros golpes a esa Universidad el homicidio de Jesús Bejarano y el de Alberto Alava; con balas de diferente bandera pero de jaez semejante, idéntica.
A diferencia de la bulla litúrgica, el debate racional, el preparado y comprometido, dispone inteligentemente de las disonancias; induce dudas, incita razonamientos. Es el cromatismo de la Universidad que defendí entonces y defiendo ahora. Es la posibilidad de escuchar a quien me diga lo que creo que no quiero oír, que me rete a pensar. Son un montón de profesores con quienes pude discutir. Menciono un par de los que ya no están: José Granés y Fabio Chaparro; personas que me enseñaron en medio del disenso. Esas prácticas discursivas que pretenden hallar la coherencia en la satanización del adversario y en la homogenización de las voces, han generado personajes lánguidos y dañinos. Recuerdo una frase de cierta facción maoísta puesta en las paredes: "repudiar a las autoridades académicas que desprecian las masas". La parte chistosa era imaginarse cuántos machetazos heurísticos, cuántas consideraciones de cifras significativas, cuántos modelos físicos peligraban con esa advertencia. La parte jarta fue cuando alguno de sus seguidores compró el cuento de que esa contradicción se resolvía a los golpes y la emprendió a puntapiés contra Antanas Mockus tirado en el piso.
Manejar de manera efectista una multitud, con tonadas fáciles y sin discusión es una técnica sencilla; casi que la ejecuta un mono entrenado:

Investigar, pensar, proponer y comprometerse son cosas de más largo aliento y exigen trabajo y seriedad

jueves, junio 07, 2007

El intransigente siempre es el otro

A veces el Servicio de Atención Psicológica de la Universidad invita a unos "talleres de asertividad", bajo lemas como "no digas sí cuando quieras decir no" (yo proponía, para un taller de francés: "Dodo, no digas sí, di oui"). Pienso en eso cuando recuerdo el salto que muchas personas, conscientes de su generosidad a toda prueba, tienen que dar para vencer la manía de ciertos manipuladores de tratarlos de egoístas para condicionar sus acciones. El viejo truco de "tú eres egoísta porque no me prestas, pero yo no soy egoísta cuando me apropio de tus cosas".
Ese mismo esquema moral está detrás de textos como el que hoy publica una de las páginas de la asamblea. Después de sostener un mes de bloqueos sin admitir propuestas alternas de expresión (y arrogándose la vocería única de la preocupación estratégica sobre el futuro de la Universidad), de cambiar por lo menos tres veces de motivación para un paro, de persistir en una postura intransigente al respecto en el momento crítico para cumplir con el calendario académico y habiendo guardado un estúpido y cómplice silencio formal para con un hecho tan grave como el atentado personal contra uno de sus contradictores; concluye que la intransigencia es de la contraparte y la conmina a renunciar.
Luego viene la crítica al estigma de "terroristas" proferido por el gobierno, comparando con "la parte del gobierno vinculada al radicalismo derechista". Aunque estoy advertido sobre el tamaño y el alcance preliminar del tema de la parapolítica, no deja de parecerme que la asamblea pelea con el espejo de sus consignas: "Uribe, paraco, el pueblo está berraco [dejemos en paz a los cerdos sementales]"; "vamos todos a tumbar al gobierno paramilitar", etc.
Desde el principio se ha jugado con la falacia de llamar pacifismo a la no realización de acciones que comprometan derramamiento de sangre. De hecho el pacifismo es un ismo, una postura, y trae connotaciones morales de una profundidad insospechada para quienes han maltratado recursos de la Universidad, han utilizado actitudes intimidantes contra quienes tratan de burlar sus bloqueos, han ejercido la violencia verbal, los abucheos, los gritos y la verticalidad tiránica del micrófono en tarima para evitar la exposición de lecturas alternas, como se esperaría en una Universidad plural, no confesional y además de buen nivel académico; lo cual se debería reflejar en la calidad de las discusiones.
Finalizan con su milenarismo de siempre. Los males que hacen hoy los hacen a nombre de un futuro hipotético. Insistir en la estrategia política y jurídica del pasado es la única verdad y la única compasión posible con el futuro de la Universidad. Resulta que una de las posturas más silenciadas por la censura asambleísta, pone de presente precisamente que lo que han hecho las administraciones anteriores ha sido echar el tema del pasivo bajo la alfombra, como esperando a que el día que las rentas estatales no puedan solventar esas obligaciones de Ley, el malo sea el administrador de turno y no los caudillos que salieron por la fácil en el pasado. La Universidad ya paga el pasivo en concurrencia con el fisco nacional, eso ya ha causado problemas reales y el porcentaje que - por vía de un fallo del Consejo de Estado - ha tenido al Rector pasando la mitad de su tiempo administrativo pidiendo adiciones presupuestales con Hacienda, es harto mayor que el del 5% del acuerdo inaceptable.
Para quien llega tarde a la discusión, la demanda al artículo del problema en el Plan de Desarrollo (porque los micos del Polo hay que dejarlos quieticos), tiene que hacerse cuando la Ley ya haya sido sancionada, demora meses, como cualquier caso elevado a las altas cortes y deja de nuevo el vacío sobre el tema. Vacío que en este momento representa la dichosa concurrencia en lo práctico.

viernes, junio 01, 2007

jueves, mayo 31, 2007

¿Para Lucho?

Cierto componente de las consignas, pancartas y pintas de ayer se concentró en calificar de paramilitar, o más cariñosamente "para", a Lucho Garzón. Entiendo que la principal justificación de esta conducta fue la seguidilla de operativos para dar fin a las tomas de alumnos en los colegios, con intervención de la Policía, y calificado por la ADE como "La Noche de los Lápices en Bogotá". Este último entrecomillado corresponde al nombre de un operativo de tiempos de la Junta Militar que gobernó Argentina entre el 76 y el 83, el cual consistió en el secuestro de varios estudiantes secundarios en La Plata, quienes - salvo una excepción - fueron desaparecidos y todos pasados por tortura. El símil, es evidente, es frívolo e irresponsable. Aunque ha habido quejas sobre abusos y lesionados en uno de los casos; la distancia entre la gravedad de los hechos debería ser clara para un adulto, quien además está investido ante la sociedad del cargo de educador y - tras del hecho - ostenta funciones de liderazgo en una organización gremial de tipo sindical.
Entre lo más refundido de mi infancia, las palabras magisterio, asamblea, paro, yo sí entré por concurso, pedagogía, escalafón, sonaban con regularidad. Toda mi formación básica ocurrió en planteles oficiales y mis padres (docentes del Distrito, como ya se adivina) no dejaron de contestar inquietud alguna que les planteáramos mis hermanos y yo sobre estas cosas. Viví las transformaciones de los currículos de mediados de los 80, conociendo también a uno que otro de sus inspiradores. Para mi punto de vista, el que me tocó, el sindicalismo docente tenía el rostro del movimiento pedagógico, del perfil moral de la educación de los maestros que conocí, no solo en mi familia, sino de la gente que me develó los misterios de la teoría de conjuntos, la etimología de los términos biológicos, el álgebra que atormentaba los dedos, la elegancia de la trigonometría, el Siglo de Oro de las letras españolas, la Gramática, la Historia,...; todo eso sin verme como una grabadora china de cinco mil pesos para reproducir una consigna mal hablada.
Hablo de un sector importante de una generación que vivió ofertas fuertes de rebelión, de la ficción del sistema agonizante y de la fustigación a los escépticos. Hablo, desde luego, de la que entendió el tamaño de la responsablidad con la formación de la infancia y la asumió. Pienso en la profesora de tono militante, que no creía en la "prensa burguesa", pero nos la ponía a leer, a analizar, sin recurrir a la tosquedad de reemplazarla y a nuestros textos por el panfleto. Del temido profesor de Español que nos retaba a discutir cualquier tema y defendía la posición que le tocara con ingenio. En la memorable profesora de Álgebra que me cortó de tajo mis excusas perezosas de que, como aspirante a filósofo de mochila cruzada, era mi deber no aprender matemáticas; sometiéndome a fuertes dosis de ejercicios, abriendo para mí el universo lleno de hedonismo del manipuleo exitoso de las expresiones, de la claridad y las buenas prácticas de orden gráfico y correcta expresión de relaciones, igualdades, etc.
Lustros de docentes vinculados por cuota política, algunos de los cuales llegaron a las altas esferas sindicales y lanzaron inolvidables frases como: "yo no entré por concurso, tampoco me voy a dejar sacar por concurso". De inopinadamente beneficiados del estatuto docente, arrancado a punta de paros con destituciones, demandas, bolillazos, etc.; el cual para ellos era verdad ancestral y no obligación de merecimiento. De flojos licenciados jugando al alquimista del cambio social, con sus flojas hipótesis sobre la rebeldía adolescente y su manía de llamar represión a toda norma. De quienes barbotan un poco sustentado discurso sobre el juego pero no se han enterado que los juegos tienen reglas. También de los viejos líderes que se apegaron a succionar las ventajas económicas de su liderazgo, de manejar los fondos solidarios de un gremio tan extenso y tan adinerado (al menos en suma), de lucir su cachuchita ideologizada en el Sindicato, mientras negociaban corbatas pragmáticas en las secretarías y el Ministerio. Esos y otros componentes nos han traído a la situación actual.
Cecilia María Vélez (o muy seguramente algún asesor suyo) se enteró de la vigencia de una Ley de 1967, que hace ilegal pagar por tiempo no laborado (hay que recordar que en los más aguerridos paros de los 70 la recuperación de clases no dadas era parte del sacrificio y la beligerancia y ni se ponía en discusión). Desde entonces, un sindicato sumido en la mediocridad de su reflexión pedagógica evanescente; desgastado por paros en falso y carente de convocatoria; particularmente la ADE varias veces puesta en evidencia ante sus pares de otros departamentos por andar simulando lo que no tenía; se le ocurrió después de muchos años inventar la participación de los alumnos. Entonces profesores incapaces de persuadir al alumno de que x + x = 2x y que x*x=x^2, fueron organizando tomas, bloqueos de avenidas e improvisando liderazgos estudiantiles ficticios, aprovechando algo que yo no viví y hasta creí que envidiaba: el legado de la Constitución de que todo tenía que ser dirigido por cuerpos colegiados y la creación como cosa legal de los consejos estudiantiles en los colegios. Hay que ver cómo ofrecen esos muchachos cuando quieren llegar a ser personeros, como si aspiraran a la presidencia de la Organización Mundial del Comercio. Terminan pareciendo más sensatos los aspirantes a las representaciones estudiantiles en las universidades en sus promesas de impedir el ALCA o amortizar la deuda externa.
Alguien que no ha podido con los años conseguir que un alumno ubique el Río Magdalena en un mapa, que se entere que Colón y Bolívar no fueron contemporáneos, o la diferencia entre Conservatorio Departamental de Música y Directorio Departamental del Conservatismo; viene a convertirlo en el gran interlocutor de los temas del gasto público y la descentralización administrativa. Para fines prácticos lo compromete en cuestiones logísticas y operativas, lo adiestra en la repetición de unas consignas, lo arenga para que abuchee y rete al Rector (a quien acusa de gobiernista) y no le deja claros los límites de respeto a las instalaciones del colegio. De hecho no se discute a fondo con los padres de familia el asunto, ni se le pega una repasadita al Código del Menor. No hay plan B para manejo de detenciones o de situaciones de salud. El menor se queda lidiando con la hipotermia en el helado colegio, mientras el activista firmó asistencia y alega que no está en paro.
Quien accede al gobierno, por irresponsable que sea, conoce las hieles de la responsabilidad antipática. por eso el Secretario de Educación, con todo y su airecito de patriarca sindical, advierte sobre los términos del paro y actúa ante el uso de los menores, con la mesura requerida en la gran mayoría de los casos. El alcalde hace lo propio y gana que sindicalistas de servicios públicos, de la misma ADE y del medio universitario lo llamen "paraco" en las calles. Vuelve la frivolidad. El paramilitarismo es un fenómeno responsabilizado de crueles vejámenes contra la humanidad, por haber corroído el tejido social en varias regiones, por ser responsable de corrupción y narcotráfico. Está en el centro de la crisis política más dura de la presidencia con mejor respuesta en las encuestas (lo cual bien puede no ser tan paradójico como suena) y a diario está generando noticias sobre hechos judiciales (con pruebas y todo). Que los sectores políticos que siempre han reclamado no ser estigmatizados por sus posturas acerca del tema social, recurran tan irresponsablemente a esos motes, representa la poca seriedad que le ponen a la amenaza de lo que dicen denunciar.
De hecho, si mal no recuerdo, el paro que hay ahora en la Universidad reivindicaba al principio su denuncia contra el señalamiento, contra esa manía de tildar de guerrilleros a los activistas estudiantiles que sostenían determinadas posturas políticas. Lo que se hace con la palabra paraco es lo mismo. A propósito, muchas veces escuché veteranos de lo que la izquierda colombiana llama "la Guerra Sucia", o sea la matazón de militantes y activistas sobre todo en la segunda mitad de los 80; reclamar cómo a comienzos de la década siguiente, la principal fuente de estigmatización contra sus cuadros en ciertas universidades estatales (incluidas las del eje cafetero) provenía de los profesores y estudiantes del MOIR, quienes disuadían a sus prospectos de pichones hablando en esos términos de los otros grupos. ¿Será por eso que me molestó tanto ver las loas y la irracional lambonería con Robledo el lunes?

martes, mayo 29, 2007

No está cerrada

Aunque la noticia dice lo contrario, sigue habiendo acceso al Campus. El recuadrito contextualizador de la nota de El Tiempo atribuye el paro a lo de las transferencias. Probablemente el redactor estuvo en la liturgia de ayer en el Auditorio y se le contagió la pereza para leer. Con un par de dificultades por capacidad de la red, se adelanta la consulta electrónica, la cual en ninguna de las opciones niega continuar la discusión pero pregunta a la mayoría si se reanudan o no las actividades académicas. Alcanza la anormalidad para que los paristas acompañen mañana la farsa de inspiración electoral de FECODE y afrontemos de una vez las carencias de formación e información que ha tenido esta situación que completa cuatro semanas.

lunes, mayo 28, 2007

La camiseta

Entrando a la Universidad no asistí a tiempo a la asamblea de mi departamento, por una información errónea que recibí. Desvié al León de Greiff, donde - con lleno a reventar - Víctor Manuel Moncayo, el Ex-Rector amigo del pueblo y el Senador de la República, Jorge Robledo; insistían en sus arengas contra el gobierno y, los actuales directivos y disfrutaban de la afluencia de quienes hoy creían que retornarían a clase (después de una ausencia contundente la semana que pasó) y pudieron acceder al Campus a pesar de la dramática noticia del cierre. Moncayo insistió en exigir que el Rector demande, en que él lo hizo dos veces y que - aun el "uribista" Marco Palacios lo hizo -. Robledo ni merece alusión; un tipo que reconoce que no ha presentado en tantos años de representación parlamentaria más de dos proyectos y que se ufana más bien de haberlos hundido; que dice sin reato mentiras tan vulgares como que FECODE está en paro, cuando los que tiene al frente de las tomas y paros son los alumnos, en tanto los asociados y federados firman asistencia para no afectar su salario; un sujeto que oculta deliberadamente el papel de los rectores en el lobby al Plan (carameleando a los asistentes con que su labor fue oír a estudiantes y trabajadores); en fin...
Mi punto de hoy es la camiseta que algunos actores ocultan debajo de la camisa. Tildar de uribista a un Rector o a un Ex-Rector, insinuando que su actuación administrativa obedecía a intereses políticos externos a la Universidad significa cuestionar su respeto a la Autonomía Universitaria. Mi pregunta es: ¿Acaso Moncayo no tenía una camiseta de esas? Su primera Rectoría comenzó en el Gobierno de Ernesto Samper Pizano, la consulta a la Comunidad Universitaria (no elección, y a quien todavía abrigue dudas, léase bien el Decreto Presidencial 1210 de 1993 y después hablamos) no la ganó y venía de ser Decano de Derecho (también en tiempos de ese gobierno, siendo presidente del Consejo Superior Universitario Jaime Niño Diez, Ministro de Educación), cargo en el cual andaba cuando negó la última solicitud de reingreso a la Universidad que hizo Jaime Garzón Forero (eso sí, fue ofreciendo el León como sala de velación cuando lo mataron y magnánimamente le concedió el grado póstumo). Durante su primer período, las relaciones con los parlamentarios; tan frías por la tradicional petulancia de la única Universidad autónoma del país y por sus dos antecesores, tipos académicamente solventes y reacios al jueguito politiquero; florecieron, se afianzaron. Un año antes de posesionarse, un fuerte paro de trabajadores exigió el cumplimiento de lo que se llamó la nivelación salarial, ordenada por la Corte Constitucional. Guillermo Páramo, entonces Rector, repartió el dinero otorgado para ello con prioridad a los empleados con menor asignación salarial, disminuyendo el incremento de abajo hacia arriba y exceptuando al equipo de Rectoría, "por elemental decoro". No mucho tiempo después de posesionado el abogado Moncayo, se fue subiendo el sueldo como el 300% (ese que dicen que van a subir las matrículas). La verdad el Rector de la universidad más importante del país debería tener una asignación más alta, pero hay formas de formas. Uno de sus rivales en la aspiración a ese cargo era José Fernando Isaza, quien declinó su candidatura explicando que no convenía a la Universidad tener un Rector peleado con el Presidente (¿sí o qué?) y que él estaba agarrado de las greñas con Samper por una movida extraña BP-Grupo Empresarial Bavaria (lío por el cual Isaza renunció a la Junta Directiva de Ecopetrol).
La de Moncayo fue la Rectoría de la socialbacanería realmente existente. Eventos de ONGs internacionales contra el Plan Colombia, lobby de su colaborador Leopoldo Múnera para hacer más "social" la participación europea en dicho Plan, marchas con aval institucional contra el Plan de Desarrollo de Pastrana, demandas al Estado por el presupuesto de la Universidad, liderazgo institucional para atender casos de Derechos Humanos estudiantiles, con dos fiascos incluidos (Kike y Lina, los desaparecidos reaparecidos del 1997 y Diana Salamanca, falso caso un año después). Pero Horacio Serpa perdió las presidenciales de 1998 con Andrés Pastrana y Moncayo y su camarilla sindical tenían el alma empeñada y perdieron la boleta. Todo fue un enredo, los Ministros de Educación le hacían la vida imposible en los Superiores y él se desquitaba en los estrados, mientras sembraba el mito del Rector cursi-consciente-izquierdoide-chévere. A quienes nos gusta la historia nos da a veces por comparar con el turno de Luís Carlos Pérez en los 70 (socialista, amigo de León de Greiff, tuvo de Decano de Derecho a Umaña Luna). Qué desastre. O con Gerardo Molina (el mismo que le dijo a José Obdulio Gaviria que se fuera a trabajar con Álvaro Uribe Vélez, el liberal rebelde que se había distanciado de Bernardo Guerra Serna), Rector de tiempos de "El Bogotazo" (también más de malas).
El moncayato fue un tiempo de componendas, como la que le agradece el físico particulero paisa Roberto Martínez en su carta a su profesor de mecánica analítica en la de Antioquia. Cuando vino la ocasión de volverse a postular (2000) ya tenía una burocracia estudiantil (Cátedra de Vida Universitaria o "Cátedra Paco") en su nómina para que le hiciera la campaña de la consulta. Pero la consulta real, la de los políticos, la llevaba perdida y el liberalismo le cobró caro el empujoncito (salir de sus Decanos de la Sede Medellín y remover a Alejo Vargas de la Vicerrectoría General). En esa etapa lidió con lo del patrullero asesinado en un tropel, época en la cual su vehemencia no quiso asomar a la Fiscalía a acompañar a su locuacidad. Chicharrones como lo de los morteros y el posterior allanamiento abusivo al Campus (que incluyó la incautación de materiales de estudio, incluido el Laboratorio de Aeronáutica en Ingeniería Mecánica). A esas alturas no levantaba cabeza. Siendo presidente Uribe, lanzó su intento de tercerear dignidad, debido a la pobre cohesión de sus colaboradores, más proclives a rivalizar por el cargo que a unirse en torno a una figura. El activismo se casó con llamar elección a la consulta, buscando dejar el hecho como excusa política para reclamaciones posteriores. Pero leyó mal, las reglas decían que la consulta seleccionaba terna y – si el objetivo era dejar por fuera a Palacios – bastaba con repartir los votos que le dieron a Moncayo con otros dos candidatos y facilito dejaban al enemigo del pueblo por fuera y con apego a las reglas de juego. Entonces vinieron las marchas, los campamentos, las tutelas (una casi pone al salvador Víctor Manuel a posesionarse cuando ya andaba en vueltas de jubilación) y lo que se sabe.
Pregunto: ¿Son Palacios, Fayad o Wasserman más uribistas de lo que Moncayo fue Samperista o Pastranista? ¿Necesitaron las demandas de Moncayo al Plan de Desarrollo de Samper y la de Palacios al de Uribe paros indefinidos como el que hoy se prolonga?
P.D. Luis Fernando, gracias por las referencias y los consejos. Prometo regenerarme de mis problemas de síntesis. En parte los textos extralargos han buscado también dejar por escrito cosas que he relatado oralmente hasta el cansancio de mis interlocutores y que busco dejar en algún sitio, más allá de la situación actual. Soy consciente de la necesidad de ser más centrado cuando controvierta y trabajaré en ello.

martes, mayo 15, 2007

Esta mentada

- Compañera, en el quirófano no se fuma.
- Eso es lo que nos quieren imponer con la lógica de la productividad y porque quieren que seamos una mercancía con registro sanitario y fecha de vencimiento.
- Gracias por concientizarme pero no le eche la ceniza al hígado del man, que él no es parte deliberante en esto.
- Pero qué, en últimas la posición del man también es política.
- Digamos que sí, pero sumercé tiene esa cosa del albedrío y es la que está actuando; se supone que es responsable.
- Eso es una moral ahí toda cula.
- ¿Qué parte del cuerpo le sirve como calificativo para aceptar alguna moral? Parece que hígada no es.
- Qué va, yo hago lo que se me da la gana.
- Lo mismo decía Pablo el envigadeño, pero creo que ya no lo hace.
- Qué, mire, además más caspa ese man que cierra hospitales.
- O no les pone ceniceros en el instrumental.
- Ábrase, que usted no es mi papá, además yo por lo menos me estoy moviendo.
- Slow down, Shakis, que el piano no es para revolcarse, eso hasta Marilyn lo sabía.
- ¿O qué propone?
- Un día de estos le digo...

miércoles, mayo 02, 2007

La persuasión

La indefensa de la Universidad Pública y sus desalmados defensores.


martes, mayo 01, 2007

Inadmitible

Me entero, por la bloguera virtual Cecilia, del reciente escándalo en el MIT. Me entero también de la discusión acerca de la postura de la protagonista en materia de los requerimientos de admisión, más allá (hasta donde se puede) de las faltas a la verdad consignadas en su resume. Hace no mucho cayó un magistrado panameño por falsificar su título de abogado. En licitaciones, solicitudes de crédito, concursos, etc. el tema de la credibilidad de la información consignada en formularios y en la documentación de soporte es algo supremamente estresante y dispendioso. Los bajísimos niveles de confianza mutua que nos gastamos los colombianos acerca de la buena fe de nuestros compatriotas, hacen de la economía colombiana una tortuga en reversa; como le discutía yo a un abogado de jurídica de un famoso banco. El tipo defendía las demoras propias de despacho de las solicitudes de crédito sustentado en la alta tasa de falsificaciones y exageraciones. La misma cuenta de los billetes por parte de cualquier cajero está jalonada por la amenaza del billete falso. Antes, la Universidad Nacional tomaba una muestra aleatoria de las huellas de los aspirantes admitidos para confirmar su identidad con la Registraduría, hoy el cotejo es universal y todos los semestres están saliendo casos de suplantación, con gravedad penal (y lo que haya avanzado el implicado en la carrera no tiene validez).
Pienso en quienes recomiendan inflar las hojas de vida, en quienes tratan de avergonzarlo a uno por concreto y pertinente, en quienes creen que una andanada de supuestas experiencias en los más disímiles campos; solo para que el entrevistador se tiente a preguntarles: ¿usted sí fue alguna vez al baño en todo ese tiempo?