Con todo y mi pulso de camarógrafo de la bruja de Blair, presento orgulloso mi opera prima del video casero. Fue un martes 13 y la larga sequía que nos trajo El Niño fue enterrada por un chaparrón, acompañado de granizo, que dejó blanca casi toda la ciudad. Los urapanes alineados del que no debiera ser el patio trasero de los edificios centrales de la Ciudad Universitaria, aun tapizados por líquenes gracias a la relativamente baja polución circundante, se disimulan entre la neblina que siguió al aguacerito. A este sitio, un grupo estudiantil lo bautizó hace pocos años: "Bosque Jaguar".
lunes, marzo 19, 2007
Mi primer tubazo
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martes, marzo 13, 2007
Un bogotacito conveniente
Gobierno, Policía y directivos del Polo Democrático intercambian reclamos por los hechos de violencia del domingo. La verdad los argumentos han sido pobres. A continuación mi interpretación.
1. Cuando leí en Indymedia Colombia que convocaban a una concentración en la séptima con diecinueve para un domingo con máxima militarización de la ciudad y precisamente al paso de la caravana de Bush, pensé que simplemente sería una escena de golpiza a esa minoría inexperta que se haría presente y un mínimo revuelo por parte de los medios.
2. Esa tarde me contaron de las detenciones masivas en el centro me mimaginé lo mismo que cuando leí la convocatoria, una multitud de policías copando a una manifestación de poquitos en cuestión de minutos y la continuación de los actos propios de la visita. Decidí mirar en Internet y me encontré con el dossier que hizo El Tiempo, donde se apreciaba que quienes enfrentaban al Escuadrón Antidisturbios (ESMAD), no guardaban una distancia prudente. También quedé de una pieza cuando vi la imagen del gatito que no se lavaba los dientes porque se creía tigre (y no de papel), blandiéndose en medio de una de esas "acciones de élite aisladas de las masas". Es como si uno se hubiera dado un golpe hace quince años y de pronto le dicen que en la Copa Libertadores de América están Cúcuta, Tolima y un tal Deportivo Pasto; a uno le da vértigo.
3. Al otro día Robledo, un sujeto con asombrosa capacidad para emanar de corrido y con aparente seriedad, torrentes interminables de vocablos sin sentido ni compromiso; presentó el asunto como el resultado de una agresión inicial de la fuerza pública y un descuido de la misma al no prever lo que ocurriría en la zona de San Diego (saqueos y destrucción). Antes y después, voceros del gobierno cobraron políticamente los resultados de los desmanes a la dirigencia del Polo. En Indymedia Colombia, desfilaron las fotos y los manifiestos de justificación, las exóticas teorías acerca de la selectividad en los ataques al comercio y uno que otro cuestionamiento que no cayó bien a los incriticables, a los divinos poseedores del monopolio de la insumisión.
4. Salvo por algunos enajenados de ciertas militancias de la "resistencia", la generalidad de los colombianos sabemos que quien se concentra en romper vitrinas y en saquear un almacén de fotografía está mostrando que esa es su plataforma y de ahí en adelante no hay nada. Ni siquiera audacia, pues todo mundo coincidió en la negligencia intencional de la policía y es sabido que los más ideológicos de estos movimientos, los más uniformados con símbolos importados, son liderados y poblados por muchachos de alto estrato, casi todos con visa a los Estados Unidos y cuya presencia en ese tipo de manifestaciones es más impostura que postura.
5. El dilema para el Polo no es deslindarse de unos adolescentes eufóricos. El lío más tenaz es afrontar su proceso de convertirse en un partido político hecho y derecho en nuestro país. En una organización que sabe reproducirse políticamente y utilizar su presente cuarto de hora con provecho. La parte formal del Polo, la amalgama institucional de facciones y clásicos aparatos, es la típica esquizofrenia de una izquierda con ganas de actuar, pero enfrascada en sus definiciones y rótulos. Una cosa hecha de semejante alianza entre tantos que creen que se trata de perseguir a ultranza derroteros rebeldes, tiene dificultades para hacer lo que tiene que hacer. Mientras tiene que lidiar internamente con quienes tienen como reivindicación urgente tal o cual bandera insustancial para la mayoría de los estómagos colombianos. En los partidos tradicionales la gente sabe que va por clientela, por beneficios concretos, por botines electorales que garanticen la reproducción del acceso al poder y la extensión de ese estilo de ganarse la vida. No está obsesionada con cambiarle el nombre a la Avenida Jiménez por Cacique Pirulín, o por prohibir la cocacola, o por cualquier otra batalla irrelevante.
1. Cuando leí en Indymedia Colombia que convocaban a una concentración en la séptima con diecinueve para un domingo con máxima militarización de la ciudad y precisamente al paso de la caravana de Bush, pensé que simplemente sería una escena de golpiza a esa minoría inexperta que se haría presente y un mínimo revuelo por parte de los medios.
2. Esa tarde me contaron de las detenciones masivas en el centro me mimaginé lo mismo que cuando leí la convocatoria, una multitud de policías copando a una manifestación de poquitos en cuestión de minutos y la continuación de los actos propios de la visita. Decidí mirar en Internet y me encontré con el dossier que hizo El Tiempo, donde se apreciaba que quienes enfrentaban al Escuadrón Antidisturbios (ESMAD), no guardaban una distancia prudente. También quedé de una pieza cuando vi la imagen del gatito que no se lavaba los dientes porque se creía tigre (y no de papel), blandiéndose en medio de una de esas "acciones de élite aisladas de las masas". Es como si uno se hubiera dado un golpe hace quince años y de pronto le dicen que en la Copa Libertadores de América están Cúcuta, Tolima y un tal Deportivo Pasto; a uno le da vértigo.
3. Al otro día Robledo, un sujeto con asombrosa capacidad para emanar de corrido y con aparente seriedad, torrentes interminables de vocablos sin sentido ni compromiso; presentó el asunto como el resultado de una agresión inicial de la fuerza pública y un descuido de la misma al no prever lo que ocurriría en la zona de San Diego (saqueos y destrucción). Antes y después, voceros del gobierno cobraron políticamente los resultados de los desmanes a la dirigencia del Polo. En Indymedia Colombia, desfilaron las fotos y los manifiestos de justificación, las exóticas teorías acerca de la selectividad en los ataques al comercio y uno que otro cuestionamiento que no cayó bien a los incriticables, a los divinos poseedores del monopolio de la insumisión.
4. Salvo por algunos enajenados de ciertas militancias de la "resistencia", la generalidad de los colombianos sabemos que quien se concentra en romper vitrinas y en saquear un almacén de fotografía está mostrando que esa es su plataforma y de ahí en adelante no hay nada. Ni siquiera audacia, pues todo mundo coincidió en la negligencia intencional de la policía y es sabido que los más ideológicos de estos movimientos, los más uniformados con símbolos importados, son liderados y poblados por muchachos de alto estrato, casi todos con visa a los Estados Unidos y cuya presencia en ese tipo de manifestaciones es más impostura que postura.
5. El dilema para el Polo no es deslindarse de unos adolescentes eufóricos. El lío más tenaz es afrontar su proceso de convertirse en un partido político hecho y derecho en nuestro país. En una organización que sabe reproducirse políticamente y utilizar su presente cuarto de hora con provecho. La parte formal del Polo, la amalgama institucional de facciones y clásicos aparatos, es la típica esquizofrenia de una izquierda con ganas de actuar, pero enfrascada en sus definiciones y rótulos. Una cosa hecha de semejante alianza entre tantos que creen que se trata de perseguir a ultranza derroteros rebeldes, tiene dificultades para hacer lo que tiene que hacer. Mientras tiene que lidiar internamente con quienes tienen como reivindicación urgente tal o cual bandera insustancial para la mayoría de los estómagos colombianos. En los partidos tradicionales la gente sabe que va por clientela, por beneficios concretos, por botines electorales que garanticen la reproducción del acceso al poder y la extensión de ese estilo de ganarse la vida. No está obsesionada con cambiarle el nombre a la Avenida Jiménez por Cacique Pirulín, o por prohibir la cocacola, o por cualquier otra batalla irrelevante.
viernes, marzo 02, 2007
Como lengua mortal decir no pudo...
Sin eufemismos, lástima es lo que me causan las reacciones de los voceros del gobierno ante el comentario de Blatter sobre el mundial. Me recuerda esa mentalidad del pobre tipo que siente que la aceptación social se la debe a sus hazañas camorreras y, en su ocaso, trata de recuperar brillo buscando los bonches más patéticos. La más mundial sí resultó la del nuevo canciller:
"... pensar que el Gobierno colombiano tiene una segunda intención es pensar más
allá de lo que indican las palabras del presidente Uribe"
Ese sí que la sacó del estadio.
jueves, marzo 01, 2007
Target
Una explosión es un aumento súbito de volumen de un cuerpo, normalmente acompañado de una emisión de calor. Es uno de los sistemas físicos más caóticos que hay. Por eso esas frases como que la bomba era contra la alcaldesa son insostenibles. La bomba va dirigida a quien le da; quien la arma debe saber acerca de la dispersión del efecto. Otra masacre de un presente de lucha y un futuro de marulocracia.
jueves, febrero 22, 2007
Una inquietud
Acaba de ser asegurado Jorge Noguera. Desde tiempos del 8.000 no esposaban a tanto señorito encorbatado en tan poco tiempo. Me pregunto dónde están las manifestaciones de la gente de bien, reivindicando el buen nombre de sus políticos sindicados, o retirándoles públicamente su apoyo. Es obvio que esto irá hasta las últimas consecuencias (antesitos de las últimas se va a evaporar), pero me sorprende que los clásicos organizadores de cenas de desagravio para Rito Alejo del Río, la gente rubia de camisetas blancas, los de los cacerolazos con teflón y arroceras eléctricas; toda esa beautiful people ande como tan impasible ante la caída en desgracia de sus correligionarios.
lunes, febrero 19, 2007
Mejor Chambacú Gate que Para Gate
Anoche vi la retransimisión de una entrevista con Myles Frechette, en la cual el ex embajador hablaba con admiración y candorosa fe acerca de su héroe, Fernando Botero Zea. Cuando le pusieron el tema de la captura de Álvaro Araujo y la relación familiar con la Canciller el tipo fue categórico en que eso terminaba pronto en renuncia. Hoy se fue la Ministra guapachosa que bailara con Hugo Chávez y el gobierno se apresuró, seguramente con ínfulas de audacia política, a nombrar al ex ministro pastranista, participante del incidente de Chambacú y héroe del comienzo de año al fugarse del campamento donde lo tenían secuestrado. Probablemente esa sea la idea, hablarle al mundo de las víctimas de los otros violentos. Pero anda pobre de figuras el sector político gobernante, cuando alguien son esos antecedentes es la figura salvadora de la crisis política.
jueves, febrero 15, 2007
Y todavía lo niegan
Yo sí intuía que lo de Freddy Muñoz, el sainete de Botero Zea, la más reciente columnia de Londoño y otros distractores apuntaban a restarle impacto a la bomba del comienzo del año: Álvaro Araujo Cajtro ha sido detenido. Hay orden contra Dieb Maloof, Mauricio Pimiento, Luis Eduardo Vives, Jorge Luis Caballero y Alfonso Campo Escobar. Ya ven.
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miércoles, febrero 14, 2007
La tiranía de la imagen
Además de anacrónico el juicio, la nota acerca de Marco Antonio y Cleopatra, pasa por alto que una efigie de moneda difícilmente describirá el parpadeo matador, ni el quiebre de cadera, ni las rastreras marrullas (como aquella de "ayúdame tú, que eres más alto"), que sin duda Cleopatra cultivó y practicó con maestría.
lunes, febrero 12, 2007
La venganza del rollo
La revista Cambio, parte de la Casa Editorial El Tiempo, consigue una estremecedora hazaña tecnológica. Ha revelado una fotografía digital.

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miércoles, enero 31, 2007
La extraanormalidad
Con Fenómeno del Niño en curso y un agresivo verano en Bogotá, uno pensaría que asolearse por estos días es un tremendo riesgo para la salud. Pero ahora resulta que la radiación de 60 Hz de una línea de alta causa cáncer. El comunicador de city tv lo atribuye a una 'gran razón' (sic) y las timoratas palabras de los profesores del colegio, son hasta comprensibles en ese plano desde el cual ven el tema. El personaje del cacharro de medida normal igual a 2 sí está de exportación. Queda, eso sí, una excelente excusa para dormir frente al computador.
lunes, enero 29, 2007
Afrodescendientes
Leí acerca de una beca dirigida a afrodescendientes. No me interesa la beca, pero me pregunto si yo valgo por afrodescendiente por tener antepasados de España, país norafricano. Ni hablar si nos metemos con temas de hominización; ahí sí que ni modos por ahora.
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Gustavo Petro
En tiempos de la desmovilización del M-19, un grupo de periodistas se acercó a Carlos Pizarro y alguien le pidió un mensaje para los niños. 'El Papito' contestó: "que no se metan a la guerrilla". El atractor de mis devaneos ideológicos de entonces estaba poblado de pensamientos hostiles al desfile de expresiones como esa, para algunos cinismo, para otros deshonrosa entrega de estandartes. Amagos de puños, advertencias de vos no sabés de lo que estás hablando, declaraciones guerreras de última hora (cuando la invasión decembrina de Panamá, los mecánicos sacaron comunicado de esos con la plantilla de "una vez más.." y anunciando el envío de un contingente a pelear) y singulares recreaciones simbólicas del acto del desarme en contextos más bien pintorescos.
En medio de circunscripciones especiales, sorpresas electorales, constituyente y más desarmes; comenzó a hablar duro Gustavo Petro, con sus gafas panorámicas y esa pose tan característica de cierta escuela de la oratoria armada de aquella guerrilla. Realmente nada era duro entonces, cuando el activo principal de esa empresa política era la reconciliación y las palabras asociadas. Era impensable que las izquierdas de planta vislumbraran un plan común de acción con alguien como Antonio Navarro; blanco principal de las antipatías. En medio de los reveses posteriores de los desmovilizados y tras un distanciamiento geográfico temporal, el político zipaquireño - cordobés se consolidó como un líder con peso propio en su tendencia.
Así, tal vez después de todo eso, comencé a ponerle cuidado. Una noche, de las primeras del proceso del Caguán, fue uno de los invitados a un pánel de RCN a propósito de el mencionado proceso. Su opinión fue escéptica, especialmente crítica hacia las Farc, sus modos y su esencia. Ni entonces ni ahora estoy en desacuerdo con lo que le oí decir esa vez. Tampoco lo pierdo de vista cuando los apologistas a ultranza del proceso de formalización legal del poder paramilitar se excusan en el sainete de marras para evadir los cuestionamientos elementales que la decencia obliga.
Los últimos años he visto cada vez menos televisión y solo pude ver algunos de los debates de control político que lo han hecho el más temido de los parlamentarios. Por lo que me he enterado ha puesto contra las cuerdas a la gran mayoría de quienes ha citado y es frecuente que los saque de casillas para que se luzcan con insultos o le enrostren su pasado armado, justo cuando ya no pueden sostener la mentira. La solfa que le dio a la última Ministra de Minas de Pastrana fue de antología y los debates relacionados con el tema de moda han sido acompañados de denuncias cuya credibilidad ha saltado a la vista en muy poco tiempo. El otro día, cuando Mancuso incluía en su relato la manipulación presencial que hicieron del Consejo Superior de la Universidad de Córdoba, recordé que Petro destacó que a la sesión mencionada asistió el representante del Presidente ante dicho órgano. Sobre los patrones de la política local sucreña, el impacto fue notorio, al menos en los medios. Acerca del desenlace de la primera gran investigación a la parapolítica, iniciada por un Fiscal General y desmantelada por el siguiente, Gustavo Petro comentó sobre los arrumacos y brindis del funcionario con algunos de los sindicados, pocos días antes de actuar, dando fin al proceso. Curiosamente no es extremadamente riguroso en temas legales; alguna vez le oí un pleonasmo como de periodista: "delito penal". De hecho no comparto su postura acerca de Hugo Chávez y dudo mucho que apoyaría el proyecto político en cuyo liderazgo participa. Pero creo que la labor que ha ejercido al respecto de este tema es para destacar y ha probado mucha solidez en los puntos que ha puesto en el debate.
Gustavo Petro habla para sacudir. Es alguien incómodo y típicamente asesinable en un país y un tema en el cual matan aun a los que no hablan, nada más porque vieron. Trae un récord muy fuerte de denuncias certeras confirmadas por la crisis que se ha desatado en días recientes. Es definitivamente razonable dar crédito a la veracidad de las amenazas y es perfectamente plausible que quienes las profieren no quieran permitir un nuevo escenario para que hable. Que sea un indultado (ex miembro de una organización que mató, secuestró e incendió) quien más fuerte denuncia las movidas del sainete de la paz paramilitar; más que descalificar el contenido, destaca que quienes no deben lo que él debe bien poco pueden alegar decencia, al no habersele adelantado, al no haber sido severos ni claros al respecto.
En medio de circunscripciones especiales, sorpresas electorales, constituyente y más desarmes; comenzó a hablar duro Gustavo Petro, con sus gafas panorámicas y esa pose tan característica de cierta escuela de la oratoria armada de aquella guerrilla. Realmente nada era duro entonces, cuando el activo principal de esa empresa política era la reconciliación y las palabras asociadas. Era impensable que las izquierdas de planta vislumbraran un plan común de acción con alguien como Antonio Navarro; blanco principal de las antipatías. En medio de los reveses posteriores de los desmovilizados y tras un distanciamiento geográfico temporal, el político zipaquireño - cordobés se consolidó como un líder con peso propio en su tendencia.
Así, tal vez después de todo eso, comencé a ponerle cuidado. Una noche, de las primeras del proceso del Caguán, fue uno de los invitados a un pánel de RCN a propósito de el mencionado proceso. Su opinión fue escéptica, especialmente crítica hacia las Farc, sus modos y su esencia. Ni entonces ni ahora estoy en desacuerdo con lo que le oí decir esa vez. Tampoco lo pierdo de vista cuando los apologistas a ultranza del proceso de formalización legal del poder paramilitar se excusan en el sainete de marras para evadir los cuestionamientos elementales que la decencia obliga.
Los últimos años he visto cada vez menos televisión y solo pude ver algunos de los debates de control político que lo han hecho el más temido de los parlamentarios. Por lo que me he enterado ha puesto contra las cuerdas a la gran mayoría de quienes ha citado y es frecuente que los saque de casillas para que se luzcan con insultos o le enrostren su pasado armado, justo cuando ya no pueden sostener la mentira. La solfa que le dio a la última Ministra de Minas de Pastrana fue de antología y los debates relacionados con el tema de moda han sido acompañados de denuncias cuya credibilidad ha saltado a la vista en muy poco tiempo. El otro día, cuando Mancuso incluía en su relato la manipulación presencial que hicieron del Consejo Superior de la Universidad de Córdoba, recordé que Petro destacó que a la sesión mencionada asistió el representante del Presidente ante dicho órgano. Sobre los patrones de la política local sucreña, el impacto fue notorio, al menos en los medios. Acerca del desenlace de la primera gran investigación a la parapolítica, iniciada por un Fiscal General y desmantelada por el siguiente, Gustavo Petro comentó sobre los arrumacos y brindis del funcionario con algunos de los sindicados, pocos días antes de actuar, dando fin al proceso. Curiosamente no es extremadamente riguroso en temas legales; alguna vez le oí un pleonasmo como de periodista: "delito penal". De hecho no comparto su postura acerca de Hugo Chávez y dudo mucho que apoyaría el proyecto político en cuyo liderazgo participa. Pero creo que la labor que ha ejercido al respecto de este tema es para destacar y ha probado mucha solidez en los puntos que ha puesto en el debate.
Gustavo Petro habla para sacudir. Es alguien incómodo y típicamente asesinable en un país y un tema en el cual matan aun a los que no hablan, nada más porque vieron. Trae un récord muy fuerte de denuncias certeras confirmadas por la crisis que se ha desatado en días recientes. Es definitivamente razonable dar crédito a la veracidad de las amenazas y es perfectamente plausible que quienes las profieren no quieran permitir un nuevo escenario para que hable. Que sea un indultado (ex miembro de una organización que mató, secuestró e incendió) quien más fuerte denuncia las movidas del sainete de la paz paramilitar; más que descalificar el contenido, destaca que quienes no deben lo que él debe bien poco pueden alegar decencia, al no habersele adelantado, al no haber sido severos ni claros al respecto.
lunes, enero 22, 2007
Lenin
Una parte de mí requiere mi asistencia eventual a rituales macabros, deplorables; a experiencias extremas, transgresoras del borde de la decencia y plenas de rasgos decepcionantes acerca de la naturaleza de nuestra especie. En esos encuentros cercanos con la vergüenza, en esos desafíos a la integridad, me recuerdo a mí mismo que soy capaz de casi cualquier cosa, que el infierno no me intimida al punto que puedo jugar a ring ring corre corre en sus mismísimas puertas. Así, he hecho cosas tan inconfesables como asistir a una grabación completa de un show de esos larguísimos de Jotamario Valencia en los ochentas (al igual que Krusty the Clown, cuando cortan la grabación fuma, maldice, esputa y deja el parpadeo de seminarista paisa que muchos le conocimos en su farsa de "valores humanos", legendario espacio televisivo de los setentas de una de las programadoras de la Fundación Social); he asistido a un ritual religioso del Centro Misionero Bethesda (allí fui advertido acerca de la inteligencia humana, la cual puede estar manipulada por Satanás); hice cola y pagué por entrar a un cine a ver una película de Harold Trompetero;... No conforme y ya harto probada mi ausencia de principios, el sábado pasado vi un Consejo Comunal de Álvaro Uribe (y rematé más tarde con "También Caerás").
En algún momento de su presentación inicial, Uribe se refirió a Lenín (así, como en la canción de Natalie), como un tipo acertado en una decisión que luego Stalin tiraría por la alcantarilla. Al político ruso, siendo un tipo tan poco recomendable de citar o seguir, lo he escuchado mencionar de tantas y tan curiosas maneras que tengo dificultades para entender por qué no lo han canonizado. La propaganda soviética, obviamente, lo citaba para cualquier cosa. Alguna vez tomé el texto de física de Frish y Timoreva, cuyo tomo sobre electromagnetismo trae un epígrafe antes del prólogo: "el comunismo es el poder de los soviets y la electrificación del país" Lenin (la horrorosa discusión acerca del relativismo filosófico al finalizar el capítulo de relatividad en el tomo de moderna es el colmo de la cuadrícula). Cuando había programado algún cotejo televisado muchas veces escuché decir en la Universidad: "como dijo Lenin, lo primero es el partido". Alguien me contó alguna vez sobre la tradicional asociación que hacen en Pasto con San Ignacio de Loyola, como relata la mademoiselle, aunque para mí pueden no ser botas de obrero sino de soldado, más afines a la vocación castrense del santico. El mochilento personaje de Jaime Garzón, John Lenin compañero, usaba la jocosa cercanía fonética y de momento cultural entre Lennon y don Illich en tiempos de sarampión latinoamericano. Cuando en la Constitución del 91 apareció la Expropiación por Vía Administrativa, Andrés Pastrana Arango, el afamado prologuista de las autobiografía del reputado actor Fernando Allende (este último derrocado por Augusto Pinochet en 1973, según el destacado comunicador javeriano Jorge Alfredo Vargas); declaró que ni a Lenin se le hubiera ocurrido ese artículo.
Realmente, aunque me han contado de posibles escarceos de Uribe con militancias de esas de pocas vocales en tiempos de su pregrado, no creo que el personaje le inspire agitar la respiración hoy en día. Definitivamente no es el caso pero recordé una preciosa lectura que hice hace años: "The Crime of Galileo", de Giorgio de Santillana, profesor del MIT; el texto trata de las dos condenas a Galileo Galilei con un lenguaje que evoca intrigas políticas contemporáneas al libro. En su capítulo sobre Roberto Bellarmino, menciona que Jacobo I llevaba frecuentemente consigo el devocionario "El Lamento de la Paloma", escrito por el santo, entonces cardenal; lo cual le parece al autor semejante a que por entonces (1960), el presidente de Estados Unidos se guiara por el "Qué Hacer" de Lenin, o el Secretario del PCUS revisara con regularidad las homilías de Dale Carnegie. Alguna vez escribiré en serio sobre las ventajas de leer las biblias que guían la fe del adversario.
En algún momento de su presentación inicial, Uribe se refirió a Lenín (así, como en la canción de Natalie), como un tipo acertado en una decisión que luego Stalin tiraría por la alcantarilla. Al político ruso, siendo un tipo tan poco recomendable de citar o seguir, lo he escuchado mencionar de tantas y tan curiosas maneras que tengo dificultades para entender por qué no lo han canonizado. La propaganda soviética, obviamente, lo citaba para cualquier cosa. Alguna vez tomé el texto de física de Frish y Timoreva, cuyo tomo sobre electromagnetismo trae un epígrafe antes del prólogo: "el comunismo es el poder de los soviets y la electrificación del país" Lenin (la horrorosa discusión acerca del relativismo filosófico al finalizar el capítulo de relatividad en el tomo de moderna es el colmo de la cuadrícula). Cuando había programado algún cotejo televisado muchas veces escuché decir en la Universidad: "como dijo Lenin, lo primero es el partido". Alguien me contó alguna vez sobre la tradicional asociación que hacen en Pasto con San Ignacio de Loyola, como relata la mademoiselle, aunque para mí pueden no ser botas de obrero sino de soldado, más afines a la vocación castrense del santico. El mochilento personaje de Jaime Garzón, John Lenin compañero, usaba la jocosa cercanía fonética y de momento cultural entre Lennon y don Illich en tiempos de sarampión latinoamericano. Cuando en la Constitución del 91 apareció la Expropiación por Vía Administrativa, Andrés Pastrana Arango, el afamado prologuista de las autobiografía del reputado actor Fernando Allende (este último derrocado por Augusto Pinochet en 1973, según el destacado comunicador javeriano Jorge Alfredo Vargas); declaró que ni a Lenin se le hubiera ocurrido ese artículo.
Realmente, aunque me han contado de posibles escarceos de Uribe con militancias de esas de pocas vocales en tiempos de su pregrado, no creo que el personaje le inspire agitar la respiración hoy en día. Definitivamente no es el caso pero recordé una preciosa lectura que hice hace años: "The Crime of Galileo", de Giorgio de Santillana, profesor del MIT; el texto trata de las dos condenas a Galileo Galilei con un lenguaje que evoca intrigas políticas contemporáneas al libro. En su capítulo sobre Roberto Bellarmino, menciona que Jacobo I llevaba frecuentemente consigo el devocionario "El Lamento de la Paloma", escrito por el santo, entonces cardenal; lo cual le parece al autor semejante a que por entonces (1960), el presidente de Estados Unidos se guiara por el "Qué Hacer" de Lenin, o el Secretario del PCUS revisara con regularidad las homilías de Dale Carnegie. Alguna vez escribiré en serio sobre las ventajas de leer las biblias que guían la fe del adversario.
miércoles, enero 17, 2007
¿Por qué hasta ahora?
Desde que el veterano líder paramilitar Ramón Isaza señaló a Alfonso Manosalva de ser uno de los promotores de su gesta, no se vio en la prensa ni un reclamo de los familiares del fallecido oficial, a quien el Ejército incluso le dedica el nombre de un batallón. Después de la más reciente recitación de Mancuso, en la cual le concede al brigadier estrella de Antioquia en tiempos de la gobernación de Uribe y la presidencia de Samper, un papel central en una de las masacres más publicitadas de la época; Harold Bedoya Pizarro emplaza al presidente para que responda por el buen nombre de su subalterno de entonces.
Tradicionalmente cuando se denuncian felonías de personajes así, fijo son respondidas por columnas de Plinio Apuleyo Mendoza (para mí el beneficio de la duda se le acaba a un uniformado cuando lo defiende Plinio, señal de que algo debe) o las pintorescas y equivalentes que hoy en día le publican a Fernando Londoño. Es más, recuerdo bien que a los periodistas de El Espectador que metieron sus narices en el tema de la complicidad del Ejército en la masacre de Mapiripán, no tardó en llegarles la nota autodefensiva de Castaño y su gente; pues el buen nombre de los oficiales de esas instituciones es más caro a su organización que la seguridad de los ganaderos.
Pero nadie pone el nombre en defensa del buen nombre de Manosalva, salvo por Bedoya, quien gritara con fusta en mano (lo saco deliberadamente de contexto): "[...] sí, yo también soy paramilitar". Uno entiende que la estrategia grotesca de defensa de los paladines en reinserción se fundamente en apuntar a los muertos y enterrar con ellos la culpa; pero sigo sin entender qué conveniencia trae no refutarlos a los salpicados de las instituciones comprometidas.
domingo, enero 14, 2007
A mí me alegra
Destaca hoy El Tiempo el anuncio del gobierno nacional de su determinación política de reanudar la operación del reactor nuclear. La verdad han sido años de intensa gestión y dolorosas frustraciones para poder contar aunque sea con un laboratorio local para análisis por activación neutrónica. Como era de esperarse, la discusión de la sección de comentarios estuvo llena de prejuicios y superchería.
La operación del reactor no solo es costeable sino rentable y de impacto benéfico para más de una actividad industrial. Implicará ponernos al día con estándares de seguridad radiológica y una ambiciosa labor de difusión de las ciencias nucleares, sus beneficios y riesgos. Salir de ese bache de diez años de inhibición de la investigación en ese terreno es algo muy reconfortante para el amor propio de la ciencia nacional.
sábado, diciembre 30, 2006
Los vecinos
No soy apologista de las fumigaciones para contrarrestar el narcocultivo. La misma determinación bélica nunca se ve para atacar a las partes de la cadena que más valor agregado dan y que más alientan la persistencia del negocio. Además el efecto es la expansión del área afectada por el narcocultivo, con lo cual no se remedia sino se agrava el ya negativo efecto de la deforestación y el envenenamiento de los ecosistemas con los insumos agrícolas y precursores químicos del procesamiento de la cocaína. No creo, sin embargo, en la sinceridad de muchos de quienes denuncian las fumigaciones, fingiendo solidaridad con labriegos y otros actores débiles del problema, pero callan ante el papel de los grandes cárteles y sus agendas en todo esto. Menos creo en la honradez de las declaraciones del recién electo gobierno ecuatoriano. Una cosa es molestarse con los aspectos provocadores e inconvenientes de la operación bélica en la frontera; otra es entrar a opinar sobre política interna de manera tan impertinente.
El tema de los presidentes vecinos y sus aventuras de pretensión hegemónica se ha puesto verdaderamente pesado. Que un presidente que saltó automáticamente a aplaudir la operación de invasión a Irak tenga una actitud tan timorata con las actitudes de Hugo Chávez, da para pensar que se juegan duras cartas de chantaje en la política binacional. Tratándose de un gobernante con chequera fuerte, que compra los acontecimientos políticos en la región, es obvio que la explicación apunta a ese tipo de determinaciones.
La revolución chavista es una quimera, con cierto aliento mientras dure la coyuntura energética mundial actual y los Estados Unidos no tengan un descanso importante en sus andanzas por el Golfo Pérsico. La expansión de su influencia política regional, junto a su poder electoral, contrastan con la categórica derrota de sus supuestas metas en la economía y en la estructura productiva venezolana. Los precios altos del crudo maquillan una progresiva disminución de competitividad de PDVSA y la profundización de la condición de país exportador de materias primas. Para completar, andar cerrando medios de comunicación (por muy enemigos que sean) y expresar tales determinaciones de manera tan prepotente, son cosas que demuestran la poca inteligencia política del personaje y de quienes lo rodean y adulan.
Mientras tanto nuestro país vive un vacío de gobernabilidad aun más profundo que el que presenciamos en tiempos del gobierno Samper, quien cedía ante quien fuera en medio de la andanada de líos judiciales y políticos que tuvo que atender. Uribe capotea el cuestionamiento público de cada vez más colaboradores, de los que se le pegaron y de los que él mismo metió en cargos; responde a sus compromisos reelectorales con curtidas y voraces clientelas regionales y se deja mangonear de sus vecinos del Norte y el Oriente. Año inquietante este.
El tema de los presidentes vecinos y sus aventuras de pretensión hegemónica se ha puesto verdaderamente pesado. Que un presidente que saltó automáticamente a aplaudir la operación de invasión a Irak tenga una actitud tan timorata con las actitudes de Hugo Chávez, da para pensar que se juegan duras cartas de chantaje en la política binacional. Tratándose de un gobernante con chequera fuerte, que compra los acontecimientos políticos en la región, es obvio que la explicación apunta a ese tipo de determinaciones.
La revolución chavista es una quimera, con cierto aliento mientras dure la coyuntura energética mundial actual y los Estados Unidos no tengan un descanso importante en sus andanzas por el Golfo Pérsico. La expansión de su influencia política regional, junto a su poder electoral, contrastan con la categórica derrota de sus supuestas metas en la economía y en la estructura productiva venezolana. Los precios altos del crudo maquillan una progresiva disminución de competitividad de PDVSA y la profundización de la condición de país exportador de materias primas. Para completar, andar cerrando medios de comunicación (por muy enemigos que sean) y expresar tales determinaciones de manera tan prepotente, son cosas que demuestran la poca inteligencia política del personaje y de quienes lo rodean y adulan.
Mientras tanto nuestro país vive un vacío de gobernabilidad aun más profundo que el que presenciamos en tiempos del gobierno Samper, quien cedía ante quien fuera en medio de la andanada de líos judiciales y políticos que tuvo que atender. Uribe capotea el cuestionamiento público de cada vez más colaboradores, de los que se le pegaron y de los que él mismo metió en cargos; responde a sus compromisos reelectorales con curtidas y voraces clientelas regionales y se deja mangonear de sus vecinos del Norte y el Oriente. Año inquietante este.
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miércoles, diciembre 27, 2006
El fin está cerca
Hace unos años, cuando con pocos días de diferencia fallecieron Diana de Gales y la Madre Teresa de Calcuta, comentábamos entre tragos con un amigo que - si por esos días morían Sinatra y el Papa - era el momento de convertirse no fuera que se nos venciera el plazo. Me imagino que distintas personas de distintas épocas se hicieron una imagen mental muy singular del reparto de su mundo, de los que debían estar en la foto para la posteridad. La primera década del milenio parece cerrarse con la salida de escena de la inmensa mayoría de los protagonistas de duras rivalidades y prolongados conflictos. La generación de líderes que pacto y disputó el escenario de la posguerra, la fundación de la ONU, la OTAN, el Pacto de Varsovia; los artífices del fin de la última guerra entre liberales y conservadores en Colombia. Pienso ahora en los muñequitos del video de Phil Collins (Land of Confusion), de los cuales ya se ha ido uno que otro.
Este año se fue un personaje sin lugar a aguas tibias, el más audaz de todos los cobardes. En años anteriores abandonaron el mundo de los vivos personajes que moldearon el paisaje político del globo con consecuencias de largo plazo; gente que nació a la política en medio de la brutalidad de la Segunda Guerra y maduró con la experiencia de las turbulencias del mundo y la amenaza de la Destrucción Mutua Asegurada. Algunos grises pero célebres siguen vivos y escondidos. A otros les toca manyar que a su lado se prueban la ropa que van a dejar. Ya no están los que interlocutaron con DeGaulle y Eissenhower y Churchill, los que movieron los hilos de la situación de los misiles cubanos y se aguantaron las ganas en diversas situaciones en el Canal de Suez; los que no contuvieron su ira ni su ambición en tantos escenarios y oportunidades.
Un siglo atrás se evocarían reyes europeos, todos parientes, filósofos y caudillos de espada y caballo. En todo este sainete que enterramos ahora no hubo mayor intercambio de genes entre gobernantes, y la labor de los escultores va a ser más ardua cuando representen el arma de los líderes. En fin, la página del siglo XX ya casi reposa entera sobre las anteriores y se agota el tiempo para que escribamos con buena letra sobre la que sigue.
Este año se fue un personaje sin lugar a aguas tibias, el más audaz de todos los cobardes. En años anteriores abandonaron el mundo de los vivos personajes que moldearon el paisaje político del globo con consecuencias de largo plazo; gente que nació a la política en medio de la brutalidad de la Segunda Guerra y maduró con la experiencia de las turbulencias del mundo y la amenaza de la Destrucción Mutua Asegurada. Algunos grises pero célebres siguen vivos y escondidos. A otros les toca manyar que a su lado se prueban la ropa que van a dejar. Ya no están los que interlocutaron con DeGaulle y Eissenhower y Churchill, los que movieron los hilos de la situación de los misiles cubanos y se aguantaron las ganas en diversas situaciones en el Canal de Suez; los que no contuvieron su ira ni su ambición en tantos escenarios y oportunidades.
Un siglo atrás se evocarían reyes europeos, todos parientes, filósofos y caudillos de espada y caballo. En todo este sainete que enterramos ahora no hubo mayor intercambio de genes entre gobernantes, y la labor de los escultores va a ser más ardua cuando representen el arma de los líderes. En fin, la página del siglo XX ya casi reposa entera sobre las anteriores y se agota el tiempo para que escribamos con buena letra sobre la que sigue.
sábado, diciembre 09, 2006
Todo está en los orígenes
La andanada reciente de noticias acerca del proceso de paz de los paramilitares, los trapos sucios de los políticos y los dilemas del gobierno; han dado para que salga de nuevo esa vieja manía de justificar todo en el pasado o echárselo en cara al contendor. Allí la frase esa de la historia me absolverá sufre un giro gramatical más bien dramático: la historia absuelve de atrás para adelante gracias al tradicional recurso de la excusa.
Hoy el presidente manda a callar a sus críticos del Congreso descalificándolos por un pasado de violencia política y criminalidad y cuestionando su derecho a ejercer la política desde donde lo hacen. Mirando al pasado nos podemos de llenar de excusas en un sentido o en otro. Insurrectos contra el Estado, agresores contra la vida y la integridad de población y fuerza pública (haciendo cosas como disparar desde una avioneta en los Llanos), llegaron luego a cargos como Ministro de Educación, Alcalde de Bogotá o dirigencia de partidos a los que no echan en cara quemas de edificios públicos. De distintas insurrecciones y guerras civiles salieron funcionarios y nuevos protagonistas de las instituciones supuestamente confrontadas. Nuestro Estado se fundó en el levantamiento armado contra un orden, por parte de ilustrados que lideraron tropas variopintas, con sus desmanes y abusos.
Sin embargo el mundo no se queda quieto. Hace siglos que se le ocurren a la humanidad ideas que no ponderan la tradición sino que emprenden nuevas cosas. En su momento la idea de dar derechos universales a todo humano tuvo que ser innovación y alevoso atrevimiento. Alguna gente tuvo que convencer a los doctorcitos de que se lavaran las manos antes de atender a sus pacientes.
Las bestialidades cometidas alrededor del tratamiento del tema paramilitar, no se tapan invocando los males de los reinsertados de las guerrillas que hablan desde el Congreso. Son temas que se tienen que afrontar con madurez y responsabilidad. Yo no parto de la hipótesis extrema de Uribe como trasunto de la derecha cavernaria, como líder público de facciones extremas, ni como encarnación de Adolfo Hitler. Estas cosas trato de valorarlas con cabeza fría previamente. Pero el personaje no ayuda. Cuando se ha defendido una institucionalidad y una legalidad a punta de negarla, corromperla, violarla (con conciencia de lo que se hace, porque no se reconoce públicamente), se está ante un suicidio de la legitimidad, nada menos. La celeridad a recurrir al pasado oscuro (pero públicamente divulgado) de sus contradictores, es una muy mala señal acerca de la vocación democrática del dignatario.
jueves, diciembre 07, 2006
La verdad no os hará libres
Hoy se anuncia que la dirigencia formal del paramilitarismo amenaza con hablar si no se restituyen las comodidades retiradas hasta hace unos días. Lánguido viraje de una relación desventajosa para ellos mismos. Ya el Ministro de Defensa dijo que no importaba y que hablaran, que ellos juzgaban a quien toque. Yo agregaría que no va a pasar nada. Medio país no se escandalizará ni pedirá la cabeza de tan prestantes personajes. Otro tanto preferirá no creer en la palabra de los gatilleros, utilizados al fin y al cabo y desechados como una amante contratada por ratos.
jueves, noviembre 30, 2006
Para que vayan viendo
Sin ánimo de sugerir macabras conspiraciones tipo archivos X; dejo constancia de la divergencia de contenido editorial que noté hoy entre la versión impresa de El tiempo y la de su página web. En la Edición impresa de hoy, jueves 30 de noviembre de 2006, aparece esta columna. Quise comentarla en la versión web pero me encontré con esta otra, la cual tiene un tema afín. Lástima porque me parece una respuesta decente y pertinente al apologético engendro de anteayer.
P.D. 1 de diciembre. Me faltó esculcar en la sección de "Edición Impresa" de eltiempo.com. Aquí está la columna.
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