miércoles, junio 18, 2008

Quai de Chambacú

Colombia es pulsión, arrebato, capricho, encoñamiento. Colombia es inconstancia, abulia, molicie, facilismo. El otro día escuché una intervención de Juan Manuel Galán (el mismo del famoso guiño de trompa a César Gaviria en el 89) en un foro sobre relaciones exteriores, en la cual afirmaba el viejo lugar común acerca de la falta de política exterior en nuestro país. Destacaba que todo se reducía a la publicidad de "Colombia es Pasión" y a la apología de la Seguridad Democrática. Por supuesto en el espacio no hacían presencia miembros del gobierno ni congresistas del parauribismo
Hoy, Daniel Samper Pizano comenta sobre el apego de Uribe y sus escuderos a ese voluntarismo irracional y costoso, soportado por la ficción de infalibilidad que le conceden sus áulicos criollos. Mientras una frase de Chávez llamando a las Farc a liberar a todos los secuestrados "a cambio de nada" es vista como un gesto de acercamiento en la normalización de las relaciones diplomáticas, Carlos Holguín y Marta Lucía Skullington rematan la noticia con mala leche. Luego se habla en Ecuador de una captura de supuestos aspirantes a magnicidas y el Ministro de Defensa interviene como quien se siente sindicado, afirmando que se trata de narcotraficantes que tenían nexos con la guerrilla. Por supuesto la joya de esa semana fue la queja verbal del canciller por una frase musical en una referencia incompleta de Le Figaro.
Será por prudencia diplomática que nunca un vate guajiro se aventuró con algo como "tu desdén es más feo que un renault 6" y el folclor caribeño solo se metió con la política local con casos como: "Valencia no había sentido la situación desgarradora del país porque conservaba la garra de la primera águila que cazó" o evocaciones sospechosas de autoritarismo: "con tanta democracia que yo te enamoraba, oye mi vida y no te podía conseguir".
La declaración del canciller se remató con que no habría nota formal de protesta porque "eso es lo que pasa cuando se mezcla la farándula con la política" e incluía la alusión al vínculo matrimonial de la cantante con el presidente franchute, lo cual ya es una jetonada de antología tratándose de la investidura del ministro y su misión. En fin, sumado a no ver el fuetazo en el tabique propio, habiendo temas apremiantes en la agenda, se suma la peligrosa mezcla de frivolidad y diplomacia. Menos mal no nos toman en serio.

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