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viernes, septiembre 17, 2010

Mi dulce compañía

16 de septiembre de 2010, Bogotá. Una larga cola espera a las afueras del principal auditorio de la Universidad Nacional de Colombia, el legendario León de Greiff, un templo con solo 1619 sillas pero el misterioso poder de hacer sentir a la audiencia como si fuera la representación misma de cada habitante de este mundo o al menos de la mayoría. La razón es el anuncio de una conferencia por parte de la famosa activista, icono cultural de los setenta, aun comprometida con asuntos de raza y género y hoy consagrada a la causa de la abolición de las prisiones. Su nombre es Angela Davis y la primera imagen que cualquiera puede encontrar acerca de ella es la típica foto de alto constraste de una negra joven con su poderoso afro. Fue invitada por el Centro de Estudios de Género de la Universidad, junto con su colega Gina Dent, para la apertura de su nueva promoción de la Maestría de Género; semana de homenajes, lisonjas, conferencias de prensa y académicas.

Activistas feministas, de negritudes y LGBT; estudiantes e intelectuales alimentaron una multitud que rápidamente se hizo a todos los receptores de traducción disponibles mientras, debido al actual reglamento de seguridad del espacio, centenares quedaron por fuera. Algo de mercadeo del personaje, volantes de un combo que nos convoca a odiar al 'mito', a la traidora retrechera que no se parece a la pureza que a ellos les parece; un video repetido hasta el cansancio y finalmente el arribo de la estrella al escenario. Un aplauso entusiasta recibe a la ídola como es costumbre en este lugar (unos meses antes, un vocero del CERN fue a hablar del experimento del colisionador de hadrones y fue recibido como un héroe de fútbol, el campeón, el viejo barbicano que doblegó esos malvados quarks él solo; aplaudir es el deporte local favorito). Una famosa bloguera y escritora local actuó como maestra de ceremonias y presentó al Decano de Ciencias Humanas, el único hombre en la mesa, con su discurso sobrio y breve sobre la invitada. Entonces, cuando la directora del Centro de Estudios de Género comenzó a hablar, un sonido como de madera rota la interrumpió y un destacamento de encapuchados entró al escenario recibido por una confusa mezcla de consignas, aplausos (que no falten) y gritos de "fuera, fuera". Algunos vigilantes de la Universidad rodearon a la figura y, después de una breve charla, las organizadoras aceptaron el espectáculo que los visitantes inesperados habían preparado.

Banderas, consignas, la flor para la dama y un discurso que la traductora no entendió: la oda cliché a ella, la que los inspiró (al menos desde esa mañana), metáforas, más metáforas empalagosas y súbitamente la multitud exigió una mujer al micrófono. Esta oscura secta es el paroxismo del pluralismo y le mescolanza ecuménica de símbolos y discursos (en el mismo volante la bandera del M-19, un logo de las Panteras Negras y un símbolo anarquista), la clase de mazacote ideológico y show pintoresco que inspira los clichés tropicales de las telenovelas locales ("El Fiscal" y otros grandes papeles de Carolina Sabino) y de los lugar comunes de los festivales de cine franceses acerca de la Sudamérica rebelde y sus típicos activistas estudiantiles. Desde luego aceptaron que una representante femenina improvisara un discurso. Más palabrería y el público corrigiéndola por no usar el "lenguaje incluyente" un embeleco posmoderno y esotérico fundamentado en un silogismo torcido: ya que el lenguaje refleja la realidad social, cambiar el lenguaje cambia la realidad. De allí que no hay una palabra para "todos" que incluya a todo ser humano masculino o femenino bajo este cielo, porque ello 'invisibilizaría el género', uno está obligado a decir "todos y todas". Luego ella enloqueció a la concurrencia cuando afirmo que "nosotros creemos que hombre y mujer son complemento", recordando a todo el mundo la divertida respuesta de la Señorita Antioquia:


Los ninjas y las ninjos abandonaron el lugar y por fin comenzó la conferencia. La traductora inició su aporte a las carcajadas cuando Davis resaltó la generosidad del Decano y su médium interpretó 'el desempeño' (como una vez en la Alianza Colombo Francesa hubo quien tradujo 'Black Panters Movement' como 'Movimiento de los Pintores Negros') e hizo de la noche toda una experiencia catártica. Para ser franco fue más un discurso que una conferencia, no uno rabioso pero sí sentido. Me gustó. Ya conocía esos análisis sobre el sesgo racial en la política penitenciaria de los Estados Unidos y lo del complejo Industrial Carcelario; incluso sabía de las conexiones entre esas políticas y las que se han usado aquí en Colombia; pero uno, que ha celebrado que en los últimos años políticos tradicionales han vivido arrestos y procesos en su contra, no puede sinceramente aplaudir la reivindicación de la profesora Davis de la abolición de las prisiones. Ella lo sabe y por eso, cuando retomó el micrófono, después de las preguntas, insistió su opinión con una reflexión acerca del carácter multiplicador del crimen que tienen las cárceles y un par de consideraciones morales más. Una declaración final de solidaridad con el profesor Miguel Ángel Beltrán, procesado y preso actualmente,y todos abandonamos ese templo del aplauso y la pasión con muchas preguntas dándonos vueltas en nuestras aturdidas cabezas.

Post Scríptum, 20 de septiembre, gracias a la Pastoral Afrocolombiana por subir el video:


My sweet companion

September 16, 2010, Bogota. A long line is waiting outside the main auditorium of National University of Colombia, the mythical Leon de Greiff, a temple with only 1619 chairs but the misterious power of making the audience feel like the very same representation of everyone in this world or at least of majorities. The reason is the anouncement of a lecture by this famous activist and cultural icon of the seventies, still committed with race and gender issues, nowadays devoted to the prison's abolishment cause. Her name is Angela Davis, and the first images that anyone can find about her are the typical high contrast pictures of the young black female with her powerful afro hairstyle. She's been invited by the local Gender Studies Center, along with her colleague Gina Dent, to the opening of a new class of their master's program; a week full of tributes, adulation, press conferences and lectures.
Feminist, black and LGBT activists, students and intelectuals fed that crowd that soon took the whole stock of translation receivers and fitted the auditorium's capacity while, because the current safety rules of this place, hundreds remained outside the event. Merchandising of the character that we were expecting for, fliers by a militant group that invited us to hate that myth, that bitchy traitor that is not so pure as their passion has defined purity; a videoclip repeated till the cows come home and finally the star came to stage. A passionate round of applause received the idol as usual in this place (some months before a CERN's spokesman went there to talk about the Large Hadron Collider experiment and was received as a soccer hero, a champion, Ye old white bearded man that defeated those evil quarks by himself; applause is the local favorite sport). A local famous blogger and author acted as conductor and introduced the Human Sciences Faculty's Dean, the only one male on the stage, with his sober and brief speech about the guest. Then, when the Genders Studies Center's Director started to talk, a sound like broken wood interrupted her and a detachment of face-covered militants entered to the scenary received by a confusing mix of slogans, applauses (as usual) and rejection shouts. Some members of university's security crew surrounded the star and, after a short talk, the organizers accepted the performance that those unexpected guests had prepared.

Flags, slogans, a flower for the lady and a speech that the translator didn't understand: this cliché ode to her, the one that inspired them (at least since the previous morning), metaphores, more sickly metaphores and suddenly the crowd demanded a woman to the microphone. This misterious sect, the superlative of pluralism and ecumenical intermingle of symbols and speeches (in the same flier the flag of a populist guerrilla that signed peace with government 20 years ago, a black panter movement's logo and an anarchist symbol), the kind of ideological mumbo jumbo and colorful happening that inspires the tropical clichés of local television soap opera's and french film festival's organizer's fantasies about the rebel South America and its traditional student activists. Of course they accepted that a female representative improvised a speech. More gibberish and the public correcting her for not using the 'gender inclusive language', a posmodernist and esoterical campaign based on this forced syllogism: because language reflects social reality, to change language changes reality. So there's not a word for "all" that includes male and female human beings because it would invisibilize gender, you're obligated to say all (male) and all (female). Later she drove the audience crazy when she stated "we think that man and woman are each other's complement", reminding everyone the hilarious response by a Miss Colombia's contestant.



The Robing Hoods left the place and finally the lecture started. The translator started her contribution to laugh when Davis praised dean's generosity and she translated 'performance' (it reminds me a French Alliance's event when a translator interpreted "black panters movement" as "black painters movement") and made the night a real cathartic experience.
Being honest it was more a speech than a lecture, a speech without rage but with serious conviction, I liked it. I already knew those analysis on race biased prison policy in United States and the Prison Industrial Complex, I even knew about the connections of these policies and colombian penitentiary policy, but we, that have celebrated that in last years many mainstream oficialist politicians have experienced arrest and criminal prosecution, cannot honestly applause her claim for prison's abolition. She knows that, so when she took the microphone again, after questions, she reinforced her point with some reflections on the multiplier role that prison plays in crime and some more moral arguments. A final statement of solidarity with a local professor under arrest and we left this temple of applause and passion,with many questions around our astonished heads.

Post Scriptum (after post), september 20, thanks pastoralafro for uploading the video:



viernes, febrero 01, 2008

In Memoriam Memoriae

Se ha ido de este mundo el Doctor Alfredo Rubiano, inolvidable e inolvidante profesor de anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. Mis amigos médicos me refirieron unánimemente su extraordinaria memoria, que le permitía, ante la alusión de nombre y apellido, dar cuenta de sus exalumnos, en qué andaban y cómo les iba (incluidas fechas y dónde se sentaban). Uno de los grandes.

viernes, noviembre 16, 2007

Por sus trompas los conoceréis

Aquí se reportó y quedó constancia (solo que eltiempo.com quitó la nota, pero pronto vendrá el facsímil de la impresa), de la opinión de Leonardo Rodríguez. Hoy se anuncia que ha sido elegido al Académico Leonardo Rodríguez, con los siguientes guarismos:

Fórmulas de Pregrado

0 Voto en Blanco
3575
1 MIYER STICH PEREZ CORREDOR
LUIS DANIEL JIMENEZ CALDERON
2550
2 FREDY LEONARDO RODRIGUEZ GONZALEZ
CARLOS MAURICIO TORO HERRERA
4727
Total: 10852

Potencial Electoral: 43077 votantes

O sea que participó el 25.2%; esto es, la castidad creció desde mayo. Es más, el 89% de la comunidad habilitada para votar no expresó aprobación por el candidato seleccionado no a dedo, sino tal vez con otra parte del cuerpo peor reputada. También quedó, ante el Superior, Diego Marín, otro de los apologistas de los bloqueos de mayo, cuando no era estudiante activo pero sí era funcionario profesional de su aparato político. Por él se pronunció favorablemente el 12.8% del potencial. En su momento también descalificó la consulta para reanudar clases por minoritaria su participación. Por supuesto para el uno y para el otro sí es legítimo llegar a esos cargos con votaciones tan pobres, pues están en juego las metas de sus grupos en materia de figuración y acceso a viajes (con tiquete aéreo y viáticos superiores a los de los estudiantes en salida de campo) para producir documentos como este.
Me tomé el cuidado de verificar posibles casos de homonimato, pues se encuentran vinculados a la Universidad 25 Leonardos Rodríguez, pero en los últimos tres semestres solo había uno en cargo de representación estudiantil y el acta de los viajeros lo incluye. Este es uno de tantos pasajes que muestran que poner a hablar a la abstención es ventriloquía. Sobra decir que el casto de la declaración a El Tiempo no va a renunciar por la ilegitimidad de su elección y tampoco lo hará el peregrino, pero qué divertido poncharlos en la mentira.

jueves, octubre 04, 2007

Evacua, rubia

Y los que saben más de arquitectura opinarán e ilustrarán al respecto. Yo, personalmente, destacaré de Salmona su monumento al frío (Archivo Nacional) y las escalinatas con la plaquita de "Propiedad Privada" por donde se pasa de la Macarena al Planetario, allí donde fui víctima de empellones sorpresa de 'amigos' del colegio, donde un cretino me lanzó a una fuente mi mochila con mi amado libro de geometría, donde no nos dejaron permanecer una noche de concierto a quienes teníamos escriturado el paradero de los del Camilo que esperábamos la 128A y donde alguna vez charlamos de nada con 'Cabro'. Bueno, y la sede del próximo UN Robot.

martes, agosto 28, 2007

¿Y tú dónde estabas?

A la hora del no terremoto de esta tarde estaba yo metido en el Auditorio León de Greiff, escuchando el foro que organizó APUN sobre la autonomía y la finaciación de las universidades. Las masas populares que - en medio de su genuina preocupación por el futuro de la Universidad - abarrotaban este mismo recinto hace apenas unas semanas, brillaron por su unánime ausencia. Me llamaron al celular a contarme del chisme radial sobre una presunta evacuación de la Universidad (fabulada por eltiempo.com) y sobre otras que sí ocurrieron (jardines del ICBF, colegios, Ecopetrol, el Hospital Militar, la Universidad de los Andes,...). No niego que si algún cerebrito colombiano descubre la forma de predecir una vaina como esas con semejante precisión, saco una bandera, me subo a un carro y me pongo a echar pito y a llorar de orgullo patrio (y de confort, por atenuación del miedo al caos). Pero se me hace tétrico que los encargados de coordinar evacuaciones, la gente de medios y los responsables institucionales de ciertas entidades compren semejante pega, trastornando la vida de media ciudad. Se agotaron los silbatos en tiendas y supermercados, hubo quien juró que tembló y hasta sintió a la parca respirándole en la nuca, hubo congestión telefónica y más de un medio radial contribuyó a difundir la especie irresponsable del año.
Habrá quien diga que sirvió de simulacro, pero la credibilidad de muchos profesionales quedó en entredicho. Para quien abrigue dudas al respecto, habrá un acervo desconectado de observaciones sobre el escarabajo que cojea veinte segundos antes, de las moscas alborotadas, de virajes de resistividad en arcillas (verificables solo con costosa instrumentación y con conocimientos idealmente perfectos del contexto tectónico local), o de patrones sugerentes en series de tiempo (con incertidumbres altísimas, además); pero no se puede predecir un terremoto como decir en tres horas pasa un huracán; Bogotá no tiene amenaza de tsunami, ni tenemos al Galeras al lado, como para que un reporte de sismicidad justifique semejante predicción tan disparatada. Que la masa actúe así es delicado, pero esperable. Esos mitos ubanos se propagan y se enriquecen en segundos. Como alguno que otro locutor habló de la manida profecía del cura Margallo, en un ratico ya atribuían el chisme original al programa del 'Padre Chucho' (¿será más bien que fue un cuáquero?). Pero que la gente responsable de manejar las crisis se preste a propagar el embuste es como para pedir cabezas.

domingo, agosto 26, 2007

Alberto Alava

Esta semana que pasó se cumplieron veinticinco años del asesinato del abogado nariñense y profesor de la Universidad Nacional, Alberto Alava Montenegro. Los sicarios que lo acribillaron en frente de su hogar, junto al campus, se presentaron como el MAS (Muerte a Secuestradores) y se refirieron a su víctima como "abogado de secuestradores". Se trataba de una de las primeras incursiones públicas del aparato paraestatal cuyo nacimiento oficial se asocia con la reacción de los narcos antioqueños al secuestro de Nieves Ochoa, hermana de los líderes de uno de los clanes más importantes del Cártel de Medellín. Alava llevaba entonces uno de los casos malditos de la tradición de los Derechos Humanos en Colombia, la desaparición forzada del llamado "Colectivo del 82", una célula armada, con importante participación estudiantil, que perpetró el monstruoso secuestro y homicidio de los hijos del narcotraficante Jader Álvarez, primer colombiano que - después de pagar condena por ese delito en Estados Unidos, producto de una extradición - retornó al país; donde el tema de la desaparición lo volvió a llamar a los juzgados y las habilidosas malas artes de su abogado defensor recrearon la impunidad del caso.
Alberto Alava fue un profesor emblemático de una época de la Universidad. Era el intelectual contestatario cuyas clases convocaban inmensa concurrencia, con cierto aire de solemnidad, como para entrar sin calzado los que llegaban tarde, pues el ruido no era bienvenido. Alava rondaba el margen izquierdo del espectro ideológico en su práctica como abogado y en sus posturas académicas. Era un radical y un provocador, a quien causaban urticaria la cartilla y la consigna simplista; no ahorraba vehemencia para apabullar a los cultores de la mediocridad y del nihilismo-excusa. Hoy, cuando los practicantes del proselitismo docente van por la fácil de no escoger las compañías, de abstenerse de sembrar dudas en aras de sumar inconciencia, de reencauchar letanías apuntaladas en falacias; hoy se siente más muerte la muerte de Alava y más infame su homicidio. Cada bravuconada de tarima, cada pirueta retórica de manipulación, cada aplauso a la degradación de la palabra y de la práctica, son el eco del trueno de ese veinte de agosto; los tiros sin gracia.

jueves, agosto 23, 2007

Seguridad

Hoy fueron abaleados dos profesores de Geología cuando volvían a la Universidad con parte de la plata en efectivo de un trabajo que planeaban hacer en la Alta Guajira. Fui un rato a la clínica para ponerme al tanto y ofrecer mi solidaridad, enterándome parcialmente de algunos detalles del robo violento y de la condición de salud de los dos. Ahora reviso la forma como se dio la noticia en El Tiempo y trato de masticar un poco lo que pasó.
En principio algo anda muy mal cuando las maraña de minucias legales del manejo de dineros públicos hace que sea un lío descuadrarse por dos pesos y convierta en peculado los sobrecostos de trasladar el dinero entre sucursales bancarias o ciudades; propiciando este tipo de riesgo. La no disponibilidad de sucursales en los municipios donde tendría lugar el trabajo también contribuyó a esa decisión.
Lo segundo es si se recurre o no a la figura de la escolta policial en caso de retiros grandes y si solo con solicitarla está disponible. Si se asumió la propia cuenta y riesgo, creo que este suceso es un motivo más que suficiente para no incurrir en semejante imprudencia. De todos modos, por las características del asalto y la capacidad de fuego de los asaltantes, posiblemente la típica escolta hubiera resultado insuficiente y sería la primera en caer abaleada.
El escenario del atraco fue una de las porterías vehículares cercanas a la Capilla de la Universidad, las cuales desde hace unos años son de uso exclusivo de vehículos, lo cual las torna más solitarias y refuerza la función de patio trasero que solían tener. Se sabe que los porteros de esos puestos exhiben armas cuando se trata de intimidar a alguien desarmado y en situaciones como estas, misteriosamente se comportan inermes. Hay que destacar que el entorno exterior de estas porterías es regularmente visitado por policías en operativos de control de motociclistas (el casco y el chaleco), que son sitios preferenciales de entrega de personas detenidas por los vigilantes dentro del Campus a la misma Policía y que la ausencia de esta institución en la escena del tiroteo fue bastante sincronizada.
Por lo demás, como ya entré en el terreno de la rabia que le da a uno con estas cosas de la inseguridad, me permito suponer que alguien uniformado y con rango sabe algo importante sobre quienes hicieron esto y para dónde cogieron. Esta no es la ciudad de hace diez años; hoy hay cámaras ocultas, redes de informantes, policía cívica (cuerpo de corte paramilitar que se arroga funciones de policía judicial y tiene la costumbre de llegar de primero a todo y ser omnipresente) y frecuencias abiertas especiales donde todo mundo se entera de todo.

domingo, julio 22, 2007

Mal de muchos

Cuando Rius era izquierdista, definió en su "Pequeño Rius Ilustrado":
Chusma: Se dice cuando el antepasado de quien escribe no estaba en el grupo.
La simpatía por las masas es sin duda interesada y circunstancial. Es fácil caer en el encantamiento de las multitudes y a todos nos ha tocado vivir la decepción de sus caprichos. Inevitablemente, se vuelve sobre el dictamen de las mayorías como fuente de razón o de autoridad; en general nos gusta pensar que lo bueno y conveniente es aceptado por la mayoría. Nuestro sistema político se fundamenta en el sufragio para ciertos cargos claves del poder ejecutivo y legislativo; mientras que la cúpula del judicial recurre a otro método electoral, pero con el pequeño universo de los parlamentarios.
El dilema a veces no es tan fácil de resolver, pero creo que estoy del lado de aceptar que, en las cosas públicas, es preferible arriesgarse a que la mayoría se equivoque a que ciertas minorías persistan en imponer sus luces. Por supuesto que nuestra idea de lo público y sus dominios es precaria en esta sociedad. Un humedal recluido en los predios de un club privado es sin duda una usurpación de un bien público, pero se pone uno a pensar seriamente qué sería del mismo al someterlo al régimen de la propiedad de nadie (que es lo noción de público que tienen muchos, especialmente los más dañinos). La verdad a mí se me aparecen imágenes nefandas.
Diagnósticos clínicos, decisiones de ingeniería, estudios de impacto, procedimientos judiciales y muchísimas decisiones críticas no descansan en el voto universal sino en consideraciones de experticia (o algunas menos racionales a veces). La administración pública tiene facetas que aparentemente tienen que ser resueltas por especialistas acreditados académicamente pero resultan mejor manejadas por quienes actúan pensando en la aceptación general; pero no siempre. Y en las excepciones hay casos realmente vitales.
Con la reciente debacle del llamado movimiento triestamentario; de la asamblea que decretaba cierres forzados de facultades y dirigía marchas y otras acciones de protesta a propósito del Plan de Desarrollo del segundo gobierno de Uribe; me encontré con ciertos viejos rasgos de esa política improvisada. La recta final de la legislatura preveía que esas eran las fechas indicadaspara generar hechos noticiosos para una presión política adicional a la que se daba dentro del Capitolio. Como muchas de esas gestas legislativas, una cosa es lo que se les dice a las masas congregadas en la Plaza de Bolívar y otra la que se juega en los pasillos aledaños al hemiciclo. Allí la consigna que manda es "yo te rasco la espalda y tú me rascas la espalda". Micos, componendas y otros juntaron las voluntades de polistas y uribistas. Los funcionarios de la protesta en la Universidad Nacional recurrieron a la fórmula efectista y arriesgada de los bloqueos. Al impedir por la fuerza la realización de las actividades académicas lograban dos cosas: una audiencia que de otra manera no podrían convocar (la multitud agolpada a la entrada del edificio) y la asistencia a su asamblea grande y a sus tareas por parte de quienes la condicionana no estar faltando a obligaciones académicas. En uno de los puntos más delirantes de su aventura, llamaron novedoso a este método. Que unos muchachos recién llegados al debate universitario se pretendan inventores del agua tibia en papeletas es normal y esperable; pero que viejos sindicalistas y profesores salgan con eso es una declaración de languidez.
Como el cuerpo directivo de la Universidad se encontraba en labores de cabildeo, buscando que los congresistas eliminaran el artículo que imponía el pago total de la obligación del pasivo pensional por parte de las universidades estatales del orden nacional; no hubo enfrentamiento inicial con ese movimiento. Salvo un incidente previo a los exámenes de admisión de pregrado, cuando se temía que la persistencia en bloqueos y la sacada recurrente de pupitres de sus lugares diera al traste con la jornada, no se intimó a los paristas a que abandonaran sus prácticas aunque se los invitó a pensar en ello. Ese momento me recuerda un primer elemento político de la situación. Los directivos llevaban meses lidiando con el Ministerio de Hacienda y el de Educación a propósito del tema. Las dificultades para pagar un par de mesadas de 2006 y el cambio de condiciones jurídicas para exigir lo que no fue tan difícil hasta 2005 hicieron que el tema se convirtiera en la preocupación central de la actual administración. A mediados del primer semestre renuncian los vicerrectores y otros funcionarios oponiéndose a la determinación de costear el déficit presupuestal para 2007 con ingresos propios bajo responsabilidad de cada sede. Al comenzar el proceso del debate al PND fueron numerosas las reuniones conparlamentarios y las acciones conjuntas con otros rectores. En todo ese tiempo la organización sindical que más protagonismo asumió no adelantó gran cosa en informar y cualificar sobre este tema. Sus denuncias hablaban de la presunta declaración de las universidades como zonas de orden público y otros temas más rigurosamente gremiales. La marcha que convocaron para el 18 de abril, con firma genérica, anunciaba el paro de comienzos de mayo pero solo trataba de lo que llaman "crisis humanitaria" y criminalización del comunidad universitaria. Ya iniciado el paro, cuando el Vicerrector de Sede explicaba la conducta de las directivas e invitaba a coordinar esfuerzos por una causa común, esa dirigencia sindical insistió en diferenciarse, en declarar que su movimiento surgió sin pedirles permiso a las directivas y que seguirían así no se permitiera el ingreso a la Universidad. El pasivo pensional, problema real, es una excusa para los políticos y ese tipo de gestos es una expresión de su mentalidad.
La versión definitiva presentada al Presidente para sanción cambió el artículo de la responsabilidad total para las universidades por una fórmula de concurrencia a definir. La espera a los pasos siguientes del problema legislativo y jurídico cambiaba el ritmo del movimiento pero la agenda de la agitación tenía ya programados nuevos eventos el 23 de mayo y la dirigencia inercial optó por persistir en sus bloqueos y su intransigencia. La Ciudad Universitaria mantuvo sola entonces. Por las mañanas cierta cantidad de gente llegaba a ver si se vislumbraba el fin del paro y aun a sentarse en el auditorio a escuchar o participar (si la dejaban). En un par de ocasiones las directivas ordenaron desalojos de los campamentistas para poder reanudar clases en la semana siguiente; anuncio ante el cual la asistencia al campus volvía a crecer, pero los bloqueos daban al traste con ella, conformándose con llenar un salón cuya capacidad es bien limitada, comprando su propia ficción de mayoría.
Cuando la rectoría buscó aval de las mayorías mediante la consulta electrónica (método controversial, desde luego), la respuesta fue más contundente que las elecciones de representante estudiantil al Consejo Superior. La dirigencia del paro quiso especular sobre conductas fraudulentas y aun arrogarse haber conseguido la abstención de la mayoría (participó la tercera parte de la comunidad convocada, a pesar de que la mayoría de las terminales para estudiantes no tenía libre acceso por culpa del bloqueo; el mensaje fue claro y contundente). Al insistir una vez más en sus bloqueos, la dirigencia enquistada del paro tiró por la borda su convocatoria. Las directivas anticiparon vacaciones estudiantiles para salvaguardar el cumplimiento de compromisos de fecha inmodificable (cursos intenacionales, escuelas de verano, etc.) y la tozudez parista se estrelló con su tamaño real. ¿Por qué un movimiento supuestamente tan masivo, se resquebrajó de un solo golpe por unas vacaciones? Es obvio que la audiencia tenía incertidumbre y al resolverse esta no tuvo más que escucharles a los directivos de Sintraunal. La mayoría bien podía querer marchar, pintarse la cara, aguantar frío en el campus; pero sobre todo iba a estar enterada del cronograma. La primera marcha en vacaciones fue dolorosa para los bloqueístas. No es lo mismo resistir tres o más horas de perorata en el confort del Auditorio León de Greiff, con la amplificación del mismo, con las sillas acolchadas, con empleadas encargadas de recoger las envolturas de alimentos y las colillas que los defensores dejaban allí todos los días; a someterse al azar de los elementos, el viento, la lluvia, el piso duro, que mi mamá no me da plata para los pasajes porque estoy en vacaciones... No es lo mismo pescar entre la multitud que vuelve a clase que tener que convocarla casa por casa, en todas las localidades, ciudades, pueblitos, hoteles, blanearios, etc.
Allí comienzan los juicios. El problema son las directivas y el sector sindical se enrancha en que toca conseguir su renuncia; gesto irrelevante en la gestión a propósito del pasivo pero triunfo político de su grupo de llegar a darse. Tras tantas semanas de contar con las facilidades de la Universidad para la reunión y comunicación, el movimiento se da cuenta que no se cualificó, que no tejió redes estables, que no diversificó audiencias ni alianzas. Durante las vacaciones anticipadas avanza nada y pretende recuperar bríos al volver. Aunque el auditorio se llena, como ya comenté, es evidente que el hechizo se ha roto. El romance con las masas llega a su fin. Algunos tratan de adornar con donaire el despecho:
Yo No Me Sentaría En Tu Mesa
by Fabulosos Cadillacs
Por más que quieras sacarnos de nuestro lugar
y pienses que solo somos un puñado de idiotas
no no podras quitarnos lo que hicimos ya
ahora somos más hermanos que antes
Ya no podras mirarnos a los ojos más
nosotros somos amigos, vos que solo estás
por más que quieras tapar toda nuestra voz,
nunca podras callar esta canción
(oh . . . oh . . . oh . . . )

Y si después no crees lo que te estoy diciendo
mira mis pies bailando al son de este ritmo
voy a vestirme de traje aunque me vea mal
voy a saltar toda la noche sin parar de silvar
está lloviendo pero yo no voy a mojar
mis amigos me cubren cuando voy a llorar
por más que quieras tapar toda nuestra voz
nunca podras callar esta canción.
(oh . . . oh . . . oh . . .)
Tomado de aquí.
Otros son menos dulces y otros deciden conmemorar la Fiesta de la Virgen del Carmen con lanzamiento de petos y la descalificación del nuevo curso de los acontecimientos. Ayer se glorificó (y aun se exageró) a la multitud, hoy se la condena.
Con el tiempo yo tuve mi distancia con la retribución hedónica de la liturgia de multitudes. No es de mi naturaleza gozar de lo homogéneo, de lo sospechosamente unánime. Admiro, desde luego, ciertos aportes estéticos ligados a la disciplina y el gregarismo, como este:

Tampoco todo lo masivo que no me gusta es homogéno. Una vez que, como etnógrafo de fin de semana, intenté analizar in situ un ritual religioso de los Bethesda huí sigilosamente después de controlar mi pánico en medio de una especie de clímax o trance colectivo en el cual cada uno de los participantes hacía su propio performance. Unos lloraban, otros brincaban o se tiraban al piso o se quedaban rígidos y la combinanción de rollos particulares, caótica, era bien espeluznante. Amo sentarme en más de una campiña a gozar de los ruidos de insectos, batracios, aves o micos sin partitura ni director; pero ese happening de los "hermanos" no me inspira paz.
Mi conflicto adolescente con ciertos apologistas a ultranza de los métodos del paro que pasó tal vez tiene que ver con un viejo dejo de una militancia olvidada. Está ligado a una vivencia llena de contradicciones, muchas de ellas harto edificantes, inquietantes, apasionantes. Era la experiencia del disenso persistente pero dinámico, orgulloso de su inteligencia. No concluía como las epopeyas esas de "el plesidente mau guio a las masas hacia su felicidad". No trataba de aniquilar ni doblegar ejércitos sino de desarrollar controversias, elevarlas y a veces desecharlas por otras más pertinentes. Con el contradictor se establecía esa experiencia, a veces al punto del rencor pero con un gozo tal por la diferencia que se abominaba la fórmula de la eliminación física. Así fueron duros golpes a esa Universidad el homicidio de Jesús Bejarano y el de Alberto Alava; con balas de diferente bandera pero de jaez semejante, idéntica.
A diferencia de la bulla litúrgica, el debate racional, el preparado y comprometido, dispone inteligentemente de las disonancias; induce dudas, incita razonamientos. Es el cromatismo de la Universidad que defendí entonces y defiendo ahora. Es la posibilidad de escuchar a quien me diga lo que creo que no quiero oír, que me rete a pensar. Son un montón de profesores con quienes pude discutir. Menciono un par de los que ya no están: José Granés y Fabio Chaparro; personas que me enseñaron en medio del disenso. Esas prácticas discursivas que pretenden hallar la coherencia en la satanización del adversario y en la homogenización de las voces, han generado personajes lánguidos y dañinos. Recuerdo una frase de cierta facción maoísta puesta en las paredes: "repudiar a las autoridades académicas que desprecian las masas". La parte chistosa era imaginarse cuántos machetazos heurísticos, cuántas consideraciones de cifras significativas, cuántos modelos físicos peligraban con esa advertencia. La parte jarta fue cuando alguno de sus seguidores compró el cuento de que esa contradicción se resolvía a los golpes y la emprendió a puntapiés contra Antanas Mockus tirado en el piso.
Manejar de manera efectista una multitud, con tonadas fáciles y sin discusión es una técnica sencilla; casi que la ejecuta un mono entrenado:

Investigar, pensar, proponer y comprometerse son cosas de más largo aliento y exigen trabajo y seriedad

miércoles, julio 11, 2007

¡Vaya!

La verdad andaba como pesimista al respecto de los acontecimientos de ayer al volver de vacaciones. Me aguanté toda la asamblea, excepto la fórmula litúrgica del video unilateral realizado por los paristas (1,2,3), porque ya lo había visto. El Auditorio estaba colmado, accedí por las gradas de más arriba y milagrosamante conseguí silla desocupada en buen estado (al lado de una inutilizable por exceso de defensa).

alojamiento cortesía de photobucket.com

Primero intervino el representante estudiantil al Superior, quien sugirió doblez y promesas incumplidas de parte del rector, reclamando también por la condición mayoritaria del gobierno en el Superior: la Ministra, o en su reemplazo el Viceministro cuya integridad personal le resulta irrelevante al "movimiento"; dos representantes del presidente, Paulo Orozco - veterano docente de física de la Nacional, egresado de la misma y de probado compromiso con la institución - y Jorge Orlando Melo, egresado de la Nacional, en donde también ha desempeñado la docencia; Carl Langebaeck, representante por el CESU y profesor de los Andes aunque nada ajeno a la Nacional; Ignacio Mantilla, representante del Consejo Académico y docente de larga carrera, además de decano de Ciencias; Víctor Moncayo, representante de los ex rectores, paleo samperista y polista al uso; Orlando Acosta, representante de profesores, razonero político de Jorge Robledo, y - para completar 8 - Arturo Olarte, representante estudiantil, nombrado a dedo por su organización política para representarla a partir de una consulta electrónica como la considerada ilegítima por el "movimiento", solo que con libre (aunque menor) participación de la comunidad universitaria (sin bloqueos de edificios donde se encuentran los computadores).

Luego intervino el benemérito representante de profesores al Consejo de Sede, J.J. Yunis, para informar que los profesores aun no se habían reunido; seguido del histórico y solitario líder de ASPU, quien objetó el contenido del comunicado más reciente del Rector, por considerar sus cifras de difícil comprensión y luego posó de astuto al ridiculizar la afirmación de que el pasivo estaría saneado hacia 2040, por estar entonces ya muertos los pensionados. ¿Preferirán Pedro y El Pasquín que se sanee en menos de diez años a costa de la liquidación de la institución? Comentó también la situación de calendario de otras universidades.

Luego vino "su majestad", "El Rey", a enfocar su cizaña contra los directivos, a descalificar la respuesta que le dieron a una carta de su sindicato por cartelera (pública) y no en su real cámara. Reclamó por la blanqueada de murales en la plaza (falta gravísima, pecado mortal), por el allanamiento ordenado - según su real majestad - por el Vicerrector de Sede (ahora le atribuyó facultades de autoridad judicial, esos son nuestros líderes); por la visita del Ministerio de Protección Social para verificar cese de actividades (ahí sí nada de retroceder nunca, rendirse jamás) y remató con su exigencia de destituir funcionarios. Era de esperarse que alguien tan habituado a proteger la estabilidad laboral de responsables de faltas graves, decida exigir la destitución de quienes no besan el suelo donde pisan sus reales pantuflos. En varios lugares del campus, el aerosol vinotinto, distintivo de los áulicos del Rey, llama al Rector lacayo del régimen paraco y le demanda: "fuera de la UN y del mundo entero". "Mandar al otro mundo" es matar, Juan Carlos, mejor bájele y ordene a sus incondicionales gregarios que le bajen.

Después habló una de las miembras participantes de la "Comisión de acercamiento", quien explicó los alcances de esa comisión de manera atropellada y urgida por darles paso a los informes por facultades. Salvo Ciencias, se escucharon varios informes con conclusiones más o menos semejantes, mantener el movimiento combinado con la finalización del semestre. Derecho exigió restitución total de horas y transformación de los contenidos de las asignaturas para que traten de la problemática. Ellos dicen que allá se puede, claro, qué tal modelar a los pensionados como fermiones o hacer un balance de materia... jurídica en Ingeniería Química. Una chica de artes dijo que dejaron de tocar sus obras por dos meses y medio; si era música, me preocupa que los estudiantes no tengan su propio instrumento y abandonen su práctica por períodos tan largos. Por Ingeniería, el representante al Directivo (tal vez lo recuerden por confundir CID con CEIF) denunció el avance de la reforma académica y las presuntas incongruencias de lo dicho por el Rector ante ese Consejo; luego de lo cual fue interpelado por Yunis, quien insistió en que la de ahora no es la misma que hundieron entre 2005 y 2006. De las intervenciones sueltas se destacó por lo larga la de cierto profesor de Diseño Gráfico, quien habló de esperar la vuelta de vacaciones de las otras universidades (en la semana en la cual muchos rezarán por la multiplicación de las décimas) y exigirle a FECODE y a la dirección del Polo más apoyo y el salto a transustanciar la reivindicación en la denuncia del "régimen narcoparamilitar de Uribe, etc". Una representante de los padres de familia expuso sus consideraciones sobre la continuidad del asunto, proponiendo estampar una camiseta que parafraseara la consigna de la paz (a propósito de la semana pasada) y compartió su testimonio sobre una experiencia místico-político-marcial; Al ser abordada por dos atracadores armados, vio en ellos a Uribe y a Wasserman y lanzó un antiguo mantra: "hijueputa", que ahuyentó a los malos. A propósito, si usted ha experimentado episodios psicóticos de este estilo, no dude en consultar a algún profesional de la salud mental, es mejor descartar.

Una de las más cantinflescas (casi tanto como la de un mechudo de Ingeniería), fue la de un tipo que dijo que la Universidad hacía mal al pagar a profesores visitantes y al recibir extranjeros para dictar. Que con ese mismo dinero se podría pagar la formación aquí de los futuros profesores o mandarlos a estudiar afuera. Un estudiante de posgrado (ni idea de cuál área) volvió el tema un asunto patriótico: "lo que se perdió en academia se ganó en Patria". Sin comentarios. El secretario del PC anunció el respaldo del Polo y habló de la continuidad del movimiento, al que calificó como justo. Cerebro, ya mencionado en entradas anteriores, habló de "elevar" el nivel político (o sea hacerlo compatible con el rollo de su combo) y de la importancia de la "estructura", o sea la subordinación de las discusiones por facultades y carreras a la tiranía última de la "asamblea general". Se votó la realización de una marcha, de otra marcha, de las camisetas (de usar para ellas la plata que no se usó en la pancarta que habría de ondear en la final del torneo de la A, la cual no se hizo en Bogotá, Parce), un par de detalles más y a almorzar.

Reconozco que la asistencia fue notoria, conozco el régimen demográfico de la participación en estas cosas y ese auditorio lleno, y semilleno a la hora de la votación afanada, es mucho más de lo que normalmente se esperaría después de tanto tiempo y tantos errores. Reconozco también mi sorpresa al no ver insistencia en los bloqueos (con todo y que los discursos reflejaban su añoranza). El trámite jurídico y de negociación política que sigue es arduo y largo; requiere de argumentos y de evitar confrontaciones internas destructivas como las que sugiere el monarca al hablar del "enemigo interno". La fácil es creer que la misma jugada que terminó en gol en ocasiones anteriores el adversario no la ha estudiado ni calibrado; de fiascos así ya hemos tenido muchos. En este ratico, han logrado más de lo que creen, tener a tantas carreras trabajando en conformación de organizaciones estudiantiles es mucho más de lo que se alcanzó cuando era eso lo que se quería. No me hago falsas expectativas con la cualificación de ese proceso pero lo que vi ayer es más de lo que esperaba y es sin duda un viraje sensato.

miércoles, junio 20, 2007

Novedad

Para que Campo IV sea noticia es porque así estamos.

sábado, junio 16, 2007

Proclama

Hace unos años, una pluma colombiana no costeña consiguió la atención de las billeteras de muchos consumidores franceses de libros. A mí no me sorprendió. Era apenas predecible que el morbo de los coterráneos de Louis Pasteur se sintiera atraído por el título: "La Rage au coeur" lo que parecía ser un caso exótico de una patología combatida por ese brillante investigador tanto tiempo atrás.
A la vista de cualquiera, pero lejos del interés de la mayoría, por los confines nororientales de la Ciudad Universitaria, se encuentra el Laboratorio Nacional de Química, hoy en comodato para el uso de Ingeominas, pero próximamente devuelto a la Universidad Nacional de Colombia. Al frente de este edificio, ondea permanentemente una bandera de Colombia, sin parches raros (como el que tiene la que presidió el campamento triestamentario el mes pasado, el cual reproduce la ilustración - cuyo origen primero por hoy quedo debiendo - usada hace unos años en una portada de Análisis Político, y hoy imagen corporativa de cierto movimiento con nombre de empresa de transporte). También el busto de Louis Pasteur proclamando su afecto por los laboratorios. Hace rato que quería citarlo:
Interesaos, os lo suplico, por aquellos recintos sagrados que se designan con el nombre expresivo de laboratorios. Pedid que se multipliquen y que sean dotados, son los templos del futuro, de la riqueza y del bienestar, allí la humanidad se engrandece, se fortifica y se hace mejor.
De paso sea la ocasión para expresar mi júbilo por el reciente destape de Bogotá en el Google Earth. Mientras averiguo cómo se mete un mapplet en una entrada de blogger. Aquí dejo el enlace con la locación del video. Y por supuesto el video:

jueves, junio 14, 2007

martes, junio 12, 2007

Lo público

Advertencia: Esta entrada es de las largas y es tópica de un diálogo comenzado varias entradas atrás, en particular respondiendo a preguntas formuladas en los comentarios de la más reciente.

La amenaza

La Universidad como institución ha pasado por momentos difíciles desde antes de ser fundada. El mismo hecho de provenir de instituciones preexistentes supuso decisiones de gobierno para transformar una cosa en otra, para cuestionar un pasado y esbozar otro proyecto. La fecha oficial de nacimiento de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, 22 de septiembre de 1867, nos remite a un gran agradecimiento con el "Olimpo Radical" (que no era un profesor cascarrabias de Veterinaria, sino el gobierno de los liberales radicales durante una década del siglo XIX) y ha llevado a muchos a hacerse la ilusión de que la Nacional tuvo cuna y designios rebeldes. Curiosamente la radicalidad los llevó a liberalizar tanto las profesiones que vulneró una de las principales funciones sociales de la Universidad, la de licenciar a sus graduandos ante la ley como profesionales, como la negación del tegua. Cuando la generación de entusiastas colombianos de Córdoba llegó al poder con la República Liberal, se presentó la gran Reforma Universitaria (y de la misma Educación Básica), con la consecuente oposición de sectores universitarios y externos a la institución. Cualquier cambio, bueno o malo, agenciado desde una instancia gubernamental, enfrentará siempre posturas, que de endurecerse terminarán por afincarse en que la condición inmediatamente anterior es justa, conveniente y la mejor de las posibles. No es un carácter exclusivo de nuestra nacionalidad, en muchas partes del mundo la Educación es uno de los fenómenos más conservadores que puede haber. Siempre mira al pasado y sospecha de lo que viene.
A esa Reforma del 36 reaccionó anticipadamente el clero fundando la Universidad Pontificia Bolivariana y resucitando la Universidad Javeriana (por entonces la misma institución que el Colegio de San Bartolomé). Luego de caído el liberalismo del poder se dieron timonazos en sentidos divergentes y vino también el nacimiento de nuevas universidades privadas (de Los Andes, Jorge Tadeo Lozano, de América, Piloto,...), pero también de importantes departamentales como la UIS y la del Valle. Muchas de las privadas aparecidas en los 50 y 60 surgieron de crisis internas de la Nacional. 60 y 70 fueron las décadas que consolidaron el panorama general que hoy conocemos de la composición de la matrícula universitaria en Colombia de acuerdo con la naturaleza privada o estatal de las instituciones. Las universidades estatales son el bicho raro del sistema (como el 40% de la matrícula universitaria y no mucho más del conjunto de la Educación Superior); la Nacional tiene algo así como el 4% de la matrícula universitaria total del país, algo bien diferente a lo que se puede ver en México, Argentina, Brasil, Venezuela y muchos países de distintas ubicaciones en la economía mundial.
La síntesis histórica forzada, para no irme de la primera pregunta de Motor Dada, viene a cuento porque recuerdo haber participado en el movimiento estudiantil contra la aprobación de la Ley 30 de 1992, de Educación Superior; la cual desarrolla un vago artículo constitucional acerca de la autonomía de la universidad colombiana y reemplaza las disposiciones del Decreto-Ley 80 de 1980, sobre la misma materia. Por supuesto los activistas del momento anunciamos el fin del mundo, denunciamos el cumplimiento de agendas internacionales malintencionadas y casi expresamos conformidad con la ley que se derogaba. Eso sí, salvo un fallido intento de paro a las malas, con el cual no estuve de acuerdo, sin necesidad de bloqueos fue un movimiento concurrido, de buen nivel de debate, con marchas valientes (como la que hicimos el 28 de octubre del 92 a la Plaza de Bolívar, con todo y que una M-60 de la PM apuntaba desde la mañana a la entrada de la 26, hubo amenazas reales y presenciales - no había e-mail - contra ciertas cabezas del activismo de la época, el sindicato y los profesores nos sacaron el cuerpo muy a las 9:00 A.M., tras dejarnos salir por la 45 nos cercaron frente al Colegio Americano policías con subametralladoras por el frente y soldados con fusiles por detrás, ambas fuerzas sin equipo de antimotines; y - tras un surrealista acuerdo con el Coronel Bautista, legendario comandante de la Estación de Teusaquillo - avanzamos hasta nuestro destino, tras cinco años de prohibición de acceso de manifestaciones a ese lugar) y con todas las contradicciones que uno no ha terminado de verle.
De paso eso me recuerda una escena que me enseñó mucho sobre ese tipo de conflictos. La salida a las gradas de algunos congresistas a congraciarse con la multitud era apenas una muestrica gratis de lo que internamente se jugaba en lo político. El ponente, senador liberal y ex-rector de la Universidad Nacional, ofrecía cosas en las universidades y transaba con los demás parlamentarios. Por ejemplo César Pérez García, sujeto bien mal reputado, hizo meter en la composición del Consejo Nacional de la Educación Superior (CESU) a un rector de las universidades del sector de la Economía Solidaria (solo existía una, la Cooperativa, casi que propiedad de él), en flagrante conflicto de intereses; corregido por vía judicial (el texto), pero con garantizada impunidad para su intocable pensión de congresista. Este tipo de transacciones prosaicas no se parecen en nada a los maléficos planes de los documentos de Santa Fe y sí tienen mucho que ver con agendas más localistas y de región, del lugar de las instituciones privadas de educación ante su mercado y ante la ley y de otras mezquindades bien disimuladas.
Quince años después, no se ha acabado la Universidad. Ha cambiado, sin duda, pero es bien diferente a las proyecciones que hacíamos desde las tarimas. En Planeación Nacional se sigue lamentando la existencia del artículo 87 de esa Ley y es considerado uno de los grandes culpables del desequilibrio fiscal en Colombia en la era posterior al cambio de Constitución (junto con el crecimiento del gasto en el sistema judicial). De la aparición de la Representación Estudiantil al CESU derivó una nueva generación de aparatos estudiantiles nacionales, o sea formas organizativas (primero el CONSEC, luego la ACEU y etc.); resucitó la Representación Estudiantil al Superior de la Nacional (cortada desde 1972); se financiaron eventos nacionales e internacionales con dineros del ICFES, del Fondo Nacional de Bienestar Universitario;... El activismo político estudiantil tuvo nuevos escenarios y nuevas investiduras.
Cualquier oferta de cambio representa amenazas, en primer lugar con la permanencia del estado de las cosas como lo conocemos. Pienso que la comparación con los casos de empresas comerciales del Estado intervenidas o privatizadas es sugerente pero no demasiado pertinente en el caso de las instituciones educativas. Sé muy bien que Uribe se ufana de no haber liquidado sino reestructurado Telecom, salvaguardando las pensiones (claro, yo conozco gente que fue al desempleo y no puede ser tan suave para juzgar el proceso). Sé que, en clara divergencia con la lectura de ASPU, se precia de haber logrado la reapertura de la Universidad del Atlántico, mediante la presente intervención de sus finanzas. Pero también conozco el profundo contraste entre la actitud ante las crisis de los hospitales San Juan de Dios e Infantil de la Misericordia de Bogotá, por parte de médicos y trabajadores. La adoración irracional a derechos adquiridos, la imposibilidad de modificar convenciones colectivas llenas de detalles políticamente impresentables, el apego a principios inmutables sin sustento económico; significaron la debacle del primero, en contraste con lo que resultó de un esfuerzo colectivo, de un sacrificio racional y continuo, de una actitud práctica y generosa a la vez; gestos que salvaron al HOMI, con todo y las plazas laborales que soporta y necesita.
Es obvio que, en el camino de la racionalización del gasto, de su orientación hacia rubros de mayor interés para tal o cual gobierno (a la larga todos terminan subiéndole a defensa), los sectores, las instituciones, las entidades territoriales, desarrollan su pelea para no perder las asignaciones con las que contaban y considero legítimo controvertir al gobierno en este aspecto, incluyendo las acciones judiciales contra la Ley del plan y la elaboración y promoción de la Ley de Pensiones. Pero por su naturaleza, la principal universidad del país debe estar a la altura de los retos que estas coyunturas sirven de excusa para evadir. Este gobierno presentó unas metas de cobertura educativa desde su inicio; la respuesta nuestra ha sido cuestionarlas invocando la calidad. Pero muchas veces parece que llamamos calidad a hacer las cosas como las hemos venido haciendo y no desarrollamos la idea. La política de enconcharse y estancarse a ultranza solo sirve para que otros, que sí se ponen a hacer la tarea, avancen en resultados tangibles y presenten un entorno más confortable para los destinos de los dineros de este sector. Sigo en el siguiente punto.

Universidad Pública

Algo de lo que se habló mucho cuando la Ley 30 fue de la transfiguración del concepto de Universidad Pública. La Educación Superior pasó a ser un servicio público y como tal, prestable por operadores privados. Merced a esa Ley, instituciones privadas como Los Andes o la Javeriana, reciben cuantiosos aportes de la Nación, como reconocimiento a indicadores logrados. Esto es, universidades de naturaleza privada prestan el servicio público de la educación con ayuda de dineros públicos. La categoría que quedó viva a los ojos de la Ley fue la Universidad Estatal, de orden nacional, departamental, municipal y distrital; con la obligación de la Nación y la entidad territorial correspondiente de sostener su presupuesto en pesos reales e incrementarlo al menos el 30% de lo que suba el PIB; además de las rentas propias de cada institución. Un dogma de fe infaltable en nuestros discursos consistía en considerar ese componente de rentas propias como la forma paulatina del Estado para desentenderse de esa obligación. Obviamente afirmaciones como que la Universidad solo será autónoma cuando tenga autonomía financiera (informe Atcon) cambiaban súbitamente la tonalidad de nuestras letanías (las consignas) para convertirlas en agresivos juramentos, sanguinarias arengas y uno que otro movimiento parabólico. Hoy lo veo de otra forma.
En la mayoría de nuestros políticos prácticos y sus intelectuales funcionales, la confusión arbitraria entre estatal, gubernamental, público y otros adjetivos asociados es persistente y chapuceada a conveniencia. Un rector de un colegio distrital, con título de abogado y militante del Partido Comunista, respondía ante el reclamo por su negligencia ante el daño de unos pupitres: "¿de qué se preocupa si eso es del gobierno?". Foristas de eltiempo.com defendían el daño de pupitres en la avenida 30, invocando que son propiedad de los estudiantes. Un ciudadano indignado escribió una vez a la versión impresa de ese mismo diario que le parecía inaceptable que la Biblioteca Central de la Universidad Nacional no le permitiera utilizar sus servicios sin la carta de presentación de una institución con la cual se tenga convenio; se preguntaba si acaso no era pública. Jíbaros, vendedores informales y otros maldicen cuando son requeridos a abandonar el Campus: "esto es público".
Los objetivos públicos, los intereses públicos, se pueden definir alegremente dentro de una perorata política de tal o cual secta. A según. Para el caso de la Universidad Nacional, me parece que hay que insistir en un valores sociales más bien soslayados por el discurso de los paristas que más han gritado. La Universidad Nacional tiene en Colombia gran credibilidad por su sistema de admisión, el cual ha sido burlado en el pasado, pero se ha adaptado a los nuevos retos, siendo el más complejo de su tipo en el país. Tanto es así que el Ministerio de Educación escogió a la institución para preparar el examen de evaluación a los docentes de Básica y Media, cosa que aterrorizó al componente mediocre de la directiva de Fecode (precisamente por el prestigio de la Universidad). Fue pionera en el acceso de la mujer a la educación universitaria en Colombia, en los programas especiales de admisión de estudiantes indígenas y de municipios pobres (con inmensos retos aun para superar, especialmente el de la equidad). Su no confesionalidad permitió que muchas corrientes ideológicas, inaceptables para la curia y otros cleros, llegaran a enseñarse en nuestro país. Hacer de ella una Universidad de Conocimiento no le resta a su carácter público. Por un lado porque el interés público no se restringe a lo que se decreta desde las tarimas; por otro porque los retos de superación de nuestro problemas socioeconómicos precisan mucho más que la formación de oradores; exigen ciencia y técnica y para eso se necesita gente pilosa, como la que la Nacional selecciona en su admisión.

La Resistencia

Ante la entrada en competencia de otros operadores de telefonía, la detestada gerencia de la ETB (la de Regueros) contrató cursos de validación de primaria y bachillerato para tratar de corregir un poco la mayor desventaja competitiva de los operarios de esa empresa (porque de experiencia en los misterios de la telefonía local para Bogotá estaban más que curtidos), la hoja de vida académica. Cierto sector del sindicato promovió la resistencia a esas medidas, o sea no aprender. La insistencia en el paro por el paro me recuerda esa actitud. Puede que dentro de la poética de la inmolación revolucionaria quepan muchos gestos que mi prisión racional no me deja asimilar; así de cuadrado soy. Pero dejar de aprender, dejar de saber, por ir a desfilar me recuerda la clásica imagen de Pinocchio, abandonando la escuela y buscando su destino detrás de los saltimbanquis.
Dentro de la adoración por esa manida palabra, he conocido de grupos estudiantiles que aluden a la noción eléctrica, a la de la teoría de circuitos. Esta en particular me recuerda más otro concepto asociado, el de los ohmios imaginarios, la reactancia. Es el componente de la cantidad fasorial llamada impedancia que no trabaja sino desfasa. Además la palabra evoca el carácter reaccionario que muchas veces acompaña a la mal llamada resistencia. Desistencia, reticencia, no sé, pero el concepto tiene más afinidad con otros vocablos.

jueves, junio 07, 2007

El intransigente siempre es el otro

A veces el Servicio de Atención Psicológica de la Universidad invita a unos "talleres de asertividad", bajo lemas como "no digas sí cuando quieras decir no" (yo proponía, para un taller de francés: "Dodo, no digas sí, di oui"). Pienso en eso cuando recuerdo el salto que muchas personas, conscientes de su generosidad a toda prueba, tienen que dar para vencer la manía de ciertos manipuladores de tratarlos de egoístas para condicionar sus acciones. El viejo truco de "tú eres egoísta porque no me prestas, pero yo no soy egoísta cuando me apropio de tus cosas".
Ese mismo esquema moral está detrás de textos como el que hoy publica una de las páginas de la asamblea. Después de sostener un mes de bloqueos sin admitir propuestas alternas de expresión (y arrogándose la vocería única de la preocupación estratégica sobre el futuro de la Universidad), de cambiar por lo menos tres veces de motivación para un paro, de persistir en una postura intransigente al respecto en el momento crítico para cumplir con el calendario académico y habiendo guardado un estúpido y cómplice silencio formal para con un hecho tan grave como el atentado personal contra uno de sus contradictores; concluye que la intransigencia es de la contraparte y la conmina a renunciar.
Luego viene la crítica al estigma de "terroristas" proferido por el gobierno, comparando con "la parte del gobierno vinculada al radicalismo derechista". Aunque estoy advertido sobre el tamaño y el alcance preliminar del tema de la parapolítica, no deja de parecerme que la asamblea pelea con el espejo de sus consignas: "Uribe, paraco, el pueblo está berraco [dejemos en paz a los cerdos sementales]"; "vamos todos a tumbar al gobierno paramilitar", etc.
Desde el principio se ha jugado con la falacia de llamar pacifismo a la no realización de acciones que comprometan derramamiento de sangre. De hecho el pacifismo es un ismo, una postura, y trae connotaciones morales de una profundidad insospechada para quienes han maltratado recursos de la Universidad, han utilizado actitudes intimidantes contra quienes tratan de burlar sus bloqueos, han ejercido la violencia verbal, los abucheos, los gritos y la verticalidad tiránica del micrófono en tarima para evitar la exposición de lecturas alternas, como se esperaría en una Universidad plural, no confesional y además de buen nivel académico; lo cual se debería reflejar en la calidad de las discusiones.
Finalizan con su milenarismo de siempre. Los males que hacen hoy los hacen a nombre de un futuro hipotético. Insistir en la estrategia política y jurídica del pasado es la única verdad y la única compasión posible con el futuro de la Universidad. Resulta que una de las posturas más silenciadas por la censura asambleísta, pone de presente precisamente que lo que han hecho las administraciones anteriores ha sido echar el tema del pasivo bajo la alfombra, como esperando a que el día que las rentas estatales no puedan solventar esas obligaciones de Ley, el malo sea el administrador de turno y no los caudillos que salieron por la fácil en el pasado. La Universidad ya paga el pasivo en concurrencia con el fisco nacional, eso ya ha causado problemas reales y el porcentaje que - por vía de un fallo del Consejo de Estado - ha tenido al Rector pasando la mitad de su tiempo administrativo pidiendo adiciones presupuestales con Hacienda, es harto mayor que el del 5% del acuerdo inaceptable.
Para quien llega tarde a la discusión, la demanda al artículo del problema en el Plan de Desarrollo (porque los micos del Polo hay que dejarlos quieticos), tiene que hacerse cuando la Ley ya haya sido sancionada, demora meses, como cualquier caso elevado a las altas cortes y deja de nuevo el vacío sobre el tema. Vacío que en este momento representa la dichosa concurrencia en lo práctico.

miércoles, junio 06, 2007

Una reciente

Ya me iba a dormir y vi este tacaño informe sobre un foro. Vamos a ver qué sigue.

martes, junio 05, 2007

La fuerza

No alcancé a enterarme anoche del adelanto de las vacaciones. Ingresé a mi sitio de trabajo y dialogué con varios profesores, quienes no me anticiparon nada sobre el tema de la asamblea que seguía. Supe luego de la orden de desalojo, antecedida por la entrada a la fuerza de un sector de los bloqueadores. Cuando salí me acerqué un rato para escuchar de qué hablaban en la asamblea, la cual - ya sin el confort del Auditorio - no contaba siquiera con quinientos asistentes (por dar un número optimista). Ante una situación tan contundente, como es el contraste entre un lunes de gran afluencia de estudiantes, con motivo de la reanudación de las clases y la patética soledad creciente de la asamblea; sus inefables líderes persisten en culpar a terceros y en anunciar la continuidad de los bloqueos cuando se reabra la Universidad. Como siempre, los grandes y más profundos temas son los logísticos: quiénes van a hacer no se qué en Transmilenio, la propuesta de escribir consignas en los billetes, participación en la Marcha programada por el "Comité de Emergencia" contra la cumbre del G8 (en serio) y en la del 8 de junio "día del estudiante revolucionario y antiimperialista" (dejémoslo en caído) y demandar a la Universidad por la pérdida de unas carpas en el desalojo ("preferimos perder una carpa...").
El liderazgo del megáfono es químicamente incapaz de evaluar un quiebre como el que ha tomado la situación. El viernes no vislumbró el alcance político de las movidas presidenciales y fue lento para reaccionar a la noticia del atentado contra el Viceministro (de hecho hoy aun discutía su conveniencia, cuando es un asunto de elemental coherencia). Sobre este último punto, se deja enredar por parte de un émulo de Cerebro ("Un mundo que ganar"), quien encuentra muy brillante proponer que se hable de "autoatentado". De verdad, me tomé el trabajo de escuchar completa la asamblea para ver si me podían sorprender, si me podían hacer sentir equivocado acerca de los asertos de viejito excéptico que he expuesto inspirado en la experiencia. Me decepcionaron. La incapacidad de las altas lumbreras del bloqueísmo para analizar una situación política real y hablar y actuar con inteligencia. La persistencia engolosinada con una ficción de poder que no se fundamenta en un reconocimiento de la propia condición ni una identificación inteligente del adversario, ni los posibles aliados relevantes. La ausencia de agenda propia por parte de los estudiantes movilizados, quienes dependieron de la programación del paro del Polo, de las marchas de Fecode y de la arrogancia de varios agentes particulares. Eso me encontré.
Ante una situación física tan lapidaria (que ahora el bloqueado es el Campus) se decanta el hecho de que muchos participantes de asambleas y campamentos dejan de recibir el auxilio paterno para parar, por haberse divulgado en prensa que hay vacaciones. Los vendedores informales se estrellan con la inesperada caída de sus ventas, los estudiantes de otras ciudades son llamados por sus familias a que retornen, los turistas de la revolución comienzan a cambiar de tema y la atmósfera da cuenta del resto (primero sol de lluvia y luego chaparrón). La Policía en presencia blanda (Fuerza Disponible cerca, ESMAD lejos y autocontrol ante el estallido de petos en el Uriel), mientras los paristas reafirman su rechazo a "... la violación a los derechos humanos por parte del gobierno en el marco de la política de seguridad democrática [¿cuáles marcos exceptúa?], la estigmatización, amenaza y asesinato de estudiantes, trabajadores y profesores...", vacilando - eso sí - para condenar algo tan palmario como el atentado personal contra un interlocutor natural de su protesta (de hecho el Viceministro preside el Consejo Superior Universitario cuando no va la Ministra).
Hace unas semanas una expresión de corte clandestino y autodeclarada por fuera de la legalidad, condenaba en un comunicado escrito la firma de un acuerdo con el gobierno por ilegal. Las multitudes han sido domadas en varios momentos de todo esto por la veneración que profesan al discurso jurídico. Así como hace año y medio la muletilla de moda para los chistes era el "carácter vinculante", esta vez todos nos convertimos en tinterillos. Allí, una de las facetas truncadas del desarrollo académico de la situación. Los superlativos de los abogados, los magistrados, están acostumbrados a que el dinero se falla, se sentencia, se decreta; pero no saben cómo se produce. El mayor vuelo que toma un movimiento como el triestamentario en asuntos de política económica es la discusión de porcentajes, nunca la oferta de ideas para que entre nuevo dinero. Un ex Rector comentó alguna vez (como se puede leer en la pésima transcripción incluida en las memorias de la "Cátedra de Vida Universitaria") que la Universidad colombiana era una gran facultad de Derecho, donde se habituaba al estudiante de cualquier disciplina a demandar, exigir y parlamentar, pero descuidando la vocación del conocimiento y la oferta de ideas productivas. Con los acontecimientos de los últimos días me resulta inevitable interpretar que todo esto ha sido la reedición de esa condición perniciosa.

domingo, junio 03, 2007

Alto nivel

El viernes pasado me enteré por el portal de la Agencia de Noticias de la Universidad de la entrevista de "UN Análisis" a Álvaro Uribe. Como ingrediente político de la situación del paro, el hecho no me pareció para nada trivial. Un movimiento que ha enfocado su genérica y recurrente bandera: "la defensa de la Universidad Pública" hacia el cuestionamiento del actual Presidente de la República, consigue que éste le responda y lo rete. Al parecer esto no fue visto así por la Asamblea del viernes, la cual ni siquiera mencionó el programa. Al final, Uribe anunció que su Consejo Comunitario del sábado 2 de junio trataría sobre el tema.
Uribe no controvierte el núcleo de los argumentos del sector más analítico de la protesta; vale decir, no habla de eso ni desarrolla los embrollos jurídicos de la contradicción. Claro, insiste en la bondad de su propuesta de acuerdo de saneamiento y se presenta como el magnánimo amigo de la educación pública, a pesar de todas las cosas que se dijeron en el sentido contrario cuando apenas era aspirante a la Presidencia. La intervención de la Universidad del Atlántico, en su discurso, es la mano salvadora que reabrió esa institución, no el origen de su cierre. Las referencias al aumento de cobertura, a la inminente inyección de nuevos dineros para Ciencia y Tecnología, la ampliación de los cupos del SENA, otras medidas de atención a crisis financieras como la de la UIS y la de la del Cauca, el compromiso de no subir las matrículas a los estudiantes pobres (esa puntada es mortal para algunos de los mitos sobre los cuales descansa el movimiento triestamentario),... El anuncio de su disposición a discutirlo en la sede misma de la Universidad, de poco probable realización, remata su soberbia política, para nada infundada, pues son los gestos y los términos que gustan a su público objetivo, el cual no incluye al contradictor de ocasión.
La verdad me perdí el Consejo. Ya suficientemente aburridor me parece su estilo como para presentarme a lo Alcohólico Anónimo ("quiénes somos"), ponerme a pedirle cosas como si fuera el Rey Salomón ("qué pedimos") y presenciar cómo llama a algún funcionario por su nombre y le pide algún dato o le ordena alguna cosa de esas que debería tener un trámite administrativo como más pensado y formal ("Señora Ministra: redáctese ya el decreto y lo dejamos firmado aquí mismo, así a mano, que es que así es como obramos los varones, pues"). Me enteré de la respuesta a una interlocutora: "sólo les pido dos cosas: confianza y paciencia". La parte más escandalosa, desde luego, es la orden a la policía de desalojar a los participantes del campamento que persistía a esa hora en la Universidad. Es claro que el intento de reanudar bloqueos mañana sí tendrá componentes nuevos, después de cuatro semanas de círculo vicioso.
De la discusión académica racional faltan muchas cosas por desarrollar, pienso que las críticas de los juristas que han escrito hasta ahora desde la instancia de la Comisión Asesora, o desde la oposición política al Rector; se han parado en un muy sólido piso jurídico con buena oferta de éxito en las instancias judiciales. Esto también condiciona unas posturas políticas, muy definidas, pero enfrentadas con un actor que tiene las de ganar en ese campo. Y el otro extremo del lío es el económico. La vehemencia jurídica puede usar expresiones como "allá mirará la Nación cómo cubre esa obligación que le corresponde por Ley [y por designio divino], eso no es problema nuestro". Vale, a pesar de la improbidad del abogado que profirió esa especie en el Auditorio, con su inconfundible timbre de Ana Gabriel con edema pulmonar. El problema es que para muchos foros, menos restringidos y nada manipulables con esos referentes, sí se debe tener en cuenta de dónde sale el dinero. Renunciar olímpicamente a esa parte de la reflexión es servir, con moñito de regalo, a tres metros del arco y sin portero, la oportunidad al mefistofélico gobierno de presentar a la Universidad como un lastre para el desarrollo, cerrada a la reflexión y al aporte de soluciones. Eso en lo político de la disputa con el Presidente.
Ya en lo conceptual del asunto (y sin interés político para la mayoría), se trata de uno de esos galimatías jurídicos que obligan a la razón a aceptar un poco de paradojas. La Nación (como sinónimo de Estado) verá cómo responde por eso, porque la Institución tiene compromisos más altos con la Nación (a conveniencia la población, o la Nación por "construir"). Un significante, múltiples significados. Que se joda la Nación para que le podamos responder a la Nación que nos inspira. ¿Cómo así? Algún notable colectivo estudiantil de los 90 emprendió un interesante seminario sobre el concepto de Nación, cuyas memorias no hallo, pero aspiro a hacerlo, ahora que me interesa volver sobre el tema. Sirva de paso para anunciar que uno de mis siguientes temas para entrada larga: ¿Qué es lo adorable, especial, irreemplazable y conveniente que tiene la Universidad para que se pueda tranquilizar a la población acerca de sus costos y su trato especial garantizado por la Ley? Es una pregunta política, pero para responder con firmes referentes académicos.

En El Espectador

En la edición impresa del 3 al 9 de junio del El Espectador, página 20A, sale a relucir un par de veces el tema de la Unversidad en los últimos días. Primero de la mano de Tola y Maruja, personajes creados por un par de egresados de la Universidad de Antioquia, participantes de movimientos estudiantiles en su momento y conocedores de ciertos clichés tradicionales de la subcultura de las asambleas, los pliegos, las "claridades" políticas y otros caracteres esenciales del fenómeno.
— Oites Tola, ¿y qué vuelta tenés que hacer en la Niversidá Nacional?— Voy a
entrale una muda de ropa al nieto mío Juaquín Estíven, que lleva días campando
en una manga.— ¿Y es que los dejan pasiar dentro de la niversidá?— No Maruja, es
que los muchachos están protestando porque les van a subir la matrícula.— Pero
el nieto tuyo paga muy poquito, ¿cierto?— La matrícula es barata, pero le piden
mucha cosa… Estivencito cada rato tiene que llevar quizque aerosol, papel
aluminio, pólvora… ¡hasta piedras le han pedido!
Luego un reclamo de Mauricio Archila Neira, profesor de Historia formado en una universidad privada de Colombia y en una estatal de Estados Unidos (la SUNY), con cierto recorrido muy citado (aquí) en el tema de los moviemientos sociales y - de un tiempo para acá - apologista al uso de algunos paros y protestas.
Un editorial desconcertante El editorial de la edición
de la semana pasada (28 de mayo al 2 de junio, 2007), titulado “Cañazos y
realidades de la protesta”, no sólo es inexacto sino que se aleja de la
tradición democrática que ha caracterizado a El Espectador desde su fundación.
Voy a explicar por qué.La frase que concluye dicho editorial —resaltada en el
recuadro— reza así: “Dice mucho de nuestra cultura política que las protestas
tengan tan poco que ver con la realidad”. Uno podría preguntarse: ¿cuál es la
“realidad” para el editorialista? Si se lee con cuidado el citado texto se
descubre que la “realidad” es el discurso del Gobierno, no el del Congreso ni
mucho menos el de quienes protestan. Esta aseveración puede ser cuestionada por
muchos argumentos, algunos de los cuales presento a continuación.En relación con
el proyecto de acto legislativo sobre transferencias que hace curso en la Cámara
de Representantes, el Gobierno ha insistido que no va a disminuir los montos de
la educación. Sin embargo, el mismo Gobierno en concertación con su bancada
decidió aumentar el pasado 29 de mayo en 1,5 billones de pesos los rubros
destinados a este sector. Adicionalmente el Presidente en rueda de prensa de ese
mismo día ofreció 2 billones más por la vía del presupuesto —es decir, por fuera
de la reforma constitucional—, para ajustar el escalafón y los salarios de los
maestros. Obviamente se buscaba contener la movilización que, sin embargo, se
dio en forma masiva el 30 de mayo, según lo reconocen propios y ajenos. Estas
recientes modificaciones oficiales a la propuesta original significan que, como
dijo El Tiempo en su edición del mismo día, la protesta de la comunidad
educativa ha logrado algo. Pero sobre todo desmienten las afirmaciones oficiales
en torno a que no se iba a disminuir el monto del sector educativo vía las
transferencias a los municipios y departamentos, que sin duda van a decrecer en
cerca de 50 billones en el futuro, además de los 27 perdidos ya.Sobre el
Artículo 38 del Plan de Desarrollo 2006-2010, que también está en proceso de
aprobación por el Congreso, hay igualmente muchas fisuras en el discurso
oficial. Se afirma que con este “articulito” se busca mayor responsabilidad de
las universidades públicas del orden nacional en el tema de pensiones, sembrando
un manto de duda sobre su manejo. Se olvida, por ejemplo, que en la Universidad
Nacional durante 2005 el movimiento de estudiantes, trabajadores y profesores se
opuso con vehemencia al intento del rector Marco Palacios de pensionar
forzadamente a los docentes que llegaran a la edad de merecerlo. En su momento
se dijo que esta política no sólo amenazaba la calidad de la enseñanza al
expulsar a profesores en plena edad productiva, sino que era irresponsable con
el manejo pensional. Entonces, no es cierto que las comunidades universitarias
sean irresponsables en el tema de pensiones.Además el Gobierno agrega que con
dicho “articulito” no pretende propiciar el aumento del monto de la matrícula o
el deterioro de las condiciones de los profesores y trabajadores de las
universidades públicas del orden nacional. Aquí hay dos argumentos que
desmienten el discurso oficial. De una parte, siendo estas universidades de
orden nacional, todos sus trabajadores, incluidos los docentes, lo son de la
nación. Por tanto, no tiene sentido “concurrir” con ella misma para el
saneamiento de su pasivo pensional. De otra parte, en aras de la discusión, vale
la pena preguntarse: ¿qué significa para estas universidades dicha
“concurrencia”? En la Universidad Nacional, el pasivo actuarial asciende
aproximadamente a tres billones de pesos. “Concurrir” o aportar el 3% de ese
pasivo —que equivale a $90.000'000.000, cuando los recursos propios anuales
escasamente son tres veces esa suma— en términos de un reciente informe del CID
“obligaría a la Universidad a efectuar un ajuste, ya sea aumentando los ingresos
o disminuyendo los gastos, lo que afectaría el cumplimiento cabal de cualquiera
de sus funciones misionales”. En pocas palabras, no sólo la viabilidad
financiera sino especialmente la misión de la principal universidad pública del
país están seriamente amenazadas. Si éste no es un paso hacia su privatización,
entonces ¿qué es?Hasta aquí lo relacionado con algunas inexactitudes del citado
editorial. Hay algo que me preocupa más, pues es de humanos errar. En las frases
previas a la final se dice: “Pero la realidad política en el recinto del
Congreso es muy diferente a la realidad política por fuera del mismo. Mientras
adentro priman las transacciones, afuera dominan las emociones. Adentro se
olvida el fondo por cuenta de la negociación, y afuera por cuenta de la
desinformación” (el destacado es mío). De modo que, para el editorialista, la
protesta se mueve sólo por emociones y desinformación. Se trata de un
señalamiento muy grave, porque desconoce la complejidad del fenómeno. Sin duda
hay emociones en la protesta —basta ver los noticieros para constatarlo—. Todos
tenemos emociones, comenzando por el Presidente —¡y vaya si las tiene!—. Pero
otra cosa es igualarlas a desinformación. Con esto simplemente se anula la
posibilidad de que los movimientos sociales tengan alguna razón en sus luchas. Y
hay razones que también mueven a los manifestantes, como las expuestas
anteriormente o las que consigna Fecode en la misma edición de El Espectador a
la que aludimos. Reducir las protestas a meras “emociones desinformadas” anula
la posibilidad de negociar sus demandas, y la concertación es la única salida
que pueden tener los conflictos sociales en un régimen democrático como el que
nos preciamos tener. Al negar esta posibilidad, el citado editorial borra de un
plumazo la tradición democrática con la que don Fidel Cano fundó el periódico
hace ya 120 años, como bien se recordó en recientes efemérides.Yo les propondría
más bien, que El Espectador vuelva a convocar esos foros abiertos que solía
hacer, en donde las distintas partes del conflicto social expongan sus
argumentos para que los lectores podamos contar con criterios suficientes con el
fin de comprender la “realidad” de lo que ocurre en el país.Mauricio Archila
Neira. Profesor Titular. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.